- ***
-
- (4) Ricardo Senabre Sempere: Prólogo de “Las
tierras pardas”(Extremeñas), de José Ramirez López Uria. Libretillas
Jerezanas. Jerez de los Caballeros, 1993.
-
- JOSÉ
MARÍA GABRIEL Y GALÁN
-
-
- Nació
en Frades de la Sierra (Salamanca) el 28 de junio de 1870 y falleció
en Guijo de Granadilla (Cáceres) el 6 de enero de 1905. Estudió la
carrera del Magisterio en la docta Salamanca. Ejerció algunos años la
docencia, que abandonó al contraer matrimonio, para dedicarse al campo, que
constituía su mayor afición y que alternó con el cultivo de las letras.
Gabriel y Galán fue un celebrado poeta que supo hermanar la poesía y la
virtud. Cantó como pocos los campos de Castilla
y Extremadura. Impregnado del alma y del lenguaje de los campesinos del sur de
Salamanca y del norte cacereño y entremezclando ambas lenguas, lo incorporó a
su obra creando una nueva forma de expresión en la poesía popular de aquel
tiempo. Descendiente de los grandes bardos del siglo
de Oro y fiel intérprete del alma rural, Gabriel
y Galán es poeta esencial, pleno de verismo. Fue galardonado con la Flor
Natural en diversos certámenes literarios presididos por importantes
intelectuales de la época. A pesar de que durante cierto tiempo estuvo
olvidado, fue recuperado en varias ocasiones y sus composiciones se encuentran
reunidas en Obras Completas, agrupadas en
“Castellanas”, “Nuevas Castellanas”, “Extremeñas”,
“Religiosas”, “Campesinas” y “Fragmentos en verso y prosa”.
- Dice el novelista y crítico literario Andrés
Trapiello que a los diez o quince años de su muerte la estrella de
Gabriel y Galán empezó a declinar, hasta que después de la Guerra Civil
quisieron lanzarla de nuevo al espacio sideral por representar muy bien los
valores del catolicismo, así como los valores de la patria,
un comentario que no evita que las producciones que nos legó sigan llegando
al alma del pueblo y teniendo plena vigencia, como se viene demostrando por las
múltiples ediciones que se hacen anualmente de sus
obras y que algunos de sus poemas se sigan declamando en los escenarios
populares de las fiestas de los pueblos.
-
- El
embargo
-
- Señor
jues, pasi usté más alanti
- y
que entrin tós esos.
- No
le dé a usté ansia,
- no
le dé a usté mieo...
- Si
venís antiyel a aflijila,
- sos
tumbo a la puerta.
- ¡Pero
ya s'a muerto!
- Embargal,
embargal los avíos,
- que
aquí no hay dinero:
- lo
he gastao en comías pa ella
- y
en boticas que no le sirvieron;
- y
eso que me quea,
- porque
no me dió tiempo a vendello,
- ya
me está sobrando,
- ya
me está gediendo!
- Embargal
esi sacho de pico
- y
esas jocis clavás en el techo,
- y
esa segureja
- y
esi cacho e liendro...
- ¡Gerramientas,
que no quedi una!
- ¿Yo
pa qué las quiero?
- Si
tuviá que ganalo pa ella,
- ¡cualisquiá
me quitaba a mí eso!
- Pero
ya no quió vel esi sacho,
- ni
esas jocis clavás en el techo,
- ni
esa segureja
- ni
ese cacho e liendro...
-
- ¡Pero
a vel, señol jues: cuidiaíto
- si
alguno de ésos
- es
osao de tocali a esa cama
- ondi
ella s'a muerto:
- la
camita ondi yo la he querío
- cuando
dámbos estábamos güenos,
- la
camita ondi yo la he cuidiao,
- la
camita ondi estuvo su cuerpo
- cuatro
mesis vivo
- y
una noche muerto!...
- ¡Señol
jues: que nenguno sea osao
- de
tocali a esa cama ni un pelo,
- por
qué aquí lo jinco
- delanti
usté mesmo!
- Lleváisoslo
todu,
- todu
menos eso,
- que
esas mantas tienin
- suol
de su cuerpo...
- ¡y
me güelin, me güelin a ella
- cá
ves que las güelo!
- (1902)
- ***
-
- JUAN
LUIS CORDERO GOMEZ
-
- Vio la luz primera en Cáceres el día 22 de octubre
de 1882. Falleció en la misma ciudad el 12 de diciembre de 1955. De origen
humilde -pasó por distintos oficios y profesiones hasta que llegó a ser
Secretario de Administración Local- se elevó por su valía e inspiración.
Poeta de fértil numen, conquistó en reñida lid varias Flores Naturales con
sus poemas y siendo conocido en su tiempo por el Juglar de Extremadura.
- Llegó a publicar los libros "Mi torre de
Babel", "Eróticas", "Vida y ensueño",
"Regionalismo", "Cosas de la Vida", "La tragedia del héroe",
"Clara Luna", "Devocionario de amor'", "La Musa del
pecado" y "Hojas del árbol caídas". Su “Himno a la Previsión”
fue declarado nacional y, adoptado por Garrovillas del Alconétar el dedicado
a la Virgen de Altagracia. Obtuvo premios también en los certámenes de
Badajoz, Plasencia, Ronda y Huelva. La musa de Cordero es genuinamente española.
La patria grande, con su historia y sus épicas hazañas; la patria chica con la
feracidad de sus campos, con el verdor de sus olivares y la frescura de sus
huertas, tienen para él un encanto tal que los elige casi siempre por temas de
sus canciones. Los esplendores de la Naturaleza se reflejan en el corazón de
Juan Luís Cordero.
-
- Aires
de mi tierra
-
- Si guapag son lag mozag
- de Cañaverág,
- lag de Garroviyag
- no te digo ná.
-
- Quien diga qu’Egtremaúra
- la der Tajo, ya no pita,
- eg nieto d'una tía suya
- o sobrino d'una prima.
- Si hay quien nog moje la oreja
- que se degtape y lo diga.
-
- Pimiento picante
- o miel a jartá:
- Ar son que nog toquen
- sabemog bailá.
-
- Yo rompo en son de fandangog
- que s'entonam en toa Egpaña,
- porque a egpañola cagtiza
- nadie a mi tierra aventaja,
- y en egto son log der Tajo
- como log der Guadiana.
-
- Log Barrog la viña,
- la Vera er jardín;
- log mejoreg jigog
- son log d'Armoarín.
-
- Nada como el Badajog
- qu’antaño hemog conocío,
- lag egcursioneg a Caya
- y lag girag junto ar río.
- ¡Aqueyag eran zagalag
- y aqueyog eran amigog!
-
- En Puerta de Palma
- me digteg er sí
- y a la tarde en Bótoa
- con otro te vi.
-
- ¡Ay, quien viera en Santa Olaya
- moviendo lag panderetag
- en er carro de varaleg
- lag campuzag cacereñag,
- con pañuelog de sandía
- y con pendienteg de rueda!
-
- Ayer me salió un novio
- qu'eg hortelano
- de la huerta mág verde
- de junto ar Marco.
- Plasencia para egperanzag,
- Trujiyo para recuerdog,
- Garroviyag pa chorizog
- y Brozag para borregog;
- pa olivog Sierra de Gata
- y pa vino Cañamero.
-
- Pucherog d'Arroyo,
- cerezag d’Hervag,
- jamón de Montánchez,
- queso der Casá.
-
- (1927)
-
- ***
- JOSÉ
RAMÍREZ LÓPEZ URÍA
-
- Nace en Jerez de los Caballeros (Badajoz) el 8 de
diciembre de 1886 y fallece en la misma ciudad el 27 de agosto de 1933. Cursó
estudios en el Colegio de San José, de Villafranca de los Barros de 1895 a
1899. Reside junto a sus padres algunos años en Cuba por asuntos políticos.
Desde muy joven cultivó la literatura narrativa, tanto en prosa como en verso y
siguiendo la huella de Luís Chamizo
publica en 1923 “Las Tierras Pardas”, un libro en el que incluye algunos
poemas en extremeño que fue reeditado por el ayuntamiento de Jerez de los
Caballeros en su colección “Libretillas Jerezanas” en 1993 con introducción
de Feliciano Correa Gamero y prólogo de Ricardo Senabre.
-
- El jato del agüelo
-
- Yo
bien sé que no hay naide, dende jace
- qué
se yo cuánto tiempo,
- que
se ponga esta ropa que es asina
- com'un
jato de viejo bandolero.
-
- Ya
s’han dío las moas
- de
la calzona zul y del pañuelo
- liao
a la cabeza; y de las majas
- polainas
con sus frecos.
-
- Pero
tamién yo sé que no es tan grave
- ni
tan gordo el defeto;
- pos
esto senifica que mis gustos
- son
gustos duraeros
- y
que a mis moceaes
- tengo
mu jondo apego.
-
- Por
eso yo fi siempre descudiao
- y
siempre placentero
- con
estas vestimentas
- y
con estas jechuras, y por eso
- me
dió tan mala espina
- la
novia del mi nieto
- cuando
la vez primera
- que
me vido en el pueblo
- le
sirvió de risorio
- la
ropa del agüelo.
-
- ¡La
descará! Entavía
- tan
siquiá que m'acuerdo,
- me
paece que corre
- la
jiel por to mi cuelpo.
-
- ¿Qué
es lo que se pensó? Con este jato
- que
dende que era mozo llevo puesto
- fí
siempre a tos los sitios, ande vayan
- los
que s'arrisquen más, y no consiento
- que
denguno me puea pol lo noble,
- ni
denguno me puea pol lo güeno,
- ni
denguno se gane los riales
- con
más honrao esjuerzo;
- suando
en el trabajo tan aina
- que
s'asoma la luz tras de los cerros.
-
- El
probe de Celipe,
- el
probe del mi nieto,
- que
es un cacho de pan po lo güenazo
- consigo
me llevó.
- -
¡Verá usté, agüelo,
- qué
mocita más maja, qué pimpollo
- más
fino y peripuesto!
- Palra
con un palrar tan delegante,
- y
con tantas lindezas y floreos
- que
engatusa na más que abre la boca,
- y
mos clava, ascuchándola, en el suelo.
-
- ¡Y
aluego sabe usar unas maneras
- y
unos peinaos tan nuevos;
- y
jace unos pinitos cuando anda,
- y
tiene tanto garbo en to su cuelpo,
- y
jace unos visajes cuando mira
- durzonamente,
agüelo,
- que
me añúa el gaznate,
- apenas
me l'ancuentro!.
-
- Dambos
a dos llegamos a la praza
- por
el brazo cogíos; el mi nieto
- de
impacencia ajogao;
- yo
precurando parecé sereno.
-
- Enfrente
de l'Iglesia estaba ella.
- Celipe,
guiteando descompuesto,
- me
l'anseñó, y yo, al tanto de guipala,
- tamién
me descompuse y sentí drento
- asín
como esmenzón de un jormiguilo
- que
m'apretaba el pecho
- al
pensá que un pimpollo tan garboso
- pudiera,
arguna vez, dalme bisnietos.
-
- Anque
al di y saludala, al mí muchacho
- le
temblaba el acento,
- endispués
se dió traza
- pa
mostrale al agüelo.
