Existen diferentes formas de desplazamiento discal: protrusión, prolapso, extrusión y secuestro.
1)
La protrusión del núcleo pulposo se produce hacia la parte más
debilitada del anillo fibroso, generalmente en dirección posterior o
posterolateral.
2)
El prolapso es la ruptura del núcleo pulposo a través del anillo
fibroso, pero sin atravesar el ligamento longitudinal anterior o
posterior.
3) Extrusión: el núcleo pulposo atraviesa el anillo fibroso y el ligamento longitudinal, generalmente el posterior.
4)
El secuestro es la ruptura del segmento extruido, ocasionalmente con
desplazamiento del fragmento libre al canal espinal. Para que se
produzca una hernia del tejido nuclear debe existir una brecha en las
fibras colágenas del anillo fibroso, bien parcial (protrusión) o total
(prolapso). Estas brechas suelen asociarse con lesiones compresivas o
por torsión producidas con la aplicación repentina de una fuerza.
DESPLAZAMIENTOS DEL DISCO
Estadio I: Brechas anteriores en el anillo fibroso.
Estadio II: Prolapso del disco, que eleva el ligamento longitudinal anterior y el periostio.
Estadio
III: El osteofito horizontal se extiende en la dirección del ligamento,
haciéndose vertical y formando los denominados "picos de loro".
Estadio
IV: Se observa fusión del osteofito superior e inferior. Pueden
observarse simultáneamente los cambios característicos de la
degeneración del disco intervertebral (osteocondrosis).
Se
produce por el desplazamiento anterior o anterolateral del disco
intervertebral, sobre todo en personas que realizan trabajos físicos
intensos y predominando en la columna lumbar. Tiene cuatro estadios:
Las
hernias de disco posteriores se producen a través del acúmulo de
pequeñas brechas en el anillo fibroso producidas por las fuerzas de
estiramiento y compresión de la actividad cotidiana. El desplazamiento
del núcleo por estos defectos, originado por un traumatismo, produce
síntomas que dependen de la cantidad de tejido herniado y de su
proximidad a las estructuras nerviosas.
Las
hernias agudas suelen producirse entre la tercera y cuarta décadas de
la vida y se presentan como una compresión de la raíz nerviosa con
dolor irradiado. El edema y la inflamación debidos al desplazamiento
mejoran con el reposo. En ocasiones, el fragmento herniado se calcifica
y osifica, produciendo episodios posteriores de dolor.