No
obstante, se recurren a muchos dogmas para que compremos pisos cuanto antes y
sigamos:
1.
Alquilar es tirar el dinero: los pisos han subido de forma tan
desorbitada que el ratio precio de venta / precio del alquiler se ha disparado.
En consecuencia, el alquiler del piso en muchas zonas es más barato que el
alquiler del propio dinero, es decir, se están pagando más intereses de los
préstamos hipotecarios (sólo intereses, ojo, y encima en mínimos históricos)
que de los alquileres por una vi-vienda similar
2. La vivienda nunca baja: mentira, si nos vamos a
muchos países con burbuja inmobiliaria se ha comprobado que como en todo ciclo
especulativo, todo lo que sube, baja. El ejemplo más evidente es Japón, en
donde la caída de precios hizo quebrar el sistema financiero, ya que los japos
hicieron aquello de “si no puedo pagarlo o no me compensa porque baja, se lo
doy al banco y que se lo co-ma”. En España ha habido un ciclo de 6 años en que
la vivienda no levantaba cabeza; si bien las ba-jadas fueron muy suaves o había
pequeñas subidas, en términos reales cayeron y mucho: los ahorros rentaban al
10% anual sin riesgo, la inflación estaba disparada y el precio de la vivienda
estaba es-tancado, con lo que patrimonialmente fue ruinoso para quien tenía
mucho ladrillo acumulado.
3. Los inmigrantes tiran hacia arriba
los precios: hay quien comenta sarcásticamente “sí, sí, nada
más desembarcan con su patera se van corriendo al banco a comprarse un piso”.
Que los inmigrantes tiran de la vivienda es una verdad a medias. Se puede decir
que apagan el fuego con gasolina. El porqué es muy sencillo: ellos compran la
vivienda más barata, de mala calidad, (con el beneplácito de las cajas de
ahorro), lo cual permite a los antiguos propietarios a cambiarse a un piso
mejor, lo cual convierte a los propietarios del piso mejor a cambiarse a otro
aún mejor, y así sucesivamente hasta quienes coronan la pirámide
Como
muchos sabréis, en el juego de la pirámide, para que el castillo de naipes no
se caiga, ha de existir una base grande que la alimente, y para que esa base
sobreviva, hará falta otra base aún más grande. Los nuevos mantienen a los
antiguos (como en el caso del escándalo de corrupción del Fo-rum filatélico) . Cuando eso se acaba, la pirámide se viene abajo. Aparte
que los inmigrantes con ma-yor capacidad de adaptación, solvencia y capital
humano (sudamericanos, europeos), más que com-prar pisos, mandan remesas a
familiares de sus países de origen para volver en el momento apropia-do, como
los españoles en Alemania en los años 60. Cuando vuelva al paro, se irán por
patas. Los que no mandan dinero son los que no tienen donde caerse (africanos),
y por tanto, pocos pisos van a comprar
4. También lo hace el turismo: estamos en las
mismas, apagan fuego con gasolina; muchos de ellos suelen comprar con motivos
especulativos, con lo que son manos débiles que sacarán los pisos al mercado al
existir alternativas de inversión más interesantes. No nos engañemos, casi
nadie de clase e deja 50 kilos para habitar un piso durante un mes al año. Pero
es que además, el turismo en Espa-ña es una industria madura que ya hace
bastante en mantener a su clientela de toda la vida: si esa clientela ya ha
comprado un apartamento, no va a comprar más.
5.
Falta suelo, y al no liberalizarse, el precio del suelo es caro y repercute en
el precio, así que hace falta más suelo para abaratar la vivienda: hay un
parquéde 3, 3 millones de vivienda vacías en España, salimos a 1, 6 viviendas
por habitante, se construye más que en Francia, Italia y Alemania juntas
(800.000 viviendas nuevas en 2005), hay más de un millón de viviendas que se
irán acabando en estos próximos años. No será tanto problema del suelo cuando
los precios de los locales son mucho más bajos que los de las viviendas, somos
el país con agencias inmobiliarias por metro cuadrado ¿Cómo va a faltar suelo?
