Se encuentra situada en pleno centro de Valencia, junto a la Plaza de toros y fue construida entre 1906 y 1917 aprovechando las transformaciones urbanísticas de finales del S XIX para instalarse en un enorme solar restante. Es uno de los monumentos más emblemáticos de la arquitectura civil de la ciudad.
La obra diseñada por el arquitecto Demetrio Ribes se enmarca en el estilo modernista, donde se aprecian las influencias de la vertiente europea de la Sezession, caracterizada por un modernismo de líneas rectas en contraposición a las formas sinuosas más típicas del modernismo catalán. En su construcción se emplean nuevos materiales introducidos a finales de la centuria anterior, como la estructura metálica en forma de marquesina.La estación ofrece una fachada horizontalista, con tres cuerpos de edificación resaltados en forma de torreones. Estos cuerpos avanzan con respecto a la línea general de edificación y se sitúan a los extremos y en el centro.
Su fachada, con motivos vegetales, naranjas y flores de azahar se inspiran en la agricultura valenciana y otros temas de la ciudad, lo cuál es significativo de la tensión modernista entre la modernidad y la tradición, entre lo local y lo cosmopolita.
Destaca la ornamentación del edificio, con cerámicas vidriadas, trencadís y un mosaico de José Mongrell. En su vestíbulo, una combinación de maderas, cristal y mármol, fusionando calidez, transparencia y brilloLas motivos decorativos . Otro rasgo típico del Modernismo que se aprecia en la estación es la integración de todas las artes en una misma edificación: arquitectura, escultura, pintura y artes decorativas.
Es en cuanto a arquitectura ferroviaria una de las más bellas construcciones.
Continuará dirección sur pasando por pueblos y ciudades entre naranjos y marjales con la factoría Ford España para su carga y descarga de materiales y vehículos y alguna que otra industria de naranjas, hasta llegar a la ciudad de Xàtiva, constará de unos 70 kms de recorrido.
Recientemente
ha sido adquirido por nuestro Centro un nuevo
vehículo realmente singular dentro de la historia de nuestros
ferrocarriles. Se trata del histórico coche-laboratorio de RENFE
ZZE - 5.001 (posteriormente, LLI - 5.001 y S - 1.001).
El
coche-laboratorio fue empleado tras la recepción de la totalidad de
locomotoras de RENFE a lo
largo de su dilatada trayectoria que se prolongó durante más de cuatro
décadas. Su utilización resultó especialmente útil a la hora de determinar
potencias y esfuerzos de tracción en locomotoras de vapor, ya que era el
único medio experimental capaz de plasmar el comportamiento práctico de las
mismas.
Los
datos que pudieron obtenerse durante el transcurso de las mismas por parte
del coche-laboratorio fueron del todo concluyentes y ofrecieron un resultado
altamente positivo. Fruto de tan incontrovertibles resultados,
RENFE decidió formalizar un pedido de
14 locomotoras, realizado al famoso constructor norteamericano con sede en
Schenectady, estado de Nueva York.


