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Maceda
A principios del Cenozoico el paisaje de Galicia era esencialmente aplanado, pero esta situación se vio alterada por los movimientos alpinos, consecuencia del movimiento relativo de África contra Europa y de la aparición de una zona de subducción en el golfo de Vizcaya (véase la Geología de Galicia). Estos movimientos produjeron el rejuvenecimiento de las viejas fracturas hercínicas para dar lugar a un paisaje formado por bloques elevados (horsts tectónicos) y hundidos (fosas tectónicas). Con la formación de estas estructuras comenzó un nuevo ciclo de erosión y sedimentación, depositándose los materiales en las depresiones recién creadas. De esta manera se formaron las cuencas terciarias (en amarillo en el Mapa geológico), que contienen, sobre todo, materiales detríticos con abundancia de arenas y arcillas. El valle de Maceda es una de estas cuencas terciarias. Los depósitos sedimentarios superan en algunos puntos los cien metros de potencia. Es de notar la proliferación de industrias cerámicas en todo el valle, por la abundancia de materiales arcillosos. No es raro ver, en las explotaciones de arcilla, algún nivel interestratificado de lignito, tanto en la depresión de Maceda como en las demás cuencas terciarias. El borde septentrional de la depresión de Maceda lo constituye la macro falla de O Rodicio.
Al norte de Maceda se producen los contactos entre las formaciones esquistosas y el granito de dos micas. Los granitos producen intrusiones en los esquistos y en algunos casos aíslan enclaves de éstos. En estos contactos existen interesantes yacimientos minerales, de tipo filoniano. Destaca la presencia de arsenopirita en filones de cuarzo, junto con algo de esfalerita, calcopirita y pirita. Estos filones se explotaron, hace años, en varios puntos. En las cercanías del pueblo de Baldrei, la explotación se realizó a cielo abierto, aunque se excavó un curioso túnel de acceso.
El granito en este lugar es de naturaleza deleznable por estar caolinizado, lo que facilitó el laboreo de la explotación. Se trata de un enclave granítico rodeado por esquistos que contienen abundante andalucita, mineral característico de este tipo de contactos. En las inmediaciones de la mina se encuentran numerosos cristales sueltos de andalucita. El granito está atravesado por una serie de filones de cuarzo de 10 a 30 cm de potencia conteniendo arsenopirita en cantidad relativamente abundante.
La arsenopirita aparece frecuentemente asociada a escorodita, mineral que forma pátinas y costras de color verdoso sobre aquella, de la que deriva por oxidación.
La presencia de algunos cristales de andalucita englobados en los filones de cuarzo, pone de manifiesto la naturaleza metamórfica de las rocas esquistosas sobre las que se produjo la intrusión granítica.
En el Alto do Rodicio se observan unos esquistos micáceos de grano muy fino.
Un poco más al norte se halla el monte Meda, y casi en su cumbre aflora un potentísimo filón de cuarzo, muy puro y con abundantes cristalizaciones que se pueden buscar en una cantera abandonada en la que se explotó parte del filón. La dirección de éste coincide con la de la falla de O Rodicio, por lo que se supone que el filón es posterior o, a lo sumo, coetáneo con la falla. |
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