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KOM OMBO, DE DIOSES BUENOS Y MALOS

Templo de Kom OmboLlegamos a Kom Ombo bastante atardecido y la visita a su templo la hicimos cuando prácticamente ya era de noche, lo que no nos impidió disfrutar de esta magnifica edificación, gracias, sobre todo, a una iluminación bastante buena. La fecha en la que se data el final de la construcción de este templo es hacia el 180 a.C; aunque su construcción se llevó a cabo en varias fases y su comienzo se remonta varios siglos atrás. Por aquel entonces gobernaba Egipto la dinastía de los Ptolomeos (dinastía XVIII).

Originalmente el Templo de Kom Ombo se edificó en honor al dios Sobek, con forma de cocodrilo. Se cree que fue divinizado porque estos animales abundaban en esa zona del Nilo. Con el paso de los años, a la gente de aquel pueblo no le gustó tanto ser relacionados con un dios que representaba el mal, por eso adoptaron otro dios, Horus, como hermano de Sobek y socio en el culto del templo.

El estado de destrucción actual en el que se encuentra el templo, está contemplado en el propio mito que ilustra su historia, pues cuenta la leyenda que Sobek maquinó contra su hermano, Horus, para echarle del pueblo. La población, al ver a su dios amado abandonar el pueblo, también partió hasta dejarlo completamente desierto. Sobek al querer reanudar la vida en el poblado, resucitó a los muertos quienes en lugar de construir destruían y en lugar de sembrar trigo, sembraban arena. Por lo que tuvo que llegar a un acuerdo con Horus para que volviera, y con él volviera la vida.

Estas dos deidades antagonistas son la razón por la que el de Kom Ombo es el único templo doble del Antiguo Egipto, ésta es su mayor peculiaridad. Todo en él es doble: dos pilones, dos entradas, dos patios, dos salas hipóstilas y dos santuarios. Cada mitad del templo (simétricamente iguales) se usaba para adorar a uno de los dos dioses hermanos.

Detalle del Pilón Doble. Kom OmboLos templos en el Antiguo Egipto eran también centros para la cultura y la enseñanza (denominador común en casi todas las culturas, donde los sacerdotes eran depositarios del saber...). Después de la primera sala hipóstila y la primera sala intermedia, se puede observar una escena donde se explica el sistema numérico del Egipto antiguo. Así mismo, en la parte trasera del muro de piedra detrás del santuario, se puede admirar una escena dedicada a Imhotep, el dios de la medicina en la cual se puede apreciar todo el instrumental quirúrgico que se utilizaba en aquellos tiempos y que no difiere mucho del usado hoy en día. Cuando uno ve esas cosas se le encoge el estómago por la admiración y el asombro...

De vuelta en el barco y con más de cincuenta fotos en nuestra cámara digital, disfrutamos de una excelente cena y asistimos a una fiesta en la discoteca. En la tienda de souvenirs del barco nos compramos los kaftans, esas túnicas típicamente árabes, que eran la indumentaria casi “obligada” para la fiesta, aunque al final nos las pusimos cuatro gatos... Durante todo ese día y aquella noche, entablamos cierta amistad con otras dos parejas del grupo y nos convertimos en compañeros de viaje durante el resto de nuestra estancia en aquel país: Alfredo, Montse, José y Raquel.

Las parejas de recién casados fuimos protagonistas durante un rato, cuando el personal del barco nos obsequió con una estupenda tarta y nos hicieron bailar agarrados una romántica pieza (que ahora no recuerdo, pero era algo en árabe seguro). Después la noche estuvo protagonizada por bailes y una serie de tontos juegos con los que nos pudimos reír los unos de los otros. De todas formas, todos nos fuimos a dormir pronto, estábamos agotados de un día tan intenso, y por la mañana a las seis, debíamos estar en pie. Aquella noche mientras dormíamos navegamos hacia Edfu.

Una de las Salas Hipóstilas. Kom Ombo