MATEMÁTICA ELEMENTAL
 
 
 
 
 
 
 
 
 

ÍNDICE DEL TEMA

Lección final:

Introducción
Dificultades
Visión inicial infantil
Primeros problemas
Idea de número
Necesidad de la Matemática
Teoría del flogisto como ejemplo
La Matemática explicadora de fenómenos
¿Qué es la Matemática?
- Forma de expresión humana
- Simbólica
La Matemática: Un lenguaje
- Significado y significante
- Generalidad de los símbolos
- Simbiosis entre lenguaje natural y matemático
  
La expresión matemática comoconjunto de símbolos:
- Morfología
- Prosodia
- Sintaxis 
- Ortografía
Contar
Aspectos gramaticales
Misión de la matemáticacarácter universal
Signos y símbolos
Carácter recíproco de las Matemáticas y el lenguaje
Ausencia de expresiones matemáticas en el aprendizaje de la lectura
Lenguaje y pensamiento
La Matemática: Un instrumento.
Ejemplos
Magnitud y medida
El kamikace y la braquistócrona
Gratitud
Notas

 

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ÍNDICE

email: marodgar@telefonica.net


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

MATEMÁTICA ELEMENTAL
 

 

 

 

LAS MATEMÁTICAS: LENGUAJE, INSTRUMENTO Y ESTRUCTURA.
 

 

 

INTRODUCCIÓN

Cuando  supe que se iba a celebrar el final del curso con un acto académico, me sentí gratamente sorprendido; se retomaba una iniciativa de vida efímera, una edición, pero no por ello menos importante. Nunca supe porqué; es posible que la causa estuviera en unos versos de Calderón: “Está un español de otro más distante que Valladolid de Gante”, cita que Ortega refiere alguna vez cuando habla de España. En fin, lo importante es que estamos aquí y es de esperar que continúe en sucesivas ediciones.

Los  signos son importantes para los humanos y para los no humanos también, como muy bien saben los profesores de Ciencias. El rito envuelve los actos de un aura misteriosa, yo diría mágica, que los trasciende.

En  el mundo de la enseñanza, no sé si para bien o para mal, el ritual está desapareciendo y los profesores no somos ajenos a ello.  Despedir e iniciar el curso con un acto académico es un ritual que deberíamos conservar.

Cuando me ofrecieron impartir la lección final me sentí hondamente conmovido; si  como espero se cumpla en mí, la LOGSE,  será   un digno colofón a mi quehacer educativo. Os lo agradezco de veras.

El  problema  surge  cuando he de elegir el argumento  de  la  lección. El abanico  de temas que las Matemáticas nos ofrece es, amplio; el  tiempo,  escaso.

¿Describo las diatribas entre algebristas  y geómetras?

Los unos al grito de:  ¡Euclides  ha muerto!, destierran de la matemática toda figura y los otros  sostienen   que,  los  elementos de Euclides,  debidamente  axiomatizados, permiten intuiciones profundamente educativas con aportaciones señeras al desarrollo de la ciencia.

¿Elijo  los nombres de los entes matemáticos? 

Sección áurea del radio,  cuaterna armónica, fórmulas mágicas  de Euler... nombres no solo bellísimos sino hondamente poéticos. Cada nombre etiqueta un concepto, lo que me llevaría al desarrollo de un aparato matemático que, probablemente, no coincidiera con los deseos de un auditorio de amplio espectro.

En eso andaba cuando me tropecé con un borrador de ensayo, que debí escribir allá por 1.983, con el inicio de la reforma. El contenido me  pareció adecuado para extraer la lección que con el nombre de: Las Matemáticas: Lenguaje, instrumento y estructura, paso seguidamente a exponer.
 
 

LAS MATEMÁTICAS  LENGUAJE, INSTRUMENTO Y ESTRUCTURA

 

1.- DIFICULTADES

Es frecuente oír que las Matemáticas entrañan una extraordinaria dificultad. ¿A qué es debido tal arduidad?. No parece posible una respuesta concreta a tal pregunta  debido a la complejidad del problema. El intrincado componente de ideas que desarrolla el  aparato matemático, exige una explicación que vaya más allá, de una respuesta simple, a una pregunta concreta.

Pero  lo innegable es que, junto al reconocido prestigio de la matemática, en  cuanto  algo exterior al acervo cultural de los individuos y  causa  de sólido desarrollo científico,  existe la idea, también popular, de la matemática como algo acerbo,  causa de marginaciones y frustraciones al convertirse en freno de muchas ilusiones:  personales,  familiares, profesionales, etc.

¿Cuantos estudiantes han cambiado su carrera por el respeto, por  no decir  pánico, a la supuesta dificultad de las matemáticas como base instrumental de ella? 

Existen serias dificultades, inherentes al estudio de las distintas materias  básicas, con la que se enfrentan nuestros estudiantes y sospecho, algo común en todas ellas; lo que ocurre es que, se manifiestan con mayor intensidad, en aquellas con una estructura recurrente; esto es, cuando el aprendizaje de un concepto u operación exige disponer de los conocimientos previos que los sustentan. Ahora no es el momento de ahondar en este asunto, en verdad apasionante, que desvelaría cuantos tópicos se repiten, machaconamente, como aquel que dice: “A mí no se me dan bien las Ciencias por eso soy de letras”.

