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Currículo
de la Educación Secundaria Obligatoria. Área de
Matemáticas.
(extracto del Decreto
106/1992, de 9 de junio, por el que se establecen las
Enseñanzas
correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria en
Andalucía
- BOJA 20-6-92).
Introducción
El
aprendizaje
matemático ha sido tradicionalmente considerado como
imprescindible
en la enseñanza obligatoria. Sin embargo la concepción de
estos conocimientos, su enfoque educativo, la incidencia que se les
supone
en el desarrollo cognitivo y social de los alumnos y en definitiva la
importancia
que se les atribuye, ha ido modificándose, a tenor de los
cambios
operados en los modelos de organización social y,
consecuentemente,
en las ideas y planteamientos educativos.
Una
de
las características de la sociedad actual es la de estar
sometida
a continuos cambios. Los avances tecnológicos y la creciente
importancia
de los medios de comunicación, hacen necesaria la
adaptación
de los ciudadanos a situaciones nuevas y su capacitación para
recibir,
procesar y emitir información cada vez más tecnificada.
De
otra parte, en nuestra cultura, las decisiones políticas y
sociales
implican aspectos técnicos que es necesario entender para
participar
de forma activa en los procesos colectivos.
Desde
esta
perspectiva conviene interrogarse acerca de en qué medida los
conceptos
y procedimientos matemáticos pueden considerarse potencialmente
útiles para favorecer la formación integral de las
personas
y atender a las demandas y necesidades que esta sociedad les plantea.
La
resolución
de problemas, los significados de los lenguajes matemáticos, los
modos en que pueden hacerse conjeturas y razonamientos,
capacitarán
a los alumnos y alumnas para analizar la realidad, producir ideas y
conocimientos
nuevos, entender situaciones e informaciones y acomodarse a contextos
cambiantes.
Así el aprendizaje progresivo de los conocimientos
matemáticos
contribuirá al desarrollo cognitivo de los alumnos y a su
formación
potenciando capacidades y destrezas básicas como la
observación,
representación, interpretación de datos, análisis,
síntesis, valoración, aplicación, actuación
razonable, etc.
Considerando
las ideas anteriores, el Currículum del Area de
Matemáticas
que se presenta para la Educación Secundaria Obligatoria, quiere
partir de una concepción de este Area integradora y cultural,
superadora
de la visión academicista, encerrada sobre sí misma y
principalmente
basada en la deducción que con frecuencia la ha caracterizado.
Desde
esta
opción, los fines que se atribuyen a la formación
matemática
son los de favorecer, fomentar y desarrollar en los alumnos la
capacidad
para explorar, formular hipótesis, razonar lógicamente y
predecir, así como la facultad de usar de forma efectiva
diversas
estrategias y procedimientos matemáticos para plantearse y
resolver
problemas relacionados con la vida cultural, social y laboral.
En
definitiva,
la integración de los miembros más jóvenes en una
sociedad tan compleja como la actual, hace imprescindible la
adquisición
de una formación matemática básica, por cuanto los
aprendizajes que procura resultan útiles para resolver problemas
cotidianos y para el reconocimiento de importantes claves del
patrimonio
cultural colectivo.
Así
pues, se opta por una Matemática comprensiva, amplia, cognitiva
y procedimental, que ofrezca vías y claves para responder a los
interrogantes planteados y faculte para actuar sobre el medio y
comprenderlo.
La
génesis
de muchos de estos conocimientos y los métodos de trabajo que le
son propios, avalan esta opción. El hombre, a través del
tiempo se ha interesado por comprender lo que le rodea, estableciendo y
expresando relaciones (desde las más simples a las más
complejas)
sobre la realidad. Para ello ha operado con los elementos de esta
realidad,
aplicando su propio pensamiento.
Los
conocimientos
matemáticos han surgido, con frecuencia, de la necesidad de
resolver
cuestiones ligadas a la regulación de prácticas sociales
como los intercambios comerciales y el reparto de la tierra o del
hábitat
(arquitectura y urbanismo). Por motivos como éste, muchos de los
conocimientos son hoy de carácter procedimental y se justifican
por su valor funcional.
Paralelamente,
se planteó la necesidad de validar y generalizar los
procedimientos
empleados, reflexionando sobre ellos, haciendo conjeturas, probando,
refutando,
etc. De esta forma se articulan cuerpos estructurados de conceptos y
procedimientos,
que se caracterizan por su elevado nivel de abstracción y
formalización,
por la lógica de las relaciones que constituyen su naturaleza
interna
y por expresarse en códigos concisos y rigurosos.
En
una
gran medida, el conocimiento matemático tiene su origen en la
capacidad
humana para considerar los elementos de su medio, actuando sobre ellos
y abstrayendo determinadas características, propiedades y
relaciones.
Se conforma de esta manera un conjunto coherente y razonable de
relaciones
que resulta formativo conocer y apreciar debidamente.
Los
conocimientos
matemáticos constituyen para los alumnos, un campo idóneo
donde ejercitar el pensamiento, contribuyendo a su desarrollo
intelectual.
La propia estructura de esta nociones, que se potencian cuando se
formulan
problemas, se piensan estrategias de solución, se valoran y
revisan
resultados, etc., dotan al aprendizaje matemático de un
carácter
(investigativo, descubridor y crítico) que genera y, a la vez,
utiliza
esquemas inteligentes.
Consecuentemente,
la Matemática debe presentarse a los alumnos más como un
proceso de búsqueda, de ensayos y errores, que persigue la
fundamentación
de sus métodos y la construcción de significados a
través
de la resolución de problemas, que como un cuerpo de
conocimientos
organizado y acabado.
Al
poner
en juego la capacidad de operar con elementos no necesariamente reales,
el aprendizaje matemático se convierte en potenciador de la
imaginación,
la iniciativa y la flexibilidad del pensamiento, contribuyendo,
también
de esta forma, al desarrollo de la inteligencia.
No
menos
importante resulta la consideración de los conocimientos
matemáticos
para la comunicación, como lenguaje con el que es posible
referirse
a múltiples situaciones e informaciones, de manera concisa,
clara
e inteligible. El Sistema Educativo debe favorecer su cabal
comprensión
por la mayoría de los ciudadanos.
Durante
la Educación Primaria los alumnos han partido del ámbito
de lo perceptivo y cualitativo, evolucionado hacia el pensamiento
lógico
concreto. A lo largo de la Educación Secundaria Obligatoria
deberá
favorecerse el tránsito desde las experiencias
matemáticas
intuitivas, vinculadas a la acción propia, hasta el conocimiento
más estructurado con un incremento progresivo de
aplicación,
abstracción, simbolización y formalización.
El
desarrollo
de la competencia cognitiva general de los alumnos que ocurrirá
durante la Educación Secundaria Obligatoria, descansa sobre la
posibilidad
de abstraer relaciones, realizar inferencias y operar con relaciones
simbólicas
a partir de la manipulación de recursos diversos (objetos
físicos,
materiales estructurados, representaciones o modelos). Esto marca una
diferencia
-y también un puente- con la etapa anterior, que depende
esencialmente
de las relaciones ligadas a objetos concretos. Vinculada estrechamente
con esto, se encuentra la posibilidad de trascender las informaciones
concretas
sobre "lo real", dando entrada a las suposiciones, las conjeturas y las
hipótesis como objeto de pensamiento.
La
capacidad
de razonar sobre lo posible más allá de lo que puede
percibirse
directamente en una situación concreta, junto con la capacidad
de
manipular relaciones simbólicas, están en la base del
razonamiento
hipotético deductivo, que abre una importante vía de
acceso
a los componentes más formales y deductivos del pensamiento
matemático.
Debe
considerarse
que los aspectos más abstractos, formales y deductivos de la
ciencia
matemática siguen estando, a menudo fuera de las posibilidades
de
comprensión de los alumnos y alumnas, incluso en los
últimos
años de la Educación Secundaria Obligatoria. Tampoco debe
limitarse su aprendizaje al conocimiento de técnicas y
adquisición
de destrezas para la realización de operaciones según
modelos
algorítmicos.
Los
conocimientos
que deben trabajarse en esta etapa se situarán entre la
práctica
de los alumnos y la matemática formal. Se partirá de los
esquemas empleados, de las ideas intuitivas, de las técnicas y
estrategias
personales para movilizar y enriquecer estos conocimientos, habilidades
y destrezas, mediante un adecuado tratamiento escolar de las nociones y
procedimientos formalizados.
