A las nécoras en Asturias se las llama andariques
-en singular, andarica- y hay que cocerlas durante
unos quince minutos con media cebolla, un diente de ajo y perejiL En otra
cacerola se cuece, a fuego lento y durante una hora, el pescado que se haya
elegido -pixín (rape) o merluza-, a poder ser con una cabeza para que tenga más
sabor, con media cebolla, un ajo, tomate y zanahoria y una rama de perejil.
Tras haber cocido les andariques se les desmenuza
pacientemente la carne y luego se tritura su caparazón lo más posible. El jugo
que sueltan se le añade al caldo del pescado. Una vez colado todo se le añade la
carne de les andariques, media copa de brandy y media
copa de sidra o
vino blanco, se rectifica de sal, se echa un poco de pimienta y se deja hervir
otra hora. El toque final consiste en añadir las yemas batidas en un recipiente
con unas cucharadas de caldo. Si se quiere que quede más fina la crema de
andariques se le puede añadir mantequilla o crema de
leche.
Una vez peladas y lavadas las cebollas se las vacía y después se rellenan con
bonito -o también pueden ser rellenadas con picadillo de carne o queso rallado
con migas de pan y huevo cocido desmenuzado al que se ha mez- clado con tomate
frito.
Una vez rellenas las cebollas se cubren de harina y se pasarán por un caldo
hecho con la salsa de tomate y un vaso de vino blanco, antes de ponerlas a
cocer.
Por otra parte, en una sartén se fríe la otra media cebolla muy bien picada
hasta que quede dorada y después ajo picado y una cucharada de tomate. Tanto el
pescado como ese refrito se echan en el caldo, junto con un par de huevos
cocidos picados y las almejas y/o los mejillones a las que hay que quitar las
cáscaras. Finalmente se echa un vaso de sidra
en la sartén y se vierte sobre la sopa que tendrá que ser rectificada con
azafrán y sal. Cuanto más repose la sopa, mejor, por lo que es un plato que
suele cocinarse de un día para otro.
Antes de poner las angulas -unos cien gramos por persona suele ser lo
habitual en una cazuela individual de barro hay que dorar en aceite un par de
dientes de ajo y guindilla bien picada. Cuando el fuego está muy fuerte se echan
las angulas y se remueven con rapidez con un tenedor de madera. Nada más que
rompen a hervir se retiran, se tapan y se sirven para empezar a comerlas cuanto
antes. Se destapan con cuidado para que no salte el aceite y se comen con un
pequeño tenedor de madera en la misma cazuela.
El día antes se ponen a remojar les fabes y, en
recipiente distinto, el lacón con un hueso de jamón. En la cacerola principal se
ponen a cocer les fabes con el chorizo, la morcilla,
oreja de cerdo, el lacón, el hueso del jarnón y un
chosco (sabroso embutido del suroccidente asturiano).
En el caso de que no se pueda conseguir tan rico embutido de la zona occidental
asturiana, se sustituye por morcilla ahumada. En otra olla, se pican las berzas
y se ponen a hervir durante unos minutos, tras de lo cual hay que escurrirlas y
echarlas a la cacerola principal, en la que, después de estar cociendo el pote
una hora, se vertirán las patatas partidas en trozos, prolongando la cocción
durante otra media hora. Luego, antes de servir el pote asturiano, conviene
dejarlo reposar. Cuanto más, mejor.
La caldereta es uno de los platos en que se pueden echar todo tipo de
mariscos y pescados, a gusto del paladar del consumidor. Se cocina en una pota o
en una cazuela de barro grande en donde se empieza por una base de aceite,
tomate, perejil, cebolla y ajo, todo ello muy picado.
Antes de que se dore la cebolla y el ajo se introduce la langosta o
el bugre -bogavante- troceado y les
andariques -nécoras- cortadas también en dos pedazos.
Es el momento de verter un vaso de brandy al que tras calentar un momento se
prende fuego para que flambee y, a continuación, un vaso de sidra.
Encima de los mariscos hay que ir después colocando los trozos de pescado
ligeramente enharinados para que no se deshagan -se recomienda el tiñosu o
cabracho o peces de roca- que hayamos antes limpiado y sazonado, además de las
almejas, tras de lo cual espolvorearemos con pimienta.
Todo ello hay que ponerlo a cocer durante una media hora. Se puede servir en
la misma pota o cazuela.
La merluza se corta en trozos, se riega con sidra y
luego se adoba con ajo y sal, tras de lo cual se pasa por harina y se fríe.