Hablar de Matemáticas, produce repelús. Tan mala fama tienen que hasta  los periódicos las califican de “comecocos”; (YA, 26/8/1983). Otros, basándose en ese “terror”, ofrecen  recetas mágicas para su aprendizaje sin esfuerzo, vendiendo tales o cuales sistemas que les va a resolver al aprendiz sus problemas. Pero realmente ¿Es eso así? Porque, es demasiado desalentador para un chico que empieza a estudiar y lo primero que se encuentra son los números, el vaticinio apriorístico de un potencial fracaso por tan temible y terrible “comecocos”.

 

2.- VISIÓN INICIAL INFANTIL

Desde que el niño nace y fija la vista y distingue objetos, que al parecer sucede en los primeros meses de vida, se encuentra de lleno con la visión de conjuntos: sus manos, sus pies, sus dedos; barrotes de la cuna, cuadros, y un largo etcétera. El niño diferencia, progresivamente, sus elementos, familiarizándose, de modo natural, con la idea intuitiva de unidad como un todo y como parte. Ordena, relaciona, establece correspondencias; hambre, lloro, amamantamiento, satisfacción. Necesidad igual a madre a resolverla y ¿Esto qué es?: Teoría de conjuntos; pura y llanamente ¡Elementos de Teoría de Conjuntos!

La experiencia nos dice,  sobre todo a los padres, que entre el conjunto de las necesidades de un bebé y el conjunto de actuaciones de su mamá, existe una correspondencia en el sentido matemático del término, de tal manera que, a cada necesidad del bebé, se corresponde con un acto específico de su mamá. Múltiples pueden ser los ejemplos naturales, de un encuentro  natural e inmediato del recién nacido, con los elementos de la Teoría de  Conjuntos.

 

3.-  PRIMEROS PROBLEMAS

Pero esto que es tan natural, empieza a desdibujarse cuando estas imágenes: naturales, sensitivas e intuitivas hay que generalizarlas; esto es, pasar de lo concreto a lo abstracto. La idea de conjunto que adquiere el alumno, en su etapa de escolarización básica, en ese afán del sistema educativo de pasar de lo concreto a lo abstracto, quizá prematuramente, se reduce a un montón de figuras, (generalmente las mismas), que cambian de tamaño y color, encerradas en líneas continuas e irregulares. Símbolos que sólo aparecen en los libros de Matemáticas, con un exclusivismo cabalístico y alienante; unas leyes  reducidas a un montón de flechas que van de acá para allá; unas propiedades que, al par de los signos, no encuentran el correlato en otras áreas incidiendo, con malsana machaconería, en ese lenguaje exclusivista  que  cava, una sima “protectora" en derredor, convirtiendo a las Matemáticas desde ¡Su principio!, en una  fortaleza inexpugnable.

Los padres, sufrientes de una situación, que no alcanzan a entender, con una oleada de conceptos que desconocen, rodeados de símbolos y lenguaje novísimo, tienen que desistir: ¡Desde los primeros pasos escolares de sus hijos!, de la hermosa y justificable satisfacción de ayudarles..

 

4.-  IDEA DE NÚMERO

Recordando sus años mozos , (las Matemáticas han sido difíciles para la mayoría de los estudiantes, siempre), los padres exclaman con extraño sobresalto: ¡Antes eran difíciles, ahora no hay quien las entienda!. Y sin embargo: El número, concepto básico de la Matemática, va sustancialmente ligado a la naturaleza, de ahí que el niño pequeño, en el juego con sus manos y sus pies, va adquiriendo esta noción. Los primeros contactos con los números y el contar, es placentero y apenas sin darse cuenta, coordina conjuntos; adquiere la noción de cardinal y de ahí el concepto de número natural.

No es ocioso ese nombre;  es intrínseco a la naturaleza, no solo la humana, sino  también la animal. Intuyo que el concepto de número natural lo tienen los animales, basta con observar las conductas de éstos en presencia de sus enemigos. Las actitudes, incluso las posturas que adoptan, son distintas en función del número de sus enemigos. Un animal sabe que dos golpes duelen más que uno. Los manuales de adiestramiento de perros señalan que, al castigarlo por desobediencia, le den un golpe de correa. ¡Uno solo! Las series televisivas de animales manifiestan hasta la saciedad , la huída de un muflón en presencia del lobo y la defensa ,a la desesperada que hace, cuando es rodeado por varios depredadores.

Al estar el concepto de número en la raíz misma de la naturaleza;  al guardar íntima relación con todos los acontecimientos  naturales a través del concepto de medida, lo hace consustancial con la naturaleza humana. Contar y medir y como consecuencia: los números, van ligados a toda vivencia humana, de ahí  que se haga indispensable en la vida de las personas y de los pueblos.

 

5.-  NECESIDAD DE LA MATEMÁTICA

No debe por tanto extrañar que, la Matemática, sea obligada necesidad en todo tipo de estudio. Aunque parezca una afirmación exagerada, no hay fenómeno  que no tenga su explicación matemática y, cuando no puede explicarse matemáticamente, el fenómeno sigue desconocido. Este principio natural ha hecho que la humanidad, ahonde y ahonde en sus estudios, buscando explicaciones matemáticas, intuyendo no desesperando de encontrar, la fórmula o expresión matemática  que dé la visión generalizada del fenómeno. La teoría del flogisto ejemplifica lo que quiero decir.

