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Cálculos se hacen
muchos y diversos en clase de matemáticas y algunos en otras clases.
También en
la vida diaria, si no se ha acabado odiando las matemáticas, se pueden
hacer muchos.
Diversidad de
cálculos
En lugar de hacer una clasificación, pondré unos ejemplos. Observemos
los siguientes:
345+234
345-234
345·2
345/3
34
log2 16 |
834+678
834-678
678·7
678/7
64
log3 16 |
78+56+69
2,3-0,457
34·52
45/37
(-1,3)-6
log0,8 7/4 |
Claramente los de la segunda y tercera
columna son más costosos de hacer tanto mentalmente
como por escrito, algunos ni
siquiera se pueden hacer así. Ninguna persona que conozca las
operaciones indicadas debería de tener dificultades para hacer
mentalmente los de la primera columna, muchas los tendrán para hacer
algunos de la segunda y más aún con los de la tercera. Con una calculadora,
en cambio, el esfuerzo es casi el mismo.
Más que de las operaciones o de los
operandos, yo haría depender la elección del método de cálculo del
resultado o, incluso,
del individuo que lo ha de hacer. Si comparamos las columnas de la
tabla anterior, podemos observar que muchas veces la complicación está
más bien en el tipo
de resultado que en el tipo de operando. También se puede afirmar que
algunos individuos tienen más problemas que otros para hacer cálculos
mentalmente, por diversas razones.
Yo, sencillamente, cuando una operación no
se puede hacer mentalmente, por la razón
que sea, y queremos
un resultado más o menos exacto, la haría (y la suelo hacer) con una máquina. Con esta filosofía se
puede acabar cogiendo la calculadora
también para hacer cálculos donde no es necesaria, es un inconveniente;
también cogemos muchas veces el coche para hacer desplazamientos que
podríamos hacer a pie y aún no he oído que ningún médico recomiende
vender el coche cuando manda hacer
más ejercicio.
Elección de
cálculos
En cuanto a aquellos cálculos farragosos de hacer a mano,
hay gente que los evita (y no me parece mal al
principio, para poder entender las operaciones y practicar el cálculo
mental; eso sí, hablo de un principio muy corto), arreglando los
números que aparecen en los problemas supuestamente de aplicación a la
realidad. Sus alumnos quizá se encontrarán tan incómodos cuando la
realidad les proporcione cálculos diferentes,
que no los harán.
y gente que los busca para conseguir maravillosos
calculadores, ya sea manuales (dejando
por el camino a los que tengan dificultades), sin demasiado
tiempo para otras cosas;
o a máquina (espero que se queden menos
por el camino), más rápidos, con más tiempo y posibilidades de razonar
y analizar la realidad.
El peso de la
normativa
Hasta
los contenidos/enseñanzas mínimos y las
correspondientes concreciones curriculares que han ido publicando
las diferentes administraciones educativas españolas proponen, como criterio de
evaluación, elegir, al resolver un determinado problema, el tipo de
cálculo adecuado:
mental,
manual/escrito o con calculadora (incluso con ordenador en los
currículos catalanes de ESO), aunque últimamente
la calculadora sólo aparece en
las opciones
B de 3º y 4º de ESO (no se los nombra ahora en 2º). Los viejos
currículos les llamaban métodos de cálculo, y no separaban los
criterios de evaluación por cursos.
exacto o aproximado, sólo en el viejo currículo vasco
de ESO; para el exacto habrá que elegir, además, uno de los tres
métodos anteriores; olvidando que muchas veces
las calculadores sólo trabajan con aproximaciones, eso sí, con errores
despreciables.
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