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I n t r o

 

 

... No se consideraba un turista; él era un viajero. Explicaba que la diferencia residía, en parte, en el tiempo. Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra. Y le hubiera sido difícil decir en cuál de los muchos lugares donde había vivido se había sentido más a sus anchas. Antes de la guerra era Europa y el Cercano Oriente; durante la guerra, las Antillas y América del Sur. Y ella lo había acompañado sin reiterar demasiado sus quejas, sin demasiada amargura.

En ese momento acababan de cruzar el Atlántico por primera vez desde 1939 con gran cantidad de equipaje y la intención de mantenerse lo más lejos posible de los lugares tocados por la guerra. Porque, como pretendía él, otra importante diferencia entre el turista y el viajero es que el primero acepta su propia civilización sin cuestionarla; no así el viajero, que la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan. Y la guerra era una faceta de la época mecanizada que quería olvidar.

 

EL CIELO PROTECTOR

Paul Bowles

Paul Bowles
a Tànger al 1992
(foto de www.imarabe.org).

 

 

PAUL BOWLES naixé a Nova York al 1910 i morí a Tànger al 1999. Compositor a més d’escriptor, des de molt jove es dedicà a viatjar pel món amb la seua esposa Jane, vivint a París, Espanya, Amèrica Llatina i Tànger, ciutat en la qual finalment fixà la seua residència.

 

 

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