Poniendo
en juego sus competencias cognitivas y aquellos conocimientos que su
propia
práctica y experiencia les va deparando, muchos de estos alumnos
y alumnas utilizan estrategias y conocimientos matemáticos
intuitivos
para resolver problemas y situaciones de su interés.
La
aprobación
y reconstrucción del conocimiento por los alumnos guarda
estrecha
relación con su interés y motivación. La
enseñanza
de las matemáticas debe preocuparse de desarrollar determinadas
actitudes y hábitos de trabajo que les ayuden a ser capaces de
apreciar
el propósito de la actividad, tener confianza en su habilidad
para
abordarla satisfactoriamente, ser imaginativos, sistemáticos,
persistentes,
etc.
Este
conjunto
de consideraciones aconsejan la formulación de un
currículum
que se sitúe dentro del marco de conocimientos considerados
imprescindibles
para satisfacer las necesidades matemáticas cotidianas (a nivel
conceptual y procedimental) de un ciudadano adulto en la sociedad
actual
y futura.
Objetivos
En la
línea
descrita en el Anexo de Aspectos Generales, los objetivos se entienden
como las intenciones que sustentan el diseño y la
realización
de las actividades necesarias para la consecución de las grandes
finalidades educativas. Se conciben así como elementos que
guían
los procesos de enseñanza-aprendizaje, ayudando a los profesores
en la organización de su labor educativa.
Los
objetivos
del Area de Matemáticas deben entenderse como aportaciones que
se
han de hacer a la consecución de los objetivos de la etapa. Es
pertinente
enunciarlos para reconocer las peculiaridades que este Area aporta a la
formación.
La
enseñanza
de las Matemáticas en la etapa de Educación Secundaria se
orientará a facilitar los aprendizajes necesarios para
desarrollar
en los alumnos y alumnas las siguientes capacidades:
1.-
Utilizar
el conocimiento matemático para organizar, interpretar e
intervenir
en diversas situaciones de "la realidad".
Este
objetivo
subraya el carácter funcional que debe otorgarse al aprendizaje
de este área en la etapa. Las matemáticas proporcionan
formalización
y rigor al conocimiento humano en general. Su estructura conceptual
sirve
para organizar de forma lógica datos relativos a procesos de la
realidad vivida y para proponer modelos que permitan comprenderlos
mejor.
El conocimiento matemático resulta útil, por ejemplo,
para
cuantificar, codificar e interpretar con mayor rigor y precisión
determinados aspectos de dicha realidad, para organizar mejor las
relaciones
espaciales, para interpretar lo diverso como susceptible de ser
abordado
desde puntos de vista contrapuestos o complementarios:
determinista/aleatorio,
finito/infinito, exacto/aproximado...
El
dominio
de procedimientos básicos (como, por ejemplo, los relativos al
cálculo,
a la medida, a la utilización de técnicas sencillas de
recogida
de datos para obtener información y a las representaciones
gráficas
y numéricas de los mismos) resulta imprescindible para
desenvolverse
con autonomía en la sociedad actual y elaborar juicios adecuados
ante fenómenos y situaciones diversas. Al facilitar el acceso
reflexivo
a estos procedimientos diversos, se ofrece a los alumnos elementos de
juicio
para decidir en cada caso sobre la pertinencia o ventaja de su uso y
para
someter el proceso y los resultados a una revisión
sistemática.
2.-
Comprender
e interpretar distintas formas de expresión matemática e
incorporarlas al lenguaje y a los modos de argumentación
habituales.
Este
objetivo
pretende favorecer en los alumnos y las alumnas la apropiación
progresiva
de distintos códigos matemáticos de uso habitual en la
sociedad
actual: numérico, gráfico, geométrico,
lógico,
algebraico, estadístico y probabilístico.
La
utilización
de formas de expresión matemática aporta concisión
y claridad a la comunicación, favorece la selección y
organización
de los datos, la precisión y el rigor en la
interpretación
y, por lo tanto, contribuye a realizar una intervención
más
adecuada en diferentes situaciones.
3.-
Reconocer
y plantear situaciones en las que existan problemas susceptibles de ser
formulados en términos matemáticos, resolverlos y
analizar
los resultados utilizando los recursos apropiados.
El
conocimiento
matemático es considerado en este objetivo como un poderoso
instrumento
para la identificación, formulación y resolución
de
problemas. En efecto, el uso de códigos matemáticos para
analizar problemas de la realidad, facilita la selección de los
datos, orienta sobre su búsqueda y ayuda a relacionar y
organizar
la información, a representarla de manera que resulte
comprensible,
a realizar inferencias y deducciones y a formular conjeturas.
También
el conocimiento de propiedades y relaciones geométricas ayuda a
identificar las formas y relaciones espaciales que se presentan en la
realidad,
propiciando la sensibilidad ante la belleza y la conservación
del
medio físico.
Los
problemas
que pueden abordarse por distintas vías y que permiten varios
niveles
de solución, invitan a utilizar las formas de pensamiento
lógico
para formular y comprobar hipótesis y realizar inferencias,
contribuyendo
a que el alumno adquiera una visión de las matemáticas
como
ciencia asequible, abierta y útil.
4.-
Reflexionar
sobre las propias estrategias utilizadas en las actividades
matemáticas.
Este
objetivo
hace referencia a la conveniencia de promover en los alumnos el
análisis
y la valoración de la actividad realizada y de las estrategias
puestas
en juego. Ello facilita la posibilidad de recorrer el camino que va
desde
la experiencia inductiva hacia la formalización deductiva.
El
análisis
de la conveniencia y adecuación de las propias estrategias
utilizadas
a lo largo del proceso de aprendizaje permite, por otra parte, su
modificación,
reajuste y regulación progresivos mediante criterios que
se
irán compartiendo a medida que se avance en la etapa. Esto
ayudará
a conseguir un margen de creciente autonomía en la
intervención
en la sociedad en la que se vive.
5.-
Incorporación
hábitos y actitudes propios de la actividad
matemática.
La
elaboración
del conocimiento matemático se encuentra estrechamente
relacionada
con el desarrollo de actitudes y hábitos que favorezcan el
proceso
de formalización, el tanteo, la contrastación, etc. Pero
ello será necesario favorecer, junto a actitudes como la
búsqueda
de precisión y rigor y el disfrute de los aspectos
estéticos
de la organización matemática, otras como la
exploración
sistemática de alternativas, la valoración de puntos de
vista
distintos, la flexibilidad para cambiar de enfoque, la tenacidad en la
búsqueda de soluciones, etc.
6.-
Reconocer
el papel de los recursos en el propio aprendizaje.
La
apropiación
de conocimientos matemáticos pasará, a menudo, en esta
etapa,
por el uso de recursos que son habituales en la sociedad adulta: la
prensa,
la televisión, el vídeo y los ordenadores (por ejemplo)
pertenecen
al "paisaje" habitual de los ciudadanos.
Si en
los
medios laborales o domésticos la calculadora aparece como una
simple
herramienta de cálculo (que a veces, pero no siempre, puede
sustituir
al "papel y lápiz" o al "cálculo mental"), en esta etapa
debe considerarse también como un recurso a través del
cual
es posible enunciar problemas significativos para el aprendizaje.
En
general,
los materiales, recursos y representaciones cuyo uso se proponga a los
alumnos y alumnas de esta etapa, habrán de coadyuvar a la
consecución
de los anteriores objetivos.
Contenidos
Al
fijar
los objetivos se ha comenzado a concretar el marco general de
referencia,
delimitando la intención de lo que debe enseñarse a
través
del área de Matemáticas en esta etapa educativa. Con el
desarrollo
del capítulo de contenidos se pretende completar lo referente al
qué enseñar.
Como
se
recoge en el Anexo de Aspectos Generales, se entiende por contenidos
tanto
los conceptuales como los procedimentales y actitudinales.
Los
contenidos
del Area de Matemáticas se han seleccionado teniendo en cuenta
el
carácter formativo (por una parte, funcional y, por otra,
estructurante
del pensamiento y de la acción) atribuido al área, su
contribución
al desarrollo de las capacidades expresadas en los objetivos y las
características
propias de los alumnos de la Educación Secundaria Obligatoria.
