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PREHISTORIA  -  CALCOLÍTICO  y  CULTURA  DE  LOS  MILLARES

A menudo éstas viviendas se encuentran adosadas a la línea de muralla, junto con pequeños recintos definidos por muros rectos que podrían funcionar como áreas de apoyo a las actividades domésticas o especializadas. En otras ocasiones, especialmente al sur, las viviendas se sitúan en áreas de gran pendiente sobre pequeños aterrazamientos. En este recinto exterior destacan dos sepulturas (las tumbas 17 y 63), que, construidas con anterioridad a la expansión del poblado, quedaron incluidas dentro del último perímetro amurallado (siguieron en uso posiblemente hasta el momento del abandono del asentamiento). En el sector norte de la muralla, originalmente de unos 4,5 metros de alzado, se aprecia una alternancia de torres que se abren al recinto interior a través de una puerta situada en una antecámara empotrada en la muralla, y de bastiones adosados al paramento externo de ésta, sin acceso reconocido a nivel del suelo. La muralla ofrece el sistema constructivo típico en las fortificaciones de Los Millares, con dos paramentos de mampostería que descansan sobre una hilera de grandes losas u ortostatos hincados verticalmente, con el interior relleno de capas superpuestas de cascajo y barro.
Muralla I, barbacana de acceso en puerta principal y puerta sur (Los Millares - Santa Fe de Mondújar - Almería)
En el sector centro-sur de la muralla se encuentra la puerta principal de acceso al poblado, flanqueada por varios bastiones semicirculares. La entrada al recinto, planteada inicialmente como un simple vano en la muralla delimitado por dos grandes losas hincadas, se fue estrechando en varios momentos haciéndose más compleja su estructura. Más tarde se construyó delante de la puerta una gran barbacana, de planta piriforme con antenas exteriores muy salientes, que posee una anchura máxima de 12,50 metros. Los muros de esta gran torre están atravesados por estrechas aspilleras, dispuestas a intervalos regulares, que permitían que los defensores dominaran visualmente todo el entorno y que pudieron ser usadas como saeteras. En el sector sur, el sector más meridional de la fortificación, se abre un acceso secundario al recinto constituido por una pequeña barbacana con entradas laterales que se prolonga hacia el interior del poblado mediante un pasillo similar al de la puerta principal.

La segunda línea de fortificación, muralla II, se alza sobre una vaguada, cerrando la meseta central del asentamiento. Presenta una gran complejidad interna ya que estuvo en uso durante todo el período de ocupación de Los Millares. Estaba dispuesta sobre una pendiente de mayor inclinación, por lo que fue necesario reforzarla con gran número de cuerpos adosados y superpuestos, hasta alcanzar una masa que supera los 10 metros de espesor. Muestra un acceso al recinto interior muy complicado, con varias fases en las que se mantuvo una puerta estrecha y un pasillo, flanqueado por torres huecas. Adosadas al paramento interior de la muralla existen varias cabañas de grandes dimensiones, con diámetros internos que oscilan entre los 6 y los 7 metros. La tercera muralla, muralla III, cierra el área interna de la meseta central. Esta muralla estuvo en uso un período de tiempo relativamente corto y fue desmantelada y cubierta en el sector noroeste por un grupo de viviendas.
Tholos 25 del sector norte y tholos L2 del camino (Los Millares - Santa Fe de Mondújar - Almería)
Compuesta por unas ochenta sepulturas colectivas de grandes dimensiones y diversas estructuras de carácter ceremonial, la necrópolis se extiende por la meseta del Llano de Los Millares junto al poblado, ocupando unas 13 Ha. Las tumbas muestran una distribución espacial en pequeños grupos, que posiblemente reflejen las relaciones familiares, sociales y simbólicas existentes en la comunidad. El elenco de tipos constructivos de la necrópolis está compuesto por:
  • Sepulturas de mampostería con corredor de acceso y cámara circular cubierta por falsa cúpula (tholos).


  • Sepulturas de mampostería con corredor de acceso y cámara circular cubierta con techumbre plana de materia orgánica.


  • Sepulturas con cámara excavada parcial o totalmente en la roca.


  • Tres sepulturas megalíticas ortostáticas con ajuares funerarios similares a los del pie de monte de la Sierra de Gádor.


