
1.- La familia "PERALTA" .-
Desde la época romana, fueron muchos los agricultores que trabajaban las tierras obteniendo importantes beneficios de ellas. El cereal, la vid y el olivo eran los cultivos mas importantes. Los latifundios hicieron su aparición, y para su trabajo se reclutaron colonos, enriqueciendo a los propietarios de dichas tierras. Tras la invasión de los bárbaros y la instauración del reino visigodo en casi toda España, éstas familias siguieron haciendose mas y mas importantes al acaparar nuevas tierras para su explotación.
En Navarra, con la llegada de los moros, las grandes familias tuvieron que retirarse al Norte con el fin de escapar de la muerte, vivir y reorganizarse. Es sabido que debido a lo agreste del terreno, los musulmanes no pudieron tomar el control de la Navarra superior por lo que establecieron un sistema de pactos y de alianzas con los señores importantes de la región, aún cuando los gobernadores eran musulmanes. Enseguida -años 778 al 905- aparecieron los primeros condados cristianos que comenzaron a hostigar a los moros (linaje de los Iñigos, de los Jimenos... etc). Estos linajes de familias poderosas, llamadas "caudillos", estaban apoyadas por otras, tambien importantes, que permanecían en un segundo plano y les ayudaban en sus luchas contra los sarracenos. Una de ellas era la familia Peralta.
Creado el Reyno de Pamplona, su objetivo primordial fue la reconquista de territorios; por ello quienes ayudaban a los reyes obtenían en compensación parte de las tierras conquistadas con la condición de repoblarlas. La familia de los Peralta, muy activa durante la Reconquista, fue premiada muy pronto con honores (distritos territoriales, plazas fuertes, lugares...) pasando a formar parte de la "Nobleza" llamándose "señores" y "barones". Las crónicas nos dicen que la familia Peralta aparece pronto como una de las doce casas que eligen rey -durante el desarrollo de las coronaciones, se entiende- hasta tal punto que llega a intervenir directamente en la elección del primer rey del Sobrarbe: D. Garci Jimenez. Se deduce, por tanto, la importancia de ésta Casa, ya que contribuyó al engrandecimiento de la Corona Real de Pamplona.
Establecido oficialmente el Reyno de Navarra, la casa de los Peralta aparece en el s.XII como muy acreditada y figurando en las crónicas de la época con su Palacio de Cabo de Armería en la Villa de Peralta. A modo de ejemplo, en el año 1182 el rey García Ramírez insta a la familia Peralta a que repueble la "Petra alta" (Peralta) y además le concede honores por su fidelidad a la Corona con ocasión de la invasión del rey D. Alfonso de Castilla al Reyno de Navarra en ésas fechas. Poco se sabe más de dicha familia, cuyo lema en su escudo heráldico era "Ad ardua per alta".
Es sin embargo durante el reinado de Carlos III el Noble cuando la familia Peralta comenzó a acumular una gran cantidad de bienes y rentas a lo largo del s. XV.
A mediados del s.XIV, D. García Martinez Peralta (m.1383) se casó con Dª Ana Sanchez Ruiz de Azagra, de ascendencia francesa. Tuvieron varios hijos, uno de los cuales D.Pedro de Peralta (Pierrés de Peralta "Viejo") emprendería una carrera imparable hacia el poder.
2.- Pedro Martinez de Peralta (Mosén Pierrés "Viejo")
Recibió testamento a su favor en el año 1371 por parte de su padre García Martinez.
Con el título de Mossén (Monsegneur), título que se concedía a los Nobles, D. Pedro (Pierrés)de Peralta recibió en 1390 las rentas de Undiano en donación a perpetuidad, tal y como ya las recibiera su padre. En el 1398 es nombrado escudero y parte a Cherburgo, donde reside como Condestable. En 1399 es nombrado Maestre Hostal del Rey y pocos meses despues Consejero Real. En 1400 le es concedido una pensión anual por sus servicios y en 1403 es, por fín, armado caballero. Dentro de todas éstas fechas, su patrimonio se va agrandando, primero con la concesión de las pechas (impuestos) de Peralta a modo vitalicio; después las de Azagra (1403) y luego las de Cárcar (1405). Por ello, es nombrado "Rico-hombre" en 1416 por Carlos III, la primera rico-hombría que se establecía en Navarra.
