
Foto: Farhan Khan
Primera parte:
EL SITARISTA DE JAISALMER
Y OTROS CUENTOS DESCONCERTANTES
Juan José Camisón
(Ya
a la venta en librerías)
Editorial ABECEDARIO.Tlfno: 924224400, abecedarioes@hotmail.com
Distribuye: MARES DE
LIBROS Tlfno: 954395011

Segunda
parte:
CUENTOS DESCONCERTANTES II:
LOS INVISIBLES
Juan José
Camisón
(ya
a la venta en librerías)
Editorial ABECEDARIO. Tlfno: 924224400, abecedarioes@hotmail.com
Distribuye: MARES DE
LIBROS Tlfno: 954395011

Contenido de ambos libros:
EL SITARISTA DE JAISALMER Y OTROS
CUENTOS DESCONCERTANTES:
1. VENECIA
SIN TI... Emotivo. Te agarra por
las tripas. Venecia.
2. EN
TRÁNSITO... Almodovariano e
inesperado. Madrid.
3.
OLOR A MADRESELVA...
Terrible y poético.
¿Cáceres?
4. EL POZO
DE LAS SOMBRAS...
Árabe y alucinante ¿Un
pueblo extremeño? ¿Un pueblo salmantino?
5. EL SITARISTA
DE JAISALMER...
Barroco, exótico,
precioso. Jaisalmer (India)
6. MI
HERMANO ÁLEX...
Terrorífico,
insoportable.
7.
EJERCICIOS DE ESTILO... Impresionante reflexión sobre el amor y el sexo.
8. GLORIA... Ni te lo esperas.
9. EN CASA
DE MI AMIGA MARI, LAVÁNDOME EL PELO LA OTRA TARDE... Erótico, lesbi, bronca,
borde.
10.
STORYBOARD...Cinematográfico,
acongojante. Valle del Loira (Francia)
11.
EARTHQUAKE... Surrealista. ¿De fondo
Cáceres?
12. EL
GIRO DE LA TIERRA...
Futurista. ¿La tierra en
el futuro? ¿Otra galaxia?
13. LA
TORRE DE LOS SIETE PISOS... Una pasada sobre el tiempo. Un desierto
indefinido.
14. EL JARDÍN SECRETO... Te pilla el final,
seguro. Macizo del Ennedi (África)
15. EN ALGÚN SUEÑO... Los giros del tiempo.
Precioso. Salamanca.
CUENTOS DESCONCERTANTES II: LOS
INVISIBLES:
1. EL
HUECO DE ESCALERA...
Kafkiano, doloroso, duro.
2. LLEGAR
A PE... No se sabe si es un
relato o un sueño. ¿África? ¿Asia?
3. LA
RESIDENCIA... Dura reflexión sobre la
religión, la moral y el sexo.
4. PRÓCULO
Y ANCIO... Impresionante. ¡Qué
final! Roma.
5. EL REY
QUE SOÑÓ... Imposible. No es real.
Damasco. Fez. Medina.
6. ELLA
DICE... Alegato contra la
violencia machista.
7. PORTE
DAUPHINE... Erótico. Gay. París.
8.
IMPRONTUS... Poético. Te da un pellizco.
9. LOS
INVISIBLES... Intrigante, alucinante,
ni te lo esperas. Estambul (Turquía)
10. LA
ÚLTIMA CENA... Sorprendente, inesperado.
11. IL
CARDELLINO... Entrañable. Italia.
12. LA
CONVERSADORA...
Erótico a tope. Niza
(Francia)
13. LA
VISITA... Desconcertante,
terrorífico. Madrid.
14. LA
MODIFICACIÓN...
Surrealista.
15. EL
ZAHIR... Turbador, sorprendente.
