NUESTRA OPINIÓN
INFLUENCIA DE LA T.V. EN NUESTRA OPINIÓN
Un problema de los grandes, que el autor plantea, es la gestación de la credulidad del telespectador. Presumiblemente nuestra capacidad de elección ante una información proveniente de la TV se ve mermada. Los mecanismos de reflexión, de indagación o simplemente el poder de descartar dicha información disminuyen o desaparecen, dejando una ancha vía de entrada a nosotros al sembrado informativo que nos proporcionan.
La televisión influencia nuestra opinión , los medios informativos en general ( prensa, radio, internet...) dan una imagen de certeza absoluta, pero la imagen y su gran poder convincente es la guinda del pastel.
“ Si no lo veo, no lo creo...”
Bien, esta frase a la inversa vendría a resumir la idea expuesta por Sartori. La imagen no es en si misma la absoluta verdad de lo que esta sucediendo, carece de información. Más allá del margen del encuadre siguen pasando cosas, o dejan de pasar quizá, el caso es que esté “quizá”, no se llega a plantear nunca, un sano ejercicio raramente practicado y que nos lleva a ser verdaderos consumidores sumisos de los medios.
LA OPINIÓN “VIDEO-POLÍTICA”
Sobre la posibilidad del gobierno del pueblo en la época del homo videns, Sartori cita a Ghita Lonescu:
"El hecho de que la información y la educación política estén en manos de la televisión [ ... ] representa serios problemas para la democracia. En lugar de disfrutar de una democracia directa, el demos está dirigido por los medios de comunicación".
Éstos no son el espejo de la opinión pública, sino la pantalla que recoge el eco que viene de regreso. De acuerdo con el autor, no reflejan los cambios que ocurren, sino las transformaciones que, a la larga, promueven. La abundancia de información no garantiza la comprensión de los fenómenos, se puede estar informadísimo de muchas cuestiones, y a pesar de ello no comprenderlas, un vacío en el principio de “formación” del medio.
La multitud no genera una opinión que defiende i respalda, ni una protesta, de manera que no hay lucha sino todo lo contrario, una demanda de ésta, y por consiguiente una opinión ajena acaba siendo propia. Un Homo Videns que ha perdido la capacidad de disentir se vuelve, entonces, un elector teledirigido.
LA OPINIÓN POPULAR Y LOS SONDEOS
Los sondeos se plantean como un grave problema para el consumidor televisivo. A sumar las consecuencias anteriormente descritas, estas encuestas elevadas al máximo exponente de la relevancia, suponen una tergiversación de la realidad, sin embargo la impresión que da es de una alta fidelidad. Según Sartori y citando literalmente los puntos, son:
1. Débiles
2. Volátiles
3. Inventadas
4. Producen un efecto reflectante
Poco más cabe a describir, los términos hablan por sí solos, las informaciones que provienen de sondeos no son fiables, pueden variar en oscilaciones realmente distantes de las que se reflejan, son altamente manipulables ( hasta el punto de la invención) y aun así, se las dota de una credibilidad absoluta, reseñan que “son sondeos” o mejor, “sondeos oficiales”, cogiendo una mayor envergadura y peso influyente, si cabe.
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