JAMONES, CHORIZOS, MORCILLAS...

Por Amparo Moya desde Australia

Normalmente cuando viajo a España llego hambrienta de todo lo que añoro y en estas tierras antípodas no existen, o sea en una palabra: ESPAÑA.

En mi último viaje llevaba muy dentro de mí la ilusión de conocer en persona a algunos de los Jubilonautas que tan cariñosamente me acogieron en su Club.

Cuanto apenas llegué a mi hotel en Valencia me puse en contacto con "Clio" y mi hermano Paco que, aunque vive en Londres, tiene un chalet en las afueras de Valencia y esos días estaban de residencia en el chalet. Clio y Paco llegaron al hotel casi al mismo tiempo. Ellos ya se habían conocido anteriormente.

Por el Internet Clio y yo habíamos quedado en alquilar un coche e irnos a visitar a "Papuchi" y familia en Motril.

La reacción de mi hermano: "¡Mi hermana está como una cabra... loca!". Según creo las hijas de Clio, mucho más finas que mi hermano; "Mamá, que no conoces a esta señora, que además no está acostumbrada a conducir por la derecha..."

Pero, como Clio y yo somos valientes y hemos viajado considerablemente, estamos muy expertas en eso de juzgar nuestros instintos. Por lo tanto después de investigar por aquí, regatear por allá... Clio consiguió un cochecito rojo, muy mono, nuevecito y toda una ganga.

Dejamos Valencia tempranito, esperando llegar en Motril al día siguiente. Pasaríamos la noche en algún pueblecito cerca de Motril. El coche iba viento en popa.

El único pero, la radio no funcionaba. Tal vez un cable suelto... Paramos unos ratitos para estirar las piernas un poco. Tomar una empanadilla y un refresco, (cortesía de Clio.) Y otra vez en camino. Cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de la siesta y estabamos... en Motril!

Bien educaditas que somos, dejamos a Papuchi y a Vicky que durmiesen la siesta antes de llamarles.

Aquí tenéis a Amparo (Koala), Papuchi y Vicky

Que alegria les dimos! No nos esperaban ese día, tan pronto. Ni nosotras, en decir verdad tampoco. Enseguidita vinieron Papu y Vicky. Que delicia de personas...! Como si fuéramos familia de toda la vida.

Fuimos a dar un paseo por Motril y el puerto. Un refresco en el Club Náutico y una cena de pescado en el restaurante.

Clio quería ver La Alpujarra. Yo, una "Carpanta" soñando con jamones, chorizos y morcillas. Papuchi decidió que lo mas apropiado para el día siguiente era; ir a almorzar comida típica a La Alpujarra. (Que listorro es nuestro Papuchi, que fácilmente se hacen querer él y Vicky.)

Al día siguiente cuesta arriba, en el cochecito rojo, nos fuimos a... allá, mas allá de donde las águilas hacen sus nidos. Mas arriba de donde pasan los aviones... vueltas y revueltas en carretera que a veces no cabian dos coches y uno que venia en dirección opuesta. Muy bien para el navegante y pasajeros, ellos pueden cerrar los ojos y rezar al cielo. La pobre chofer solamente puede rezar, si es que no se le para el corazón del sopetón y falta de oxigeno.

Por fin! Llegamos a Trevélez y entramos en el restaurante elegido por Papuchi. Aaaayyyy, ¡¡¡que olorcilla!!! Jamones colgados por doquier. El techo llenito de ellos. El sueño de Carpanta convertido en realidad! Subimos al comedor y más jamones. La sala llena de ellos; una delicia. Ni que decir tiene. Comí jamón, chorizo y morcilla para parar un tren, que requeteriquisimos. Mi cintura se ensanchaba por momentos.

Después, claro, tuvimos que volver por la misma carretera esta vez de bajada. De las alturas de los ángeles al nivel del mar pasando por... el manantial de "aguas agrias" y probar todas ellas, las de con gas y sin gas. Un día inolvidable.

 

(Este es el espectáculo que abrió el apetito a Koala)

 

Al día siguiente Papuchi nos llevó a almorzar a un restaurante en el Puerto. Un almuerzo fantástico de mariscos. Y como todo lo bueno tiene su fin, ese día nos despedimos de nuestros queridos Vicky y Miguel. Fuimos a cenar una cena de jamón y... en casa de nuestros amigos motrileños. Miguel me dio muchos cassettes de mis tiempos pero no lográbamos, Clio y yo, que tocasen en el cassette del coche, un cable suelto...

En nuestro regreso a Valencia (Clio tenia exámenes que atender), hicimos un pequeño desvío hasta Málaga para saludar a "Seneca". El coche rojo con un temperamento muy suyo le dio por hacer "pum" y se nos paró en medio del trafico malagueño... que no, hombre que no. Que no fui yo quien tuvo la culpa por poner marcha 4ª en vez de 2ª. Te digo que fue el testarudo del coche...

Estuvimos un ratito con el sabio Seneca. Clio le preguntó que viese nuestro coche para ver si podía hacer algo por la radio. Miró Seneca dentro del coche, sacó la radio en la mano y dijo; "la ponéis conforme estaba, le dais un empujoncito hasta que haga clic y ya está". Eh?. Y todo este tiempo nosotras creyendo que había fallo en los cables..., resulta que cuando aparcas el coche tienes que llevarte la radio contigo para que no la roben! Huy, que risa nos dio a Clio y a mi. Pero regresamos a Valencia con Sarita Montiel, Imperio Argentina, Celia Gámez y Raquel Meller entre otros.

...Y sin ningún percance.

 

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