NOSTALGIA DEL AJO

 

 

 

Esta mañana, mis hijos me han requisado el coche y he tenido que coger el Metro.

Estaba yo sentado ( ventajas de vivir en la cabecera de la Línea) y dormitando, cuando me he sentido envuelto en un perfume intenso, caliente, de aromático ajo que me ha llevado, sin notarlo, a un recuerdo vivo de la niñez. Aquella vivencia de hace mil años, un Noviembre frío de niebla en el Páramo, que mi padre había escogido para llevarme, por primera vez, de caza.

Y me he sentido, de nuevo, entrando en la cocina, aun en las tinieblas de las cinco de la mañana, cocina todavía templada, donde Julio el Pato remueve las brasas del día anterior para poner la cazuela de barro en la que prepara las sopas de ajo del desayuno.

La vivencia del olor. Aquella mezcla de estiércol, paja quemada y el traje de pana de Julio, coronado todo por el fragante, cálido, rotundo ajo, que es imposible de describir, pero que se sigue sintiendo siempre, en todos sus infinitos matices.

Después el monte, con jirones de niebla en las encinas, un frío que te atraviesa las orejas, mientras de dentro te sube el regusto del ajo y del orujo de guindas. Mi padre, explicando la táctica del Lucero para levantar la liebre y Julio, sonriendo tras sus ojillos pitañosos, mientras me enseña a apuntar y me envuelve con su olor, mezcla rancia de todos los del pueblo.

Y el olor del tomillo a mediodía, sentados en el ribazo, dando cuenta del chorizo y de la bota, mientras Julio saca a colación historias de Sultán, aquel perro mítico del abuelo, que Lucero (1) y yo escuchamos boquiabiertos...........

El Metro ha dado un frenazo y vuelvo a la realidad. El olor de tomillo es el de las pastillas balsámicas que está tosiendo mi vecino de enfrente. Y, a mi lado, un viejo, tan arrugado como Julio, con el mismo traje de pana parda y rodeado de olor a ajo. Pero........ no es aquel olor a ajo. Y el viejo está triste.

En vista de lo cual, me bajo en Paseo de Gracia y lo cuento.

 

 

P.S. (1) - Lucero era un perro perdiguero con el que se podían mantener conversaciones ( sólo sobre temas serios, claro )

Barcelona, Noviembre 1987

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