 

6.-  TEORÍA DEL FLOGISTO COMO EJEMPLO

Como es sabido la teoría del flogisto fue ideada por el químico alemán Geor Ernst  Sthal  (1660-1734) que,  atraído por el fenómeno de la combustión, estaba convencido de que, cada sustancia combustible, poseía un elemento común a todas ellas que denominó "flogisto", con alta capacidad de inflamación que comunicaba a los elementos. Este "hallazgo científico” fue saludado, cómo uno de los  grandes  descubrimientos de la época  y vigente en  la comunidad científica, durante un siglo aproximadamente.  Fue Antoine Laurent Lavoisier (1743-1794) quien, con aparatos de medición cada vez más precisos demostró como falsa la teoría del flogisto abriendo el comienzo de lo que se conoce como una nueva ciencia: La Química.

 

7.-  LA MATEMÁTICA EXPLICADORA DE FENÓMENOS

A medida que la vida se complica,  los fenómenos son más  complejos. Las Matemáticas, en la búsqueda de explicaciones de tales fenómenos, se amplían y estructuran acorde con tal necesidad.  Este movimiento no continuo sino a impulsos, se semeja a esos juegos con resortes elásticos de muchas espiras finas  que, bajan  o suben las escaleras, utilizando  la energía potencial elástica, cuyo extremo permanece parado, hasta que no ha recogido la totalidad del resorte.

Mediante ese proceso,  los  fenómenos parece como si  quedaran  estáticos; esperan la explicación matemática que,  al carecer de instrumento adecuado, se remueve y agita hasta que encuentra dentro de su estructura un nuevo camino, permanentemente ligado con lo anterior, que satisface, mediante leyes, la explicación de esos fenómenos.

Como  quiera que el avance matemático permite explicar  fenómenos,  hasta entonces  no estudiados o ignorados,  a partir de ahí, ejerce un efecto  de arrastre sobre todo el saber humano,  impulsándolo hacia adelante, dando origen  a la aparición de otros fenómenos, hasta entonces  desconocidos. La  nueva explicación matemática  ensancha los límites del saber y así indefinidamente.

Resulta claro concluir de que, si se quiere tener un conocimiento más  profundo  y racional de los fenómenos,  es necesario conocer las matemáticas y cuanto más profundo y extenso sea ese conocimiento matemático, más explicaciones se encontrará, abriendo así nuevos horizontes. De todo lo cual podemos deducir que las Matemáticas estarán presentes en  la vida humana, por los siglos de los siglos. Es  más si un cataclismo arrasara la vida de la tierra,  la nueva forma de vida que surgiera tendría que inventar, para su desarrollo y evolución:  Las Matemáticas.

 

8.- ¿QUÉ SON LAS MATEMÁTICAS?

         1.-  Forma de expresión humana

En  primer  lugar diré que la Matemática, es una forma de expresión  humana;  no una forma de expresión cualquiera, no; sino una específica y genuina que le es propia.  Un acontecimiento científico tiene como  correlato  su expresión matemática.  Es más, cuando esa expresión no es posible, bien por carecer de la forma oportuna,  en el signo, símbolos o conceptos que expliquen  matemáticamente el fenómeno,  éste,  queda como en suspenso hasta que, encontrada la ecuación matemática pertinente,  no  sólo se explica satisfactoriamente el fenómeno, sino que abre una nueva poterna al estudio científico de nuevos fenómenos.

2.-  Forma de expresión humana: Simbólica

Lo  característico  de las expresiones matemáticas es  su  simbología.  Los signos y los símbolos que se emplean en Matemáticas son artificios geniales; no en vano se les atribuyó, desde la más remota antigüedad, naturaleza cabalística.  Piénsese en el largo parto seguido, por las distintas civilizaciones en la numeración y qué prodigio de arte es el sistema de numeración llamado arábigo, que con la inclusión del cero  permite, mediante un grupo reducido de símbolos,  expresar cualquier número.  Y qué decir de los sistemas de numeración que han hecho posible la búsqueda de soportes físicos:  mecánicos  primero, electromagnéticos después y electrónicos más tarde, con lo que se cumple un viejo  sueño  de la ciencia: Disponer de útiles que permitan  calcular  y ordenar rápidamente.  Ordenación y cálculo,  pilares básicos e intemporales de la matemática, al alcance de cualquiera.  Adiós al ábaco,  tablas, reglas de cálculo y demás enseres.  Los números han posibilitado su propio  tratamiento.

La abstracción, implícita en los símbolos,  su carácter genérico que  permite asignarlos a cualquier situación, dan  ese aire abstruso a los textos matemáticos;  sobre todo para el principiante y, para aquél que crea  que el conocimiento se adquiere tan solo con  el deseo  de poseerlo, sin el consiguiente esfuerzo  mantenido,  continuado  y eficaz. Es imprescindible aportar un espíritu  abierto; a dejarse ganar por el saber. El estudio de la matemática comporta, como obligación inexcusable, la aprehensión de sus símbolos  y la comprensión de las leyes y normas que regulan su  uso;  ello exige algunas consideraciones:

 

3.-  Forma de expresión humana: Un lenguaje

1ª.- De la misma manera que en la lingüística,  cada símbolo  matemático posee un significante,  que es su expresión gráfica y a su vez un significado,  que es su contenido (imagen acústica y concepto de acuerdo  con  la terminología de Sausure), así el concepto mitad se signa con el número: 1/2. Asimismo, al conjunto de operaciones que deben efectuarse con la variable  x, se denomina característica de la función y se formula con la notación: f(x);  a la relación entre los valores de la variable x, y el conjunto resultante, después de realizar con ella las operaciones que indica su característica,  recibe  el nombre de relación funcional o  función; expresándose así:  

y = f(x). 