Pierrés Viejo hizo innumerables servicios al rey D. Carlos: embajador de Navarra en París en los años 1398, 1404, 1408 y 1409. Embajador ante Castilla (1412) y Aragón (1413-1414). Mas tarde viaja a Sicília para traer a Blanca de Navarra y preparar su boda con el infante de Aragón D. Juan. Incluso él mismo iría a Sicilia mas tarde (1422) a recogerla, ya como reina con su hijo Carlos. Y mientras tanto, Pierrés sigue engrosando sus emolumentos: en el 1407 recibe la concesión de los molinos de Peralta; En el 1408 compra ciertos bienes en Marcilla y mas adelante recibe las pechas de Andosilla. En 1410 obtiene en donación la mitad del territorio de Funes y el territorio de Villanueva (Peñalén) que se encontraba despoblado. Mas tarde recibe en donación unas heredades de Caparroso, y en 1416 recibe de la Cámara de los dineros del Reyno una nueva pensión -en atención a sus responsabilidades y compromisos- ya que la anterior no le llegaba para sostener su estado y sus gentes. Con motivo de su viaje a Sicilia para traer a Dª Blanca, se gasta de su dinero 10.475 florines, por lo que el rey, en compensación por los gastos originados, le exonera de pagar las pechas correspondientes a Marcilla, Andosilla y Villanueva a la Corona. Durante la guerra de 1429-1430, recibió muchos dineros por su contribución al mantenimiento y pago de las tropas que cuidaban diversos lugares (Cadreita, Cripán, Villar, Briones...), y además obtuvo en donación a perpetuidad las tierras de Marcilla, Peralta, Andosilla y todo Funes entre 1430 y 1433. Su poder era ya, pues, muy grande.
Por todo ello, Carlos III decide concederle en su escudo de armas un cuarto de las armas reales, es decir, las cadenas de Navarra.
Llegó a ser Mosén Pierrés el primer personaje de la Corte, y como tal, estuvo presente en la coronación de Juan II y Dª Blanca en Pamplona. En 1438 fundó el Mayorazgo de Marcilla para su primogénito Pierrés "Joven".
Mossén Pierrés Viejo se casó en 1407 con Juana de Ezpeleta y dejó a su muerte (1442) 6 hijos legítimos: Elvira, Juana, María, Juan (hijo primogénito apadrinado por Carlos III y la reina Viuda de Sicilia, que murió en breve), Martín (guerrero incansable que participó en batallas como la de Rada al frente de las tropas agramontesas), Pierrés (Pedro, el heredero como su segundo hijo), y un hijo ilegítimo: Martín, que llegó a ser Obispo de Pamplona en 1426. Pierrés Viejo fue enterrado, junto a su mujer, en la iglesia de la Blanca de Marcilla (convento viejo de los PP. Bernardos).
En lo que concierne a Marcilla, tal y como se ha visto anteriormente, sus posesiones rodeaban todo el término de la Villa y parte del de Funes, que estaba bajo el Señorío de las monjas de San Bernardo. Y era tan apetitoso dicho Señorío, que su avaricia le llevó a urdir una trama con el fin de hechar de allí a las monjas y poder quedarse con tan basto territorio y tan productivo. Para ello, en el año 1407 y a raiz de unos asesinatos que se produjeron en la localidad, acusó a las monjas de haberlos propiciado ante el rey Carlos III. Le instó a que tratara con el Papa Pedro de Luna (declarado antipapa en el concilio de Pisa, pero acreditado como tal en todos los reinos españoles), para que expulsase a las monjas del Señorío. Y éste, con tal de congraciarse con el rey navarro, del cual obtenía su apoyo, concedió el destierro de dichas monjas al monasterio mas cercano que tenían, el de Cambrón. En ésta complicada operación, y como tapadera de sus verdaderos propósitos, obligó a los monjes de san Bernardo del monasterio de la Oliva a entrar en unos pactos y negociaciones que le ayudasen en su intento.
De ésta manera, y una vez conseguida la firma del Papa Luna para su expulsión, el monasterio de las monjas fue suprimido como tal y cedido a los monjes cistercienses de la Oliva, quienes, en cambio, fundaron en dicho Monasterio marcillés un priorato con 4 religiosos que dependían del Abad de la Oliva. Una vez incorporado el monasterio al de la Oliva con todos los bienes de las monjas, el abad de la Oliva, D. Juan de Peralta - ¡que daba la casualidad era pariente próximo de Pierrés! - hizo una permuta o cesión de todos los bienes de las monjas al citado Mossén el 16 de Agosto de 1407, a cambio de pequeños lugares en Gallipienzo, Eslava y Sada. En cambio, las monjas sólo se quedaron con una huerta al lado del Monasterio (estaba la huerta en lo que hoy es la plaza del Póstigo).