-
- Ella
me recorría con los ojos
- extrañá
de mi jato de otros tiempos;
- y
de pronto... de pronto yo la vide
- que
tapaba la cara en el pañuelo
- y
que esmenzó a reirse de manera
- que
me puso de punta tos los niervos
- y
me trujo a la vista una niblina
- que
ábate si reondo caigo al suelo.
-
- Pero
desimulé, tuvi pacencia
- na
más que pol mi nieto;
- el
extraño me jice;
- y,
aguantando lo mesmo
- que
s'aguanta debajo de una ancina
- el
chaparrón más recio,
- dejé
que los dos mozos se palraran
- lo
que viniera a pelo.
-
- Y
endispués, sin icile al mi Celipe
- ni
una sola palabra atento de esto,
- cogíos
por el brazo
- mos
salimos del pueblo.
-
- Solapao
y depriesa
- se
jue pasando el tiempo.
- Yo
vía que a Celipe, poco a poco,
- se
le fruncía el ceño.
- estaba
turulato;
- estaba
como lelo;
- y
tenía un desgano del demonche;
- y
pol ná se enfuscaba a cá momento.
-
- Sin
abrir la mi boca
- yo
lo vía sufriendo;
- y
to lo devinaba
- allá
pa mis adrentos.
-
- Por
mo del desimulo precuraba
- hablale
sonriyendo;
- pero
me recomía de coraje,
- námas
que con velo,
- jasta
que al fin un día,
- no
pudiendo por menos,
- estrumpió:
-¡La bribona m'ha dejao
- sin
dengún fundamento,
- sin
dalme explicaciones,
- como
se deja un perro!
- ¿Sab'osté?
¡M'ha dejao,
- queriéndola
del mó que yo la quiero,
- por
otra comenencia de más talla
- que
le salió en el pueblo.
-
- M'ha
dejao la endina
- sin
dengún fundamento;
- sin
una explicaera;
- asina
como a un perro!
-
- Oyéndolo
me jice el sorprendío;
- pero
yo lo sabía dende tiempo;
- dende
el momento y l'hora en que la vide
- escondiendo
la risa en el pañuelo;
- dende
la tarde que jizo bulra
- de
este jato que siempre llevo puesto.
- …
- Hoy
s'ha casao mi mozo
- con
una guapa moza de ojos negros;
- de
labios como fresas,
- de
cachetes rosaos como peros;
- y
la mesma dulzura en toa su cara
- que
tienen los regachos de estos cerros.
-
- La
mujer de Celipe
- se
mira en el mi nieto;
- y
nunca s'a bulrao
- del
jato del agüelo.
-
- ***
-
-
- ANTONIO
REYES HUERTAS
-
- Nace en
Campanario (Badajoz) el 7 de noviembre de 1887 y muere en su finca de Campo de
Ortiga el 10 de agosto de 1952. Novelista, poeta y periodista nacido en una
familia humilde. Ingresa a los diez años en el Seminario de San Atón, de la
capital pacense, donde estudió Humanidades, Filosofía y Teología. Desde
temprana edad comienza a manifestar inquietudes y aficiones literarias, hasta el
punto de que se le encomendó en el mismo Seminario impartir las enseñanzas de
Literatura. Sus ilusiones juveniles le impulsan a abandonar el centro a los 19 años.
Finalizados sus estudios de bachillerato marcha a Madrid donde estudia Derecho,
que no termina, ya que sus aficiones son otras: la Literatura y el Periodismo.
Encuadrado por los críticos en la “generación del Modernismo” da a la
imprenta en 1905 “Ratos de ocio”, una obra con poemas escritos en extremeño.
En 1908 publica en Mérida “Tristezas”. De nuevo en Badajoz y en colaboración
con el poeta Manuel Monterrey da a conocer en 1910 el libro de versos
“Nostalgias de los dos”. Como educador ejerció en el colegio de Santa Ana,
de Mérida, actividad que abandona pronto para ejercer el Periodismo. Con veinte
años fundó y dirigió en Badajoz la revista “Extremadura Cristiana”. Ya
por entonces dirigía en Cáceres la revista “Acción Social”. De 1910 a
1912 ejerció como redactor y director del “Noticiero Extremeño” sucediendo
en el cargo a José López Prudencio. Reyes Huertas, que conoce y ha vivido el
ambiente y el espíritu de los campesinos de su tierra, comienza a publicar sus
primeras novelas en las que hace gala de una prosa fresca y cristalina, ágil y
elegante, jugosa y poética: “Los humildes senderos”,“Lo que está en el
corazón”, “La sangre de la raza”, “La ciénaga”, “Agua de turbión”,
“Fuente serena”, “Blasón de almas” y “La Colorina” - premiada en un
concurso promovido por el “Diario Español” de Buenos Aires - y otras. En
1928 se hizo cargo de la dirección del diario “Extremadura” de Cáceres, un
periódico de orientación católica, al frente del cual permaneció once años,
en una época coincidente con momentos trágicos para la vida nacional. Colaboró
asimismo en las páginas de “La Gaceta del Norte”, de Bilbao y en el
“Hoy” de Badajoz, donde dio a conocer sus memorables “Estampas
campesinas” en las que fue plasmando su conocimiento del alma y las tierras
extremeñas. Abandonada la dirección del “Extremadura” - que había fundado
en 1923 el obispo de Coria Pedro Segura Sáez - fija su residencia en Madrid
voluntariamente. Alejado del bullicio literario de aquellos años difíciles
acepta trabajar para “Ediciones Españolas” y colabora en la redacción de
“Historia de la Cruzada” durante varios años.
- Reyes
Huertas ha sido uno de los mas grandes exponentes de la novela costumbrista
extremeña y al que esta tierra aún no le ha rendido el homenaje merecido por
haber llevado a los escaparates de toda España la sangre de Extremadura con
toda su vitalidad y reciedumbre.
-
- El señoritu
-
- ¡Mi
caso en la suerte,
- lo
que hemos perdío!,
- el
amu más güeno que había en el mundo,
- el
hombre más santu que en tierra ha nacío,
- el
más campechanu y el más cariñosu
- y
el más compasivu.
- Montaítu
en el juerte caballu
- se
venía pa acá los domingus,
- pa
jechal una mirá al ganao,
- pa
palrar con el tío Zranciscu;
- pa
dicile que qué le faltaba
- y
acudir deseguía en su asilio.
- Ya
no güelvi por estos lugares,
- ya
no güelvi por estos caminus,
- ya
no güelvi a mirar las ovejas,
- ya
no güelvi a venir a estos sitios;
- ya
no güelvi a asomar por el cerro
- en
su blancu colcel montaitu,
- tan
jinete, tan juerte, tan altu,
- tan
jermoso, tan joven, tan lindu,
- pa
venil a sentalsi a mi chozo,
- pa
jablar con el tío Zranciscu.
- ¡Probi
de mi amu, probi señoritu !
- que
hace siete días
- que
ya si ha morío...
- Como
el día prisente es el sábadu,
- víspira
del zuturo domingu
- y
en ese gran día
- se
solía venil pa estos sitios,
- ha
traío mi tolpe mimoria
- el
ricuerdo del güen señoritu.
- II
- ¡Mi caso en la suerte,
- lo que hemos perdío
- el amu más güeno
- que la tierra ha vistu,
- ahora vienen aquí a mi cabeza
- los zavores' que yo he recibío;
- ¡cuántas veces en tiempo de
invielno
- yo dejé la majá y el abriscu
- y me juí derechito a su casa
- con el jaterío,
- y allí en la cocina, con muchos gañanes
- y aldiendo una lumbre igual a un castillu,
- estaba sentao jablando con ellos
- con mucho cariño,
- y al entral me dicía en vos alta
- -¡Venga usté por aquí, tío Zranciscu!
- Regaceros un poco, muchachos,
- pa que quede sitio
- y se puea
sental a la lumbre
- que vendrá tiritando de zrio.
- -A ver tú, muchacha, tráele un vaso e vinu,
- que vendrá con el cuelpo cansao
- y vendrá helaítu.
-
- Y rizábamus tos el rosariu
- con fé y con ajinco;
- y rizaba por tóos los humanos,
- por mueltos y vivos,
- por güenos y malús,
- por probis y ricos,
- que según él dicía y yo créu
- tos los hombres son hijos de Cristo
- y pa Dios semos toitos iguales,
- lo mesmo es el Rey que el
probi mindigo.
-
- Y él dicía tamién muchas veces
- que- pa Dios sólo tienen destinos,
- el güeno v el malu,
- el santo y el pillu;
- y pa unos pripara la gloria
- y pa otros pripara el castigo.
-
- Amos a las cosas que yo le decía
- “Mie usté, siñoritu,
- que yo soy un probi
- y tengo dos hijos
- que no tienen ropa
- ni tienen abrigo
- y trajinan y bregan descalzos
- y están arrecíos.”
-
- Y altoncis el amu
- si llevaba la manu al bolsillo
- y sacaba unas pocas moneas
- pa aliviar a los mu pobrecitos
- y dicíame el
mu bondadosu
- “Compre usté a sus hijos`
- un traji de paño
- y unos zapatitos
- y si zalta algu más en su casa,
- no le dé a usté cudiao el dicirlo,
- que el amo no quiere que ningún criao
- pase jambres y penas y zrios.”
-
- ¿Quién podrá recerir toas las
cosas
- que conmigo a jechu mi quitar la coma güen señoritu?
- de lechi, de carni,
de vinu y dinero,
- de aceite, de ropa, de`pan y de trigu
- de toas esas cosas he
experimentáu,
- con tóos esos bienes m’ha
zavorecío.
- Probi de mi amu,
- probi señoritu,
- tan noble jídalgu,
- tan caritativu,
- y tan güen
honrao
- y tan güen nacío.
- Las mañanas del día
del vielnis
- estaba su puerta cuajá de mindigos
- y a toitos les daba mu güena limosna,
- y a toas sus miserias ponía él alivio.
- Mi amu no era como otros siñores
- que a tóos los criaos les jablan altivos_
- y los tratan lo mesmo que a bestias
- y al minor discuido,
- los jechan de casa
- y les quitan el pan
de sus hijos,
- y visten con seas,
- y se van por la
nochi al casinu
- y se gastan los
miles de riales
- en cafeses y juegos prohibíos,
- y luego no tienen pa dali a los probis
- ni un céntimo chicu.
-
- Por lo visto ¡si no se conciesan
- si pasan la vida lo mesmo que indios
- si no van a misa
- y son medio moros y medio judios!
- Y el que no asoma nunca
a la Iglesia
- ya lo tengo vistu:
- u es un malvao,
- u es un perdío,
- u es un
pervelso,
- u es un malditu,
- u algún renegao,
- u algún mal nacío...
- III
- ¡Probi de mi amu,
- probi señoritu,
- que viviendu tenía
seguro
- el pan de mis hijos,
- sin pensar en
el día que viene
- ni andar como
ahora con penas y aginos!
- ¿Que rimedio jacer a la
suerte
- si Dios lo ha querío?...
- …………………………………….
- ¡Santu Cristu.querío del valle!
- ¡Santu Cristu del
valle bendito
- tú que sabes lo güeno que
era,
- tú que sabes lo bien que ha vivío
- habrás puesto en los cielos él alma
- del mi señoritu!
