P. Manuel Ginete, C.M.
Delegado del P. General para la Familia Vicenciana
Habéis escuchado ya a los Responsables de algunas de las principales ramas de la Familia Vicenciana. Lo que creo que me han pedido a mí que haga ahora, no es decir Amén a lo que ellos han dicho, sino quizás presentar algunos de los mismos temas pero desde mi privilegiado punto de vista como Delegado del Superior General de la Congregación de la Misión para la Familia Vicenciana. Como muchos de vosotros sabéis, el Delegado en los últimos años ha sido coordinador de reuniones, proyectos y otras actividades de la Familia Vicenciana Internacional. Intentaré responder a las dos preguntas dirigidas a los panelistas de esta mesa redonda.
¿QUÉ ESPERA LA FAMILIA VICENCIANA DE JMV?
1. Aprovechar vuestra JUVENTUD, y todo lo bueno que supone ser joven: idealismo y visión de futuro; apertura a lo nuevo, ilusión y entusiasmo; creatividad y firmeza.
Recuerdo lo que el profeta Joel dice: “Vuestros ancianos tendrán sueños y vuestros jóvenes, visiones” (3,1). Vosotros, como jóvenes, tenéis la ventaja del idealismo y la visión de futuro, de estar abiertos a lo nuevo, lo apasionante y lo desafiante. Algunos de nosotros, más avanzados en años, necesitamos se nos recuerde el lugar importante del idealismo en la vida. Hacednos este servicio, insistir en lo ideal, incluso si os dais contra la pared del dogmatismo de la experiencia. Preservad la visión de futuro con la que se os ha bendecido. Continuad abiertos a lo que el mundo presente ofrece como nuevo y apasionante, sed creativos en la manera de afrontar los desafíos de las realidades de hoy y persistid en lo que creéis profundamente que es recto, aun cuando a veces se interprete como obstinación. Con frecuencia es, en definitiva, idealismo y visión de futuro, apertura, creatividad y firmeza la señal que marca la diferencia entre permanecer estacionados y caminar hacia adelante, o entre estar desalentados por los problemas de hoy y ser factor de cambio en las actitudes y estructuras.
2. Buscad a Dios en lo profundo de vuestra experiencia
No hay duda de que, hoy, muchos jóvenes buscan dar sentido a sus vidas. Vosotros, confío, lo habéis encontrado en Dios. Compartid esta experiencia y la importancia de Dios en vuestras vidas con otros muchos jóvenes que también están buscando sentido para su vida, valores, una dirección. Es un don precioso que vosotros habéis recibido. Continuad dando gracias a Dios por ello, profundizad en ello, compartidlo, dad testimonio de ello.
3. Alimentad vuestro amor a Maria como Madre, inspiración, Guía:
Como miembros jóvenes de la gran Familia Vicenciana, tenéis el privilegio de crecer en la espiritualidad Mariana. Alimentad este amor a Maria como madre nuestra, pero estad también preparados a verla como inspiración y modelo del amor efectivo a su Hijo, Jesucristo, y a la Iglesia. Profundizad en vuestra experiencia, reflexionando en el “Magnificat” de Maria, como hicimos anoche y aprended a caminar en la espiritualidad que combina contemplación y acción, justicia y perdón.
4. Conoced vuestro lugar en la Iglesia y tomadlo con seriedad.
Como jóvenes y especialmente como miembros laicos de la Iglesia, tenéis un rol especial en la formación de la Iglesia del futuro, especialmente ahora que la contribución de los laicos es apreciada y destacada cada vez más. La estructura de la Iglesia, como la vemos hoy, ha sido ya enormemente afectada por ello. Continuad tomando muy en serio vuestra función y responsabilidad en ella, exigiendo el derecho a la palabra en asuntos que, por nuestro bautismo, afectan nuestra vida de cristianos. Aunque como Vicencianos tenéis una misión específica en la Iglesia, recordad que esta misión es compartir la misión del mismo Jesús, adoptada por la Iglesia de hoy, haced posible que nuestro mundo tenga experiencia del reino de Dios.
5. Profundizad en vuestro compromiso con el carisma Vicenciano
Hemos recibido de San Vicente de Paúl, nuestro Padre espiritual, la misión especial de amar y servir a los pobres. Vosotros lo estáis haciendo ya a vuestro modo. Pero el carisma vicenciano que compartimos en la Familia se basa en la maravillosa intuición evangélica que resonó y continúa resonando en lo más profundo de nuestra espiritualidad Vicenciana: que en los pobres podemos experimentar el amor compasivo y providente de Dios. Desde nuestra perspectiva, los pobres no son sólo los beneficiarios de nuestra caridad; son instrumentos de nuestra propia evangelización. Deseo, sencillamente, recordaros esto, a fin de que si, por casualidad, sentís a Dios lejano, recordad que San Vicente nos dirigió a los pobres como el lugar donde podemos encontrar a Dios. Si verdaderamente hoy el 73% de la población del mundo es pobre, ¡qué dicha tenemos de saber que Él está muy presente con nosotros! Lo que nos queda por hacer, por supuesto, es descubrirlo en los pobres.