2ª.- Cada símbolo matemático tiene un carácter genérico, es decir, un mismo símbolo  es capaz de designar cosas diversas y recíprocamente.  Así:  1/2, número  abstracto, acompañado  con  la expresión de una magnitud,  indica hechos diferentes: por 1/2 Ha, entendemos la mitad de una Hectárea y 1/2 l, expresa medio litro.

3ª.- Si  cualquier  tipo de magnitud se representa mediante una letra,  por ejemplo: x, y utilizamos el símbolo: 1/2 x, hemos generalizado el concepto de mitad  para cualquiera que sea el concepto que x designe.  Incluso  tendrá significado  matemático  aunque "hoy” no se encuentre su  representación concreta en la realidad cotidiana,  ya que, la significación matemática del símbolo,  es  por completo independiente de la existencia o no de un objeto que lo justifique.

4ª.- Si llamamos lenguaje natural al modo de entenderse las  personas,  no siempre se acomoda el concepto usual que encierran las  palabras,  con  lo expresado matemáticamente.  Así  por ejemplo:  a la mitad de un  folio  se denomina cuartilla ¿Como puede ser un objeto mitad y cuarto a la vez?.  Es claro  que ambas palabras expresan ideas distintas de un mismo  hecho,  por cuanto  el  papel es el mismo.  la interrogante se resuelve en  cuanto  se advierte que la denominación deviene al tomar unidades distintas.  Esto es, para uno la unidad es el doble folio o pliego y para otro el folio.  Con lo dicho sigue enrareciéndose el asunto al ser unidad lo que es doble.

5ª.- Los  símbolos  matemáticos  en cuanto expresiones de conceptos  están cargados de relativismo.

 

4.-  Simbiosis entre lenguaje natural y matemático. El rigor matemático

Las consideraciones anteriores y, otras que pudieran hacerse, no son más  que una pálida imagen de la extraña simbiosis entre el lenguaje natural y las matemáticas.

La fórmula matemática es rigurosa.  Dice aquello que quiere decir, de ahí la necesidad de su dominio,  expresado en el sentido lingüístico y no en el matemático.  En  el sentido lingüístico, dominio define un poder y facultad de usar  y disponer uno libremente de lo suyo.  Pero esa libertad  no  es arbitraria sino guiada por la recta razón.  Por ello es necesario disponer del  poder y facultad de uso como consecuencia de un conocimiento  profundo para su uso recto;  de ahí el rigor.  En el  sentido  matemático,  dominio, expresa el conjunto de valores para los cuales la función tiene sentido, es decir, la función "existe", por lo que dominio y campo de existencia significan la misma cosa.  Sin embargo, examinados con detenimiento ambos conceptos,  el  lingüístico  y el matemático,  de una misma palabra,  "dominio", tienen  más  proximidad de la que parece,  por cuanto dentro del  campo  de variabilidad o dominio, la función tiene poder y facultad de usar libremente de los valores de la variable, como algo que le es suyo.

 

5.- La expresión matemática como  conjunto de símbolos

La expresión matemática reúne un conjunto de símbolos,  que informan de un hecho  o  acontecimiento  matemático.  Los símbolos no se agrupan  de modo arbitrario sino obedeciendo a unas reglas que hacen posible la declaración explícita e implícita que la expresión matemática encierra.  La expresión matemática tiene su morfología,  su sintaxis, su prosodia y su ortografía, y es curioso que los libros de Matemáticas “de facto” lo ignoren.

 

6.- Contar

El primer encuentro del niño con la simbología matemática son los  números. En  sus primeros años,  de la misma manera que dibuja las letras, el escolar traza los números y establece la relación: entre el  símbolo  escrito,  su expresión  hablada y su contenido; y aunque, no penetre en toda su significación  el niño empieza a designar, por  el  mismo número, conjuntos distintos de objetos: lapiceros,  figuras, juguetes, etc. De modo automatizado, el niño entra en la noción de cardinal de un conjunto, como abstracción de aquello que es común a todos los  conjuntos.  Entronca sin darse cuenta con sus ancestros que comparan: "el estado  numérico de sus rebaños” con "el estado numérico de un  montón  de piedras ” y, ¡Maravilla de la numeración!, cualquiera que fuere el orden de entrada de los animales del rebaño en el redil y el modo de apartar las  piedras,  si no se ha extraviado animal alguno, la coordinación es perfecta entre los dos conjuntos.  Es más, de modo automático, la no correspondencia entre los elementos de ambos conjuntos, aporta de inmediato información básica,  que no tiene nada que ver con el hecho de contar. En el lapso transcurrido  entre las dos comparaciones sucesivas, han ocurrido  fenómenos imprevistos ajenos al contar, puestos de manifiesto por la noción de número derivado de la coordinabilidad de ambos conjuntos:  la falta o  sobra de algún  animal del redil.  Lo importante de esto es que la información  se deriva de la aprehensión del concepto matemático de contar.