- (1905)
-
***
- ANGEL MARINA LOPEZ
-
- Nace en Guadalupe (Cáceres) en
12 de mayo de 1888 y le alcanza la muerte en la misma Puebla el 26 de julio de
1950. A los nueve años comienza los estudios eclesiásticos en la Colegiata de
Guadalupe, pasando a los doce años al Seminario Conciliar de San Ildefonso, de
Toledo, en el que permaneció seis años con brillantes calificaciones. Aquejado
por una enfermedad nerviosa que le acompañaría toda la vida regresó a
Guadalupe. Quizás estas molestias fueron la causa de que dedicara parte de su
obra a la Morenita de las Villuercas, razón por la que era conocido como “el
Juglar de la Virgen”. En 1910 hizo oposiciones al Cuerpo Técnico de Telégrafos,
pero tuvo que desistir a causa de sus padecimientos. En 1912 funda con otros jóvenes
en su villa natal el periódico “Altamira”, donde comenzó a dar a conocer
sus trabajos. Unos años después inició sus colaboraciones en las revistas
“Monasterio de Guadalupe”,“El Noticiero”, “Alcántara” y en los periódicos
“Extremadura” y “El Adarve”, de Cáceres. Igualmente colaboró en “La
Opinión” de Trujillo, “La Montaña”, “Nuevo Día” y “La Voz
Regional”, de Plasencia. Con motivo de la Coronación de la Virgen de
Guadalupe como “Reina de las Españas” el 12 de octubre de 1928 participó
en una velada con la presencia del Rey Alfonso XIII en la que leyó su poema
“Salutación”. Escribió ocasionalmente en habla popular y fue galardonado
en 1923 en los Juegos Florales celebrados en la capital cacereña. Entre sus
obras destacan “Desde mi rincón” (1917) y “Poesías Selectas de Ángel
Marina” (1951), publicada por la Diputación Provincial de Cáceres.
- Ángel Marina es un poeta popular que refleja en sus
versos escenas de la vida que discurre a su alrededor y que, a pesar de los años
transcurrido y no haber respetado las normas de la métrica en algunas
ocasiones, no han perdido fragancia.
-
-
- Amarguras
-
- ¡
Qué cosas más jondas,
- qué
penás, qué ansias!
- Yo
no pueo más, madri,
- yo
me meto en casa
- y
no güelvo a salil nunca, nunca
- jasta
que entri cuatro conducío salga
- pol
la vereína, que va al camposanto,
- ondi
se descansa.
-
- ¡Qué
penas más negras
- las
que tengo agarrás a la entraña!
- No
poel jacer naa ‘e provechu,
- ni
güebras, ni limpijo, ni cava,
- ni
guardar borregas, ni jarrear cabras.
-
- ¡Qué
amargoso es el pan que me como,
- me
sabi a retama!
- ¡Pan
que no he ganao,
- paeci
pan de lágrimas;
- y
qué dulci era
- el
que yo ganaba!
-
- ¡Qué
cosas más jondas
- las
que a mí me pasan!
- Vel
a mis amigos
- bailando
en la plaza,
- llenos
d'alegría
- con
toas las zagalas,
- y
yo, arrinconao,
- con
esta tos ronca, que tóo me espiaza,
- igual
que si un perro mordiesi rabioso
- pa
arrancarme piazos de entraña.
-
- ¡Madri,
lo que vide,
- se
me parti el alma!
- Bailando
con otro
- que
la cortejaba,
- vide
a le mí moza
- contenta
y galana.
-
- Ajuyeron pa
siempri, pa siempri
- aquellas
cosinas pulías, tan guapas,
- airecinos
que drentu del pecho
- parecían
refrescar mis entrañas,
- lo
mesmo, lo mesmo que refresca el monti
- el
agua de nievi que cantando, baja.
-
- Yo
no pueo más, madri,
- yo
me meto en casa,
- jasta
que me llevin por la vereína
- que
va al cimenterio, aondi se descansa.
- Y
a tóo el que pregunti, le ici que he muertu
- y
que naidi sepa lo que a mí me pasa:
-
- ¡Más,
si vieni ella
- movía
e lástima,
- la
ice usté, madri:
- ¡Corazón
jerío...
- ¡calla!
¡calla! ¡calla!
- (19
- LUIS CHAMIZO TRIGUEROS
-
- Nace en
Guareña (Badajoz) el 7 de noviembre de 1894 y muern Madrid el 24 de
diciembre de 1945. Cursa los estudios primarios en su pueblo natal y los de
bachillerato en Madrid y Sevilla, donde consigue el título de perito mercantil.
En 1913 escribe su primer poesía en castellano: “En el remanso”. Alrededor
de 1918 comienza a estudiar Leyes en Madrid donde termina la carrera de Derecho.
Regresa a Guareña y se dedica a la venta por La Mancha y Extremadura de los
conos (tinajas de arcilla para guardar el vino o el aceite) que fabrica su
padre. Posteriormente se colocó de pasante en la notaria de Don Benito
(Badajoz) regentada por Victoriano Rosado Munilla, familiar del padre del filósofo
José Ortega y Gasset. Se inicia en la letra impresa en “La Semana” periódico
de dicha ciudad que dirigía su amigo Francisco Valdés y en el que dio a
conocer sus primeros poemas que alcanzaron gran éxito en la región extremeña.
Con anterioridad ya había cantado el poeta a la dehesa de Valdearenales en
ligeras seguidillas, según afirma Eugenio Frutos. En 1921 publica su primer
libro “El miajón de los castuos Rapsodias extremeñas” en habla popular.
Desde 1924 era Chamizo académico correspondiente de la Real Academia Sevillana
de Buenas Letras. Su ingenio serio y realista le llevó a las formas vernáculas.
En Madrid asistió a la Tertulia de Pombo donde tomó contacto con Ardavín, Ramón
Gómez de la Serna, Villaespesa, Antonio Machado, Salvador Rueda y Amado Nervo y
en 1930 estrenó en Sevilla “Las Brujas”. Durante la dictadura de Primo de
Rivera (1923-1930) había sido nombrado alcalde de Guadalcanal (Sevilla), de
donde era su esposa. En 1942 dio a conocer el largo poema “Extremadura”,
compuesto del más variado género poético de distintas épocas. Nadando entre
la Generación del 98 y la del 27 dejó dos obras inéditas: “Flor de luna”,
zarzuela de ambiente extremeño y “Gloria”, una comedia de aires andaluces.
- Luís
Chamizo es un poeta regionalista culto que utiliza el habla popular de Guareña
y sus alrededores en su obra literaria; si se hubiera decidido por el castellano
habría alcanzado un puesto relevante entre los poetas modernistas. Chamizo
- en frase de Alonso Zamora Vicente - representa para la región extremeña la mejor voz del terruño”.
-
- Los consejos del tío Perico
-
- No
me jimples, no me jimples, mocosina;
- No
t´enfusques ni me fartes al respeto,
- No
reguñas, Carnación, ni esparrataques
- esos
ojos cuando yo te dé un consejo.
- Esos
ojos qu'otros días me miraban
- chiqueninos,
entornaos, zalameros
- y
ahora miran rencorosos y asustaos
- del
sentir que llevas drento
- y
de l'honra de tu casta que derrumban
- esa
jambre que tú tienes de dinero
- y
ese orgullo mardecío, porque sabes
- qu´eres
guapa, más que toas las del pueblo.
-
- Ya
te ije qu'el noviajo s'ha eschangao
- que
no quiero yo jarones, que no quiero
- ni
las jesas, ni las yuntas, ni los miles
- mal
ganaos por el padre de Nocencio;
- qu'el
süor que nuestras frentes esparran
- pa
ganar el cacho pan que nos comemos
- jiede
a sangre corrompía si es que güerve
- a
nusotros del arcón del usurero.
-
- No
me jimples, no reguñas, no te casas
- con
el hijo del tío Bruno, no consiento
- qu'esta
cara tan bonita qu'han bruñío
- estos
labios con la juerza de sus besos
- hasta
hacegla reluciente como el oro
- de
la tarde, cuando el sol se va del cielo,
- te
s'empringue con el vaho de los süores
- ya
podríos encerraos en el cuerpo
- sin
que chupen las esponjas del trebajo
- a
carroña creminal de su veneno.
-
- Semos
probes, hija mía, porque icen
- que
son probes los que no tienen dinero;
- semos
probes, semos probes, ¡qué sé yo!,
- eso
icen de nusotros, icen eso.
- Quiere
un hombre de riaños, que te quiera,
- quiere
un hombre con agallas de los nuestros,
- estos
hombres que dispiertan las gallinas
- cuando
salen con los burros del cabresto,
- en
el campo despabilan las alondras
- agachás
entre los surcos del barbecho,
- qu´esparraman
sus chilríos d'amor cuando
- viene
el sol agateándo por los cerros
- y
s´ajuyen las neblinas y s'apagan
- las
estrellas y la luna y los luceros.
-
- Quiere
un hombre sin fanfarrias que te iga
- los
sentires que se jinchan mu p'adrento,
- jasta
cuando que revientan en paliques
- que
los ojos arrebuscan en el suelo.
-
- Quiere
a un hombre, quiere un hombre d'estos hombres
- ya
curtíos por el frío del invierno,
- y
tostaos por el sol del meyodia,
- y
bañaos por las aguas de febrero,
- y
besaos por la luna cuando duermen
- en
las eras, junt'al trillo, cara'1 cielo.
- Qu´hombres
son los machos d'una raza
- de
castúos labraores extremeños
- que
inorantes de las cencias de los sabio
- las
jonduras d'otras cencias descubrieron
- cabilando
tras las yuntas
- en
la paz de los barbechos.
-
- Ellos
saben que la tierra labrantía,
- seria,
llana y arrogante'n los recuentos,
- es
la jembra que mantiene muchos hijos
- con
la juerza de la savia de sus senos;
- y
es la madre, y es la novia y es la hermana
- del
gañán que, con calor de macho en celo
- la
colmara de cuidados,
- la
regara con süores de su cuerpo,
- la
labrara con cariño,
- derramara
por sus surcos el granero y
- supiera
conformarse cual cristiano
- cuando
Dios, dende los cielos,
- pa
probó si eran mu jondas sus querencia
- malograra
sus esfuerzos.
-
- Qu'estos
hombres qu'al amor de sus terruños
- ayuntaron
el sentir de sus adrentos,
- despreciando
la pereza sin descanso
- de
los hijos poltronaos del dinero,
- con
la juerte calentura de su gloria
- que
manó del corazón a sus celebros,
- conquistaron
pa los reyes de su Patria
- los
Peruses y los Méjicos;
- y
llenaron de pinturas sus iglesias,
- parlaron
su sentir en los Congresos,
- y
cantaron la belleza de sus campos,
- y
elevaron sus plegarias a los cielos,
- y
murieron orgullosos por la causa
- de
las santas libertades de su pueblo...
- Son
asina los cachorros de la raza
- De
castúos labraores extremeños,
- que,
inorantes de las cencias d'hoy en día,
- cavilando
tras las yuntas, descubrieron
- que
los campos de su Patria
- y
la madre de sus hijos, son lo mesmo.
-
-
!
-
- VENTURA
VILLARRUBIA PILA
-
- Nace
en Granja de Torrehermosa (Badajoz) en 1897. Fue un campesino autodidacta con
ideas progresistas que murió en el exilio, ignorándose el lugar y la fecha.
Ventura Villarrubia canta a su tierra y a sus hombres y con la fuerza
arrolladora de sus versos traza una pinceladas donde nos da a conocer los
problemas del campesino.