El
aspecto
funcional del conocimiento matemático se hace patente en una
selección
de contenidos y actitudes útiles, adecuados a la
resolución
de problemas, y cuyo tratamiento en el aula se realizará siempre
partiendo de situaciones concretas. El aspecto estructurante se hace
patente
en una selección de conceptos y procedimientos relevantes para
el
desarrollo del pensamiento, para la organización de los
conocimientos
o para la planificación de la acción y cuyo tratamiento
en
el aula se realizará como reelaboración del aspecto
funcional
previamente mencionado.
Los
contenidos
se presentan organizados en cinco núcleos. En cada unos de
ellos se formulan de forma integrada los distintos tipos de contenido:
procedimientos específicos, formas de expresión y
representación
peculiares, conceptos, hechos, hábitos y actitudes.
También
se indican situaciones o problemas de la vida diaria en los que
aparecen
los contenidos.
El
núcleo
relativo a los números y medidas pretende familiarizar a los
alumnos
y alumnas en la cuantificación directa e indirecta de los
procesos
de medida y cálculo y en la proporcionalidad de magnitudes.
El
Algebra
generaliza la aritmética, aportando nuevos conceptos y
procedimientos
y promoviendo nuevas actitudes relacionadas con el uso de un lenguaje
claro
y preciso.
La
estadística
y el estudio del azar intentan iniciar en la compresión de
aspectos
aleatorios de la realidad y en las técnicas de
organización
y análisis de datos.
El
núcleo
relativo a funciones y su representación gráfica
familiarizará
con el lenguaje de las gráficas y dotará de los
conocimientos
necesarios para estudiar los fenómenos de dependencia (en su
mayor
parte, deterministas).
El
estudio
de la geometría ayudará a asimilar estructuras
espaciales,
a comprender relaciones entre elementos geométricos (en muy
diversos
aspectos) y a abordar (con variados planteamientos) problemas relativos
al espacio físico o a su representación en el plano.
Los
siguientes
núcleos de contenidos no han de ser traslados
"mecánicamente"
al aula. Los conceptos nunca aparecen solos y el carecer formativo de
los
conocimientos, obliga a poner en juego, de forma equilibrada,
conceptos,
relaciones entre conceptos, procedimientos y relaciones entre
procedimientos.
Por otro lado, las actitudes sirven de soporte al aprendizaje y al uso
de los conocimientos matemáticos, pues permiten interesarse por
la apropiación de los conocimientos y proseguir el aprendizaje.
El proceso de enseñanza y aprendizaje ha de integrar (como
simultáneos
o complementarios) contenidos relativos a los distintos ámbitos
del conocimiento matemático. A partir de unas mismas
experiencias,
situaciones problemáticas o actividades, se pueden elaborar de
forma
conjunta conocimientos relativos a magnitudes,
aritméticos,geométricos,
algebraicos, estadísticos o probabilísticos.
Los
tres
grandes ámbitos de conocimientos (conceptual, procedimental y
actitudinal)
no están en correspondencia biunívoca y, no pueden
restringirse,
sólo, al marco de cada núcleo. Por una parte, las
relaciones
entre conceptos conectan y enriquecen a los propios núcleos; por
otra, es preciso tener en cuenta los procedimientos y actitudes
generales
que van, en algunos casos, adquiriendo especificidad en los distintos
núcleos
y que han de impregnar toda la actividad matemática de los
alumnos
a lo largo de la etapa.
Entre
estos
procedimientos generales cabe destacar los relacionados con: la
lectura,
comprensión, traslación e interpretación de la
información
que se maneja; la representación de estas informaciones en
soportes
adecuados; la comunicación y expresión en distintos
códigos;
la clasificación de las informaciones (ordenación,
tabulación,
relaciones); el razonamiento (inductivo, analógico, espacial,
inferencial,
...); la investigación y la resolución de problemas; el
control
de los procesos que están ejecutando (detección y
acotación
de errores, revisión y comprobación del plan,
análisis
de razonamientos utilizados).
Entre
estas
actitudes generales cabe destacar: la curiosidad (búsqueda de
los
conocimientos estimando la complejidad de los mismos); la
flexibilidadpara
tratar las situaciones; el gusto por la certeza la autonomía de
pensamiento para tomar situaciones; la confianza en las propias
capacidades
para afrontar problemas; el interés por el propio trabajo; la
capacidad
de disfrutar pensado; la solidaridad y cooperación con los
demás.
Estos
procedimientos
y actitudes impregnan los conceptos y procedimientos específicos
de los distintos núcleos de conocimientos y por ello han de ser
tenidos en cuenta en la formulación de objetivos de cada
unidad
didáctica, en las estrategias metodológicas que se ponen
en juego y en los procesos de evaluación.
1.
Números y medidas.
En la
etapa
educativa anterior, la educación Primaria, se ha iniciado a los
alumnos en el conocimiento aritmético y en el conocimiento
métrico.
Deben poseer ya un cierto dominio de los códigos y formas de
expresión
habituales y de las operaciones básicas y los algoritmos
más
usuales. En esta etapa han de ampliar el repertorio de formas de
expresión,
de procedimientos y técnicas y profundizar en el dominio de los
que ya conocen.
Así
se consideran los siguientes:
-
Lectura,
interpretación y utilización de números naturales,
enteros, fraccionarios y decimales, expresados de forma acorde con el
tipo
de actividad que se esté realizando.
En la
vida
cotidiana surge con frecuencia la necesidad de recurrir a
procedimientos
tales como el recuento, la medición (directa o indirecta) o la
estimación
(unida a destrezas de aproximación, redondeo, truncamiento y
acotación
de errores) que requieren la utilización de distintos tipos de
números.
Cualquiera que sea la representación, surgirán
cuestiones
de notación (la habitual, por supuesto, pero también la
de
"como fija", la "científica", la "técnica", los tantos
por
ciento o por mil, las "marcas" de números negativos por su signo
o por su posición en una tabla). Los alumnos tienen que
apropiarse
comprensivamente de estas formas de expresión, valorando su
utilidad,
hasta integrarlas en su discurso habitual y aprender a establecer las
equivalencias
oportunas entre todas ellas. También es conveniente
utilizar
procedimientos de representación gráfica, tanto en una
como
en dos dimensiones, de relaciones numéricas.
-
Utilización
de las operaciones con los diferentes tipos de números
(algoritmos
tradicionales de suma, resta, multiplicación y división,
cálculo mental, cálculo con calculadora y cálculo
aproximado) y sus propiedades básicas.
Revisar
el sentido de las operaciones que se pueden realizar con los distintos
tipos de números y, estudiar sus propiedades, es útil no
solo para conocer las propiedades que tienen, sino además para
saber
las propiedades que no poseen determinadas operaciones.
El
uso
generalizado de la calculadora hace necesario que, en esta etapa, se
insista
en el dominio de su funcionamiento, en la observación
crítica
de los resultados que con ella se obtienen y, en la valoración
de
su utilidad como instrumento para realizar cálculos e
investigaciones
numéricas. Para esto es conveniente que los alumnos hagan
previamente
cálculos estimativos de la magnitud de los resultados y adecuen
la precisión de los resultados estimados a la de los datos, con
el fin de apreciar los posibles errores procedentes de una deficiente
introducción
de datos y de desarrollar una actitud crítica.
-
Mediciones,
directas e indirectas, de distancias, áreas, volúmenes,
ángulos
(en grados sexagesimales), pesos (masas) y tiempos y manejo de
cantidades
monetarias.
En
cuanto
al conocimiento métrico, se debe profundizar en la capacidad de
estimar la medida de magnitudes y mejorar el dominio de los
instrumentos
de medida convencionales, adecuados a cada tipo de magnitud y
situación,
con el cuidado y precisión que cada situación
problemática
requiere.
La
tarea
del alumno consiste, no sólo en realizar las operaciones
necesarias
para obtener una medida de estas magnitudes, sino fundamentalmente en
decidir,
dadas determinadas circunstancias de un problema, qué debe medir
y cómo hacerlo para obtener los datos o la información
que
le permitan calcularlos. Estas actividades han de desarrollar una
actitud
favorable por la presentación ordenada y clara del proceso
seguido
y de los resultados obtenidos.
-
Profundización
en la proporcionalidad de magnitudes empleando distintos tipos de
notación:
decimal, fracción y porcentaje.