 

7.- Aspectos gramaticales

Volviendo al hilo de la cuestión el estudio morfológico de la matemática se reduce de modo sistematizado a los dígitos y, su sintaxis,  a la escritura de los números por aplicación de las reglas de la numeración. De la misma manera la prosodia queda reducida a la expresión verbal de los números  y, en términos generales, no se hace mención a la ortografía matemática.

Bien es cierto que de modo implícito todo ello está respetado en los libros de matemáticas; sin embargo, de modo expreso,  sistematizado y metodizado  no aparece.  Esta situación trae como consecuencia el "desgarro” de la matemática de los acontecimientos naturales a los que le es intrínseca,  favoreciendo la falsa idea de que, las Matemáticas, es algo aparte:  “A las Matemáticas hay que echarle de comer aparte”, manifiesta el dicho popular. 

Se hace necesario  reencontrar,  el punto donde aparece el silencio  acerca  de los "aspectos gramaticales”  del  lenguaje matemático; dicho  de otra manera: Existe una gramática de las matemáticas que hay que sistematizar, metodizar y desarrollar; pero ¿Dónde debe estar inserta esta: "gramática matemática"?. 

No es momento de responder ahora a esa cuestión, pero diré: la matemática es  una forma de expresión humana y que podíamos aceptar  sin  grandes remilgos intelectuales como misión de ella: la búsqueda, estudio, relación y explicación, de las expresiones matemáticas.

 

8.- Misión de la matemática

Podemos decir además que la matemática es una forma de comunicación; no una forma de comunicación cualquiera ,no, sino una específica y genuina que le es propia. Tan propia y genuina que tiene carácter universal. Tan es así que, el que conoce la simbología matemática y los constructos matemáticos  a los  que he denominado expresiones matemáticas y los conceptos  que ellas manifiestan, les resulta tremendamente familiar los textos matemáticos,  escritos en cualquier idioma.  Es más,   le resulta sumamente fácil extraer su contenido,  debido a la sencillez  y reducido número de palabras del lenguaje natural,  que se intercalan entre las expresiones matemáticas  y que son, generalmente, las mismas, con distinta grafía.

 

9.- Signos y símbolos

Sin  entrar en el mundo especializado de las matemáticas,  moviéndonos  tan solo en las de uso común,  constituyen una forma de comunicación humana de extraordinaria eficacia y utilidad. ¿A qué es debido esto?  A mi juicio a sus signos y a sus símbolos.

Para Bochenski  se emplean signos, preferentemente del lenguaje escrito  u oral:  “para comunicar a los demás nuestros  conceptos  y proposiciones incluso  para facilitarnos a nosotros mismos el pensar” (*). Un  signo matemático de acuerdo con Bochenski y en el sentido que se dice aquí, pretende comunicar, por escrito, nuestro pensar y conocer matemáticos. La expresión oral de los signos matemáticos constituirá una reproducción, bien  por  trascripción y/o traducción verbal; de ello me ocuparé  posteriormente,  pero ahora interesa sobremanera la expresión gráfica del  signo matemático.

En Matemáticas, signo se asocia al “+" y al "-”; empero esto es un uso restrictivo  del concepto signo.  Sin embargo, con el propósito de evitar confusiones,  denominaremos símbolos matemáticos a cada uno de los signos matemáticos en el sentido semiótico del término.

Para que un símbolo matemático tenga carácter de tal,  debe expresar  un concepto matemático.

Los símbolos numéricos no han permanecido en el tiempo. Las diversas civilizaciones, conocidas históricamente, han presentado los mismos conceptos con  símbolos  distintos. Es  posible que irrumpieran, con la aparición de la escritura, como una necesidad de dejar constancia de los acontecimientos susceptibles  de ser  expresados numéricamente o por la propia naturaleza del número y las operaciones que imposibilitaban una resolución mental, exigiría algún procedimiento de cálculo y de signación. Sin necesidad de escribir, dos personas de lenguas  distintas,  incluso  de culturas  diferentes,  puedan  comunicarse con el lenguaje de los  números utilizando signos, no formalizados pero de una extraordinaria usualidad 

Por ejemplo:  la mano abierta extendida indica cinco unidades;  de manera semejante,  presentar los dedos índice,  corazón y anular  recogidos entre sí pulgar y  meñique, es un gesto inequívoco de que estamos señalando: tres.

El  carácter cuantificador del número lo dota de una especial significación y utilidad.

La aparición y divulgación del sistema de numeración "arábigo",  denominado así por que los árabes lo introdujeron en occidente importado de la India, prendió  rápidamente y fue vehículo eficaz del desarrollo de las  Matemáticas, por la facilidad de sus expresiones, cualquiera que fuese el número a representar.  La elección de los símbolos numéricos, en particular y el  de los  matemáticos en general, es de indudable importancia para el  desarrollo de las Matemáticas y de las Ciencias.

El sistema de numeración romano, amén de su dificultad para expresar “números grandes",  tiene una falta de operatividad indudable, que le incapacita para operar con rapidez y eficacia.  Por ello, simbolizar cualquier número,  así como la sencillez de las reglas de su formación, facilitada por  la genialidad que supone la inclusión del  cero,  dota de una extraordinaria operatividad al sistema decimal y así hace que, con  rapidez, se generalice su advenimiento y se reciba con satisfacción creciente.