- De
su obra “Cantos de las tierras pardas”, editado en Azuaga (Badajoz) en 1922,
aunque fechado en Jumilla el 31 de agosto de 1921, - el mismo año en que Luís
Chamizo publicó “El miajón de los castuos” -, seleccionamos los siguientes
poemas:
-
- El segador
-
- Límpiate er suor, muchacho,
- que por tu cara chorrea;
- sua, pa que aluego la jambre
- no te jaga cer tachuela.
- Tiende bien la joz, asina,
- y doblando la muñeca
- dale güertas ar manojo
- que no se ajuya un brenza;
- y que vaya limpio er tajo,
- que la espiga que se quea
- esperdiciá en er rastrojo
- o regüerta entre la tierra,
- es suor de nuestra frente;
- es sangre de nuestras venas;
- es cuerpo de nuestro cuerpo
- y juerza de nuestra juerza.
-
- Y una espiga, aunque sea chica
- y escalichá, representa
- toito un año de trebajo
- de faitiga y de miseria.
- Verás como en er invierno,
- cuando la canar gotea,
- y se cubra to de nieve,
- y trebajar no se puea,
- no tendremos que afrentarno
- ar que con usura presta,
- y un churrusco, aunque argo negro,
- no fartará en nuestra mesa.
-
- Límpiate er suor, muchacho,
- que por tu cara chorrea;
- sua, pa que aluego la jambre
- no te jaga cer tachuela.
- (1921)
-
- RUFINO
DELGADO FERNANDEZ
-
- Nació en
la episcopal ciudad de Coria el 30 de julio de 1897 y falleció en Cáceres en
1991. De vocación poética temprana y de orientación regionalista y
tradicional, es autor de varios libros: “Trofeos de Raza. Poesías extremeñas”
(1925) escrito en el habla popular de Extremadura y publicado en Madrid.
“Breviario sentimental” (1964), donde recoge un conjunto de reflexiones
sobre temas y motivos diversos, tales como la religión, el pensamiento, la
justicia, la ilusión, etc., en el que aparecen unos textos en prosa de sencillo
estilo. Ha dejado inéditos un libro de cuentos y algunas novelas.
-
- Tristeza
-
- Voy
a contalti aqueyo, mujel mía;
- te
voy a icil las gielis de mi alma,
- el
por qué de chequinu
- siempre
quería estal solu en la montaña;
- el
por qué no reía
- cuando
diva a tu casa
- y
estaba siempri serio, siempri tristí,
- como
las nubes pardas.
-
- Yo
nunca tuví padres,
- juí
hijo ‘e la desgracia,
- juí
un pilongu, ya ves, un hespiciano,
- un
naide, un peazo ‘e zarza.
-
- Sólu
tuví querel de dos presonas:
- de
tío Lino y tía Cándida;
- los
dos que me sacaron del hespicio
- pa
tenelmi con ellos en su casa.
-
- Eran
dambos tan güenos y sentios
- que
algunas vecis me nombraban...
- ¡y
si vieras, mujel, cuánta alegría
- al
oílos icil esa palabra!
-
- Entonces
de repente toas mis gielis
- ajuían
de mi alma,
- como
ajuyen los lobos del cordero
- al
sentil los pastoris que lo guardan.
-
- En
el pueblo, en ves de Federico,
- pilongu
me nombraban;
- las
madres no querían vez nenguna
- el
velmi con sus hijos pa la plaza;
- yo
siempri estaba solu,
- y
por esu me diva a la montaña.
-
- Yo
era pa toa la genti como un trapo
- lleno
de repununza;
- los
que mejol chalral quisun conmigo
- me
jerían más fuerte con sus chalras.
-
- Unas
vecis me icían: -Pilonguinu,
- el
velti siempri solu mos da ansia;
- mos
dueli que los mozus del lugal
- tos
te ajuyan la cara,
- como
si tú tuvieras culpa alguna
- de
otras presonas malas.
-
- Yo
antoncís no poía estal oyendu,
- y
ajuía corriendu a la montaña,
- a
lloral ayí solu toas las gielis
- que
ajogaban mi alma.
-
- No
quería pensal si tenía padres,
- y
con ellos ca y cuando me soñaba;
- los
vía cerca e mí, yamalmi hijo...
- ¡qué
dulcis me sabían sus palabras!
-
- Yo
abría los brazos pa apretal a dambos
- y
ellos tamién mu juerte me abrazaban;
- dicían
que eran felices con jayalme
- y
que todas mis gielis los contara;...
- yo
antonces las icía...
- ¡Y
si vieras qué tristis se queaban!
-
- Antoncis
me jacian más caricias
- y
me daban más besos en la cara;
- mí
madre me cogía como a un neni,
- iciéndome:
-¡Hijo mío de mi alma...!
-
- Qué
alegre estaba yo, mujel quería,
- cuando
to estu soñaba,
- y
qué tristí, qué tristi iba queando
- al
dispertal solinu en la montaña.
-
- **
-
- JOSE
MARIA VECINO MARTIN
-
- Nació en
Serradilla (Cáceres), en 1898. Ingresa en el Seminario de Plasencia (Cáceres)
con doce años para seguir los estudios de la carrera eclesiástica, pero
aquejado por una enfermedad tiene que dejarlos antes de finalizar.
Posteriormente cursó Magisterio en la Escuela Normal de Cáceres, finalizando
la carrera en septiembre de 1924. En septiembre de 1923 había publicado su
primer libro de versos con el título de “Flores y abrojos”. El l8 de
febrero de 1935 estrenó en el Salón del Círculo de Fomento Agrícola de
Serradilla el cuplé “Lindo nardo” con música del maestro Manuel Díaz Gómez.
En septiembre de 1925 se hace cargo de la escuela de niños de Zahínos
(Badajoz). En mayo de 1926 aprobó las oposiciones para ingreso en el cuerpo de
Magisterio, siendo destinado a la escuela de Villamesías de la que pasó a
Campillo de Arena (Jaén).
- Vecino
Martín fué un poeta sincero de verso fácil y asiduo colaborador de “El
Cronista” de su pueblo natal donde aparecieron algunas de sus composiciones
conocidas por “serradillanas” y tuvo fama de ser un buen calígrafo y
dibujante.
-
-
- La castra e la colmena
-
- Compadri Perico:
- ¡si vieras que
negras
- las pasamus tíu Roqui y yo juntus
- cuando juimus a vel las colmenas!
- Te aviertu que nunca
- me gustarun a mí las abejas,
- que por eso no tengu yo corchos
- ni cosecho una pisca de cera.
- Pero el lunis pasáu
- el tíu Roqui Cabrera
- s'empeñó que nos juéramos juntus
- a un asientu que está en las Corchuelas,
- y llevamus toítus los trastis
- pa castrallas si estaban ya buenas.
- Allegamus; se pusu el tíu Roqui
- la su capilleja,
- - lo mesmu compadri
- que una alambrera -,
- y me dio a mí otra animándumi
- d'esta manera.
- -No juyas, Francisco
- aunque piquin de duru y depriesa,
- que, raspandu la manu en el corcho
- pa qu'el cacho e rejón salga juera,
- te queas tan fresco;
- ¡ni escuedi siquiera!
- ¡Juy compadri, que suoris m'entrarun
- con aquella endiablá capilleja;
- juy compadri, qu'ajinus, qu'ajogus
- pa poelmi tapal la cabeza!;
- y aluegu que tuvi
- la careta puesta
- tropezaba con toitus los rollus,
- atrancaba con tuitas las peñas,
- y aquí qu'abodina
- allá qu'endereda,
- mediu tontu y molíu el tu compadri
- llegó a la colmena.
- El tíu Roqui encendió un zajumeriu
- pa que las abejas
- entontás y ajogás con el jumo
- del asientu a cien leguas se jueran,
- y poellas castral mu tranquilus,
- y traelmus la miel y la cera;
- según piensu lo jidu a la contra
- encendiénduli aquella jumera,
- porque, ¡miá que venían abejinas
- de toas partis a aquella colmena!;
- tíu Roqui me idía
- que toas d'allí eran...
- tan chiquinas, me paici mentira
- que ca una su corchu se sepa.
- Mientras tantu tenía yo las manus
- bien metías en las mis faldiqueras,
- que los vuelus y aquellus zumbíus
- que sonaban al pié las orejas
- me tenían con los pelus en pinchu,
- me tenían atontá la cabeza.
-
- Cojimus un corchu
- qu'estaba a una vera;
- le arrancó tíu Cabrera los viru
- con la punta de una sitaera,
- los pusu allí a un lau,
- quitó la tapaera
- ¡y compadri..! lo mesmu, lo mesmu
- me paicían las abejas que fieras!
- ¡Paíci mentira
- que jueran las mesmas
- las que jadin aquellas casinas
- tan bonitas de miel y de cera,
- y que pican tan duru, tan rediu
- si t'agüelin al pié e la colmena!
-
- Tíu Roqui me diju:
- -¿No ves las abejas
- comu andan por cima e las manus
- sin picalmi un poquinu siquiera?
- -Pue que conozan al amu,
- -le diji-, que él anda con ellas;
- peru yo l'había vistu
- qu'en la corteda
- de los corchus rascaba las manus
- y tamién le ví jadel muecas,
- aunque na se pué idil que yo vía
- enzonchau en aquella careta...
-
- A to estu, barruntu una cosa
- en el joyu el pescuezu, o mu cerca,
- y al echal la manu
- pa enteralmí qu'era,
- ¡me jincarun má e venti rejonis
- las indinas de aquellas abejas!...
- ¡Juy compadri! ¡Qué saltus,
- que ajinus, que brega!;
- me pusi ñiervosu,
- tiré la careta,
- y roandu y tumbandu los corchus
- pateé casi toa la colmena,
- y me juí dutandu por aquella sierra
- muchu más que una liebri
- que la siguin los perrus de cerca...
-
- Juy compadri!..¡qué indinas!;
- me pusierun igual que una breva;
- estaban rabiosas,
- picaban mu perras...
- y puéu dal gracias
- qu'en el ríu me planté de carrera,
- y sin ná, sin andal reparandu
- en el sitiu qu'era
- me tiré a bañalmi,
- jundí la cabeza,
- naé jadia éntru,
- salí jadia juera
- y to se volvía refregalmi
- las picás con el barru y la arena...
-
- ¡Juy compadri!.. ¡Lo mesmu, lo mesmu
- tenía las orejas
- de jinchás, comu están las morcillas
- de bondongu que jadi tu suegra!..
- ¡Juy compadri!; ¡qu'ajogus!
- ¡qu'abejas más perras!...
- Ya pué venil el tíu Roqui
- preguntandu si voy a colmenas,
- que le sueltu una fresca más grandi
- que venti dejesas,
- y le digu: a mí enjamás nunca
- m'ha gustáu el bregal con abejas;
- por esu no tengu
- ni media colmena;
- el que quiera que vaya a castrallas
- y me traiga la miel sin abejas.
- (1923)
- ***
-
-
- MARIO SIMON ARIAS-CAMISON
-
- Nació en el viejo e histórico pueblo de Santa Cruz
de Paniagua (Cáceres), retiro espiritual del gran asceta San Pedro de Alcántara,
el día 31 de diciembre de 1907. Estudió Magisterio y ejerció de Maestro en
Hervás, Albires, Ayuntamiento de Izagre (León) y Santa Cruz de Paniagua.
