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El problema del movimiento planetario

En el capítulo movimiento de los planetas en el zodíaco vimos que los movimientos de los planetas vistos desde la Tierra son bastante extraños: cambian de velocidad, y a veces van hacia atrás.

Como dijimos, el que parezcan ir hacia atrás es un problema de punto de vista: lo que vemos nosotros al mirar al cielo no es el movimiento real en el espacio, sino que es la manera en que se ve desde la Tierra el movimiento real en el espacio. Este movimiento "real" lo vimos antes en el dibujo del capítulo mapa de las órbitas, a saber, todos los palanetas dan vueltas al sol, incluyendo la Tierra. Este movimiento "real", que no se ve en el cielo, es un movimiento mucho más sencillo, regular y ordenado que lo que de verdad se ve, con todas esas vueltas atrás, cambios de velocidad, y hasta volteretas.

Hace falta mucha imaginación para imaginarse, mirando el mapa de las órbitas, cómo se debería ver el movimiento de los otros planetas desde la Tierra, que es el puntito azul que da vueltas cerca del centro del dibujo.

Pero los astrónomos de tiempos antiguos tenían un problema todavía peor. Lo que veían en el cielo era el movimiento de los planetas en el zodíaco, y, a partir de lo que veían, querían averiguar cómo era el movimiento real en el espacio.

El problema resultó complicadillo: no se encontró una solución satisfactoria hasta catorce siglos después de Tolomeo. Dizque doscientos años antes de eso, el rey Alfonso X el Sabio, que tenía un interés por estas cosas, hizo que le explicasen cómo se movían los planetas por el espacio, y después de oír la idea que tenían del tema los astrónomos de entonces, comentó algo del estilo de "la verdad, si cuando Dios creaba el mundo yo hubiese estado allí y me hubiese pedido consejo, yo le habría recomendado algo más sencillo".

Vamos a ver por qué la cosa es en la realidad más sencilla de lo que parece a primera vista.

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Pulsa ahora el botón de "marcha". El dibujo de la derecha representa el movimiento de Marte y el sol entre las estrellas del zodíaco, según se ve desde la Tierra. El punto azul representa la Tierra, el amarillo es el sol y el rojo es Marte. No desesperes si no ves el punto rojo, espera un poco y aparecerá. Los puntos blancos representan las estrellas del zodíaco. Este es el mismo movimiento que vimos, mejor pintado, en el capítulo movimiento de los planetas en el zodíaco, pero aquí sólo se ve la parte que nos interesa, a saber, Marte, las estrellas, el Sol y la Tierra, sin que los demás planetas nos despisten.

Pulsando el botón "marcha" podremos ver que Marte avanza durante un tiempo por el zodíaco, se deja adelantar por el sol (mientras el sol lo adelanta no lo vemos, porque el sol nos deslumbra), sigue avanzando, se para, va hacia atrás durante unos meses, se vuelve a parar, vuelve a arrancar hacia adelante, y vuelta a empezar.

Este movimiento de retroceso se llama retrogradación o movimiento retrógrado. Entre una retrogradación y la siguiente pasan 780 días, algo más de dos años (dos vueltas de la bola amarilla). Si os fijáis, Marte sólo entra en retrogradación cuando el Sol está en el otro lado del cielo, es decir, cuanod la Tierra está entre Marte y el Sol. ¿Será casualidad?

Si ponéis el dedito en el lugar en el que retrograda, podéis comprobar que al cabo de dos años y un poco más no retrograda en el mismo punto, sino un poco más adelante. El "punto de retroceso" da una vuelta al zodíaco en quince años, más o menos.

Además de marchar hacia atrás, Marte cambia de brillo. Normalmente casi no destaca entre las estrellas, pero su brillo aumenta mucho cuando marcha hacia atrás. Cada quince años, más o menos, hay una o dos retrogradaciones en que el brillo de Marte llega a superar al de Júpiter (no os perdáis la siguiente, que será en el 2018). En las otras también aumenta de brillo, pero no tanto. ¿Por qué?

Los astrónomos griegos encontraron una respuesta a estas preguntas. Ellos habrían dicho que el dibujo de arriba está mal hecho, porque en él Marte está pintado como si siempre estuviese a la misma distancia de nosotros. Según decían ellos, los cambios de brillo se deben a que a veces Marte se acerca mucho a la Tierra, y cuanto más cerca está, mejor lo vemos. Por eso, decían, para entender por qué Marte a veces retrograda y aumenta de brillo, y para saber predecir sus movimientos y sus cambios de brillo, habría que averiguar cómo es el movimiento real de Marte en el espacio.

Este planteamiento, tratar de averiguar el movimiento real de Marte en el espacio a partir del movimiento que vemos en el cielo, parece ser original de los griegos. A los caldeos no se les había ocurrido intentar averiguar la distancia, pues eran gente más pragmática. Con saber predecir cerca de qué estrella se iba a ver Marte, y si iba a brillar mucho o poco, tenían de sobra. Todo eso lo sabían hacer con técnicas numéricas, sin necesidad de elucubrar sobre si Marte estaba cerca de la Tierra o lejos.

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Copyright (c) 1999-2008 Jordi Mas Trullenque.
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Última revisión 2007-04-04