Los  números  y los demás símbolos matemáticos,  gozan de la propiedad  del símbolo lingüístico,  en tanto que vehículos de comunicación humana.  Queda abierta como  idea apasionante, un estudio semiológico y semiótico  de la matemática. Hjelmslev (**) lo  deja entrever como un sistema nuevo y fructífero  para el estudio  del  las  ciencias, refiriéndose, expresamente a las Matemáticas. 

Con  los conceptos aquí vertidos podemos decir que, las Matemáticas,  constituyen  un  auténtico lenguaje o si se prefiere es parte consustancial  del lenguaje.  De la misma manera que éste acompaña al hombre en  todas  sus tareas, la matemática tiene carácter inmanente.

 

10.- Carácter recíproco de las Matemáticas y el lenguaje

Este carácter  recíproco de las Matemáticas y el lenguaje hace entreverar una idea para el estudio de las matemáticas,  a saber:  ahondar en el  lenguaje matemático y extraer el contenido conceptual que encierra.  Transcribir y traducir recíprocamente entre lenguaje natural, materno u ordinario y el lenguaje matemático,  me parece un procedimiento eficaz y aconsejable para adquirir el marco conceptual imprescindible para el conocimiento  del edificio matemático.

Si  examinamos  libros  de Lenguaje de los que se utilizan  en  la básica, (piénsese que esto fue escrito en 1.983), llama profundamente la atención que todos  ellos se refieren a conceptos  estrictamente lingüísticos; esto  es, ejemplos de la lengua natural y su aplicación al lenguaje literario.  Así los trabajos para aprender a escribir giran en torno a frases  de uso  corriente;  empero, olvidan conceptos numéricos y matemáticos,  también usuales,  así como de otras ciencias,  que podrían, fácilmente, introducir al niño  en los conceptos matemáticos y científicos, como un substrato  conceptual en la mente infantil en formación.

Se me argüirá que, a la vez que aprende a escribir letras y palabras, aprende a escribir números.  Eso es cierto,  pero no en el sentido de lo que manifiesto aquí. En un libro de lenguaje de 1º de EGB, leo esto:  "Enrique va al circo con  su papá y su mamá"; ¿Qué inconveniente existe en incluir para su  escritura frases como estas?: 

La pista es circular. El trapecio es una figura geométrica.  La tierra tiene dos movimientos, uno de rotación y otro de traslación; etc.,  y otras frases relativas a distintas ciencias que incluyan elementos del lenguaje común y científico.

No soy pedagogo,  pero no se me escapa que,  si la palabra trapecio se usa para indicar un elemento del circo, no existe inconveniente alguno para que aparezca como  denominación de un músculo del cuerpo o la figura geométrica de la que recibe el nombre.  Frases de esta naturaleza crearán marcos  conceptuales  que, de modo imperceptible y penetración natural, quedará en  la mente del  niño,  facilitando posteriormente, los conceptos de homonimia y sinonimia, de tanta importancia en el lenguaje.

Sin  ánimo de hacer estadísticas,  no es ese el sentido de lo que aquí  se dice, he repasado libros de lenguaje en EGB de todos los cursos, de distintos autores y editoriales;  lo propio he hecho con los niveles de FP y BUP; es una constante, en todos ellos, la ignorancia total y absoluta de ejemplos relativos al lenguaje de las Matemáticas y de las ciencias:   Física, Química,  Economía, etc. Dá grima pensar que, siendo la lengua un elemento aglutinante del saber integral,  puesto que éste ha de ser expresado por signos y palabras,  constructos lingüísticos del saber matemático en particular y del saber científico en general,  están totalmente ignorados en los  libros de Lengua.  Se me dirá y no sin razón que, estos saberes, gozan de estudio específico como asignaturas independientes, pero en los primeros años de la básica,  hoy primaria,  donde el niño toma contacto con el estudio del lenguaje,  hablado  y escrito,  están totalmente ignorados;  creando  un  vacío conceptual, de una parte y, una separación y rechazo de los diversos conceptos, por otra; este vacío puede ser causa de no pocas frustraciones y pérdida de perspectivas globalizadoras.

 

11.- Lenguaje y pensamiento

Si  admitimos,  y necesariamente tiene que ser así,  que el lenguaje es  la manera de expresar nuestro pensar, su estudio, tanto  en  la primaria como en la secundaria, ha de ser un instrumento receptor y repartidor del  flujo  del saber humano,  siendo el fundamental elemento integrador  del  carácter multidisciplinar de nuestros aprendizajes.

Los  textos que se analizan, son todos literarios en el sentido  restrictivo de este concepto. ¿Qué inconveniente puede existir en que, junto a fragmentos de la obra de Cervantes,  Garcilaso,  Lope, García Márquez, Cela, por citar los españoles y sus equivalentes foráneos  no se incluyan fragmentos de la obra de matemáticos y científicos españoles:  Rey Pastor,  Blas  Cabrera, Julio Palacios,  etc. Bien es verdad que el pensamiento científico y matemático  no es nuestro fuerte y no abundan este tipo de pensadores y escritores;  pero mientras se acrecienta, utilicemos todo aquello que lo facilite;  siempre tenemos  el  recurso de intercalar  conceptos  matemáticos, físicos,  químicos, económicos, amén de los literarios en el aprendizaje de la escritura y junto con los textos habituales,  añadirles  textos  también literarios de Descartes, Newton, Euler, Gauss, Laplace, Einstein, etc.