Cuenta con numerosas composiciones, unas publicadas y otras inéditas,
bastantes de ellas en dialecto extremeño. Maneja con soltura y aire, de una
forma admirable y próliga, el léxico de la tierra y es fácil versificador del
expresivo vocabulario dialectal. Este conocimiento es fruto de su estudio y
observación, ya que lo mamó en las propias ubres maternas y a diario lo
practicaba. Fue colaborador en el Diario Regional HOY y ha realizado algunos
trabajos sobre leyendas, tradiciones y encantos. Posee un extenso glosario local
en el que recoge los antecedentes histórico de su cuna. Ha sido premiado en
diversos certamenes literarios en mérito a sus poemas dedicados a diversos
temas, en particular en el habla regional.
-
- Loa a Dios padre
-
- Dati priesa mujel, qu'es ya mu tardi
- y prestu va a sel hora,
- que siempri andamus tan tardíus
- comu las cabras cojas.
- Abrí el arca te digu y no te jagas
- más la remolona,
- qu'es la Romería del Dios Padri Benditu,
- día de los grandis y fiesta mu gorda,
- y yo mayordomu y tú mayordoma,
- a la Ermita tenemus que dil
- lo mismitu qu'el día de la boa.
- Anda y no rechistis,
- que naidi mos oiga.
- Sácame el remú de tirus largus
- sin que le falti cosa;
- la faja colorá, los mis bombachus,
- el calañés de bolras,
- aquel chalecu de plaqué de oru
- con el pañuelu blancu d'amapolas
- y los zapatus bajus
- que no quieru botas.
- Y no me mientis más de pantalonis,
- de chaquetas, jerselis ni de gorras,
- que pa paecel com'un titarateru
- tan solu me faltaba la tambora.
-
- ¡Mia que vestimenta
- quieris que me ponga!
- Déjame d'esus trajis caguetosus
- que no valin ni siquiá pa estopa,
- déjame d'aleluyas y cantaris
- déjame de modas.
- Que pa antruejus con los carnavalis
- tenemus de sobra,
- y tú, ya lo sabis, ajuera esa ropa.
- Tira
los enjalmus de esus vestuarius
- qu'están jechus de tela de cebolla
- y avienta esi velu que no quieru velti
- pintandu la mona.
- Que'esus trasmallus se jidun pa pecis
- y no pa personas.
- Ya te lo he dichu;
- ¡que no quieru modas!
- Hoy tienis que dil
- igual que de novia.
- La cobija grandi de los abalorius
- el jugón de blonda,
- el pañuelu e ramu, la saya amarilla
- y el mandil de rosas
- pa que asina vayas tan repompollúa
- que'encelás te mirin las mozas jamponas.
- (1952)
-
-
-
- FRANCISCO
DURÁN DOMINGUEZ
-
Nació en Casar de Cáceres el 17 de noviembre de 1911.
Estudió las primeras letras del “RAYAS” mientras guardaba una piara de
cerdos, dando clases posteriormente con el popular maestro D. Angel Rodríguez
Campos, que firmaba sus trabajos literarios con el seudónimo de “Helénides
de Salamina”. Trabaja en el campo desde muy corta edad. Le llega la inspiración
en medio de la soledad campesina donde lee repetidas veces las obras de Gabriel
y Galán y Luís Chamizo. Y se siente atraído por la poesía popular, porque
según él, cada uno debe expresarse en la jerga en que se siente más cómodo.
Durante el desastre de la Guerra Civil pasa en la cárcel varios meses.A su
salida se emplea en Renfe donde trabaja hasta su jubilación. En la prisión dió
a conocer sus primeros versos “Miedo sabroso” y “El mendigo” -dos poemas
que casi cuarenta años después serían galardonados en la 1º edición del
Concurso de Poesía “Ruta de la Plata. Premio García-Plata de Osma”. En
1978 obtiene diferentes premios en otros certámenes y aunque no llega a
publicar ninguna de sus obras deja inéditos centenares de poemas.
- Durán es un poeta campesino que conoce y ama el
paisaje de su tierra que describe como muy pocos autores y casi siempre
influenciado por las lecturas de su tierna edad, cuando las imágenes quedan
grabadas con fuerza en los fértiles barbechos de la mente y brotan, tras feraz
sementera, en las páginas cuadriculadas de un cuaderno escolar.
-
- Miedo sabroso
-
- En la regüelta bulla que´n los airis
- jacian los castaños,
- la tardi se moría y, por mortaja,
- a la nochi robó su negro manto,
- y, por la cumbre que s'escondi el día,
- peñascalis de nubes s'asomaron.
- S'entristeció la tierra, no silbaban
- los buitres ni milanos,
- no cantaban los grillos entri el trébol
- y roaban los truenos bien por lo alto.
- Ya solino a pasar me disponía
- el mieo que, dispacio,
- brotaba con los jondus retumbíos
- pa metersi en mi cuerpo, sin trabajo.
- ¡Qué grandi se jacía el chozo chico
- en el medio del campo!
- ¡Qué corta s'arrugaba la pacencia
- pa los menutos que llegaban largos!
- Corrían los pensaris, de sordina,
- como yo de temblado,
- y, enreando unos rezos,
- s'apareció pa mí lo más sagrao:
- Sin jabla, sin coloris,
- con la cara d'espanto
- y los ojos saltonis y encendíos
- me miraba Rosario.
- ¡Qué cosa me pasó por la sesera!
- ¡Era como una virgen de mis años!
- -“Jelipillo - me dijo ajimplaína
- mirando mu p'abajo -,
- sola estaba en la choza y tengo mieo,
- que mis padris pa'l pueblo se marcharon
- dispués del meyodía y no han güelto;
- me temo qu’el regacho,
- como vieni la nubi d´esa parti,
- no le jaya querío ceer paso.
- Denseguía pensé en tu compaña,
- y, más pronto no vine, por reparo”.
- - Pos no temas - le dije- que ya somos
- dos pa mejor pasar esti mal rato.
- Como una borreguina de las mansas
- p'adrentu se metió y, en el camastro
- duro en que yo por ella soñé a vecis,
- mus sentamos mu juntos, ¡mu rozando!
- ¡Juy..., qué cosa jacía en mí la sangri
- corriendo ya p'arriba ya p'abajo!
- ¡Juy, Dios, qué jormiguillo
- por los güesos se m'iba embarullando!
- Yo quería jablar y las palabras
- no m'acuían, chacho;
- se comprendi que'l fuego de su cuerpo
- las estaba quemando.
- Llovía a boca-cántaro;
- el airi era más fiero;
- s'encendieron los rayos,
- golía a cosa mala
- y los truenos, más juerti, retumbaron.
- Mesmamenti, como dos pollinos,
- que tiemblan al silbar de los milanos,
- o igual que dos ratonis
- que los amiea el gato,
- estábamos musotros, callaínos,
- sin alentar pa'l caso.
- Yo sentía que, al jondu retumbio,
- m'apretaban sus brazos,
- y una cosa, no sé de qué sería,
- me jacía cosquilla en los reaños.
- Y, a vecis, me salían pensamientos
- pa una burrá jacer como los machos.
- Y l'abracé con rabia y calentura
- poco desimulando;
- y una vez nuestros rostros s'enrostraban,
- y otra más las dos frentis se besaron.
- Yo no sabía ya qué m'ocurría,
- estaba mu igualito a los borrachos:
- se m´iba la caeza,
- sin poer sujetarla, pa los laos;
- y el fuego de su pecho m'abrasaba,
- y el corazón creí jecho peazos,
- que los golpis del suyo me jerían
- como jierin las chispas de los rayos.
- ¡Juy... qué rato de mieo y de sofoco!
- ¡Qué pena que no juesi sío más largo!
- Ya cesaron los recios goteronis.
- No retumbaba tanto
- el ruio de los truenos
- que juyían roando;
- ni llovía d'apriesa;
- ni gruñían como antis los castaños;
- ni estábamos tan juntos,
- ni sentía los rocis de sus brazos
- ni el fuego de su cuerpo
- ni el frío de sus manos.
- ¡Qué cosa, ¡juy!, qué cosa
- tendríamos los dambos!:
- parecía que arruñaba la vergüenza
- de los tantos abrazos.
- Y seguíamos múos,
- cada uno en su rincón acurrucao,
- sin chispita de sueño
- ni ganas d'estirarsi por un rato.
- Yo la sentí que, a vecis, se movía
- y alentaba dispacio
- como una pajarina
- que s'asfixia u s'arrice por los páramos.
- ¡Qué nochi más largota
- sin despegar los labios!
-
- Despertaba el relenti mañanero;
- venía clareando
- y al lejos, en tavía, entri dos lucis,
- se vían los relámpagos.
- -“Ya me voy, Jelipillo - me decía
- con los ojinos bajos -,
- no le digas a naide
- que contigo esta noche la he pasao”.
- Y lo dijo con un aquel d'ajogo
- como dicen aquellos que hacen “malo”.
- Y salió con la cara arrosaína
- y la frenti tirá mu pa lo alto.
- Y yo me queé lo mesmo
- qu'un lirio de morao,
- sin poerle soltar, tan ni siquiera,
- un ¡adiós! manque juesi a lo barato.
- Y la vi d'alejarsi..., ¡d'alejarsi...!,
- como si juera un sueño de los tantos
- que luego, mu de día,
- remascaba a la linde del sembrao.
-
- Iba como una virgen chiquinina
- a través de los campos.
- Y como yo queaba,
- a decir la verdá, casi llorando,
- le lanzaron por mí la despeía
- los finos esquilonis del rebaño.
-
- ¡Juy, que nochi, mecachis,
- sé me vino pa un caso!
- ¡Qué yo no biesi jecho
- sí biera sío malo!
- ***
-
- JUAN BAUTISTA RODRIGUEZ ARIAS
-
- Nació en Cheles (Badajoz) en 1913
y falleció en Badajoz el 27 de junio de 1991. Maestro de Primera Enseñanza
combinó la docencia con la colaboración asidua en periódicos regionales, de
una forma especial en “El Correo Extremeño” y el Diario “HOY”. Fue
corresponsal de la Agencia EFE y publicó el poemario “Neurastenia”, en
colaboración con Luís G.Villemenot. En 1977 la Caja de Ahorros de Badajoz, le
publicó su libro “Yo, el árbol”
con prólogo de Jesús Delgado Valhondo, que tuvo una gran aceptación, de una
forma especial entre los niños. Dió múltiples recitales en la provincia
pacense y pertenecía a FICEX (Feria Itinerante de la Cultura Extremeña). En la
“Fiesta del Dia de los Enamorados de Extremadura” del 14 de febrero de 1987
fue declarado “Poeta Popular”.
-
- Gelipe y la Cleta ante el portal de Belén.
-
- Aguanta, Celipi, el chirrio
de tus botas de becerro; no hagas ruío..¡Tate quieto!
- ¡Míalo, chacho: un capuyo desprendío de los
cielos
que María cuajó en rosa con el amor de su pecho!
- Empelotino, sus carnes paicen los terciopelos
de las hojas de las flores, tan suave y tan tielnos.
- Güelen a era, a mestranto, a nuestro campo
extremeño,
cuando en las jaras se peinan, con agua de abril, los vientos;
- cuando arresian las perdices su
"curi-curichicheo".
