ACOMPAÑAMIENTO Y PROTAGONISMO DE LOS JOVENES EN JMV

II Asamblea General JMV

Encuentro con Asesores

P. G. Gregorio Gay, C. M.

 Palabra de Dios

« Juan también estaba bautizando en Ainón, cerca de Salim, porque había allí mucho agua, y la gente acudía y se bautizaba. Pues todavía Juan no había sido metido en la cárcel. Se suscitó una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación. Fueron, pues, donde Juan y le dijeron: “Rabí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, aquel de quien diste testimonio, mira, está bautizando y todos se van a él”. Juan respondió: “Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo”. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él”. El que tiene a la novia es el novio; pero el amigo del novio, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del novio. Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que él crezca y que yo disminuya” » (Jn 3, 23-30).

2.         Comentario

Esta sección recoge el testimonio final de Juan sobre Jesús. El texto nos presenta la aceptación por parte del Bautista de las consecuencias que tiene para él personalmente su testimonio sobre Jesús.  

El Bautista aprovecha esta oportunidad para hacer constar de una vez por todas que él no es el Mesías. Según la presentación que aquí se hace, Jesús había asumido la actividad bautismal de Juan o al menos bautizada al mismo tiempo que él. En lugar de protestar proclama el imperativo de que Jesús debe crecer y él disminuir. Esta es una bella actitud que los asesores hemos de tener presente. Nuestro servicio debe favorecer el crecimiento humano, cristiano, apostólico, mariano y vicentino de JMV.

El testimonio de Juan nos apremia a todos a examinar nuestra manera de dar testimonio de Jesús. Y de manera particular, invita a los asesores a revisar el espíritu que les anima en su servicio a JMV. Es necesario que los jóvenes asuman su protagonismo en JMV.

El mejor acompañante es aquel que es capaz de favorecer los procesos de crecimiento y maduración de la fe de los jóvenes en JMV. Deseo que todos tengamos clara la mística de acompañar y respetar el crecimiento de los demás. Un buen asesor no tiene miedo de perder acompañantes, pues es consciente de que los jóvenes con quienes trabaja no le pertenecen, no son “algo propio”. Sabe que su función es ayudar para que el joven crezca, humana, espiritual y vicencianamente. Más aún, se siente feliz al descubrir que su labor ha logrado su objetivo y ha logrado “contagiar” a los jóvenes del amor a Jesucristo en la persona de los pobres, que ha logrado desarrollar toda la potencia de los jóvenes, les ha acompañado para convertirse en auténticos líderes de la comunidad, constructores de la paz y de la justicia.

Queridos asesores les invito a interiorizar y responder, personalmente, a las siguientes interrogantes: ¿He aprendido a salir de la escena en el momento oportuno “para que Jesús crezca y yo disminuya”?, ¿Dejo al joven emprender su propio camino, continuar su búsqueda personal o favorezco dependencias afectivas?, ¿Mi estilo, como asesor, favorece un sano protagonismo de los miembros de JMV?

3.         Protagonismo juvenil en JMV

Es abrir a los jóvenes de JMV a nuevas dimensiones y sectores de la vida de la Iglesia, es educarlos al diálogo con otras experiencias del mundo juvenil y de la sociedad y posibilita su incorporación a la tarea concreta de transformación de la realidad, desde su participación consciente, dialogante y protagónica en las estructuras de la sociedad. Estoy convencido de que el protagonismo juvenil es una expresión del espíritu de fraternidad que brota del Evangelio, privilegia la persona sobre la estructura, es un vínculo constructivo de relaciones interpersonales que humanizan y se convierte en espacio evangelizador que hace realidad un nuevo orden eclesial y social.

Entiendo que el “protagonismo juvenil” es colocar a los jóvenes en posición de preeminencia dentro del desarrollo de las actividades que van de acuerdo a sus intereses personales. Los jóvenes entran a participar de todos los procesos de planificación y ejecución de una acción. Identificando los problemas, aportando soluciones, realizando y avalando sus propias actividades, haciendo una apropiación de sus resultados. 

4.                  Credo del asesor de JMV

1.                 Creo que cada hombre y mujer lleva una historia dentro de sí, una historia que contar a los demás… que es importante. Estamos llamados a conocer, valorar y amar la historia de cada uno de los miembros de JMV.

2.                 Creo que cada joven, miembro de JMV, tiene un hermoso proyecto de vida a ejemplo de María. Creo que los asesore hacen de su servicio a los jóvenes una historia de salvación, que ustedes han narran, con su vida, a los demás su amor a Dios, a los pobres y a María.