Bien  es  verdad  que los libros de Matemáticas no se prestan  para poder extraer  textos  con la facilidad de la novelística y teatro  al  uso.  Sin  embargo,  puede recurrirse a revistas especializadas y, siguiendo un  patrón semejante, parece ser válido introducir textos de tipo científico en  íntima relación  con  el  lenguaje matemático.  El lenguaje de la Física, de alto contenido  matemático, apoyaría ese efecto receptor-distribuidor que le he atribuido al lenguaje.

Siguiendo  el  hilo de la cuestión, ¿Qué inconveniente existe en  que los libros matemáticos rompan su formalismo intercalando discursos explicativos y aclaratorios?  Entiendo que sería una ayuda de gran valor, cualquiera que fuere el nivel de sus contenidos, pero lo hace imprescindible en los libros de primaria y secundaria. Un concepto puede ser más claro si se ilustra con  los motivos de quien lo acuñó, para denominarlo así. Una reflexión sobre los distintos  símbolos  de un mismo concepto y cómo, un determinado símbolo, ha perdurado  por encima de otros y las razones que han motivado su  elección, dará una visión más próxima de la matemática,  menos rigurosa y más asequible.

Reivindico  por tanto que las Matemáticas constituyen, en sí, otra forma de lenguaje y sería aconsejable que los estudiosos de la lengua, se aprestaran al estudio de las Matemáticas y recíprocamente,  al objeto de exprimir  sus innumerables  posibilidades  en  el desarrollo de la mente.  Quede ahí  la propuesta.

 

12.- La matemáticas: Un instrumento

 Es  frecuente oír en los medios pedagógicos que, las Matemáticas y la Lengua, constituyen  materias instrumentales;  debe ser  porque son utilizados como  instrumentos. El Diccionario  de la Real Academia de la Lengua ofrece diversos  significados de la palabra instrumento predominando el musical.  No obstante tomaremos los no musicales tales como:  Utensilio o herramienta./ Ingenio,  aparato o  máquina./  Objeto  de que nos servimos para hacer una cosa./  En  sentido figurado: Lo que sirve de medio para conseguir un fin. Descarto: "utensilio y herramienta”, por cuanto se refiere a: instrumento u  objeto empleado en trabajos manuales o domésticos.  Tampoco  tomamos  en cuenta: "ingenio”, en el sentido de máquina o artificio mecánico; sin embargo, la primera acepción la describe como: "facultad para discurrir o inventar, o para resolver  dificultades",  que se anuda con lo que nos  servimos  para hacer una cosa y el medio para conseguir un fin. 

Y así es en efecto:  frecuentemente nos llegan proposiciones de tipo comercial,  político, científico, etc. y, es preciso, dar una respuesta. Tomar una decisión.  La Matemática es  un instrumento fecundo de análisis  que nos facilita la elección y la correspondiente toma de decisiones. Un ejemplo:

Una lección de Matemáticas sin cálculos es como un jardín sin flores.

Reiteradamente he propuesto, curso tras curso a mis alumnos,  el  siguiente problema:

Tomemos una pelota de golf. Ver figura. 

En una cinta se toma la longitud rectificada de la circunferencia máxima. Añadámosle un trozo de un metro y formemos una circunferencia con esa nueva longitud. Ver figura.






Se pregunta: ¿Si se coloca la pelota concéntrica con  la  circunferencia formada con la cuerda, cabría la mano en el hueco.  La respuesta es siempre:

¡Sí!

Es más: la propuesta puede experimentarse en el aula. Hágalo el que quiera y lo comprueba.

Proponemos la misma cuestión, esta vez con la Tierra supuesta esférica, experimento  que no puede materializarse pero sí, imaginarse; prodigio de la mente humana,  capaz de reproducir un hecho físicamente imposible. Hay que insistir en el incremento de un metro a los 40 millones de metros del ecuador terrestre y hacemos la misma pregunta: ¿Cabría la mano en el hueco? Ver figura.

La respuesta es indefectible ¡Qué va!  ¿Qué influencia tiene un metro en 40 millones  de metros?. 

Lo  más lamentable del caso es que, siendo sujetos con formación matemática suficiente, no hacen un razonamiento previo antes de la respuesta; es decir, después de ¡Trece años de escuela! contestan sin reflexión  y sin cálculo.  La mente que es capaz de reproducir el experimento en la Tierra como las manos en la pelota de golf,  que discierne con corrección  cuando las longitudes se aproximan,  caso de la pelota, se oblitera en el caso  de la Tierra, por la acusadísima desproporción entre su longitud ecuatoriana y el metro que se incrementa.  La intuición, tantas veces propuesta para progresar  en el conocimiento, falla rotundamente aquí. Un  sencillo cálculo permite la respuesta indubitable. En efecto:

Si llamamos r al radio de la esfera y r’ al de la circunferencia incrementada, se trata de determinar el incremento de r esto es : r’ - r ,   para lo que procedemos así:

 a) Proceso elemental:  Sea L la longitud ecuatoriana de la esfera; su radio valdría: 

      r =  L/2          (1)

Sea:  L’  la longitud ecuatoriana de la circunferencia ampliada;  su  radio valdría:

       r’ = L'/2p           (2)

y por el experimento:

L’ = L + 1 

valores expresados en metros, por lo que: dividiendo por 2p obtendríamos después de sustituir los valores de (1) y (2):

L’/2p = (L + 1)/2p =  L/2p + 1/2p

r’ = r + 1/2p

de donde:

r’ - r  =  1/ 2p metros  = 17 cm.

aproximadamente.