- No, no lo toques, Celipe. ¡Eja que siga
dulmiendo!
- Mira, la mula y er güey, le dan caló con su
aliento;
- María le canta la "nana", San José lo
está meciendo,
y él restiranca sus piernas tan chiquerrininas...
- ¡Quieto! Quieto, Celipi; ¿no ves qu' ahora se
está sonriyendo
y tiene el aire perfumes de las flores de armendro?
-
- No lo dispiertes, Celipi; no lo dispiertes, que
el sueño
le haré orvidá, mientras duelme, que cuando se cumpla el tiempo
- pondremos tos nuestras manos
pa hacé su Cruz con dos leños.
-
- Duelme, chiquenino, duelme; porque cuando estás
dispierto,
quedrás jugar a pastor por los campos y los pueblos...
¡Y te irás! Te irás buscando las ovejas y corderos
- que en la noche se quearon y en la noche se
perdieron,
pa desputarlos al lobo, siempre dañino y jambriento.
-
- Quedrás beber en tu cáliz las jieles del
sufrimiento
pa jacé vereas p'al hombre, dende la tierra hasta el cielo.
- Quedrás ser uva en mi vino, harina en mi pan
moreno,
- carne pa la espina mía; doló en mi sufrimiento;
- lágrimas en los mis ojos... ¡y yo, no quiero!
¡No quiero !
- Que es Nochebuena, mi vida; sigue durmiendo,
lucero;
- que endispués vendrán pastores con la su miel y
el su queso;
- con sus cántaras de leche y su ofranda de
corderos;
- con rabeles y zambombas y guitarras y panderos...
- Y vendrán los Reyes Magos, con oro, mirra e
incienso,
dende el Oriente lejano, montaos en los sus cameyos
p´adorarte en el pesebre, mi Niño-Dios verdadero...
-
- ¡Ay! pero, aluego, vendrá Judas,
y por los treinta dineros,
en nombre de tos los jombris, te venderá con un beso.
- ¡Y es Nochebuena, mi vida! Sigue durmiendo,
lucero!
Duelme,chiquenino...duelme...
- ¡Callad! ¡Silencio! ¡ Silencio!
- (1986)
- ***
-
-
- ARTURO ENRIQUE SANCHEZ
-
- Nació
en Villamiel (Cáceres), espinazo de la Sierra de Gata, el 12 de enero de 1917.
Dotado desde la infancia de una gran vocación poética, publica en Coria sus
primeros versos cuando contaba doce años. Al finalizar los primeros estudios y
superar el bachillerato prepara unas oposiciones para la Administración Pública
que consigue aprobar, siendo destinado como Jefe del INP a Madrid y
posteriormente a Asturias y Hervás, pasando finalmente a la Delegación
Provincial de Cáceres, donde alcanza la jubilación. Hombre culto debido a su
clara inteligencia y sus muchas horas de lecturas, fue un poeta nato que figura
en una antología poética de autores contemporáneos con cuatro composiciones y
en la obra “Cantores de la Virgen de la Montaña”, recopilados por el
ensayista carereño V. Gutíerrez Macías. Obtuvo, entre otros galardones, el
primer premio y Flor Natural en los Festivales Hispanoamericanos de Cáceres en
1970; el “Ruta de la Plata-Premio García Plata de Osma”,
en Habla Popular extremeña - en 1981 y el 2º premio de la Fiesta de
Exaltación del Olivo, de Ahigal, en 1990. En el 2001 publicó en Cáceres su
libro de poesías “Rayos de Luz”, en cuyas páginas recoge poemas y versos
de los más variados géneros. Falleció en Cáceres el 28 de diciembre de 2003.
-
- Reclamación
- I
- Mi usté a vel, pol favol, señorita
- si a síu un descuidiu
- el que usté no mandara
- pal pueblu el susidiu,
- polque ici en la Agencia de Coria
- que allí no ha veníu
- ya ja cuatru mesis
- que los mis recibus.
- Y me extraña que no hayan llegáu,
- y hasta me esconfíu,
- que el Cajeru, que tien cara ‘e tunu
- me lo ha zajumíu.
- Aclaral esti asuntu yo quieru,
- polque a estu he veníu:
- A sabel si es que algunu ha sisáu
- el pan de mis hijus,
- y si usté señorita no mos lo há mandáu
- es que ha síu un descuidiu,
- polque usté sabi bien que nusotrus
- semus mu probitus.
- II
- Jaci tiempu que a Cáciris vini
- a causa de un juiciu,
- y palrandu con unus señoris
- de aquí del susidiu,
- me dijerun que a mí me pagaban
- los mesis cumplíus,
- cuantis trabajara
- quinci días seguíus.
- Y, ¡qué corza!
- yo llevu suandu igual que un borricu,
- trabajandu de día y de nochi
- regolviendo canchalis y riscus,
- cuasi cuatru mesis
- con la azá y el picu.
- Y, ni el amu me arregla esti asuntu,
- ni la Agencia solventa esti líu;
- la mujel me regaña ca istanti
- y el chiquín se me mueri de fríu,
- polque ella no pue jatealu
- y anda to encueritus.
-
- Y, no es esu solu lo que a mí me irrita,
- ¡que otras cosas me sacan de quiciu!..
- Que já muchu tiempu que en casa no hay
- ni siquiá un torresninu,
- pa poel engrasal el gaznati
- de séis cutainus.
- Mi usté a vel, ¡pol favol, señorita!
- si ha siu un descuidiu,
- polque yo ya no güelvu pal pueblu,
- sin cobrá la migina SUSIDIU.
-
- (1982)
- ***
-
- ISIDRO MELARA BERROCAL
-
-
Aunque nació en
la villa fronteriza de Valencia de Alcántara (Cáceres) el 24 de marzo de 1917,
finalizada la Guerra Civil marchó a la capital de la provincia. Con 22 años
comienza su vida laboral en Recursos y posteriorente en la CNS como funcionario
de la Cámara Sindical Agraria. Autodidacta y amante de la poesía demostró a
través de sus versos el amor que sentía por los demás al expresar sus
emociones. Colaboró en revistas como “Alcántara” y en los diarios de la
región. Figura en una antología sobre “Cantores de la Virgen de la Montaña”
del escritor V. Gutierrez Macías. En los años juveniles agrupó su producción
literaria bajo el título “Armonía” (1948) y dejó inédito el libro
“Ofrendas”. Falleció en Cáceres el 27 de febrero de 1978.
-
- No me jartis la pacencia.
-
- ¡Que no me seas tan zorrino
- ni me jartis la pacencia,
- porque te he dicho mil vecis
- que es muy lagarta la Cleta.
- Y tú...
¡que jerri, que jerri!
- buscándomi a mí las güeltas.
- Y esto ya no puedi ser
- ¡o te apartas de esa fiera
- que es un perico con faldas
- o yo te rompo la jeta!
- ¿No comprendis, zagalón,
- que
es demás de cupletera
- y los airis que ella trai
- no son airis de esta tierra?
- ¿Tú no ves que ella ha cambiao
- y ha vuelto muy refrarera
- con los labios muy untaos
- y grillos en la cabeza
- con un vestío que es un asco
- enseñando... lo que enseña.
- ¡Si el tío Román el “Mellao”
- levantase la cabeza...!
- Siempre hablando de los cines
- platicando de verbenas,
- y tontás de los teatros
- que ella dice que lo ha visto
- o
haya hecho, por que ella
- a
lo cómico y... lo otro
- bien se pareci a su agüela!
-
- Vaite, vaite de ese loro
- y atiéndime la faena
- que en manos de los criados
- dejasti la sementera,
- y estás como encanijao
- por culpa de esa pelleja
- con
airis de “animadora”
- y
sin chispa de vergüenza.
- ………………………..
- Que no me seas tan zorrino
- ni
me jartis la paciencia,
- que la estaca que tú sabis
- te
la rompo en la cabeza...!
- (1948)
- ***
-
-
-
JUAN NUÑEZ ANDRADE
-
- Nació en Zarza la Mayor (Cáceres)
el 24 de noviembre de 1917. Presbítero y poeta. Estudió en el Seminario de
Coria y Cáceres y desde los primeros años se reveló en sus lecturas evangélicas
y en sus versos contra toda clase de opresión e injusticia social. Durante su
estancia en Almoharín (Cáceres), como párroco de la iglesia del Salvador, fue
llamado al orden por sus superiores y la autoridad civil de la provincia por la
dureza verbal de algunas de sus homilías contra los terratenientes que abusaban
de la situación precaria de los jornaleros y los contrataban por debajo de la
base social establecida. Poeta social y rebelde, de fácil verbo repleto de
alegorías y suaves metáforas, se distingue por su cultivo del extremeño y ha
sido premiado en diversos concursos. Algunos de sus poemas han aparecido en
antologías, revistas y en la prensa regional. En 1989 Cáritas Diocesana publicó
su obra “Pobreza y marginación”. Su perfil biográfico lo resume el
interesado sencillamente así: “Un extremeño que quiere a su tierra y le
duele la marginación de que es objeto”. Actualmente tiene 87 años y reside
en su pueblo natal.
-
- Oración... de la Provincia de Cáceres
- Con
ajogos y aginos mu grandis,
- con
lamentos que al cielo se elevan,
- la
Provincia subía a la Montaña
- a
contarle a la Virgin sus penas.
- Yo
la he visto subí paso a paso,
- cansaína
y sin sangre en las venas,
- descansando
poquino a poquino
- y
sentarse agotá en la cuneta...
- y
detrás... y en falange mu grande,
- las
patronas de pueblos y aldeas
- con
el luto pintao en sus rostros,
- sin
coronas, ni joyas, ni ceras,
- en
cortejo de madres que lloran
- por
los hijos que marchan pa ajuera.
-
- Descansar
quiere más la Provincia...
- las
patronas le jurgan y arrean,
- que
el descanso no admitin las madris
- al
mirar en sus hijos las güellas
- del
dolor que produce en sus almas
- el
tener que dejar la su tierra...
- y
con sangre en los pies la Provincia,
- arrastrando
el zurrón que chorrea
- la
amargura de tantos olvidos
- y el dolor de desidia tan ciega,
- lo
mesmito que un toro en la plaza
- con
la lengua mu roja por juera,
- va
subiendo el camino que subi
- repinao,
y que lleva a la meta;
- y
lo mesmo, lo mesmo que un día
- el
Jesús de la historia se quea
- bajo
el peso de cruz ca dos pasos
- tumbaíto
sin sangre y sin juerzas,
- lo
mesmito la probi Provincia
- tumbaíta
se quea en la cuneta...
- y
es la sed de su Tajo sin agua
- pa
alumbrar y regar tanta tierra...
- el
azoti de tantos impuestos
- que
enriquecen provincias de ajuera...
- el
insulto de tanto banqueti
- que
los ricos y grandes costean...
- el
pinchazu de tanto dinero
- que
los Bancos alegris se llevan...
- el
dormir de los diosis de antaño
- que
otro mundo a la Patria le dieran...
- el
sopor que produce la herida
- que
se agranda sin tasa y sin tregua
- de
esos hijos que marchan y marchan
- y
abandonan familias enteras...
- lo
que jaci que caiga y que caiga
- y
seguir adelanti no puea;
- y
por eso, rompiendo las filas,
- las
Patronas que escuchan sus quejas
- esas
crucis que tumban y matan
- van
cogiendo con sus manos bellas.