3.                 Creo en el potencial de JMV en el futuro. Estoy convencido de que ustedes les ayudarán para que ellos sean de verdad una presencia viva de María en el mundo, especialmente de los pobres.

4.                 Creo en el protagonismo de los jóvenes de JMV. Nuestro acompañamiento tiene sentido en la medida en que favorecemos que ellos asuman su compromiso y protagonismo libremente en la Iglesia y en la sociedad. ¡Necesitamos líderes jóvenes vicentinos!

5.                 Creo que ellos están llamados a la santidad. Una santidad que se construye en la vida diaria, en la vida sencilla y alegre; en la vida de entrega y servicio; en una vida construida en las virtudes propias de nuestra mística mariana-vicentina. Nuestra santidad se desenvuelve en el servicio y en la evangelización a los pobres.

6.                 Creo que ellos son los evangelizadores de los otros jóvenes. Jóvenes que vivan sin complejos ni tibiezas su consagración mariana. Sean fermento de una evangelización que responda a las necesidades de sus coetáneos.

7.                 Creo en el acompañamiento que educa, que forma, que propicia un encuentro personal y personalizante con Jesucristo en la persona de los pobres, de los marginados. Ya decía San Vicente “denle la vuelta a la medalla y encontrarán en el pobre la persona de Jesús”.

8.                 Creo que todos estamos llamados a dar a conocer la página de la historia de salvación de Dios a los pobres. Creo que estamos llamados a hacer de nuestra vida una “bella noticia” para los pobres y, consecuentemente, para los jóvenes. Estamos llamados a compartir la “experiencia” de salvación de Dios que descubrimos en ellos.

9.                 Creo que hemos de contar a los jóvenes y a los pobres la hermosa historia de Jesucristo de amor, de perdón, de esperanza. Es una historia que da sentido a la vida de las pobres, de las personas.  Sabemos que da sentido, porque es Jesús es quien da sentido a nuestra vida como servidores de los jóvenes y de los pobres.

10.             Creo que, como asesores, nuestro servicio está centrado en el pobre. Estamos llamados a ser verdaderos acompañantes (pedagogos) de los jóvenes de JMV a un encuentro vivo, renovador y alegre en el servicio de los pobres.

P. G. Gregorio Gay, C.M.

Director General de JMV

París, 10 de agosto 2005

-Anexo-

Oración del Asesor de JMV

Señor, soy uno de aquellos que

contemplando la vida escondida de la juventud de tu Hijo,

vive la alegría de asesorar a los jóvenes ,

y sueña con integrarlos a la tarea de construir tu Reino.

 

Ya sé que el sueño del joven de JMV es parte de tu sueño de amor.

No quiero rezar por mí, sino por él, que, en su lucha y su búsqueda,

busca vivir intensamente su consagración en el servicio a los demás.

 

Que los jóvenes encuentren en mí aunque no lo sepan,

la alianza que he realizado con ellos.

Que sea fiel a esta alianza, como tú fuiste fiel

en los altos y bajos del camino de tu pueblo.

 

Señor, tú eres para nosotros un Emmanuel:

concédeme la gracia de percibir los clamores

que brotan del corazón de los jóvenes,

y de ser signo de tu presencia entre ellos.

 

Enséñame a escuchar, para que sepa discernir entre el bien y el mal.

Tú que estás presente en el pobre,

Concédeme saber acompañar al joven y descubrirte en el pobre.

 

Así como tu Hijo es el Camino,

haz de mí un camino abierto, comprometido y seguro,

que sea imagen de Jesús de Nazaret

 

Concédeme un corazón eucarístico, capaz de una donación sin límites:

transforma mis debilidades e inseguridades.

 

Señor, que no huya de la urgencia de ser profeta y sepa dejar crecer en mí

la sabiduría que descubro en tu corazón de Padre.

 

Que sepa vivir mi servicio de Asesor

como un verdadero promotor protagonismo de los jóvenes;

protagonismo en la Iglesia y en el mundo,

que les lleve a un compromiso de transformación de su entorno y el entorno de los pobres.

 

Derrama, Señor, tu bendición sobre todos los asesores de JMV:

que su trabajo sea opción de vida, y que el joven, sea para todos,

fuente de renovación ministerial y vicentina.

 

Bendice, Señor, a los jóvenes que ya he encontrado y a los que voy a encontrar.

Que en la alegría de tu servicio, no me olvide nunca de la Madre de tu Hijo

y que ella, junto con Juan Bautista me den el agua necesaria para animar la vida

que brota de la sinceridad juvenil.