De
las
relaciones entre las magnitudes hay que detenerse en la
proporcionalidad,
que aparece con frecuencia, bien como relación entre magnitudes
verdaderamente proporcionales, bien como resultado de la
simplificación
de una relación no lineal mediante una relación lineal
aproximante
y, en los diversos procedimientos que permiten realizar cálculos
de proporcionalidad, en situaciones de la vida ordinaria tales como el
cálculo de descuentos o intereses, amortización de
capital,
distribución de beneficios y de aquellas otras que el resto de
los
núcleos permita abarcar.
-
Iniciación
al estudio de las sucesiones y de las progresiones.
En el
último
curso de la etapa, se abordará un estudio elemental de las
sucesiones
para analizar sus regularidades más características (de
manera,
fundamentalmente, cualitativa), para buscar patrones o
regularidades
numéricas o para buscar leyes que generalicen relaciones. Las
progresiones
merecen una dedicación particular, dadas sus múltiples
aplicaciones.
La
actividad
matemática con los números y las medidas (y en general),
ha de favorecer la confianza en las propias capacidades para afrontar
problemas,
realizar cálculos y, propiciar una disposición favorable
a revisar y optimar el resultado de cualquier proceso numérico.
2.
Álgebra
En la
educación
primaria, los alumnos y alumnas se han iniciado en el uso de
procedimientos
aritméticos, es decir, han aprendido a encontrar un resultado a
partir de unos datos previos. Sin embargo, muchas situacionesrequieren
la adquisición de nuevas técnicas de simbolización
progresiva de enunciados verbales y de los correspondientes
hábitos
para interpretar posteriormente la solución en términos
de
lenguaje ordinario.
-
Simbolización
de cantidades en contextos concretos y expresión de relaciones
(propiedades,
secuencias numéricas, leyes de recurrencia, etc.) mediante
expresiones
literales. Valoración numérica de fórmulas y
expresiones
literales. Compresión del concepto de variable y de
ecuación.
Hay
que
trabajar, en múltiples situaciones, el concepto de igualdad y el
reconocimiento de sus propiedades más sencillas, de forma
contextualizada,
como la reversibilidad, la comparación y la equivalencia.
No
hay
que obviar la dificultad de trabajar con expresiones literales para los
alumnos de estas edades. El uso de letras como variables, para
representar
números, presenta una doble dificultad: la de interpretar la
notación
y la de entender las ideas y conceptos abstractos que le sirven de base.
Por
tanto,
su introducción debe ser progresiva (a partir de expresiones
aritméticas
de fórmulas o relaciones ya descubiertas y trabajadas
previamente,
de situaciones geométricas, etc.), partiendo de las
propias
capacidades para simbolizar que tengan los alumnos, trabajando con
problemas
contextualizados que provoquen la reflexión sobre la necesidad
de
operar con este tipo de expresiones y, que permitan construir una
actitud
positiva ante el lenguaje algebraico y su utilidad.
-
Resolución
de ecuaciones lineales y cuadráticas y sistemas de dos
ecuaciones
mediante métodos diversos. Aplicación de métodos
algebraicosen
la resolución de problemas matemáticos y de la vida real.
Es
particularmente
importante que los alumnos aprecien la diversidad de métodos de
resolución de ecuaciones. Para ello conviene ponerlos en
situación
de resolverlas por métodos numéricos de aproximaciones
sucesivas,
de modo que adquieran el hábito de la exploración
sistemática
de soluciones y confianza en las propias habilidades para encontrar los
resultados buscados. Esto no implica dejar de utilizar los
métodos
algebraicos en la resolución de problemas tanto
matemáticos
como de la vida cotidiana y comparar la eficacia de estos
métodos
con otros de carácter no algebraico.
Dentro
de la diversidad de situaciones que se resuelven con tratamiento
algebraico,
se destacará la importancia de aquellas cuya formulación
implica la búsqueda de uno o dos datos en los casos lineales
(ecuaciones
lineales y sistemas de dos ecuaciones) y en los casos
cuadráticos
(ecuaciones de segundo grado), porque es factible obtener soluciones
exactas
mediante transformaciones algebraicas sencillas de las ecuaciones.
3.
Funciones
y su representación gráfica
En la
vida
cotidiana los alumnos se encuentran continuamente con magnitudes
relacionadas
entre sí. Las situaciones en las que una causa tiene sobre su
efecto
una importancia preponderante en relación con las restantes
causas
concurrentes, se pueden describir, al menos de modo simplificado,
mediante
el concepto de función. En esta etapa educativa los alumnos
deberán
aproximarse a la noción de función de una variable,
dejando
para etapas posteriores el concepto abstracto de función y el
estudio
de funciones de más de una variable.
-
Lectura
e interpretación de un fenómeno dado mediante su
gráfica.
Obtención de conclusiones cualitativas y cuantitativas sobre el
fenómeno descrito. Los aspectos que se deben estudiar son:
variables
que se relacionan, escalas utilizadas en los ejes, valores de una
variable
respecto a otra, intervalos de validez, variaciones (crecimiento y
decrecimiento)
y extremos (máximos y mínimos) observables, continuidad
intuitiva,
discontinuidades y tendencias aparentes, en el fenómeno que se
está
describiendo.
En la
sociedad
actual el lenguaje de las gráficas se utiliza cada día
para
la visualización de múltiples conjuntos de
información
y para la observación de sus características o
comportamiento
general, por su potencialidad descriptiva y su fácil
compresión.
Debe,
pues,
potenciar en los alumnos el interés por el uso de este tipo de
lenguaje
y facilitarles la compresión de los mecanismos que permiten
expresar
leyes, fórmulas o tablas mediante gráficas, utilizar con
cierta precisión los términos y la notación
adecuados
y elegir convenientemente las escalas para interpretar y analizar
críticamente
un fenómeno a partir de su representación gráfica.
Ello posibilitará que sean sensibles a la potencialidad
comunicativa
del lenguaje de las gráficas. En definitiva se trata de
conseguir
que los alumnos, ante la gráfica de una función de
contexto
real, la describan y analicen sin necesidad de recurrir a
cálculos,
que generen dificultades superfluas, ni a técnicas
analíticas
específicas, y también que utilicen estos métodos
en la resolución de problemas.
-
Análisis
de relaciones funcionales con objeto de explicar cómo el cambio
de una cantidad influye en otra.
Si se
entiende
la función no como una simple tabla de valores, sino como una
descripción
de un fenómeno, se estudiarán los conceptos de
variación,
extremos, intervalos de validez y continuidad (discontinuidad),
periocidad,
simetría y estabilidad asintótica, que marcan normalmente
un cambio cualitativo en el fenómeno (como ocurre, por ejemplo,
en los cambios de estado, las crisis, la devaluación, etc.), que
ponen de manifiesto las características de conjunto del
fenómeno,
no observables fácilmente en la tabla de valores.
-
Representaciones
gráficas de funciones a partir de un enunciado, de una tabla y
de
una expresión analítica.
La
representación
de gráficas de funciones como modo peculiar de expresar
relaciones,
se presentará como un conocimiento susceptible de
aplicación
a distintos casos y situaciones. Los alumnos habrán de traducir
enunciados matemáticos, no expresados analíticamente, a
gráficas
de funciones. Asimismo, se partirá de tablas de valores,
estimando
la posibilidad de unir los puntos para formas curvas, y de expresiones
analíticas para recurrir, cuando se crea necesario, a
laobtención
de nuevos puntos y ampliar o mejorar las gráficas con objeto de
obtener una información más precisa.
-
Estudio
particular de algunas funciones: lineales, cuadráticas, de
proporcionalidad
inversa, exponenciales, periódicas y escalonadas.
Es
necesario
abordar los tipos más frecuentes de funciones. Las funciones
lineales
aparecen, por ejemplo, en situaciones de proporcionalidad, de costos y
de cantidades a precio fijo. Las cuadráticas, muchas veces
resultan
por acumulación de efectos lineales (así ocurre con el
espacio
recorrido por un cuerpo en caída libre). La función
exponencial
caracteriza muchos procesos de crecimiento proporcional
(evolución
de precios, demografía). La función logarítmica,
como
función inversa de la anterior, describe procesos de agotamiento
o desintegración y es una herramienta para representar
linealmente
fenómenos exponenciales. (Sin embargo, el estudio de la
gráfica
logarítmica no implica que en esta etapa educativa deba
abordarse
el cálculo logarítmico.) La proporcionalidad inversa se
emplea
en la descripción de innumerables procesos físicos o
geométricos
en los que se da la constancia del producto de dos variables. El
comportamiento
recurrente de muchos fenómenos, tales como la temperatura o
ciertos
fenómenos eléctricos, da lugar a funciones
periódicas.