Cuenta la leyenda -según el P. Paternain- que la mañana de la salida de las monjas del convento, la Comunidad se reunió en la huerta. Todas, llorosas y abatidas por ver su inocencia ultrajada por los ambiciosos, procedieron a abandonar aquella mansión llena de místicos encantos; Al llegar a la misma puerta del póstigo se arrollidaron todas y se pusieron en oración. Vuelta la abadesa a la vid o parra que allí había dijo: "A tí, oh insensible aunque viva planta, pongo por testigo.... si son verdad los crímenes que nos imputan, seguirás dando fruto, y si son falsos... sobre tí caiga la maldición de Dios y de Nuestra Señora María de la Blanca para que jamás se vean llegar a perfección sus racimos". ...Y desde entonces ya no dio buen fruto. Hoy, la parra forma parte del escudo de Marcilla, junto a su castillo y el lugar donde este hecho ocurrió se le llama hoy "la plaza del póstigo".
Dueño ya Mossén Pierrés del Señorío de Marcilla, que era tan pingüe, y enamorado de la situación topográfica de la villa, pensó en construir un palacio que le sirviera de castillo y de residencia a pesar de tener su propia Casa en el Palacio del Cabo de Armería de Peralta. Y construyó un castillo que en dimensiones y macicez sobrepujó a todos los similares del Reyno: "Desde los cimientos hasta la mitad del edificio es la fábrica de piedra sillar de calidad superior y bien labrada; lo restante, de ladrillo forma un cuadrilátero de 55 metros de ancho por otros tantos de largo, con una altura de 25 metros en su torre mas alta. Los fosos eran de 7 metros de profundidad por 12 de anchura". Los castillos navarros no eran tan enormes y sólo tenían una torre cuadrada. Mossén, que iba a lo grande, puso tres en su castillo y su arquitectura fue militar. Interiormente, el castillo tenía de todo: puerta con puente levadizo, subterráneos que daban salida a diferentes puntos secretos, habitaciones grandes y oscuras, graneros enormes, calabozos, un pozo de agua, una capilla,... .
El diseño de éste castillo que llevaron a cabo los Pierrés, padre e hijo, les costó mucho tiempo y dinero. Por él pasaron toda la aristocracia navarra y los mas señalados personajes de España y Francia, donde se celebraron suntuosas recepciones, bailes cortesanos y se organizaron partidas de caza y pesca, torneos y cabalgatas.
3. Mossén Pierrés de Peralta "Joven".
Mosén Pierrés Joven sucedió a su padre heredando todas las posesiones y títulos que éste ya tenía: Ricohombre de Navarra, Señor de Marcilla y de los pueblos comarcanos, primer Condestable de Lerín, Gran Condestable de Navarra, Mayordomo Real de D. Juan II y Capitán General del Reyno de Navarra. Además, en 1470 adquiere las Villas de Falces y Azagra como compensación por los 55.000 florines de oro que se gastó por la causa de Juan II. Fue el principal personaje durante el reinado de Juan II y su influencia duró mas de 30 años, de modo que llegó a ser, de facto, el verdadero soberano de Navarra.
Desde joven estuvo inclinado a la milicia: caracter violento, seguro de sí mismo, sanguinario, hábil en la política y muy inteligente, hasta tal punto que logró las simpatías de Luis XI, rey de Francia, al que llamó a París en 2 ocasiones para asuntos relaccionados con Navarra. En 1458, Juan II le erigió una baronía para legalizar aun mejor sus posesiones. Consumado militar, estuvo en mil y una batallas y acometió las mas bizarras hazañas militares. Fue el líder de los agramonteses durante la guerra civil navarra, y apoyó claramente al rey Juan frente a su hijo Carlos (Príncipe de Viana). Debido a sus servicios, el rey le concedió un segundo cuarto de las armas reales, es decir las cadenas, por lo que el escudo de Pierrés llegó a tener la mitad de las cadenas reales.