Buenos Aires, Rosario, Varadero (Argentina)
Juan José Camisón escribe estos CUENTOS
DESCONCERTANTES I y II desde la autenticidad
de la palabra y desde la intriga argumentística, buscando en el lector un
efecto sorpresa que logra, con seguridad, en los 30 relatos que esta
recopilación contiene. Filólogo de la Universidad de Extremadura, donde enseña
Lengua y Literatura Francesas, no ha dejado de recorrer durante más de 35 años
los entresijos de los textos de esos autores que hoy son para él un referente
literario, desde Villon a Camus, desde Victor Hugo a Sartre, desde Flaubert a
Houellebecq, desde Baudelaire a Beigbeder…
EL SITARISTA DE JAISALMER Y OTROS CUENTOS DESCONCERTANTES y CUENTOS
DESCONCERTANTES II: LOS INVISIBLES son dos recopilaciones de relatos
intensos, extremos y asombrosos, en los que el autor logra atrapar al lector en
soluciones casi nunca previstas, a través de una prosa sorprendente y de
propuestas sugestivas, consiguiendo conducirlo, junto a sus personajes, por
itinerarios poco comunes, hacia desenlaces inesperados… Las historias de amor
lo son aún porque son historias inacabadas… El embeleso del amor se da en los
enamorados porque ignoran que les aguarda, al final de todo, la catástrofe… La
vida es imprevisible y siempre puede haber oculta, en un recodo del camino, una
daga para cercenarnos…
Hay libros peligrosos que no debieran abrirse
inpunemente… y éste es uno de ellos. ¿Te atreves a leerlo?
(EDITORIAL
ABECEDARIO)
Opiniones
de lectores sobre:
EL
SITARISTA DE JAISLAMER Y OTROS CUENTOS DESCONCERTANTES
y CUENTOS DESCONCERTANTES II: LOS INVISIBLES
1: No puedo soltarlo. Estoy como poseída. Leo compulsivamente.
Cuando lo termine te comento…
2: He iniciado EL SITARISTA. Me tienes alucinado y
borracho de tanta belleza. Espero que sea un exitazo. Me alegro de ser amigo de
tan gran artista…
3: ¡Cómo he disfrutado
este finde! que me dieron ganas de llorar cuando le quitaron su piedra al
Sitarista, y que me quedé como paralizada cuando acabé la historia de Gloria en
los Gozos, y después me reí con la Mary y la Vane, pero ¿cómo eres tan bueno? ABECEDARIO se alegrará de haberte
publicado y ya deberían estarte promocionando a otros niveles. No lo soltaré ya
hasta que no lo acabe. A ver cuando quedamos a un café. Un abrazo, poeta.
4: Es bueníiiiiiiiiiiiiiiiiisimo. Anoche, hasta las cuatro
de la mañana, no pude soltarlo. Enhorabuena.
5: MUY HERMOSO, VERDADERAMENTE. Lo estoy pasando de maravilla con tus relatos. Todos tan
inesperados, tan bien escritos, tan diferentes… Un caleidoscopio de estilos…
Y con tanta ternura algunos que se contagia. Un beso grande…
6: ¡Bueno, bueno, qué maravilla de libro! Me lo he leído de un
tirón. Enhorabuena y gracias por hacernos pasar unas horas tan estupendas con
su lectura.
7: Me has emocionado tanto que, ahora que lo he terminado ya,
voy a recomenzarlo para releerlo detenidamente y disfrutarlo literariamente.
8: Esto está más cerca ya de la literatura francesa actual
(Houellebecq, Beigbeder, Gavalda, Jourde…) que de la sudamericana o de la
española. Impresionante, amigo.
9: Si te digo la verdad, no me ha escandalizado, como preveías…
Es la vida misma. Sí me ha dejado pasmado tu capacidad descriptiva. Lo he visto
todo como en una película.
10. Qué bueno eres
escribiendo! Ayer leí el relato de ELLA DICE. Es fantástico! Vaya mezcla de
romanticismo y desilusión! demasiado crudo, aunque es el vivo relato de la
mujer maltratada... Ahora he terminado LOS INVISIBLES. Una pasada! son las 3 de
la mañana, pero ha merecido la pena. Como siempre, empiezas a leer y no
eres capaz de dejarlo hasta ver el final….