El estudio de muchas funciones se simplifica sustituyéndolas por
otras afines a trozos. La necesidad de convertir en discretas
imágenes
continuas origina, en la práctica, la función escalonada,
como por ejemplo el costo de una llamada telefónica.
La
simple
correspondencia entre dos magnitudes no expresa por si misma el
mecanismo
de génesis de la función. Ello se verá más
claramente en las progresiones, en las que el valor correspondiente a
un
elemento se genera a partir del precedente. El estudio de estos tipos
de
funciones de variable natural debe preceder al de las funciones
afín
y exponencial.
4.
Geometría
La
comprensión
de la organización espacial del mundo que vivimos requiere un
aprendizaje
que se puede sistematizar. El acercamiento a la Geometría se
abordará
a través de la observación del entorno, de construcciones
de objetos de diversos tipos, de la manipulación de sus
elementos
y de la búsqueda de relaciones, que se tratarán de
argumentar
y verificar.
La
Geometría
es una disciplina que necesita una reducida cantidad de requisitos
previos
y que resulta accesible a todos los alumnos. Aunque un problema
geométrico
no sea fácil, es posible trabajar en él e ir encontrando
resultados parciales que nos permitan ir organizándolo. La
Geometría
proporciona una gran fuente de problemas en contexto, que propicia el
trabajo
de cada estudiante, de acuerdo con sus posibilidades.
-
Reconocimiento,
descripción y representación de figuras, cuerpos y
composiciones
geométricas.
No se
trata
de hacer un estudio exhaustivo de todos los elementos
geométricos
que han visto las alumnas y los alumnos en años anteriores. Se
aspira
a que, en las actividades geométricas que se les propongan,
adquieran
"soltura" y manejen comprensivamente aquellos elementos que vayan a
utilizar,
así como las relaciones básicas para describir y
organizar
el plano y el espacio. Todo ello utilizando terminologías y
notaciones
adecuadas a la situación en estudio o al procedimiento en uso.
Este
aprendizaje
se debe abordar a través del proceso de descomposición de
formas complejas en formas elementales, del análisis y la
búsqueda
de las propiedades de estas formas elementales y de la síntesis
posterior, bien con la intención de reconstruir de forma
operativa
las formas complejas o de llegar al comprenderlas mejor, o bien la
intención
de diseñar y construir formas nuevas. Por ejemplo, el problema
del
recubrimiento de superficies planas o poliédricas dará
lugar
al estudio de las teselaciones, polígonos regulares y construir
elementos de decoración (mosaicos, frisos, cenefas, rosetones) y
de construcción (arcos, bóvedas, artesonados...)
Con
este
tipo de actividad se puede fomentar en los alumnos una actitud de
curiosidad
y búsqueda de regularidades y relaciones entre los elementos que
componen las figuras y, al mismo tiempo, desarrollar el sentido
estético
y el gusto por el orden y por la complejidad que puede obtenerse a
partir
de formas muy simples.
-
Construcciones
en el plano y en el espacio de forma fundamentalmente manipulativa.
La
manipulación
y construcción de figuras geométricas espaciales
contribuirá
a un conocimiento más elaborado sobre las mismas, pasando de las
nociones fundamentales perceptivas a la conceptualización de
las
formas y figuras mediante la detección de regularidades y la
consideración
de elementos y relaciones.
Para
la
realización de estas actividades los alumnos seguirán
diversos
criterios: partir de las propiedades conocidas, seguir las nociones
intuitivas
que poseen, utilizar instrumentos de dibujo y medida, utilizar otros
elementos
como plantillas, espejos, globos terráqueos, etc.
Superarán
de esta forma los problemas de representación de las formas
espaciales
en el plano, debidos a la tridimensionalidad y se facilitará,
para
ellos, el modo de representación convencional.
Este
tipo
de trabajo servirá también de ayuda para introducir a los
alumnos en los conceptos de área y volumen, a la vez que fomenta
perseverancia y flexibilidad en la búsqueda y mejora de
soluciones
a los problemas. La apreciación del número de elementos
que
pueden ser contenidos en una determinada figura o forma espacial, como
por ejemplo, el número de losas o de bloques que caben en una
determinada
superficie o volumen, puede constituir una adecuada aproximación
intuitiva a dichos conceptos y facilitar el posterior aprendizaje de
las
fórmulas matemáticas.
-
Interpretación,
construcción y utilización de modelos geométricos,
esquemas, mapas, planos... y deducción de datos o de
información
a partir de ellos.
También
se debe iniciar al alumno en la utilización de la
representación
espacial de figuras o formas geométricas, de uso habitual en la
sociedad actual. Se trata de introducirlo paulatinamente en la
interpretación
de representaciones tales como croquis, planos de edificios, planos de
ciudades, mapas... y en su construcción simplificada, ya sea de
forma aproximada aunque expresiva, ya sea de forma más elaborada
y objetiva. Para llegar a dominar este último tipo de
representación,
los alumnos y alumnas tienen que aprender a transformar las medidas de
figura representativa y viceversa, es decir, tienen que llegar a
conseguir
el dominio de la escala.
-
Mediciones,
directas o indirectas, de longitudes, ángulos, diedros,
áreas
y volúmenes.
La
tarea
de los alumnos y las alumnas consiste, por un lado en el cálculo
de áreas, perímetros, volúmenes, etc., y, por
otro,
en decidir qué debe medir y cómo hacerlo para obtener los
datos que permitan calcularlos, controlando la magnitud de los errores
cometidos.
La
medida
de áreas y volúmenes de las figuras simples se debe
iniciar
por medio de descomposiciones, desarrollos, etc. y sólo al
iniciar
por proceso es conveniente obtener las fórmulas
correspondientes.
El proceso de obtención de la medida es lo que dará
significado
a esas fórmulas.
-
Conocimiento
y aplicación de algunas propiedades geométricas
básicas:
teorema de Pitágoras, configuraciones de Thales, semejanza de
figuras
y nociones básicas de trigonometría.
La
necesidad
de estudiar los procedimientos de medidas indirectas de segmentos, de
ángulos
y de diedros en grados sexagesimales surge, principalmente, en dos
situaciones:
medidas de elementos no accesibles y medidas de figuras elementales que
hay que utilizar para construir formas complejas de dimensiones dadas.
En cualquiera de los dos casos, los alumnos y las alumnas deben
utilizar,
además del análisis según triángulos
semejantes
y el teorema de Pitágoras, las razones trigonométricas en
los casos de triángulos rectángulos.
El
estudio
de la semejanza se realizará en su doble vertiente de
representación
de figuras a escala, y de cálculo de medidas lineales de
elementos
de una figura a partir de otros.
-
Reconocimiento
y representación de traslaciones, giros y reflexiones.
La
percepción
y la representación mentales del movimiento no causal y su
reproducción
intencional y práctica a través de un proceso de
análisis
que reduce el movimiento a una composición de traslaciones,
giros
y reflexiones, constituye un aspecto primordial de la
comprensión
matemática o artística. Los alumnos y las alumnas han de
llegar a conocer las peculiaridades de cada uno de estos movimientos
simples,
realizar composiciones con ellos y descomponer de modos diversos los
movimientos
dados.
Muchas
figuras, naturales o creadas por el hombre, presentan una
simetría
axial. Un buen contexto lo constituye el arte islámico andaluz
medieval).
Es conveniente desarrollar en los alumnos el gusto por la
observación,
descripción y construcción de figuras mediante elementos
simples y pares de simetrías. Posteriormente, se
estudiará
cómo a partir de la simetría axial se obtienen las
traslaciones
y los giros. Este tipo de trabajo conducirá a la
comprensión
y valoración de las distintas posibilidades, distribución
y complementariedad de formas, espacios y colores y redundará en
un mayor aprecio por nuestro legado cultural.
En
nociones
intuitivas complementarias de "forma" y "contorno" se adquieren
observando
lo que tienen en común figuras distintas que, aunque difieran en
tamaño, pueden ofrecer un mismo aspecto al ser observadas desde
lugares adecuados. Esto hace necesario el estudio de la semejanza como
composición de homotecarias y movimientos.
-
Resolución
de problemas usando modelos geométricos.