  • Varias cistas, localizadas a cierta distancia del yacimiento, fechadas en el Bronce Final.
Pese a esta variada tipología, es evidente que la mayor parte de las sepulturas de Los Millares se caracterizan por constar de una cámara circular, cuyo diámetro oscila entre 3 y 6 metros, construidas con mampostería irregular de piedra caliza procedente de canteras cercanas situadas en el mismo llano.
La cámara presenta un zócalo de revestimiento interior con lajas de pizarra verticales (a veces decoradas con pintura roja), que en ocasiones ofrecen nichos laterales. La cubierta se realizaba aproximando progresivamente las hiladas hacia el interior formando una falsa cúpula y en otras ocasiones con un cierre horizontal plano de madera apoyado en un pilar central. Un corredor de longitud y tramos variables, con cubierta plana, conduce a la cámara desde el exterior, ofreciendo también nichos en algunas tumbas. En el acceso exterior, en la entrada a la cámara y dividiendo cada uno de los tramos del corredor se encuentran lajas de pizarra perforadas en su centro que funcionaban como puertas. Un vestíbulo trapezoidal sin cubrir suele preceder a la entrada del corredor aunque en varias tumbas sobresale del túmulo formando un auténtico recinto en el que debieron realizarse actividades ceremoniales.

Las sepulturas se cubrían con un túmulo cónico de tierra y piedras, que presenta diversos anillos de mampostería concéntricos para reforzar su estructura. Un círculo más externo de losas o mampostería delimita la periferia del túmulo adaptándose en el frente delantero al vestíbulo formando una entrada monumental. Otras construcciones externas a veces conectan diferentes tumbas formando áreas parcialmente cerradas.

La tumba 17 es la única que ha sido reconstruida completamente. Asimismo es una de las dos sepulturas que, construidas al exterior del poblado, quedaron situadas intramuros al edificarse la muralla exterior. El grupo norte de la necrópolis, integrado por siete sepulturas de corredor y cámara circular, se sitúa sobre una pequeña elevación del terreno en la zona inmediata al alcantarillado que cae sobre el valle del Andarax. Carácter peculiar en dos de estas tumbas es su orientación sudoeste, significativa por cuanto el resto de las sepulturas de la necrópolis se orientan al este o al sudeste. La explicación de este hecho probablemente resida en el sistema constructivo pues ambas tumbas fueron excavadas en la roca.
Tholos 17 (Los Millares - Santa Fe de Mondújar - Almería)
Las tumbas de Los Millares son colectivas con un número de inhumados que en cada sepultura es muy variable, desde una veintena a más de un centenar, lo que implica la práctica de inhumaciones colectivas frente a las inhumaciones individuales de los sepulcros de época neolítica de esta región. En las tumbas sólo los últimos cadáveres introducidos han aparecido en posición; los restantes (depositados con anterioridad) estaban desarticulados y arrinconados junto a las paredes de la cámara. Las inhumaciones se sitúan no solo en las cámaras y los nichos sino también, a medida que estos espacios quedaban totalmente ocupados, en los diferentes tramos del corredor (los nichos se utilizaban para el enterramiento de niños).

En los ajuares funerarios de la necrópolis destacan materiales que reflejan el estatus de los individuos enterrados: objetos fabricados con materias primas exóticas (marfil o cáscara de huevo de avestruz), útiles de cobre, vasijas de cerámica con decoración simbólica o campaniforme y puntas de flecha y puñales de sílex. Dentro de las tumbas y en sus inmediaciones se han encontrado recipientes de cerámica común muy fragmentados, fundamentalmente fuentes y cazuelas, que pueden reflejar el consumo de alimentos en banquetes rituales (con ofrendas de comida a los difuntos) y la fragmentación posterior intencionada de los objetos utilizados.

La presencia de algunos dólmenes en la necrópolis de Los Millares puede corresponderse con la inhumación de determinados individuos de las poblaciones dependientes que vivían junto al asentamiento principal. Así, el carácter concentrado de la necrópolis enfatiza la cohesión social y la capitalidad de Los Millares frente a la demarcación territorial de necrópolis megalíticas dispersas existentes en el territorio circundante.
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