11. Querido Juan:
estoy disfrutando de tus textos muchísimo. Los leo poco a poco, y ellos se
dejan leer de maravilla. Me fascina el de El
Sitarista. ¡Qué delirio de imágenes, qué maestría para introducir al lector
en el ambiente, cautivarlo y conducirlo a donde tú quieres… Te felicito de
corazón y me alegro de formar parte de tu vida.
5. EL SITARISTA DE JAISALMER
(En Jaisalmer se han hecho, desde siempre, negocios increíbles. Pero la gente ya no hace dispendios como antes ni compra sólo por impulso o por poseer hermosos bienes únicamente por ser bellos. Es difícil venderle a un comprador un puñal recamado de brillantes cuando puede apañarse con un cuchillo tosco, si está bien afilado, para despachar a gusto a su enemigo. El tiempo de las gangas ha pasado. Ahora sólo se hacen compras de supervivencia. Todo es mucho más ajustado, preciso, calibrado. Hiram reconoce que sigue en esto de la mercadería sólo por inercia. Pero no se gana. Sólo se va tirando. Nada es ya lo mismo. Debajo de la puerta de Amar Sagar, justo ahí delante, en el borde del lago que ahora refleja las luces de los templos sobre su superficie de aguas foscas, llegó a venderle él una vez al enviado del Maharajá de Rajpur una miniatura pintada sobre una placa de marfil por más de dos mil piastras. Eran otros tiempos. Él ha hecho tratos en los que ganó tanto que le dio para seguir adelante durante todo un año. Hoy no entiende que muchos de sus hombres se sientan agitados por poner tan deprisa sus sandalias sobre el suelo de los mercados de esta ciudad confusa. Tal vez se esté haciendo mayor. Para un viejo, los valores de la vida cambian. Cuando ve a los hombres más jóvenes correr, emocionarse, mirar con embeleso, le parece mentira que haya algo en el mundo por lo que se pueda sentir tanta vehemencia. Él se conforma ya sólo con traerlos y con ganar su salario de guía por el Thar durante meses. Cuando mañana suba, en lugar de acelerársele el pulso como antes al ver a tanta gente pensando en los suculentos beneficios de sus ventas, se volverá a emocionar ante cosas que, cuando era más joven, no le llamaban especialmente la atención y que, sin embargo, ahora, quizás de verlas inmutables, lo emocionan: las increíbles arquerías de piedra rosa que llenan la ciudad, adornadas con cenefas de flores y espirales; las tornasoladas plumas de las colas de pavos reales que hay taraceadas en los mármoles de las fachadas de los palacios; las finas guirnaldas de malaquita y lapislázuli que orlan casi todas las jambas de las ventanas de los havelis; los minuciosos encajes que forman las celosías de los balcones de muchas de las casas... Pero no será la pasión por los negocios lo que lo arrastre y lo saque de su lecho, apresurado. Eso seguro.)
Mientras la noche se ceba en el paisaje hasta hacerlo imprevisible e impreciso, los hombres de Hiram sueñan vivamente con las calles y plazas que verán mañana. Calzadas atiborradas de camelleros imponentes de mirar intenso, de músicos estruendosos, de bailarines con los rostros teñidos de escarlata y amarillo, de equilibristas harapientos, de pálidos brahmanes cubiertos con túnicas de blanco inmaculado, de cortejos impresionantes de elefantes enjaezados con ajorcas de plata en sus colmillos y sobre cuyos lomos llevarán tendidas finas hopalandas de muselina como capas pluviales de inconcebibles celebrantes... Y sus pupilas, extenuadas por tanta arena y tanto cielo, seguro que bucean por un mundo lleno de generosa sombra, de entoldados deseos, de tapados afanes... Cuando, por fin, entren mañana en Jaisalmer por la Pol Ganesha, esos ojos fatigados por la luz exagerada del desierto se extasiarán ante el rojo de las colgaduras del Jawalar Majal y de las banderolas pinchadas en los siete pisos del Palacio de las Nubes, ante el rutilante dorado de las levitas de los nobles, o el amarillo de los turbantes de los shijs, o el anaranjado de los mantos de los sacerdotes védicos, o el ocre de los muros de las casas