LA VERACIDAD
LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD : ¿INQUIETUD O COMODIDAD?

Las repercusiones más inmediatas que se empiezan a apreciar en este cambio evolutivo, o cultural, según se prefiera, pasan por cuestionar la intención de saber, de indagar y de aprender. La búsqueda de la verdad, la inquietud de encontrar nuevos sabores en diferentes campos, el placer de investigar, de moverse para averiguar o resolver una duda, son situaciones que han pasado casi al olvido y que forman parte de unos pocos. ( relativamente). Los medios de comunicación han creado una divinización de la imagen y una irrefutabilidad de lo que nos dicen tal, que ya nada nos parece mentira, o lo que es peor, nada nos parece insuficiente, todo es magno y nos deja sobradamente satisfechos...

El hombre que desde niño a sido educado como primer factor por un televisor se conformara solo con lo que ella le proporcione aun cuando esto no sea lo más sustancial.

En un pasado, encontrábamos respuestas a nuestra curiosidad en los libros, o los utilizabámos como medio de entretenimiento, situación que nos permitió poseer capacidad de abstracción, capacidad de comprensión y sobre todo de pensamiento refelexivo; por desgracia la lectura parece una herramienta cuanto menos elitista, un recurso no olvidado, pero incómodo, lento y al parecer anticuado, características totalmente contrapuestas a la vertiginosa velocidad que la tecnología nos brinda para abastecernos de la información deseada.

El progreso de la TV se ha decantado hacia una búsqueda de la cuantificación, llegar a más gente ha sido el objetivo, cubrir mayores franjas de programación, abarcar un público más diverso, fundar nuevos canales temáticos para colectivos reducidos... Una ambición que olvida casi en su totalidad la categoría y calidad de lo que está mostrando, el rigor informativo y las tres reglas básicas: informar, formar y entretener.

La llegada de las últimas tecnologías de la información como es el caso de internet nos retorna, en gran medida, a esa inquietud por indagar, por conocer y por descubrir. La curiosidad retorna y, en esta ocasión, la tecnología se pone de parte nuestra, su rapidez nos permite tener al alcance de nuestras manos mayor información, pública, general, individual, objetiva y subjetiva, un abanico de contrastes y opiniones a nuestro servicio, en esta ocasión somos nosotros los que elegimos la fuente, los que nos movemos y de esa manera alcanzar la satisfacción. En realidad, si nos paramos a pensar en su forma, se trata de una renovación de la lectura, de la implementación de ésta en la tecnología, un disfraz muy agradable que nos permite disponer de una “gran biblioteca” en casa.

Al parecer actualmente hay un panorama esperanzador, ya que en ocasiones la audiencia de internet ha llegado a superar a la de televisión, no así la potencial, donde la mal llamada “caja tonta” sigue siendo el número uno. Pero no dejan de ser, estos datos, un globo de aire para las esperanzas del Homo Sapiens. Internet ya empieza a desgastarse tal i como lo hemos conocido en los últimos cinco años. Los grandes portales nos brindan información parecida a la de TV, nos empiezan a facilitar los datos de manera convincente, la divinización de la que antes hablamos, llega también a internet, y es curioso, llega de la mano de las grandes empresas audiovisuales. El formato por lo tanto y por desgracia, a mi parecer, se asemeja a la TV cada vez más, un progreso del medio que no en su forma pero sí en su espíritu nos lleva al mismo lugar de donde partíamos: la imagen como fuente de cultura.

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Textos de Juan Miguel Barea a partir de la obra
"Homo Videns" deGiovanni Sartori
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Mataró - www.juanmibarea.com