- Y
es La Luz, Alta Gracia y Sequeros,
- Sopetrán,
La Victoria y Candelas,
- Guadalupe,
Los Hitos y El Puerto
- y
una gama tan grandi y tan prieta
- que
por muchas que sean estas crucis
- la
Provincia sin crucis se quea,
- y
subiendo sin peso denguno
- de la ermita contempla su puerta;
- y con pasos de anhelo y depriesa,
- pues su vida se escapa ligera,
- se dirige al altar de la Virgin
- y con estas palabras comienza
- su
oración, que es el grito angustioso
- que
el garguero y los labios le quema:
-
- “Virgencita
que todo lo puedis,
- yo
no canto en tu honor en tus fiestas
- porque
el alma se rompe en peazos
- al
mirar la agonía de mi tierra;
- yo
no canto en tu honor, Virgin mía,
- porque
el llanto más grande me quema
- al
mirar a esos pueblos vacíos
- y
mirar las gloriosas aldeas
- con
la yerba que crece en sus calles
- y
cerradas y mudas sus puertas;
- ya
no se oyi al gañán en las noches
- empuñar
ni rasgar la vigüela,
- y
los mozos no rondan las mozas,
- y
claveles no tienen las rejas,
- y
la vida se acaba en sus callis
- y
solinos se quean en la Iglesia
- ese
"Cristu" y aquel angeloti
- que
cantara el cantor de mi tierra;
- ya
no llenan las casas aperos,
- ni
las jocis de picu ya siegan
- porque
faltan los brazos tostaos
- que
el impulso le den y la juerza...
- que
a Alemania y a Holanda se jueron
- y
a la Francia que cierra fronteras
- a
frutales que aquí cosechamos
- y
se pudrin sin precio ni venta...
- Yo
no canto... y lo siento, Señora,
- porque
vivo la inmensa tragedia
- de
esos niños que en manos de viejos
- su
invasión en la vida comienzan
- sin
sentir el picor de la barba
- del
padri que sus frentis besa,
- ni
la sombra bendita y hermosa
- de
la madri que el su sueño vela;
- son
los monstruos que engendra el consumo
- y
el producto de tanta materia...
- Yo
no canto, Señora... y lo siento
- pues
salí cantaor de nacencia,
- y
por eso en aquesta mañana
- en
que Cáciris bulle en tu fiesta
- yo
a tus plantas, sumisa, me llego
- y
rasgando y rompiendo mis venas
- yo
te pido por tanta injusticia,
- yo
te pido que toques y muevas
- corazones
que siguin tranquilos
- sin
sentir la amargura y la pena
- que
este río de sangre produce
- en
lo jondu de mis entretelas...
- Yo
te pido que Cáciris vele
- y
no coma, ni cante, ni duerma
- mientras
tenga a sus hijos tiraos
- en
los bancos y en toas las cunetas
- de
nacionis que no son la suya,
- en
industrias que no son las nuestras.
- No
te pido ni asfaltos ni luces,
- ni
esos "haigas" que corren y arredran;
- yo
te pido que suenin potentis
- el
chirriar de tractores, poleas,
- maquinaria
que jechi a los aires
- esos
jumos de emporio y riqueza
- que
a los jombris les da de comer
- y
a las mozas tamién las emplea,
- que
al tener la soldada segura
- no
haiga naide que salga pa ajuera
- y
otra vez nuestras callis se llenin
- de
las rondas de mozos que enhebran
- la
canción a la moza que quierin
- y
que espera temblando en su reja...
- Yo
te pido, que no haiga más niños
- que
el amor de los padris no sientan
- yo
te pido que no haiga más brazos
- que
impotentis al cielo se tiendan
- y
que cruces crueles y grandis
- no
se claven con furia y con juerza
- en
mis carnes cansás de sufrir,
- en
mis hombros que ya se doblegan...
- pues
yo quiero que piensi el que manda
- que
si ahora no tengo ni juerza,
- otras
vecis llené a la nación
- con
el oro de aquellas galeras
- que
de un mundo de ensueño venían,
- de
ese mundo que sangri extremeña
- conquistó
con la espada y el genio
- de
sus grandes y ricas cabezas...”
-
- Terminada
tan tristi oración,
- que
la angustia de todos refleja,
- en
la navi de aquel Santuario
- escuchóse
un "AMÉN", así sea,
- que
Patronas de toa la Provincia
- pronunciaran
en ancha respuesta.
- (1975)
- ***
-
-
- MIGUEL ALONSO SOMERA
-
- Aunque los
apellidos son propios de nuestra región desconocemos el origen y fecha de
nacimiento de este autor del que hemos podido recuperar tres poemas escritos en
extremeño y que aparecieron en 1937 - en plena Guerra Civil - en las revistas
“Nosotros” y “Fragüa Social” de Valencia, en la sección dedicada a
“Lira extremeña”, junto a otros versos de Pedro Garfias, Félix Paredes,
Emilio Prados y Antonio Agraz. Miguel Alonso Somera - que como tantos otros
también escribió en castellano - es un poeta totalmente ignorado en
Extremadura que supo templar la lira y cantar como pocos el sentimiento
encerrado en sus fibras, empleando para ello, en algunas de
sus composiones, un lenguaje vivo, veraz y sincero, sin fraude ni
artificio alguno, del habla vulgar de las gentes de nuestros pueblos.
-
- Agonizanti
-
- No sus canséis... Cuando'l cuerpo
mos dice que ya renquea,
no le valin los potinguis,
pos no tieni componenda.
Semos igual que los roblis:
- de mozos, tenemos juerzas...
- Endispué vienin los años
con las crucis de las penas,
y se pudrin las raícis
y s'esconchan las cortezas…
-
- Saliros tos de l'alcoba,
que por la ventan'abierta
quiero morilme mirando
los álamos de la vega;
- los surcos de la besana;
- los almendros de la güerta...
¡Dejal que ascuchi el zumbió
del airi, cuando s'enrea
- a dal patas a las hojas
qu´el árbol tiró por secas!..
- (1937)
- ***
-
- JUAN
GARCÍA GARCÍA
-
- Nació
en Ahigal (Cáceres), el 8 de marzo de 1918. Hijo de labradores asiste a la
Escuela Nacional desde los cuatro años y a los diez recibe varios premios por
su aplicación; amante del estudio y la lectura a los 17 años marchó a la
capital de la provincia donde se preparó en la “Academia Guardiola” para su
ingreso en el Cuerpo de Correos. A los dos años de estudio para Oficial Técnico
se produce la Guerra Civil a la que se incorpora como cabo al Regimiento Argel núm.
27. En la capital cacereña fue conocido como “el poeta cartero” y era un
verdadero interprete de sus obras entre las que destaca “Claveles de mi
tierra” (1977) en el que aparecen poemas castellanos y extremeños. Publicó
también “Los beneficios del teléfono”, “Un cristiano labrador y el
Seminario Mayor”, “Reflexiones y consejos” y “Boda típica extremeña”,
que fue representada en el Gran Teatro de Cáceres. Entre los varios premios que
obtuvo destaca el de Poesía extremeña “Gabriel y Galán” convocado por la
Caja de Ahorros de Cáceres en 1963. Poeta entusiasta de raigambre popular dio
muestras de gran fervor en sus actuaciones. Colaboró en la prensa regional y
dio numerosos recitales. Falleció en Los Angeles de San Rafael (Segovia) en
1997.
-
- Dios te libre de las resolanas
-
- -“¿No vienis, Andrea?”
- -Ya voy ahora mesmu,
- dispués de que acabi
- de metel la costura en el cestu.
- Yo llevu la manta
- pa ponerla aluegu
- detrás de las sillas
- y libralmus asina del vientu.
-
- Asina se juerun
- juntandu las cuatru,
- que eran tía Remedius
- tía Andrea, tía Juana
- y la tía Consuelu.
-
- Prepararun la «tienda e campaña»,
- comu suelin jacel en los pueblus
- las mujeris, en las resolanas,
- las tardis de inviernu,
- pa librarse asina
- de los airis cierzus.
-
- Ya están juntas las cuatru mujeris
- y en la resolana empezarun los cuentus
- no los de Calleja,
- que son algu viejus,
- sino de esus otrus que pasan al día
- y son más modernus.
-
- -¿Sos habéis enterau ya vusotras
- de esi casu de tíu Quicu “el Tuertu”?
- Pos dicin que anochi
- saltó por el güertu
- de tiu Nicomedis,
- le robó un muletu
- pa entregásilu a cincu gitanus
- que salieron dispués al chapescu.
- -Esi es un ladrón
- que debieran molerli los güesus.
- -Miral, allí va
- tiu Pacu, el
“Sin Sesu”
- del que ici la genti que tiene
- amoris secretus
- con la Endorotea,
- a pesal de que está ya mu vieju;
- ya véis, la más guapa
- que p’aquí tenemus
- y que jaga casu
- a esi tiu pellejo...
- -¿Qué se cuentan las buenas mujeris?
- -Ya ve usté, Don Julián, toas cosiendu.
- Y usté ¿pa ondi marcha,
- a vel los enfermus?
- -Voy a hacer la visita, que es tarde
- y está malo el tiempo.
- - Adiós, buenas tardes.
- -Adiós, señol méicu.
-
- -¿No sabéis lo que dicin p‘ahí?
- Que esti Méicu es algu mostrencu
- y que el probecitu,
- no tieni talento...
- -¿No es aquél el Cura?
- Esi sí que debía dal ejemplu
- y dicin los probis
- de que el hombri no es buen limosneru;
- en fin, que esti Cura
- no es tan güenu comu mos dijerun.
-
- Y después que dejarun al Cura,
- la tomarun con tos los Maestrus.
- Y dispués, al Alcaldi
- le dierun pal pelu,
- porque el hombri pasó por allí
- un pocu altaneru.
- -Ya me voy a encerral los guarrapus,
- diju tía Consuelu;
- porque me paeci
- que vieni el porqueru.”
- Y, al marchaisi, quearun las tres
- dali que te pegu
- al “icin que icen”
- soltandu el venenu.
-
- Y aquellas mujeris de la resolana,
- no acabarun del to los sus cuentus;
- porque al otru día
- siguin con lo mesmu,
- criticandu de nuevu al que pasi,
- que el su reglamentu
- es quitarli la fama y la honra,
- aunque sea al más santu y más güenu.
-
- ¡Dios te libri, amiguitu del alma,
- el pasal por un corru de esus
- ondi estén tres o cuatru mujeris,
- con el “icin que dicen” dijendu
- porque salis de allí desollau
- lo mesmitu que un probi borregu!
- (1972)
- ***
- GONZALO
ALONSO SANCHEZ
-
- Nace en Serradilla (Cáceres) en 1927. Cursa la Enseñanza
Primaria en la Escuela Graduada de su pueblo con excelente aprovechamiento. Su
apego a la tierra le retiene junto a la mancera en sus años de juventud, pero
llevado de su espíritu emprendedor desarrolla su actividad en el comercio de
una forma simulténea. El campo y sus tareas fueron siempre su mejor afán y en
él bebe de la fuente que mana de la naturaleza el sentir de todos sus versos
que más tarde irá vertiendo en forma de poesía amena, alegre, popular y
sentida. Poeta de inspiración espontánea su canto brota con bríos de la
fuente de su fantasía y fluye inagotable por la blancura sin par de unos folios
para dejarnos en unos versos el testimonio de su existencia.