Sus batallas le llevaron a conquistar Estella y su castillo, en manos de tropas castellanas, en 1463. En el 1462 ya había entrado con las tropas navarras en la guerra de Cataluña y un año antes, defendido a capa y espada la Villa de Viana contra los ejércitos de Castilla.
En 1468 asesinó al Obispo Chávarri de Pamplona por conspirar contra el rey Juan II. Como quiera que nadie le castigó por el asesinato, y sintiéndose arrepentido, fue a Roma a pedir clemencia al Papa. Sixto IV lo absolvió y le puso como penitencia el luchar contra los turcos tres años, aunque a última hora, se lo cambió por pelear contra los moros en Granada, a donde fue. Se distinguió en la batalla de Olmedo y en las guerras de Granada. Entre batalla y batalla, aún le daba tiempo para hacer política. Así, en 1469 desempeñó un papel fundamental en el ajuste del matrimonio de Isabel y Fernando (Reyes Católicos), llegando a mantener una estrecha relacción con los reyes de Castilla y las casas mas importantes de Castilla y Aragón, así como con el Arzobispo de Toledo. En 1474 acudió en socorro del rey Juan II que estaba sitiado en Perpignan y, disfrazandose de religioso franciscano, entró en la plaza y facilitó el triunfo de la batalla. En 1477 hizo testamento en Tudela y pidió que se le enterrase junto a su padre, en la iglesia de Marcilla de Santa María la Blanca.
En 1440 Mosén Pierrés Joven se casó -siendo aún menor de edad- con Ana de Bravante (hija del Duque de Borgoña) de la que tuvo dos hijos: Pierrés Menor, que murió soltero (en 1460, con 20 años) en una de las batallas enmarcada dentro de la guerra civil (en Arazuri), y Juana, que se casó (1467) con el hijo bastardo de su amigo el Arzobispo de Toledo (Alonso Carrillo de Acuña), Troilo Carrillo -Conde de Agosta-. . Ana de Bravante murió en 1456 y Pierrés se volvió a casar poco despues con Isabel de Foix ( perteneciente a la familia real navarra) en 1462, de la que tuvo una hija: Ana de Peralta -Infanta de Navarra-.. A ella le entregaría muchas de sus heredades, según el último testamento que realizó en Tudela en 1477. Pierrés murió en 1492 y fue enterrado en la cripta donde estában sus padres, en el interior de la iglesia de La Blanca del convento viejo de los PP. Bernardos.
Según cuenta la tradición, el rey Fernando el Católico le regaló la espada del Cid "Tizona" a Mossén Pierrés por los servicios prestados hacia su persona (según Yanguas). Esta espada permaneció muchísimos años en poder de los marquéses de Falces en el castillo de Marcilla. Se describe la espada así: "con empuñadura de hierro totalmente negro, hoja de dos filos, delgada, tersa, y flexible. La espada Tizona es de origen musulman: se la arrebató el Cid al rey de Marruecos, Janez, al que venció cerca de la ciudad de Valencia.
Muere sin descendencia. Aquí se acaba la línea sucesoria directa de los Peralta. Esta línea seguirá con un biznieto de Luis de Peralta y Velasco (hijo 3º de Alonso Carrillo de Peralta y Ana de Velasco) llamado: JOSE MARTIN de PERALTA Y VELASCO (7º Marqués de Falces).
Tras nuevas dificultades de genealogía, el marquesado cayó en poder de D.Alejo Manuel de Montalvo (11º marqués de Falces), Dª María Tavira y Montalvo (12ª marquesa y nieta del anterior), D. José Velluti y Tavira (13º marqués), D. José Velluti y Zbikouski (14º marqués)....
Según P. Fabo (Historia de Marcilla), la villa de Marcilla fue considerada muy importante debido al palacio y lo visitada que fue por muchos y señalados personajes de la diplomacia, de la milicia y de las letras. Cuna y sepulcro fue de muchos de ellos. En la Iglesia del convento viejo celebráronse enterramientos ricos y famosos: sepulcros con cajas de plata y vestiduras preciosas se guardaron en su panteón.
Mas información sobre Mosén Pierrés de Peralta en el libro: "Mosén Pierrés de Peralta y el Marquesado de Falces". 2007. Jaime Sánchez Osés, Máximo Gil Azparren. Gráficas Azkoyen. Ayuntamiento de Peralta (Navarra-España).