Como puede apreciarse, esta variación es independiente del valor del radio; esta distancia será ¡Siempre!, la misma,  cualquiera que sea la dimensión de la esfera. 

Si  en vez de 1 metro, le incrementamos a  metros,  resultaría:

r’ - r  = a/2p

Valor también independiente de la longitud del radio por lo que, cualquiera que sea la esfera, la variación del radio dependerá del incremento de la longitud  de la circunferencia ecuatoriana y no, del  valor del radio. 

b) Proceso menos elemental: Sea L  la longitud ecuatoriana de la esfera; su radio valdría 

r =  L/2p

diferenciando los dos miembros respecto de L, tendríamos:

dr = dL/2p

En consecuencia: la variación  del  radio (dr) no depende de su longitud (r), sino de la variación (dL) que experimente  la longitud de la circunferencia .

Vemos pues que, un sencillo cálculo matemático, nos garantiza una respuesta a una cuestión problemática,  radicalmente contraria a la que nos induce la intuición.

Los conceptos matemáticos trascienden la matemática. Las ciencias buscan en  ellos su apoyo en la explicación de los fenómenos que estudian.  Así con el concepto  de magnitud que,  apoyado en dos principios:  el de causalidad  y proporcionalidad  y los criterios de comparación,  nos  resuelve variados problemas de la medida.

 

14.- Magnitud y medida

Desde un  punto de vista semántico,  magnitud  es cualquier propiedad de los cuerpos  que pueda ser medida.  El principio de causalidad nos dice que: no hay causa sin  efecto  ni efecto sin causa y el  de proporcionalidad  nos manifiesta: Los efectos son directamente proporcionales a las causas que los  producen. Uno de los efectos de la fuerza es las deformaciones de los cuerpos; también lo son del calor.  La variación de la temperatura es otro efecto del  calor.  Los principios  de causalidad y proporcionalidad sugieren a la ingeniería la construcción de artefactos:  dinamómetros,  termómetros que, midiendo efectos: deformaciones,  por los principios antes aludidos, miden causas: las fuerzas u otros efectos como la temperatura. Este procedimiento posibilita el  reducir a fórmulas y números, entes abstractos y por tanto  matemáticos por excelencia, cualquier magnitud.

Los ejemplos anteriores nos amparan para decir que la Matemática ha ofrecido al ser humano un instrumento que “barrena” la dureza de lo incógnito. Obsérvese que, como buen instrumento, pone de manifiesto su característica fundamental: poder ser utilizado por manos diversas y para situaciones variadas.

14.- El kamikaze y la braquistócrona

Dicen  los manuales de didáctica que es aconsejable concluir la lección con una anécdota y, fiel a esa instrucción, la cuento.

El  otro  día, al pasar por delante de un parque acuático,  reparé  en  una atracción  que recibe el nombre de "kamikace”. El aparato comunica dos niveles, de distinta cota,  no situados en una misma vertical mediante una superficie curva, por la que se deslizan los usuarios. La sección vertical del artilugio  nos muestra: dos líneas horizontales unidas por una curva. Ver figura.

Pensé: si la distancia más corta entre dos puntos viene medida por la longitud del segmento rectilíneo, AB, que los une ¿Porqué es curva y no recta la trayectoria?. 

El motivo tiene que ser económico,  por cuanto el  propietario lo que pretende es maximizar  sus ingresos  y eso lo consigue, no con la trayectoria rectilínea como sugiere la intuición,  sino con la braquistócrona,  curva descrita por  un punto material que vence un desnivel, no situado en la misma vertical,  en el tiempo más corto. Tal curva se corresponde con  el  arco  de cicloide, ACB,  que además tiene otra propiedad: Cualquiera que sea el punto de la trayectoria, por ejemplo el C, si de A y C parten de él con velocidad inicial  nula; esto es: se dejan caer,  alcanzarán el punto más bajo, B, de la curva en el mismo tiempo; por ello, la  cicloide, además de braquistócrona, (tiempo más corto), es también tautócrona, (mismo  tiempo).

 

9.- GRATITUD

Y termino. Como puede apreciarse si mi parlamento no les ha anestesiado, he sido más discursivo, en la variante matemática del lenguaje y, he pasado espigando  lo instrumental y nada he dicho de la estructura.  Consumir  más tiempo sería un abuso inmisericorde por mi parte.

Quede pues  la profundización en lo instrumental y el  desarrollo  de la estructura matemática para otra ocasión si,  no agotada vuestra paciencia, tenéis  la humorada de volverme a invitar al uso de la palabra.  Lo que si estoy plenamente seguro es que,  cuando vayáis a un parque acuático o veáis una montaña rusa os acordaréis de la braquistócrona y,  es  posible,  que tengáis  un  recuerdo para este modesto profesor que ha tenido el honor  de dirigiros la palabra.  MUCHAS GRACIAS. 
 

NOTAS:
(*) (Los métodos actuales del pensamiento, Rialp, Madrid 1.973 octava edición)
(**) (Prolegómenos  a una teoría del lenguaje. Editorial  Gredos, Madrid, 1.980).

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