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GRANDES TEMPLOS TESTIGOS DE LA HISTORIA

Junto con Abu Simbel (que nuestro itinerario nos hizo imposible visitar), el templo de Edfu es el mejor conservado de todo el Egipto antiguo. Allí llegamos tras un gratificante paseo en calesa, y por supuesto, tras lidiar con un buen puñado de vendedores, ya que para llegar hasta allí hay que pasar por un zoco preñado de tenderetes. Su construcción comenzó allá por el 1350 a.C. Este templo es otro de los lugares donde tuvieron lugar los acontecimientos de la leyenda de Isis, Osiris y Horus. En realidad el templo original construido por Thuthmosis III de la dinastía XVIII, estaba en ruinas, cuando los gobernantes de la dinastía griega de los ptolomeos (Sucesores de Alejandro Magno en Egipto) empezaron a reconstruir los templos de Egipto como un modo de acercamiento al pueblo y a sus poderosos sacerdotes. En las paredes del templo se puede ver a los faraones ptolomeos, representados adorando a las divinidades egipcias. En realidad el templo nunca fue terminado y durante la ocupación romana algunos gobernadores romanos de Egipto se representaron en los cartuchos reales como faraones.

Pilón Principal. Templo de Edfu

Como anécdota cabe mencionar que en el primer patio se observan en las paredes algunos cartuchos reales vacíos. Eso es debido a que el período de construcción del templo era de agitación política, y los usurpadores del poder mandaban tachar los nombres de sus antecesores y poner el suyo. Por eso los artesanos prefirieron dejar los cartuchos vacíos hasta terminar el templo.

En el santuario del templo se conservan prácticamente intactos el altar y el Naos, donde se guardaba la Dios Horus. Templo de Edfuestatua sagrada del Dios Horus. El Naos es sorprendente por la perfección de su talla y la precisión de su escritura jeroglífica, habida cuenta de que el material es un durísimo granito rosado es inevitable pensar en las herramientas y los conocimientos de aquellos artesanos. Al fondo, en las habitaciones detrás del santuario, se puede observar una réplica de la barca sagrada de Horus en madera. La ocupación Inglesa se llevó la original, ¡de oro macizo!

En el muro que rodea el templo se puede contemplar la batalla entre Seth y Horus y el Nilometro que medía el nivel del agua en el río. Según su nivel se calculaban los impuestos.

Tras la visita a Edfu nos embarcamos camino a Esna. Navegamos toda la mañana y parte de la tarde. En condiciones normales el barco nos habría llevado hasta Luxor, pero anualmente, por reparaciones en la presa, el paso de Esna a Luxor por el Nilo queda cortado durante varios días, por lo que, tras una buena comida y tras un buen viaje en autobús, estuvimos en la provincia de Luxor. Allí visitamos dos de los templos más emblemáticos del antiguo Egipto: el templo de Karnak y el templo de Luxor.