Stages: performances 1970 - 2002
Anotaciones a pie de página

 

 

 

     Cinco discos y un dvd. Centrémonos por ejemplo en el tercero, entre los años 1970 y 1986. Este disco, de los seis, y sobre todo la primera parte, es el que tiene la esencia más básica de Neil Diamond. Creo que es el artista del que todos alguna vez nos enamoramos.

     Maravillosa la cadencia con la que se mece en cada una de las notas; con qué hermosa anarquía se van sucediendo las estrofas sin terminar jamás de romper el ritmo, más aún adornando el resultado final que consigue hacer de cada canción un mundo diferente de sensaciones en cada versión, y cada vez que la escuchas.

     Al mismo tiempo brilla la versatilidad de las interpretaciones de Neil en temas como  You Got To Me: a ritmo de blues una canción sesentona total que en su primera versión distaba mucho del resultado que obtiene en esta grabación en directo; la asombrosa facilidad con que "dice"  The Last Thing On My Mind. Si ya en Rainbow resultaba irresistible, he de reconocer que esta canción me gustaba (y me gusta) por encima del resto de temas de aquel álbum, en Stages vuelvo a descubrirla y con nuevas emociones que añadir a las que ya obtuve la primera vez y de las que nos privaron en su momento. Me refiero a que el marketing manda porque este tema es de la serie de conciertos del '76 en el Greek Theatre del que más tarde salió el álbum doble en vivo y el vídeo. Sobre  Home Is A Wounded Heart  no me atrevo a decir nada por no romper el hechizo en el que me tiene envuelto desde que escuché el Stages. Es que ahí está como aún sigo soñando a Neil Diamond en directo: a voz desnuda con un solo instrumento de acompañamiento. Esa es la magia de Neil en sus directos. Y así podría seguir desgranando tema a tema las canciones de esa época y otras posteriores.  

     En este disco, el tercero, se puede observar como en casi ninguno, y digo casi por Hot August Night del '72, la fuerza de Neil en cada pose, porque él le pone el sentimiento adecuado a cada interpretación. Hay canciones que te pueden hacer llorar, o reir o gritar... pero todo junto es más difícil. Neil es capaz de conseguirlo modulando la voz, diciéndote qué pasa, paladeando cada estado de ánimo y transmitiéndolo con la misma intensidad. Llevándote de la rabia a la desesperación con una facilidad importante como ocurre en  God Only Knows  o  Rocket Man. Dos muy intensas versiones de grandes monstruos de la música como son Brian Wilson de Beach Boys y el propio Elton John, respectivamente. Rocket Man  concretamente tiene una producción más cercana a la idea que transmite el tema que la que en su día hizo Elton John. Ni que decir tiene que la canta como los ángeles de bien... ¡qué fastuosa década aquella! ¿Tienes una máquina del tiempo?.

 

 

    Sí, me gusta más esta versión que la de Elton aún siendo la original; es así, qué le voy a hacer. Es verdad cuando se dice que Mr. Diamond suele mejorar las versiones. En ésta ese estilo Jazzy adjudicado con mucho acierto, es lo que hace crear la atmósfera pertinente para que el tema irradie toda su magnitud creativa y de la que para mi gusto adolece el original. Siento decir que en manos de Neil esta canción cobra un sentido de éxito mayor que en las propias de su creador. Sé que es una heregía lo que digo, pero sólo me las permito en cuestiones relacionadas con Neil, para lo bueno y lo malo. Ocurre lo mismo con Mr. Bojangles. Superó a Jerry Jeff Walker. Y como muy bien sabemos con He Ain't Heavy Hes My Brother. Y también con The Shelter Of Your Arms, de nuevo una atmósfera novedosa que de pronto hace del tema algo más que una canción. Añádele la voz y ya tienes de nuevo los pelos como escarpias.

     Decía para lo bueno y lo malo. Y lo malo es que cuando parece despertar de un relativo letargo de ímpetu y rabia ya empieza a ser demasiado tarde. Las fuerzas por naturaleza empiezan a faltar y cada vez son menos las interpretaciones inolvidables al estilo de aquellos años irrepetibles, efectivamente irrepetibles. Aunque que un hombre de 60 y pico años te cante Sweet Caroline o Beautiful Noise como lo hizo en Irlanda en el 2002, tiene su mérito, ya lo creo que lo tiene. Y que aún conserve una importante voz... que lástima que ya no le permita llegar a aquellos tonos que hacían grandes en directo canciones como Shilo, como Cherry Cherry, como I Am I Said, como Lady Magdelene y ¡maldita sea!, como podría haber sido The Gift Of Song que aún no he visto en directo por ningún disco a los que he tenido acceso.

     En definitiva este Stage, al margen de que pueda gustar más o menos, es un documento muy válido para ir comprendiendo la evolución de Neil Diamond a lo largo de casi 40 años. Con él se puede llegar a comprender, o no, por qué los ochenta son tan distintos en su carrera. Sólo hay que escuchar la versión de Primitive... y después volver al mundo de los sueños con Captain Sunshine , pasear por entre las estrellas en busca de algún sueño con Teach MeTonight  y volver a empezar con Lordy .

                          

 

 

 

           Pedro Casquel,

              Webmaster “Neil Diamond En Español”