En una cazuela de barro con un poco de aceite se ponen patatas fritas
cortadas en forma redonda como lecho de la merluza. En la misma sartén se fríe
cebolla picada, unos dientes de ajo y perejil bien machacado en el mortero, con
la yema de un huevo, una cucharada pequeña de harina y un vaso de sidra,
todo lo cual se pasa por un pasapurés y la salsa resultante se vierte sobre la
merluza y las patatas dejándolo todo cocer posteriormente unos diez minutos. Si
se quiere se puede entonces añadir también una docena de almejas.
Después se tapa la cazuela cinco minutos mas y se sirve.
Hay dos formas de cocinar la merluza rellena. En
Otur (Luarca), así se hace, la merluza la cortan en
filetes pequeños en pares, en función del número de los comensales, y despues la
salan. En una sartén ponen cebolla muy fina y, antes de que dore, le añaden
gambas y jamón todo ello también muy bien picado, además de echarle pimienta
blanca y nata liquida. Cuando se pone a hervir lo retiran del fuego y lo
reparten sobre la mitad de los filetes. Los otros filetes los utilizan como tapa
del relleno. La salsa la hacen poniendo a rehogar en una cacerola ajo picado con
harina, agua y sidra o
vino blanco, anadiendo unas patatas y almejas. En cuanto a la merluza la pasan
por huevo y harina y la frien sin que llegue a dorar, la ponen sobre la salsa y
la dejan hervir unos minutos, tras de lo cual la espolvorean con perejil picado
y así la sirven.
En Luanco le quitan con cuidado la espina central
sin abrir la merluza, operación que se hace introduciendo un cuchillo para
despegarla de la carne y así poder sacarla tirando de ella. El relleno lo hacen
despues de ponerla a cocer con cebolla, perejil y sal, con un refrito que se
mezclará a base de pimiento, tomate y queso, que lo introducen en la zona que
antes ocupaba la espina. Una vez rellena la merluza la meten al horno rodeada de
pan rallado mojado en aceite hasta que termine de hacerse.
Si la cabeza del pixín -rape- es fundamental para
una buena sopa marinera, su cola es una auténtica delicia para cocinar el pixin
alangostado. La cola hay que abrirla por el centro para quitarle la espina
central y sazonarlo. En un plato se hace una mezcla de aceite y pimentón dulce
que es lo que le da el color alangostado- con la que se unta bien la cola del
pixin. Luego se ata con un hilo grueso y se envuelve bien con una gasa o con un
pliego de papel de barba. En una cacerola se pone a cocer a fuego lento con un
poco de agua, laurel, ajo, perejil y un trozo de cebolla durante una media hora.
Después de dejarlo enfriar se le quita la gasa o el papel y el hilo cortándolo
en rodajas. Se sirve con salsa mahonesa o vinagreta. Tendrá que ser rectificada
con azafrán y sal. Cuanto más repose la sopa, mejor, por lo que es un plato que
suele cocinarse de un dia para otro.
El bonito es uno de los pescados veraniegos por antonomasia. Su ventresca al
horno o a la plancha, sazonada con sal y ajo, y con un chorro de aceite; o
simplemente frito en rodajas a la plancha hasta que quede bien dorado, son
algunas de las sencillas formas de paladearlo.
La cazuela de bonito con patatas y tomate es, sin embargo, una manera muy
típica de cocinarlo. Antes de ponerlo en una fuente de barro, el bonito se adoba
con ajo y sal y se fríe en una sartén. En ese mismo aceite, tras retirar el
bonito, se fríe la cebolla, el tomate pelado y el pimiento, todo ello muy bien
picado. Por otra parte se cuecen las patatas y cuando ya están se echan sobre el
bonito y, finalmente, se vierte el contenido del sofrito esperando a que se haga
a fuego lento durante unos veinte minutos.
El besugo es conveniente advertirle al pescadero que lo prepare para
cocinarlo a la espalda, ya que asi lo abre separándole la espina de la forma
adecuada. Después de escamarlo bien, limpiarlo, lavarlo con agua y secarlo con
un trapo, se unta con ajo, perejil y sal previamente machacado todo junto en un
mortero. Un chorro de sidra o
de limón es también muy conveniente antes de dejarlo reposar durante al menos
media hora.
A continuación se pone abierto con la piel para abajo en una parrilla -o en
una besuguera si se hace al horno- con un fondo de mantequilla o aceite y se le
rocía con sidra o
vino blanco. A media cocción, agregamos por encima unos ajos troceados y dorados
antes en una sartén y esperamos a que quede en su punto.
