SOBRE LA EDUCACIÓN
LA IMAGEN COMO ÓRGANO EDUCADOR.
Si nos paramos a pensar en la naturaleza de un niño y analizamos la metodología de aprendizaje que poseemos cuando somos infantes, enseguida nos damos cuenta de que nuestros órganos receptivos actúan de distinta forma a los de generaciones anteriores que crecieron en una sociedad tecnológicamente aun sin desarrollar.
Desafortunadamente la televisión viene siendo la primera escuela del niño, la más divertida, recibiendo su valor educacional, en imágenes de un mundo centrado en el hecho exclusivo de ver. El pequeño es como una esponja que registra y absorbe indiscriminadamente todo lo que ante él acontece, puesto que aun carece de capacidad discriminatoria y rigor selectivo.
Es verdad que la televisión abre al niño a imágenes, experiencias y emociones bastante superiores a las que podría percibir en un ambiente más primario, y en parte esto bueno, pero, la persona formada en la imagen tiende a ser en un futuro un hombre que busca la facilidad y rapidez para resolver sus dudas. En definitiva esto implica una escasez de lectura y por tanto la mayoría de las veces, deriva en un ser reblandecido por la televisión, adicto de por vida, en su ignorancia, al abastecimiento informativo digital.
Parece que el Homo Sapiens ha desarrollado una especial sensibilidad hacia los estímulos audiovisuales, a los que respondemos de forma grata i familiar, olvidando otras fuentes, quizá más fructíferas, eso sí, a un plazo algo más largo y con un mayor sacrificio y dedicación. El Homo Videns da, así, la bienvenida al vertiginoso mundo de la tecnología donde la velocidad juega en “primera división”.
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