Onda
expansiva
FERNANDO LÁZARO CARRETER
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Fernando
Lázaro Carreter es miembro de la Real Academia Española. |
El salvaje hundimiento de las Torres Gemelas
neoyorquinas ha removido los cimientos de todo, y quizá sea frívolo considerar
la remoción desde el lenguaje; pero el español también plañe estas semanas al
pie de la desolación en labios pobres de hispanos pobres, y quizá no resulte
más insustancial hablar de él que echarse esos cánticos que se pegan por Nueva
York en muestra de pesadumbre.
Los sismógrafos registraron la masacre como
si fuera un terremoto, ese brutal enemigo de la geometría, que quiebra la línea
recta y deroga el principio de contradicción. Este último accidente podemos
observarlo en abundantes noticias que viajan por Internet; el titular de una
noticia de El Excelsior de México fechada en Kabul, reza: 'No se
extraditará a Bin Laden sin pruebas'. Pero a continuación asegura: 'El
presunto terrorista saudí Osama Ben Laden no será extraditado de
Afganistán...'. En sólo dos líneas, el rotativo mexicano da un salto gráfico de
la -i- a la -e-. No está solo: días pasados, su compatriota Mural
lo acompañaba por Internet en la inconstancia. Y así, pudimos enterarnos de que
el 'terrorista islámico Osama Bin Laden' ya había anunciado un gran ataque
contra los Estados Unidos: lo refería 'Abdel Bari Atwan, un periodista conocido
por tener acceso a Ben Laden'. No son sólo diarios de aquellos países,
que, al fin, están lejos de La Meca; desde mucho más cerca de ella, la agencia Muslimedia
lanzaba en 1998 el titular siguiente: 'Following last month's attempt on the
life of Osama bin Laden'; y entrando en la noticia, llamaba Osama ben
Laden al elusivo Pimpinela.
Si salimos de un solo periódico y pasamos a
los demás del mundo, el bandeo del ben al bin es de vahído. No se
trata de abrumar, pero he aquí: The Star de Jordania, bin; el Jordan
Time, de ídem, ben. La Revue de Líbano, ben; también
escribe ben la versión electrónica en inglés del diario Pravda de
Moscú. Y como la cercanía de esta lengua infunde bin, así lo escribe el Granma
cubano. Por el contrario, la agencia Afgha, de la resistencia
afgana, difunde ben Laden, así como la prensa gala, casi en su
totalidad, con Le Monde o Le Figaro al frente, y con la agencia France
Presse en todo cuanto cubre, incluida la antigua África francesa. Y eso da
lugar a curiosos estrabismos, como el de la agencia Europe, que
distribuye noticias en esas dos lenguas. Haciéndolo en francés, define a Oussama
Ben Laden, como 'Rique homme d'affaires d'origine saoudienne né à Riyad en
1957 dans une famille d'entrepreneurs'. Pero cuando se suelta en inglés, el
personaje pasa a llamarse Osama bin Laden, el cual es un 'Rich
businessman of Saudi origin born in Riyadh in 1957 into a family of
emtrepreneurs'.
Apenas si he recorrido prensa italiana, pero
el Corriere della Sera escribe bin, mientras la agencia turinesa Unonet
habla de Oussama ben Laden. También el Frankfurter opta por bin.
Más cerca de nosotros, el Diário de Noticias lisboeta ofrece ben,
mientras que su paisano Correio da Manhà lee bin. Y si nos
metemos dentro de nuestra lengua, la balanza se aquieta y casi entra en éxtasis
ante el bin. No es que falte ben Laden, y así comparece en
diarios importantes como en los colombianos El Tiempo y La Opinión,
o La hora de Ecuador, Reforma de México, La Nación
bonerense, y en los despachos de la agencia argentina Télam (no
obstante, por la rima, Clarín prefiere bin).
Pero acudiendo a los medios de comunicación
escritos u orales españoles (hemos visto una excepción: La Razón de
Madrid), el bin repica incesante; así, en los veinte diarios que hemos
oteado, desde La Vanguardia a estas páginas, pasando por los periódicos
no madrileños como Heraldo de Aragón, El Norte de Castilla, El Correo
Español, El Faro, La Nueva España, Diario La Rioja, Hoy, El Ideal, Las
Provincias, Sur, La Verdad... ¿A qué seguir? Nada puede contra ellos el
mismísimo Ministerio del Interior, que, el pasado 22 de junio, notificaba cómo
la Policía, había detenido en Alicante a un tal Melani, terrorista vinculado a Osama
Ben Laden.
¿Quién acierta? Tal vez todos, porque el
árabe ha ofrecido muchas resistencias al vocalismo romano. Durante siglos hubo
bastante conformidad en ibn, 'hijo de', y con su versión por aben
(Ibn Arabi, convertido en Abenarabi, Ibn Masarra, adoptado como Abenmasarra,
Aben Guzman, Abenamar...) o en ben, como Ben Hazam, Ben Jaldun,
Ben Bassam o el famoso poeta ciego de Cabra Mocádem ben Moafa: los
personales árabes, en suma, de mis manuales de estudiante; y ya casi en mi
vejez, por motivo nada literario, fue unánime ben Bella). Días pasados,
periódicos españoles reproducían una pintada marroquí en Melilla, donde se leía
nítidamente en español 'Ben Laden es inocente' y, tres días después,
otro letrero de iguales rasgos abogaba por Bin Laden. Y es que esa vocal
varía en el ámbito geográfico de la lengua árabe, y son, distintas por tanto,
las transcripciones. De igual modo, bin o ben se oyen de modo
diferente dichos por un francés, un yanki o un portugués. Ciñéndonos a la
simple escritura, única cuestión que aquí se trata, hubiera convenido una forma
única para hispanos, o bin o ben, consultando a quienes saben de
esto: Corriente, Martínez Montávez, Vallvé, verbigracia. De momento, y si esos
maestros no se oponen, voto por ben: resabios de juventud. Sin embargo,
dado que la mudanza ahora pudiera parecer chocante, quizá convenga el ignaciano
no hacerla.
Y eso que no es este el único problema que
el barbado fugitivo añade a sus matazas: Osama, Usama, Laden, Ladin...
No es menos caótico el tamaño que tiene la inicial de la partícula: ¿Bin,
ben, bin, Ben? ¿No suena a tiroteo o a reloj de torre?
Las bombas aeronáuticas han afectado en
muchas cosas más a nuestra lengua: no caben aquí. Algunas sandeces han
recidivado; así, se ha dicho, y se dice aún, que lo ocurrido en Nueva York ha
sido una catástrofe humanitaria, o sea que, Diccionario en mano, ha
hecho gran bien a la humanidad. Mucho más estruendoso fue el titular que, en
una tirada de urgencia, puso a la noticia un periódico madrileño: Hecatombe
contra los USA. Pero la hecatombe es 'mortalidad o catástrofe', y no
se lanza contra nadie, sino que se sufre en. Pero el 11 de
septiembre autorizaba al trompicón mental.
El conflicto vigente (adjetivo que me
apresuro a emplear con la falsa acepción de actual, para ser pionero de
algo útil cuando triunfe a manos de muchos cronistas deportivos que llaman vigente
campeón de Liga al Madrid) da materia que aquí no cabe, como, hace poco,
cuando la troika, convertir Pakistán y Afganistán en países árabes, o la de
confundir islamista con islámico. Repito: da mucho de sí esta
monumental contienda; y aún dará más cuando los norteamericanos, que, según una
televisión, van cercando al fúnebre ben o bin con mucho secretismo,
actúen a ojos vistas con mayor descarismo.