Luego, se le quita la espina central, se dora un poco mas por la otra parte y
se sirve sin más.
chopa se desescama, se limpia y se le dan un par
de cortes. Se sala y se la deja reposar mientras se prepara un sofrito a base de
cebolla bien picada, pimiento, ajo puerro y ajos hasta que la cebolla quede bien
dorada.
Después se pican les llámpares y se agregan al
sofrito con tomate y un vaso de sidra
dejándolo cocer unos diez minutos. La chopa se coloca en una fuente y se rocía
con el sofrito tras de lo que se introduce en el horno durante veinte minutos.
Antes de servir se pasa la salsa por el pasapurés y con ella se cubre la
chopa.
Hay quien dice que el salmón no debe lavarse, sino que hay que limpiarlo con
un trapo. Tras realizar esta operación se coloca en una cazuela con un fondo de
mantequilla, echando sobre él un sofrito de cebolla y perejil, además de un
chorro de vinagre de sidra y
un poco de pimienta.
Se mete al horno y a los veinte minutos, tras darle un último toque con una
taza de caldo de pescado, estará ya listo para ser paladeado el preciado rey de
nuestros ríos.
Los nuevos modos de entender la cocina asturiana pasan por la utilización del
exquisito queso de Cabrales para complementar a la carne. En una sartén se pone
a calentar aceite y se fríe la carne troceada, tras de lo que se vierte el queso
de Cabrales y se espera a que quede fundido. Con un chorro de brandy se flambea
y luego se echa el jugo de carne y nata líquida. Cuando la carne ya esté en su
punto se saca y se sigue cocinando la salsa hasta que tenga la densidad
necesaria.
Cuando así es, después de pasarla bien se echa sobre la carne y se puede
servir acompañada con setas o champiñones como guarnición.
Los callos hay que lavarlos muy bien, trocearlos y cocerlos durante unos diez
minutos. El caldo se guarda y los callos se dejan enfriar. En otra cacerola con
agua fria los sazonamos con ajo, cebolla, perejil y sal, poniéndolos de nuevo a
cocer hasta que queden tiernos, junto con la pata de vaca, así como las manos y
los morros del cerdo, revolviéndolo todo hasta que quede muy bien mezclado y se
logre una salsa espesa. Paralelamente, en una sartén se dora cebolla picada muy
fina y se le añade mantequilla, chorizo, jamón, pimentón y guindilla a gusto.
Despues de rehogarlo todo, tratando que el pimentón no se queme, echaremos un
vaso de sidra o
vino blanco y lo dejamos hervir un par de minutos. A continuación, lo echamos
sobre los callos, la pata de vaca y las manos y los morros del cerdo,
prosiguiendo la cocción lentamente durante unas tres horas. Hay que removerlos
para que no se peguen al fondo y echar de vez en cuando el caldo que se había
guardado para que no queden secos.
Al final, se rectifican de sal y se sirven calientes en cazuela de barro.
Saben más ricos de un dia para otro.
ENTRADAS
CREMA DE ANDARIQUES
CEBOLLES RELLENES
SOPA MARINERA
La sopa marinera es una sopa de pescado con grandes
variantes, aunque quizas una de las más típicas sea la que se hace en
Candás. En una cacerola se ponen a hervir un par de
litros de agua, con media cebolla, un ajo, perejil y laurel. Cuando empieza a
hervir se le echa el pixín -rape- al que antes se le
han quitado las espinas y sal. Después de que haya hervido unos diez minutos se
le añaden las almejas y/o los mejillones y se pone a cocer durante unos veinte
minutos más. Después se saca el pescado cocido y se cuela el caldo, tras de lo
que se deja cociendo con unas sopas de pan tostadas.
ANGULAS
POTE ASTURIANO
El pote asturiano es muy típico en la época de la matanza
del gochu -el refranero popular advierte que a todo
cerdo le llega su San Martín, festividad que se celebra el 11 de noviembre-
aunque se puede degustar en cualquier época del año, si bien cuando resulta más
apropiado es cuando el frio aprieta para reconfortarse con sus abundantes
calorías.
PESCADOS Y MARISCOS
CALDERETA
MERLUZA A LA SIDRA
MERLUZA RELLENA
PIXIN ALANGOSTADO
CAZUELA DE BONITO
BESUGO A LA ESPALDA
CHOPA A LA SIDRA CON LLAMPARES
SALMON AL HORNO
CARNES
SOLOMILLO AL CABRALES
CALLOS A LA ASTURIANA
POSTRES