6. Hay mucha demanda latente: pues vale, yo
soy demandante latente de un Mercedes, pero no me compensa el esfuerzo de
hacerme con uno; pero sí, si tuviera mil kilos, me compraría uno, ¿y?
7. Hay
que comprar cuanto antes; si no, no podrás: vaya, seremos la última quinta que podrá comprar piso porque subirá para
siempre. Dile a tu herman@ de 15 años que vivirá bajo un puente toda su vida:
que se hubiera pensado antes el haber nacido tan tarde. Y los que están
estudiando primaria, vivirán en tiendas de campaña, vamos
8. Al principio cuesta pagar la
hipoteca, pero luego ni te enteras: es el cuento de la
lechera de nues-tros padres cincuentones
“quetantoselohancurradonocomonosotrosquelotenemostodohecho”. A ellos les
costaba 3 años de salario bruto comprar un piso a tocateja, a nosotros más de
10. Ellos no nece-sitaban de segundos sueldos para hacerse con un piso,
mientras que hoy en día se admite que es muy difícil independizarse si no se
tiene pareja ni padres avalistas. A ellos a los pocos años no les costaba
esfuerzo pagar, porque los intereses fueron bajando, con lo que su cuota a
pagar bajaba; los sueldos, por poco que subieran, aunque subieran menos que el
IPC, hacían el resto. La inflación se comía la deuda, y encima los intereses
bajaban. Aparte, en los últimos 10 años, los salarios reales no han subido,
mientras que la vivienda ha subido alrededor del 150% en ese tiempo. Pero es
que ade-más de que es más difícil comprar, las hipotecas se están encareciéndo
como consecuencia de la subida de intereses. Quien contrató la hipoteca en
junio, le subirá la cuota en la próxima revisión al-rededor de un 15%, ¿y
cuánto ha subido el sueldo?
9. 100€-200€ más de hipoteca no es
nada; me lo quito del móvil, me cambio mi vestuario o el coche más tarde,
desayuno en casa en vez de en el bar, etc.: como tú y muchos más saldréis
adelante, no problem, bueno sí, hay uno: la franquicia de telefonía móvil
cierra algunas oficinas, la tienda de ropa del barrio despide a la dependienta
para apretarse el cinturón, la Ford hace un expediente de regula-ción de empleo
por la caída de ventas, el bar de al lado del curro despide al camarero para
cuadrar balance, esos despedidos tenían una hipoteca que no podrán pagar, o que
si pueden pagar con el paro o los ahorros, lo que no podrán será consumir en
los cines, restaurantes, pequeñas tiendas de alimentación, que a su vez
despedirán a más gente por la falta de ventas, y así sigue el círculo, dán-dose
la vuelta de la misma manera que el efecto riqueza de este país ha permitido
bajar el paro por un tiempo hasta que volvamos a la realidad: y es que no se
genera riqueza con la especulación, ya que la especulación no es más que un
juego en el que los ganadores se llevan las apuestas de los perdedores
10. No pasa nada, siempre se puede
ampliar el plazo de la hipoteca. Mec! Falso. Llega un momento en que
por mucho que amplíes la vida de la hipoteca, apenas bajaría la cuota del
préstamo, y encima sería más sensible a una subida de intereses. Una hipoteca
de 200.000 euros a 40 años a un interés del 3, 75% (el actual si incluimos la
prima del banco) sale una cuota mensual de 805€. Si ampliára-mos la hipoteca a
la aberrante vida de 80, ¿cuánto costaría la cuota, 805/2=402, 5€? Nops, 657. Y
si los intereses subieran un punto más como en este último año, 810€ (como
antes, pero durante 40 años más)
11. Pues si no puedo pagar, se lo doy
al banco, como han hecho los japoneses. Falso. El marrón te lo comes tú, a
las duras y a las maduras. Si tu casa sufre un bajón en el precio, el banco
tiene derecho a exigirte algo que cubra la garantía del préstamo. El banco te
presta un dinero a bajo interés a cam-bio de que tú le aportes un piso como
garantía. Por tanto, sí, se lo puedes dar al banco. El banco lo sacará a
subasta, lo liquidará y si con lo recaudado no cubre deudas, le deberás la
diferencia."