-
- Fiesta de San Agustín
-
- Deja la enramá, muchachu,
- coji el liendru y sal pa ajuera
- que ya están todus jurgandu,
- lleva la avena y las bestias
- y venti al montón corriendu
- que ni una pizca se pierda
- d'esta bocaná que vieni;
- ¡me cachi en la mar serena!
- que hogañu los compañerus
- mos van a queal en la era.
-
- Toitus van con la ideína
- de levantal pa la fiesta
- y están los sanagustinis
- casi llamandu a la puerta.
-
- Pol la mañana, lo mesmu;
- ni te preocupis siquiera;
- hay que atendel sólu al granu,
- mira qu'entoavía mos quean
- cuatru montonis y mediu
- y está sin trilla la avena.
- Aquella pizca ‘e centenu
- me la machacu esta siesta;
- y acarreamus de nochi
- que ahora va sel luna llena.
- ¡Hay que acabal pa los torus!
- ¡Me
cachi la mar serena!
-
- No sería yo serraillanu
- si el sábau no estuviera
- bien relaváu y afeitáu
- habiendu acabáu de era;
- bien remuáu y sentáu
- con la mi novia a la puerta
- idiéndula...
- Soy un hombri
- con muchas uñas ¿te enteras?
-
- Y dispués, a media noche,
- juntalmi en una taberna
- con toitus los amigotis,
- lialmus de borrachera;
- ilmus luegu a jadel migas
- y salil con la vigüela
- a dallas la serenata
- cuandu estén dormías ellas.
-
- Aluegu el día de los torus
- salil a pol la capea
- y entral corriendu en la plaza
- pa que la genti me vea
- que me metu entre las vacas,
- y que las mozas solteras
- le digan a la mi novia:
- ¡Vaya mozu que te llevas!
-
- Luegu iré a pol los melonis
- y los jigus de trasierra
- el día entri toru y toru;
- ¡me cachi en la mar serena!
- No hay que dormilsi en las pajas
- qu’es muchu lo que nos quea
- y aunque haiga qu'echal tripas
- ¡hay que sacal la culera!
-
- Yo creu quizá que
acabemus
- si el airi no se mos echa;
- y si no, metu en los sacus
- jata con paja la avena,
- y cuandu llegui el invielnu,
- se la echamus a las bestias.
-
-
-
SANTOS NICOLAS BLANCO
-
- Nace en Guijo de Granadilla (Cáceres) en
1928 y fallece en la misma población el 27 de noviembre de 2001.
Matriculándose por libre, cursa los estudios de Bachiller en el Instituto
Plasencia. Ejerce de maestro en una Academia de Enseñanza de Ahigal y en la
Escuela Particular que Hidroeléctrica tenía instalada en el Pantano de
“Gabriel y Galán” para los hijos de los empleados. Incansable estudioso de
la obra galaniana colabora en la prensa regional y en la revista “Alcántara”.
Secretario del Patronato de la Casa-Museo “Gabriel y Galán” de su pueblo
natal hasta su fallecimiento. Realiza excelentes estudios sobre el poeta
charro-extremeño que ven la luz en diferentes medios. Igualmente compone
abundantes y bien medidos versos en extremeño - en algunos de los cuales
sustituye la “s” por la “h” aspirada - que, a pesar de su humildad,
derrama en algunos recitales. Obtiene varios primeros premios en certámenes
literarios entre los que destacan el de las Juventudes de Extremadura Unida de Cáceres
en 1994 y el “Gabriel y Galán” de poesía popular en Guijo de Granadilla en
1996.
- Santos Nicolás es un poeta culto, sensible y
sencillo que se perdió - como tantos otros -, sin que ningún organismo oficial
editara algunas de sus obras y hoy yace en el romántico cementerio de su
querido rincón del Guijo junto a la tumba entrañable de su maestro, Gabriel y
Galán.
-
- LOH DOH COMPADRIH (*)
-
- ¿´Ondi ´rán tantuh mozuh, Nemesiu,
- pa´ esi láu 'el “Lagal de Tía Chana”,
- siguronih colgáuh ´el
brazu
- y la bota ´el binu a la ehpalda?.
- Ban tamién otruh treh siñorituh,
- que aparentan tenel güena facha,
- y con elluh el Méicu ´el pueblu,
- me ´mahinu, dándulih
compaña.
-
- -Yo m´acuerdu qu´en tienpuh d´antañu,
- si salí´ algún perru
con rabia,
- moh echábamuh toh a la calli
- d´ensiguía pa´ dali la caza.
- “Sigurehah al hombru y,
al campu”,
- moh dicía quien lo pregonaba.
-
- - Loh treh siñorituh,
- que antih te mentara,
- debin de sel henti
- de güenah usanzah,
- poh, m´an dichu adióh
con la manu,
- iendu yo robuháu en la manta-.
-
- Nó he queriu preguntal a
dengunu,
- poh con ehta sordera, n´ hay ganah
- y m´encuentru ´hora megmu a doh belah
- ondi ´rán tanta genti
con hachah.
- Comu tu erih, compadri, un sabucu
- que no eha ehcapal n´ una rata,
- - ehtu te lo ´igu
- po la confianza -
- yo te pidu que a mi me lo aclarih,
- lo que me paeci
- un' adibinanza.
- II
- ¡Y´ ehtá bien de monserga, Cerilu!,
- n´ hay motibu pa tocal 1´alarma.
- Pon la manu al oyíu ´ora megmu,
- si me quiéh ehcuchal una miaha.
- -Enteráu podíah ehtal
- si en loh barih tu te codearah,
- comu yo me codeu toah lah
nochih
- con la henti de güena calaña
- -Tu te queah atizandu la lumbri,
- polque asín la comadri lo manda.
- Yo ehcuchandu a toh loh
que sabin
- liberalmuh de tant´ inorancia -
- Per´ al granu, queríu compadri,
- que m´ enrollu com´ una pelhiana.
- Comencemuh po´ loh siñurituh
- que te pusun a ti en retaguardia:
- Eh la Junta de 1´ Ehtremaura
- la que moh loh manda.
- elluh son perituh
- del Selviciu d´ Ehtensión Agraria.
- Elluh train lah nuebah manerah
- de poal con la sierra y con hacha,
- pa hacel qu´ en loh nuehtruh olibuh
- se renuebin con huerza lah
ramah.
- -Ya no balin pa na´ loh poonih
- que moh hizu el herreru en
la fragua,
- ni, tampocu, esah
podaerah,
- polque tienin el asa tan larga
- que t´ arrancan lo que unu no quieri,
- encuantitu que algu te_marrah -.
- Han beníu a dal un cursillu,
- d´ unah normah, que llaman agrariah,
- polque quierin qu´ ehtemuh al día
- en trabajuh de tant´
emportancia.
- Toah lah tardih se salin al campu,
- pa´ enseñalmuh moernah
usanzah
- y endihpuéh qu´ ehcureci moh dán
- toah lah nochih una güena
charla.
- -Si loh oyih palral,¡lo que sabin!
- de siguru te se cay la
baba -
- Hablan del “repilu”,
- de “cofia” y la “sabia”.
- -¡Elluh sí que son sabiuh, compadri!
- digu yo encuantitu que acaban.
- ¡Qué mollerah tendrán ehtuh hombrih,
- p´ aprendel esah cosah
tan rarah!
- -¡ Sabin máh que “Lepi”!,
- y no ´igu dengun´ alabancia-
- ... Peru, en fin, mi compadri Cerilu,
- “el sabucu”, comu tú lo llamah,
- t´ queriu ehplical, en un berbu,
- lo que tantu te s´ atragantaba.
-
- ¿S´ acabarun lah cabilacionih?,
- arrebúhate bien en la manta
- y moh bamuh humand´ un cigarru,
- pa´ esi láu del “Lagal de Tía Chana",
- pa' que beah pol tuh propius
ohuh
- que allí n´ hay mandanga,
- sinu manuh qu´ ehpiertan
riqueza,
- al certeru cortal de lah hachah.
-
(1996)
- ***
-
- (*) Se
transcribe el poema íntegramente a como lo engendró el autor, respetando la
fonética en el uso de la letra “b”.
-
-
- OLEGARIO LEON GUTIERREZ
-
- Nace en Coria (Cáceres) y fallece en la misma ciudad a
los 75 años. Subteniente del Ejército del Aire en situación de jubilado. Es
uno de los poetas extremeños que mas fielmente hs seguido la trayectoria de
Gabriel Galán en la utilización del habla popular en su obra en la que también
destacan una serie de sonetos en catellano que nada tienen que envidiar a otros
bardos mas celebrados. De su libro “A la Caura Vettona” publicado en 1984
incluimos en esta antología una muestra de su buen hacer literario.
-
-
-
Romanci de la “Payenga” (*)
-
- Un
montón de canchalis tenía
- en
las sus entrañas
- un
cubil qu'a bien pocu'na loba
- pa
paril lo usaba,
- y
al sentil que lo había ´borreciu,
- pocu
tiempu na más
barruntandu
la su pariera,
- s'apropió
pa vivil la jurdana.
-
- Entri
dos peñascus
- una
rejendija, jadi de ventana,
- a
la pal que le sirvi de puerta
- a
un níu de ratas.
-
- Dos
gavillas de jenu pajizu
- le
jacin de cama,
- dos
pellejus de machu montunu
- le
sirvin de mantas.
-
- Con
la ‘spalda estribá ´n un pedruscu,
- y
en presencia, na más, de la rata,
- rebufandu
com’una lobesna
- en
cuclillas parió la jurdana,
- y
al sortal el postrel rebufíu,
- de
'mpacencia, de gozu y de ansias,
- mesmamenti
al salil la criatura,
- contri’l
suelu, al daisi de cara,
- endenantis
de dá un vagíu,
- ya
en la boca la tierra l' entraba,
- y
al poquinu ratu..,
- mientris
qu'en el suelu garrapateaba..,
- la
madri, de gozu,
- ¡chiaba..,
chiaba!,
- le
chiaba llarriandu a su cría,
- tal
como si ahullara,
- pol
si acasu, mamandu a destaju,
- dambas
tetas se las descargaba,
- pol
que las tenía...
- ¡duras
comu piedras!,
- gordas
¡comu cántaras!;
- mesmamenti,
lo mesmu, lo mesmu,
- botargás
de calostrus..,
- igual
que las cabras.
-
- Pol
los vericuetos
- de
Sierra de Gata,
- pol
la dura senda
- d´escuras
pizarras,
- plagás
de quejigus,
- madroñus,
retamas,
- lentiscus,
zarzalis,
- chamuscus
y jaras,
- pol
los pimpollaris,
- que
son comu abujas
- tiesas
comu lanzas,
- y
pol los brezalis de floris menúas,
- rojas
y albarizas,
- y
d'ásperas ramas,
- una
yegua negra,
- suandu
l'albarda,
- va
la sierra arriba,
- jándala
que jándala.
-
- Pol
la senda estrecha,
- dura
y tortuosa,
- una
yegua negra
- trota,
gateando
- pol
la sierra umbrosa;
- con
pasu nerviosu las piedras gorpean
- los
cascus con jierrus;
- y
los pedernalis, jeríus sin sangri,
- chispazus
chorrean.
-
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