Se habla español
FERNANDO LÁZARO CARRETER
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Fernando Lázaro Carreter es miembro de la Real Academia.
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¿Quién no ha sentido el anhelo
irreprimible de adquirir un coche en el Estado de Oregon, USA? Pues es fácil:
una vez allí, se consulta una revista dedicada a cars, y en ella se
encontrará este anuncio resolutivo: 'No Credito Mal o buen Credito todos
reciviran el buen Trato que se meresen Aquí en Broadway Toyota Fabor de hablar
para su cita al #2841105Pregunte Por el Señor NoeENriquez Que estara a sus ordenes
acistiendo ala comunida Hispana. Se habla español'.
Un paisano que ha estado en semejante
lugar me envía una página con ese aborto de final tan patético, para no tener
que creerlo a pura fe. ¿Quién está interesado en mantener a muchos hispanos en
tanta indigencia mental? ¿Y hacemos algo eficaz por remediar esa desdicha
quienes sí estamos concernidos?
Pero ahora que a Francisco de Goya le han
aposentado los cuadros en Washington, es ocasión de visitarlos aprovechando el
viaje a Oregon. No estará de más, antes de la visita, saber algo profundo del
gran pintor. Consultemos en Internet su WebMuseum y aceptemos la invitación a
leerlo en español; informa de esto: 'Goya (y Lucientes), Francisco (José)
de (b. de marcha la 30 de 1746, Fuendetodos, España - d. De abril el 16, 1828,
Burdeos, capítulo), artista consummately español que pinturas, dibujos, y
grabados multifarious relajaron agitaciones históricas contemporáneas e
influenciaron los pintores importantes diecinueveavo y 20th-century. La serie
de aguafuertes Los desastres de la guerra registra los horrores de la
invasión de Napoleonic. Sus obras maestras en la pintura incluyen el Maja
desnudo y el Maja arropado'. ¿Por qué habrá hecho Goya transexuales
a sus majas, ejerciendo además sobre la/el primera/o tal violencia de 'género'
en pleno invierno? El sistema Beta de traducción automática que aquí se ha
aplicado consigue una explosión de risa que, apelando a lo insuperable, jamás
lograrían Chaplin, Keaton, Tip y Gila juntos.
Y es así como suele tratarse nuestra
lengua por esos mundos; algunas veces he llamado la atención sobre tamaño
ultraje, especialmente asiduo en las instrucciones -enigmáticas normalmente-
para el manejo de cualquier invención que nos hace más civilizados. Tengo ante
los ojos el envase de una especie de cosa llamada Disk File 80, que, como su
nombre indica, sirve para archivar ochenta disquetes de tres pulgadas y media.
Y ¿cuál es la ventaja de esa útil manufactura? Hela: 'Ahorha espacio'.
No creo que el Gobierno debiera permitir la venta en España de productos que
entran haciendo una higa a nuestro idioma; ningún Gobierno hispano debiera
permitirlo. Pero supongo que ni siquiera un desdén compasivo causaría proponer
a nuestro Parlamento algo parecido a una ley de defensa del idioma similar a la
de Francia.
La veleidad flexiva patente en el Maja
desnudo también produce miasmas cerebrales entre nosotros, que dan origen a
las antípodas o la maratón, feminizando el masculino con singular
violencia de género. O que permite calificar de bermellona la camiseta
del equipo de fútbol mallorquín, afeminando y violando el color bermellón.
Pero ¿qué puede esperarse, si las propias disposiciones oficiales llaman patrullas
unipersonales a los policías que, sin acompañante, nos vigilarán por los
caminos para que no andemos en malos acelerones? Las patrullas, ¿no han sido
siempre grupos poco numerosos de soldados o policías? Pero, claro, es
que patrol, en yanqui, nombra a 'una persona o varias personas
patrullando'. Ese 'una' es el que ha metido en la lengua española otro
indeseable sujeto, urgentemente nacionalizado por la autoridad competente.
Otras cosas de enorme interés han ocurrido
y han dejado huellas en el idioma antes de que el invierno acabara despegándose
del calendario. Acontecimiento inolvidable fue el cumplesiglo del Real Madrid,
cuyo comienzo de celebración escoñó el triunfo coruñés. Un periódico de la
Corte anunció así el desastre: 'El Depor da un golpe bajo al
Centenario'. ¿Será posible? Se lee en el Diccionario que el golpe bajo es
una 'acción malintencionada y ajena a las normas admitidas en el trato social'.
Quienes presenciamos el partido podemos jurar que ningún pie gallego buscó el
vientre contrario: aquel titular era claramente tendencioso. Otra cadena
sentenció que el Centenario empezaba haciendo aguas; claro que quiso
decir haciendo agua, pero el plural convertía el suceso en mera micción.
Acontecimiento funesto, plenamente
invernal, fue lo del esquiador germano-murciano Johann Muehlegg en los Juegos
de Salt Lake. Todos los buenos españoles saltamos de gozo al verle empuñar la
tercera bandera; todos nos derrumbamos al ver cómo se la arrebataban; y ¿de qué
modo comentó este drama colectivo un charlador de TV? Pues diciendo que 'con
Muehlegg nos ha salido el rabo entre las piernas'. ¿A todos, a todas? El
Diccionario asegura además que eso del rabo entre piernas supone 'quedar
vencido y abochornado, o corrido'. Encima.
A Olimpiada muerta, Campeonato puesto:
dentro de nada, ahí tendremos la Cumbre Mundial del Balón. ¿Quiénes defenderán
nuestra casaca? Tal vez haya que hacer a Kluivert murciano como a Muehlegg. Por
fortuna, nuestro asalto a Copa tan insigne cuenta con un buen estratega; por
ello, un cronista deportivo ha recomendado por escrito 'dar manga ancha
al seleccionador', pues es, según se define a sí mismo, un 'reflejante
de la opinión pública'. ¿Quién se atrevería a disentir de exhorto tan
misericordioso? Sólo que, deseando decir que debe otorgarse confianza al
seleccionador, lo que ha pedido el reflejante es que se le trate con 'lenidad o
excesiva indulgencia' (DRAE); si la idea del cronista prende, puede echarse
buenas siestas el señor Camacho.
Dejo para el final la Cumbre de verdad, la
de Barcelona: ¿quién no vivió el día de San Agapito pendiente de que Chirac nos
condenara o no a electra perpetua? Bien valió el esfuerzo hecho para evitar
sobresaltos a los poderosos que debatían tan ardua cuestión (total, para seguir
recibiendo el mismo calambrazo mensual, o más fuerte). Pero, en fin, estuvieron
muy acertadas las medidas protectoras de tales sesudos: la pantalla televisiva
mostró a diversos policías que vigilaban desde terrazas próximas al hotel Juan
Carlos I. Y dijo el locutor que eran francotiradores. (Esto es,
'personas aisladas que, apostadas, atacan con armas de fuego').
El asunto no es de broma: licenciados
universitarios desconocen qué significan golpe bajo, rabo entre piernas,
manga ancha o francotirador. Insisto en lo de licenciados
universitarios; y, además, con oficio de hablar o escribir retribuido. La
instrucción pública ha sufrido tantos ataques reformadores, que es hoy mustio
collado. En esto sí: o revolución o muerte.