Se
trata
de que los alumnos y las alumnas realicen indagaciones sobre problemas
geométricos, elaboren hipótesis diferenciando los
elementos
conocidos de los que pretenden conocer y establezcan estrategias para
su
verificación.
Con
objeto
de valorar los aspectos estéticos de las formas
geométricas
se considerarán las aplicaciones prácticas de la
geometría,
en diversos ámbitos de la realidad y de nuestro patrimonio
cultural
relacionados con el urbanismo, la arquitectura, el diseño y el
arte
contemporáneo.
5.
Tratamiento
de información estadística y del azar
Los
esquemas
estadísticos y probabilísticos, como marco interpretativo
de múltiples acontecimientos que caracterizan la
percepción
del mundo en nuestra cultura, constituye un complemento ineludible de
los
esquemas deterministas hasta ahora imperantes en los modelos de
enseñanza
y aprendizaje de este área.
El
acercamiento
a medios informáticos y de comunicación, es especialmente
fructífero en este núcleo. Permite reflexionar y valorar
la incidencia de los nuevos medios tecnológicos en el
tratamiento
y representación de la información.
-
Acercamiento
a los elementos básicos de la estadística descriptiva:
encuestas
y sondeos de opinión, necesidad del muestreo, recogida y
organización
de los datos (agrupamiento, elección de clases,
tabulación
y recuento, obtención de la tabla de frecuencias).
El
estudio
de las modalidades que presentan una característica determinada
conduce al análisis de distribuciones y, frecuentemente, a la
estimación
de distribuciones mediante el estudio de muestras. En este estudio
están
implicadas cuestiones que los alumnos han de recorrer y vivenciar si se
pretende que puedan entender estadísticas de las que aparecen en
los medios de comunicación. Algunas cuestiones a plantear son:
la
influencia de la redacción de las preguntas en los cuestionarios
la representatividad de una muestra, el proceso de organización
de datos y los cálculos derivados de la obtención de
frecuencias
absolutas, relativas y porcentajes.
Es
importante
desarrollar desde el principio buenos hábitos y actitudes para
planificar
sistemáticamente la toma de datos, realizarla con S
precisión
y rigor, expresar los datos obtenidos de forma ordenada que facilite su
compresión y tratamiento posterior, y a interpretarlos de forma
ajustada. Con todo esto se contribuirá a desarrollar actitudes
críticas
frente a la interpretación de resultados procedentes de
extrapolaciones
que se realizan desde otros ámbitos.
-
Representaciones
gráficas de las distribuciones de frecuencia a través de
polígonos de frecuencia, histogramas, diagramas de sectores,
gráficos
de barras, pictogramas...
La
representación
de distribuciones forma parte de la presentación habitual de
datos
en los medios de información. Por tanto, los alumnos y las
alumnas
deberán saber interpretar adecuada y críticamente estas
formas
de representación, dentro del contexto que se está
tratando,
así como construirlas decidiendo qué
representación
gráfica es conveniente en cada caso.
-
Obtención
de los parámetros de centralización y dispersión.
Es
necesario
considerar los problemas que se plantean al elegir, como medida
representativa
de la muestra, una de las medidas de centralización, ya sea la
media,
mediana o la moda, analizando en cada caso cuál de ellas es la
más
oportuna. La valoración crítica del grado de
representatividad
del parámetro de centralización elegido, debe llevarse a
cabo mediante la interpretación exploratoria de los datos y
utilizando
la información que proporcionan los parámetros de
dispersión,
es decir, el rango, la varianza y la desviación típica.
Todo
ello en el ámbito de la resolución de problemas, ya que
permitirá
conectar los aprendizajes que se están describiendo.
-
Resolución
de problemas elementales de combinatoria utilizando los diagramas de
árbol
y algunas técnicas de recuentos directos y por recurrencia.
Se
estudiarán
sólo los casos en los que el cardinal del espacio muestral sea
"pequeño"
o se utilizarán herramientas informáticas, de modo que no
sea preciso un tratamiento general de las técnicas de conteo ni
una simbolización excesiva. Por tanto, no es preciso formalizar
la combinatoria.
-
Estimación
y medición de la probabilidad de distintos tipos de sucesos
mediante
experimentación reiterada y, aplicando la Ley de Laplace, en los
casos equiprobables. Resolución de problemas de probabilidad
condicionada.
A
menudo
se presentan situaciones en las que no es posible predecir el
resultado,
bien porque no se poseen sobre ellas datos suficientes, bien porque la
ingente cantidad de variables que influyen en el fenómeno hace
impracticable
la predicción, o bien porque no se conoce el proceso. Para
llevar
a cabo el estudio de estos fenómenos es necesario el
cálculo
de probabilidades y, para desarrollar la capacidad de investigar este
tipo
de fenómenos, debe los alumnos y las alumnas adquirir
tanto
una disposición favorable a investigar este tipo de
fenómenos,
como una buena práctica en las técnicas que
permitan
abordar dicho estudio de un modo sistemático.
Si se
analizan
distintas muestras, se observa que las frecuencias relativas de una
determinada
modalidad son valores relativamente próximos entre sí,
dependiendo
el grado de proximidad, fundamentalmente, de la raíz cuadrada de
los tamaños de las muestras.
Se
debe
experimentar con muestras de tamaño creciente, de modo que
se
vaya tomando conciencia de la estabilización de las frecuencias
relativas a medida que aumenta el número de pruebas. Este
proceso
conduce a la percepción de que existe un número (la
probabilidad) hacia el que tienden las frecuencias, pero también
el hecho de que esta tendencia es muy lenta. En este sentido, el uso
del
ordenador es de gran ayuda, pues permite simular la realización
de un gran número de pruebas en un tiempo razonable.
Antes
de
realizar medidas o cálculos sobre la probabilidad es conveniente
que los alumnos y las alumnas, lo mismo que con cualquier otro tipo de
medidas o de cálculos, anticipen una apreciación del
valor
de la probabilidad.
A
partir
de las probabilidades de los sucesos simples calculados por la regla de
Laplace, por medio de frecuencias o por simple estimación, se
calcularán
las probabilidades de sucesos complejos analizándolos
previamente
y aplicándoles las reglas de probabilidad necesarias.
Si se
modifican
las condiciones iniciales de un experimento aleatorio varían
normalmente
las probabilidades de los sucesos. Se estudiará esta dependencia
aleatoria (o independencia, en su caso) y se desarrollará el
concepto
de probabilidad condicionada y, en contraposición, el concepto
de
sucesos independientes.
Es
necesario
que las alumnas y los alumnos lleguen a comprender que la toma de
decisiones
en el estudio de los fenómenos aleatorios es algo que se puede
sistematizar.
En tal sentido, los juegos de azar son una fuente importante de
situaciones
para trabajar e incentivar, con actitud crítica, la toma de
decisiones
y el análisis de los errores más frecuentes
relacionados
con ellas.
En la
toma
de decisiones no debe influir de manera única la probabilidad de
un suceso, sino que habrá de asociársele la ganancia o
pérdida
que supone la realización de tal suceso. Ello conduce a la
necesidad
del estudio de la esperanza matemática, de modo que el
cálculo
de la probabilidad adquiera todo su sentido.
Especificaciones
para el cuarto curso
La
diversidad
de intereses, motivaciones, actitudes y aptitudes de los alumnos en los
últimos cursos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria,
exige
que, al menos en este último curso, se propongan dos opciones
cuyo
tratamiento ha de ser distinto, tanto en los contenidos, como en la
forma
de abordar su estudio. Ello no afecta al resto de los elementos
curriculares
(objetivos, metodología y evaluación).
Las
siguientes
orientaciones generales, intentan ilustrar la diferente intencionalidad
de ambas opciones.
Opción A:
En
todos
los bloques se pondrá el énfasis en los contenidos
básicos
enfocados al logro de tres metas:
-
Asegurar
los aprendizajes matemáticos necesarios en su actual
formación
académica.
-
Desenvolverse
con soltura en situaciones cotidianas.
-
Tener
acceso a distintas ofertas profesionales en un futuro inmediato.
Se
centrará
la atención en la resolución de situaciones
problemáticas
en una amplia gama de contextos, con un tratamiento donde prime la
construcción
intelectual de procedimientos frente a la formalización de
contenidos
matemáticos. La aplicabilidad, la diversidad de medios e
instrumentos
(tablas, gráficas, calculadoras, etc.) y el desarrollo de la
capacidad
de "aprender a aprender", serán los ejes fundamentales de esta
opción.