Al mismo tiempo, podéis estar convencidos de que nuestro carisma vicenciano pone un énfasis especial en la colaboración. Colaboración con las diferentes ramas de nuestra familia, pero también en la colaboración con otros, en la Iglesia y en la sociedad en general, que se ocupan igualmente de los pobres y desfavorecidos.
QUÉ PUEDE ESPERAR LA JMV DE LA FAMILIA VICENCIANA
1. Experiencia
Algunos lo llaman la sabiduría del anciano. Pero como un gran maestro, la experiencia tiene algo que ofrecer: razones suficientes para no repetir los errores del pasado, la habilidad de perdonar las propias faltas, pero más especialmente el convencimiento de que el mañana es un continuo don de Dios a sus hijos. E incluso cuando parece que nosotros, los miembros mayores de la Familia Vicenciana, no aprendemos de ello, no nos lo toméis en cuenta. Espero que, al menos, nuestros errores pavimenten vuestro recto caminar. En la Familia Vicenciana, vosotros podéis esperar encontrar una madre, un padre, un hermano, una hermana, quizás incluso un abuelo, que respeta vuestro idealismo y desea aprovecharlo.
Y cuando también para vosotros la juventud sea algo del pasado, sabed que tenéis todavía un lugar en la Familia Vicenciana, ya sea como miembros de AIC, SSVP, MISEVI, AMM, o, por supuesto, como Hija de la Caridad o Sacerdote o Hermano de la Congregación de la Misión.
2. Apoyo en vuestros esfuerzos para vivir una espiritualidad Mariana
JMV nació en la cuna de este histórico lugar, pero la devoción a María ha sido siempre un sello de la Familia Vicenciana. Generaciones antes de nosotros han inculcado este amor a María, y podemos estar seguros de que generaciones después de nosotros continuarán esta gran lealtad a Ella como portadora privilegiada de la Buena Noticia de Dios. La Familia está aquí para ayudaros a crecer en este amor y fortaleceros en él.
3 – Sentido de Iglesia y su Misión
Nuestra Familia Vicenciana os ofrece un ejemplo de lo que significa pertenecer a la Iglesia universal. No estáis solos en vuestra respuesta a la llamada de Cristo a ser luz del mundo y sal de la tierra. Hay millones en la Iglesia y en nuestra Familia. Si unimos nuestras mentes, corazones y manos, podemos verdaderamente mover montañas de incredulidad, ayudar a liberar a los demás de sus temores, y luchar contra la pobreza y la violencia que caracterizan nuestro mundo de hoy. En la Familia Vicenciana podéis esperar que otros compartan con vosotros la responsabilidad de propugnación y testimonio profético, así como de ayuda en tiempo de dificultad económica.
En la Iglesia, entre nosotros, hay también quiénes no son testigos auténticos. Espero que vosotros encontréis en la Familia Vicenciana hermanos y hermanas, padres y madres que deseen aceptar vuestra ayuda para transformarse en auténticos y apasionados testigos de Cristo hoy.
4 – Internacionalidad en la Familia Vicenciana
En un tiempo, en que la entrada a algunos países está restringida por otras razones además de la seguridad nacional, vuestra pertenencia a la Familia Vicenciana puede ser el pasaporte que vosotros necesitéis para uniros a la familia de las naciones en sus esfuerzos para erradicar la pobreza. Nuestra internacionalidad como Familia nos permite tener un mayor impacto y asegurar por consiguiente que la voz de los pobres sea oída por más naciones, escuchada por más líderes y que nuestros proyectos, cuando se realizan en común con otras ramas de nuestra Familia, pueden ayudar a más personas y hacerlo con más consistencia.
Esto es lo que la Familia Vicenciana espera de vosotros, miembros de JMV y lo que vosotros podéis esperar de la Familia Vicenciana. En conclusión y en nombre de los que trabajan con nosotros en el departamento de la Familia Vicenciana en Roma, deseo agradecer a JMV el testimonio, cooperación y colaboración que habéis prestado a la Familia Vicenciana de todo el mundo y a nuestros Proyectos.