y el blanco de los patios... Y sus oídos, habituados únicamente al rebuzno hosco de los camellos y al restregar monótono de sus pezuñas contra el suelo seco, estallarán ante el profundo sonido de las campanas de todas las pagodas y con el continuo rechinar de los molinillos de oración girando ante sus puertas... Cascabeles, crótalos y esquilas repicarán por todas partes, entre los dedos de los niños corriendo por las calles... Decenas de campanillas tintinearán impelidas por el bamboleo incesante de los baldaquinos, de las marquesinas y de los doseletes que, encima de arzones y pescantes aupados sobre inesperadas cabalgaduras, transportarán a núbiles muchachas de rostros inolvidables y a apuestos jóvenes morenos que, encaramados sobre sus sitiales, desfilarán sin descanso por las empinadas callejas de la ciudad, como dioses paganos que hacen su parada entre sus adoradores terrenales... Mañana, estos devoradores de desierto abordarán la ciudad, deseosos de atraparla con todos los sentidos. Y no habrá sonrisa de mujer o gesto sugerente que a ellos se les escape de la vista... Ni perfume de pachulí ni olor a curry o a gram de lentejas y garbanzos que su olfato no capte... Ni canto o rogativa que su oído no escuche... Ni tacto de buen cuero, acero bien templado o cachemira auténtica que a ellos se les pase...
(A los que vienen por primera vez en la caravana de Hiram les han contado que Jaisalmer es un bullicioso escenario donde podrán encontrar casi de todo: santones, tratantes, menesterosos y rateros, parias sumisos, ascetas mostrando sin pudor su desnudez embadurnada de jalde y de ceniza, rashtafaris de largas trenzas anudadas sobre sus cabezas, harijanes con manojos de serpientes en las manos entonando cantos irreverentes, mujeres de cabellos hasta las caderas acudiendo a los templos con las manos repletas de frutas y guirnaldas, yoguis comedores de carne cruda e inmundicias arrastrando pesos onerosos enganchados con garfios a la piel de sus espaldas, indiferentes a la repugnancia, al dolor y al sufrimiento, brahmacharis recitadores de fragmentos irreconocibles del Bhagavad-Gita, atronando las plazas y mercados... Y cientos de muchachas de brillantes saris que arrojarán, desde las ventanas de los havelis, cataratas de polvo bermellón, corinto o escarlata y agua refrescante mientras ellos pasen por debajo...
Los veteranos saben que, además del espectáculo visual que ofrece la ciudad, es un emporio comercial y que aquí podrán adquirir inimaginables tesoros siempre que el bolsillo pueda permitírselo: gumías y sables de Damasco, tafetanes y sedas de Samarkanda, corderos de Jhiva, alfombras de Bujara, canela y miel de Jullundur, jengibre y coriandro de Moga y de Patiala, incienso y antimonio, melocotones y ciruelas llegadas de las márgenes del Indo, sal de Kanod, camellos de Islamabad, granates y ojos de tigre de Jaipur, címbalos y campanillas de Shrinagar, sillas de montar de piel y gorros de lana de Lahore... Y que podrán escuchar música y canciones llegadas de las profundas dunas del desierto, mil veces entonadas al lado de una hoguera, en las noches heladas, bajo el reflejo tibio de la luna... Y que esto les servirá para relajarse de las fatigas del desierto... A todos sin excepción: a los guerreros que vienen desde Mokal o desde Kuchchrí, a los comerciantes de gemas que llegan desde Sukkur, al peregrino que acude desde Jodhpur y Sadiquabad, a los camelleros que arriban desde Pokaran y Ramgarh, a los caravaneros que suelen hacer noche en los pozos de Siambar y de Hamira y casi tocan ya, anhelantes, sus murallas, a los extenuados caminantes que vuelven desde Kuri o desde Dedha... Por eso, desde hace ya dos días por lo menos, todos han andado nervisosos y excitados ante la inminente llegada a la ciudad de los mil tratos...
Cuando la
caravana estaba cerca de Ladurva, hasta los camellos caminaron más deprisa,
acuciados por la adivinada presencia de la ciudad dorada ya en su fino olfato.