Opción B:
Se
potenciará
una mayor profundización en los conceptos y procedimientos
matemáticos,
mediante una utilización de distintos lenguajes
simbólicos
y de representación formales.
En
Números
y Medidas, se profundizará el acercamiento a las sucesiones, en
el sentido de intuir la existencia de patrones que,
matemáticamente,
son inacabables. No se hace mención explícita de ninguna
idea de infinito (actual o potencial) o de límite.
En
Algebra,
se profundizará en el tratamiento codificado de distintas
situaciones
y se abordará la resolución de inecuaciones de primer
grado,
sin necesidad de exponer una teoría sobre ellas.
En
Gráficas
y Funciones, se profundizará en la noción de dependencia
funcional, construyendo un concepto de función y se
procurarán
destrezas en el manejo de funciones dadas por expresiones elementales.
En
Geometría,
se profundizará en el razonamiento proporcional, con ayuda de
las
homotecias y semejanzas. También se abordarán situaciones
trigonométricas de mayor complejidad.
En el
Tratamiento
de la información Estadística y del Azar, se
intensificará
el manejo de variables aleatorias ligadas a los juegos de azar.
En
resumen,
las líneas fundamentales de esta opción B se
orientarán
hacia un mayor grado de rigor, de formalización, de
abstracción
y de precisión que en la Opción A. Se propondrán
ejemplos
sencillos de demostraciones o se potenciarán las que surjan
espontáneamente
de los alumnos y las alumnas.
Orientaciones
metodológicas
En el
Anexo
de Aspectos Generales se ha definido el marco en el que debe
encuadrarse
la enseñanza de cualquiera de las Areas de esta etapa educativa.
Dentro de este marco conviene ofrecer una serie de pautas orientativas
que guíen la actuación del profesor en los procesos de
enseñanza
y favorezcan, paralelamente, los procesos de aprendizaje de los alumnos.
La
construcción
de los conocimientos matemáticos parte de la actividad, la
representación
y la reflexión sobre ella. Equilibrar estas perspectivas es una
tarea de primer orden.
La
estructuración
del conocimiento matemático es un proceso a largo plazo que
necesita
la "construcción" de instrumentos intelectuales cada vez
más
eficaces y sistemáticos para interpretar, representar, analizar,
explicar y predecir hechos y fenómenos de distintas
características,
entre los que ocupan un lugar importante los referidos a la "realidad".
Este proceso, la reflexión compartida acerca de las actividades
realizadas por los alumnos y alumnas, ha de tener un lugar
preponderante.
El grupo permite la confrontación de puntos de vista y
opiniones;
ayuda a relativizar la propia perspectiva y conduce al logro de una
objetividad
creciente.
Las
alumnas
y los alumnos poseen conocimientos de tipo matemático que se han
ido configurando, a partir de la propia experiencia, en la
Educación
Primaria a nivel escolar y extraescolar. El Trabajo instructivo que los
tiene en cuenta se enriquece con experiencias nuevas y ayuda a
establecer
relaciones sustantivas entre lo conocido y lo que se va a aprender.
El
profesor
juega un papel crítico en la creación de un clima
relacional
en el aula que transforma un simple espacio físico en un espacio
de trabajo compartido. El profesor debería tener en cuenta las
informaciones
que el grupo de alumnos le envía para favorecer los procesos de
aprendizaje y graduar los distintos ritmos de trabajo.
El
marco
en el que se sustenta este currículum permite distintos enfoques
que son necesarios y convenientes para estructurar y secuenciar los
conceptos,
procedimientos y actitudes. También son necesarios para abarcar
la enorme riqueza derivada de la diversidad de centros, de profesores y
de alumnos, y para poder traducir situaciones genéricas a
situaciones
formativas para los alumnos. Por ello, con los siguientes criterios, se
pretenden enunciar ciertas zonas de encuentro y de equilibrio
entre
distintos enfoques metodológicos que permiten orientar el
trabajo
en el aula:
-
Interesar
a los alumnos y alumnas en los objetos de estudio que se vayan a
trabajar.
Favorecer
el interés de los alumnos es un aspecto tan necesario para el
aprendizaje
del área como complejo. La diversidad de situaciones y variables
que inciden en cada aula, impiden articular soluciones óptimas
de
validez general. Algunas sugerencias que pueden resultar útiles
son:
- Procurar
una
variada gama de situaciones didácticas surgidas en diversos
contextos.
Un contexto puede ser una situación problemática de la
vida
real, la consecuencia de un trabajo comenzado, una propuesta de centro
de interés hecha por los alumnos, una propuesta sugerida por el
profesor (relacionada con otras situaciones), problemas de
resolución
no inmediata, textos de historia de las matemáticas que den una
perspectiva cultural, etc.
-
Utilizar
recursos diversos que permitan, a los alumnos y alumnas, la
manipulación
(a fin de comprender los conceptos, utilizarlos con un propósito
práctico y recurrir a ellos) para verificar los resultados
obtenidos
y las conclusiones elaboradas.
-
Hacer
evidente la funcionalidad de "esos" objetos de estudio para el
aprendizaje,
enunciando las metas y los conocimientos deseables; proporcionar a los
alumnos y alumnas la oportunidad de poner en práctica en
"situaciones
nuevas" los conceptos, procedimientos y actitudes trabajados y
aprendidos
de manera que se ponga explícitamente de manifiesto su
utilidad.
-
Resaltar
actitudes positivas que surjan entre los alumnos, para introducir un
clima
"adecuado" de trabajo que equilibre el esfuerzo individual y el
colectivo.
-
Crear
un ambiente de trabajo que facilite las relaciones de
comunicación
durante la clase, sin agobios de tiempo.
Con
este
tipo de actividades los alumnos han de "operar", también, con
opiniones,
ponerse en el lugar de otros, refutar, argumentar en contra o aportar
datos.
Se construyen y refuerzan actitudes y valores propios de la "actividad
matemática": mayor autonomía de pensamiento, más
confianza
en sus propias habilidades, gusto por la certeza, etc.
-
Tener
en cuenta, en cada situación de aprendizaje, los conocimientos
que
los alumnos y alumnas ya poseen.
La
existencia
de diferencias entre los alumnos, ya sea en conocimientos, ya sea en
capacidades,
aconseja orientar la acción docente en el sentido de
proporcionar
experiencias y actividades que permitan conocer la realidad inicial.
Los
alumnos
disponen de una serie de conocimientos y actitudes que influyen en el
aprendizaje
matemático y que son punto de partida obligado para la
reestructuración
de sus conocimientos.
En
este
sentido, deberían combinarse sugerencias como las siguientes:
-
Suscitar,
ante cada nueva situación o tarea, la expresión de lo que
los alumnos conocen sobre ella, aunque dicha expresión no se
adecue,
por tratarse de "ideas previas" o "intuiciones", a los modos de
expresión
corrientes entre matemáticos.
-
Desarrollar
la convicción de que los errores son fuente de aprendizaje y una
poderosa herramienta para analizar la naturaleza de los propios
conocimientos
y superar sus deficiencias.
-
Respetar
distintas "lógicas" en la presentación de informes o en
las
discusiones matemáticas de los alumnos, dentro de un proceso de
aproximaciones sucesivas al conocimiento.
-
Analizar
el objeto de estudio, para programar la diversidad de actividades que
materializan
el proceso de enseñanza y para presentar los contenidos de forma
integrada y recurrente.
Afrontar
este criterio tiene implicaciones a distintos niveles que no deben
recorrerse
de forma rígida y lineal. Algunas son:
-
Integrar
los objetivos y contenidos en actuaciones concretas, estructuradas como
unidades lectivas o unidades didácticas, que sirvan para el
aprendizaje
de los alumnos y alumnas.
-
Analizar
los contenidos sobre los que va a trabajar para disponer de una
visión
global, que abarque la etapa, y de una visión referida a la
unidad
de trabajo.
-
Examinar
las estructuras de los conceptos y procedimientos que van a ser
estudiados
relacionándolos entre sí y con otros conceptos y
procedimientos.
Esto permite establecer diversos itinerarios didácticos y
estructurar,
a menudo, la secuencia concreta de tareas que han de realizar los
alumnos.
-
Valorar
el soporte conceptual necesario para trabajar con cierta
garantía
de éxito sobre cada objeto de estudio (teniendo en cuenta el
soporte
conceptual que los alumnos y alumnas ya han puesto de manifiesto).
