MI ABUELO Y VILLALPANDO
( Fabulación de una vieja historia de familia ) VILLALPANDO es un pueblo famoso por dos personajes ; uno, real, el llamado siempre por Matías Prat, " el torero de Villalpando ", Andrés Vázquez, que se retiró, no hace mucho y ahora tiene un bar en el pueblo, y, el otro, un personaje de leyenda, " el cura de Villalpando ", famoso en la época de las guerras carlistas, del que sólo ha quedado esta aleluya :
( Fabulación de una vieja historia de familia )
" Los cojones del cura de Villalpando los llevan cuatro bueyes y van sudando "
los llevan cuatro bueyes y van sudando "
No sé que hazaña o que barbaridad se loa en estos versos, gráficos y rotundos.
De Villalpando a Valderas, hay, más o menos, cinco leguas de carretera vecinal que atraviesa la paramera en rectas interminables. " caballero, en Castilla no hay curvas " , decía Ortega.
En los años 20, mi padre, recién salido de las oposiciones, estaba destinado en el Telégrafo de Villalpando, lo que era un timbre de gloria para la familia de destripaterrones de mi abuelo. El otro timbre de gloria, era el braguetazo, con perdón, que había dado el abuelo, que le había permitido desligarse de la gleba, pasar a propietario y conseguir la liberación completa en sus hijos, uno cura y los otros dos funcionarios del Estado, a vivir sin dar golpe.
Según me contaron, mi abuelo, que entonces rondaría los cincuenta y que era, como buen castellano, un gran andarín, había cogido la costumbre de visitar al hijo de vez en cuando y lo hacía, claro está, andando.
La escena se me presenta sin esfuerzo, nítida, en azul. Veo al abuelo con su traje de pana, su gorra de visera, el morral con un queso y los chorizos que le había puesto la abuela para este pobre hijo, que vete a saber lo que comerá en ese poblacho, la cacha en la mano, por si sale alguna liebre en el Zumacal, oler el aire de las siete de la mañana (las siete del sol, entonces no había esta manía de adelantar los relojes, para qué, si eran de sol ), las siete de la mañana de un día de Mayo florido, perder la vista en el infinito azul del cielo de Castilla y comentar con Julio el Pato :
- Parece que se presenta bien el día, cuida de todo y hasta la noche. - Ah ! Dile al Minche que se acuerde de la carga de yeros. - ¡ Con Dios !
- Ah ! Dile al Minche que se acuerde de la carga de yeros.
- ¡ Con Dios !
Le veo enfilar la carretera de Villanueva, con el ánimo alegre, el cuerpo a tono después de las sopas de ajo con huevo y la copita de orujo de guindas, dispuesto a meterse, paso a paso, los 25 Kilómetros hasta Villalpando.
¿ Que pensará el abuelo durante su paseo solitario ?
Yo creo que nada. Un hombre sólo, en el páramo horizontal de Castilla, no piensa en nada, se deja llenar de sentimientos, el olor de la tierra mojada, el algodón de las nubes, el milano que dibuja en el cielo la curva de su territorio, la perdiz que busca su nido, el aire fresco que cimbrea el mar verde de espigas, las amapolas, el trigo, que parece granar bien este año, la cigüeña que planea, el silencio, la soledad del hombre como centro geométrico del páramo, la absoluta seguridad de estar vivo y saber que es bueno estarlo, la tranquilidad absoluta de formar parte del paisaje, de no estorbar..................
Al llegar a la cuesta de Villalpando, suenan las campanas del Angelus (cinco leguas, cinco horas ). Mi padre ¿ cómo pasaría mi padre las horas en el telégrafo de Villalpando ? ¿ Cuantos telegramas al día llegarían a Villalpando ?, Mi padre, decía, echa el cierre de la Oficina, saca el clarete y dos vasos ;
- ¿ Bienitú, galán ? - ¿ Qué tal por casa, qué hace madre ? - Toma, te ha puesto este queso y unos chorizos.......
- ¿ Qué tal por casa, qué hace madre ?
- Toma, te ha puesto este queso y unos chorizos.......
Y, poco más, mi padre y mi abuelo eran hombres de pocas palabras, eso decían, no les hacía falta.
El cocido, ( ¿ quién le haría la comida a mi padre ? Cuando el tío cura se fue de párroco a Villada se fue con él la tía Tomasa para llevar la casa. ), un par de cigarros, liados de la petaca mugrienta del abuelo, un par de cabezadas, las tres.
- Bueno, galán, que no quiero llegar de noche. - Cuídate, dile a madre que bajaré para San Juan. Y a Arcadio, que organice una batida, este año hay buena camada.
- Cuídate, dile a madre que bajaré para San Juan. Y a Arcadio, que organice una batida, este año hay buena camada.
La vuelta, con el sol a la espalda, la sombra que se alarga como queriendo llegar antes a casa, la luna, enorme, que aparece detrás de la Altafría y recorta la silueta del castillo. El aire, que trae el olor de paja quemada en las cocinas................
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Escrito en Barcelona, toda una vida después, por un nieto que tiene una asignatura pendiente, que ya no aprobará : su abuelo, al que no tuvo tiempo de conocer y que, seguro, le habría enseñado muchas cosas que él tuvo que aprender, después solo.
Mayo 1988
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Tengo el alma llena de melancolía por volver a un pasado que no existe, aquí estoy, quemando los últimos días, sin saber ya que hacer, desanimado, triste. Tendría que ir un día a Villapando, para recordar historias no vividas, sólo genéticamente transferidas, tendría que ir un día, ¿ pero cuando ?
por volver a un pasado que no existe,
aquí estoy, quemando los últimos días,
sin saber ya que hacer, desanimado, triste.
Tendría que ir un día a Villapando,
para recordar historias no vividas,
sólo genéticamente transferidas,
tendría que ir un día, ¿ pero cuando ?
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