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En este año 2007, un viaje inesperado me llevo a Sicilia,
motivada por la experiencia de un familiar que ya habían
estado.
Sicilia es la isla más grande del mediterráneo. En latín, su
forma triangular ubicada al sur de Italia, se llamaba
Trinacria, que significa triangular. Sin embargo, el nombre
actual se debe a que anteriormente los griegos la llamaban
Sikelia, debido a que la tribu nativa eran los Sikels.
Esta bañada al norte por el mar Tirreno, al sur por el
Mediterráneo, el estrecho de Messina la separa de Calabria. El
Etna es un volcán activo y pico más alto de la isla (3323 m). Sus
ríos son numerosos pero poco caudalosos, debido principalmente, a
la sequía que se viene sufriendo en los últimos años.
En mi viaje a Sicilia descubrí uno de los lugares donde el
ambiente, el paisaje y la historia determinan una sensibilidad
diferente. Pueblos marineros de fuerte matriz árabe en los colores
y sabores como Cefalù, o toda la naturaleza que se puede admirar
desde el Templo y Teatro griego de Segesta, con una vista
increíble, sin olvidar Taormina, un lugar encantador.
La variedad de circuitos y rutas a realizar en Sicilia es
infinita. En seis días que duró mis vacaciones recorrimos la isla
en diferentes excursiones y visitas, para conocer su naturaleza,
sus monumentos, sus playas y su gente a través del mosaico de
culturas y vivencias que es Sicilia.
Fueron ciertas las recomendaciones de mi familiar político,
mi viaje a Sicilia fue algo inolvidable, una experiencia que os
aconsejo, sobretodo para esos viajeros que valoran mucho el
contacto humano en un viaje. Fue muy interesante y divertido.
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