-
Explicitar
grados intermedios de formalización y profundización
entre
los conocimientos de los alumnos y alumnas y las características
del conocimiento matemático en cuestión.
-
Utilizar
distintas estrategias didácticas.
Resulta
imprescindible buscar y encontrar un equilibrio entre distintos
enfoques
metodológicos, lo que requiere, por una parte, que las tareas
matemáticas
de los alumnos y alumnas surjan en contexto, que partan de una cierta
"realidad"
susceptible de ser matematizada (evitando, por tanto, la teoría
por la teoría), y, por otra, que las vivencias
matemáticas
no sean reducidas a la pura experimentación y "tanteo".
Este
criterio
está especialmente relacionado con todos los demás y, por
tanto, su caracterización está explicitada
horizontalmente
en los otros criterios. De todas formas, algunas "herramientas" para el
profesor son:
-
Analizar
y estructurar la secuencia concreta de tareas que han de realizar los
alumnos
y alumnas.
-
Invitar,
sistemáticamente, a los alumnos y alumnas a resumir y sintetizar
la labor realizada.
-
Resumir
y sistematizar la tarea realizada, integrándola con tareas y
actividades
anteriores.
-
Orientar
y reconducir las cuestiones enunciadas por los alumnos y alumnas, de
manera
que se conviertan en cuestiones matemáticas pertinentes y a su
alcance.
-
Facilitar
los medios que permitan a los alumnos y alumnas contestar a las
preguntas
que se han formulado, suscitando estilos y climas de trabajoque
faciliten
la comunicación y la consecución de la tarea.
-
Comunicar
el trabajo realizado, expresándolo en un lenguaje pertinente en
el contexto de la situación y de la intención
comunicativa.
-
Explicitar,
con la mayor precisión posible, el proceso y los instrumentos de
evaluación, indicando su ponderación relativa.
-
Evaluar
la metodología a posteriori (tareas realizadas, objetivos
perseguidos,
los conocimientos utilizados, grado de "implicación" del grupo).
Herramientas
metodologías más globales, que, en relación con la
lista precedente, contribuyen a la consecución de posibles
organizaciones
del trabajo, son las que se basan en la "resolución de
problemas"
y en los "trabajos de investigación". Permiten desde la
adquisición
de destrezas básicas, hasta el desarrollo de temas generales de
investigación (al alcance de los alumnos y alumnas), así
como el desarrollo de capacidades (enunciar y comprobar conjeturas,
elaborar
y utilizar estrategias para la resolución de una
situación
problemática, pensar en estrategias alternativas, utilizar
instrumentos
y técnicas diversas en un contexto de aprendizaje, reflexionar
sobre
el proceso seguido y valorar los resultados, tomar decisiones, y
entre otras, comunicar un trabajo referido a un proceso concreto sobre
el que han podido trabajar otros alumnos).
-
Observar
y coordinar el desarrollo de las tareas en el aula, procurando que cada
alumno alcance su ritmo de trabajo óptimo.
Asumir
la diversidad de situaciones, de capacidades y de intereses que se dan
en el aula, obliga a equilibrar de nuevo, el respeto del ritmo personal
de trabajo de cada alumno y el reconocimiento de que no todos tienen
por
que llegar a los mismos niveles de conceptualización, con el
necesario
estímulo para que se alcance el nivel más adecuado de
trabajo
de los mismos.
Los
centros
escolares deben favorecer la integración social. También
deben ser lugares que propicien el desarrollo de la personalidad de
cada
cual y el respeto y la solidaridad con los demás. Esta doble
meta
exige la búsqueda de zonas de equilibrio.
Algunas
estrategias a las que puede recurrir el profesor son:
-
Ofrecer
en cada caso el tiempo necesario para la construcción
significativa
de los conocimientos.
-
Alternar
el trabajo individual con el de grupo y propiciar el intercambio fluido
de papeles entre alumnos y alumnas como mecanismo corrector de posible
prejuicios sexistas.
-
Diversificar
el uso de códigos y modos de expresión con objeto de que
los alumnos y alumnas establezcan relaciones pertinentes.
-
Individualizar,
en la medida de las posibilidades, el seguimiento concreto del
aprendizaje
de cada alumno.
-
Coordinar
los distintos ritmos de trabajo y de adquisición de
conocimientos.
-
Evaluar
regularmente con los alumnos y alumnas el trabajo realizado.
La
consideración
de la evaluación como criterio metodológico (y no
solamente
como tarea del profesor, en tanto que coordinador de la secuencia
educativa),
se fundamenta en que la participación en algún tipo de
evaluación
relacionada con el proceso de enseñanza-aprendizaje ayuda a
involucrar
a los alumnos y alumnas en la compresión de su propio proceso de
aprendizaje. Al compartir algunos aspectos de esta tarea
(metodología
de trabajo, papeles asumidos por el profesor y los alumnos,
rendimientos
obtenidos, etc.) se promueve, casi siempre, el esfuerzo en los
próximos
aprendizajes y se facilita la gestión de las siguientes
secuencias
de actividades.
-
Tener
en cuenta los condicionantes externos e internos.
Deben
considerarse
los condicionantes que la práctica cotidiana introduce en la
"realidad"
de los centros de enseñanza. Algunos de ellos son:
- El
tiempo.
Influye de dos maneras en el trabajo del aula. Globalmente, porque fija
en cuatro cursos escolares el tiempo concedido para conseguir los
aprendizajes
deseados. Localmente, porque fija la duración habitual de las
clases
de matemáticas. Este último depende esencialmente del
profesor,
que puede dosificar y repartir los tiempos entre los distintos tipos de
tareas que van a realizar los alumnos con él (intervenciones del
profesor, trabajo personal, tareas de grupo, ...).
- El
espacio.
La gestión del aula es un elemento importante en el aprendizaje.
Además de los elementos objetivos (como son, por ejemplo,
iluminación,
espacio de trabajo, mobiliario de almacenamiento) influyen otros
elementos,
de carácter más subjetivo, como son: la
disposición
de las mesas de los alumnos según se trate de un trabajo
individual
o en grupo, la accesibilidad de los recursos necesarios, ...
- Los
materiales
y recursos. Una gestión racional de su uso permitirá un
aprovechamiento
óptimo por los alumnos y las alumnas.
Criterios
de evaluación
En el
Anexo
de Aspectos Generales se han definido los objetivos y las
características
de la evaluación del proceso educativo, así como el
conjunto
de elementos que deben evaluarse. La contribución
específica
que desde este área puede hacerse a este proceso, se traduce en
una mayor concreción de determinados aspectos de la
evaluación
del desarrollo de las capacidades de los alumnos. De ella pueden
obtenerse
informaciones para la evaluación del resto de los elementos que
participan en el proceso educativo.
En
este
apartado se establecen criterios que ayudan a valorar el desarrollo de
las capacidades propuestas. La flexibilidad con que deben ser usados se
comenta igualmente en el Anexo de Aspectos Generales.
Estos
criterios
de evaluación emanan de la justificación que se han hecho
del área y, por tanto, de la propuesta de objetivos realizada.
El
proceso
de evaluación hace referencia al seguimiento y valoración
de los aprendizajes de los alumnos y alumnas, que el profesor realiza
de
forma sistemática y continua.
-
Sobre
la complejidad de los conceptos y procedimientos adquiridos.
La
actividad
matemática que realiza el alumno le obliga a relacionar
distintos
aspectos del conocimiento matemático (notaciones, destrezas,
conceptos,
procedimientos, ...). La evolución de estos usos, expresiones o
menciones indica mejora, estancamiento o dificultades en el aprendizaje
de los alumnos y alumnas.
Es
necesario,
sin embargo, asumir que hay contenidos de uso común que
entrañan
dificultades de compresión para los alumnos, por ejemplo:
enteros
negativos, algoritmos de la suma de fracciones, manipulación de
desigualdades o manejo de variables. Su apropiación no es un
proceso
lineal y la propia historia de la constitución de los
conocimientos
matemáticos muestra buenos ejemplos de ello.
Con
este
criterio se pretende evaluar la capacidad del alumno para:
-
Expresar
ideas y relaciones matemáticas utilizando terminologías,
notaciones y estructuraciones adecuadas al nivel de aprendizaje donde
se
esté trabajando.
-
Elaborar
y manejar representaciones (gráficos, modelos, diagramas, ...)
para
expresar conceptos, discriminando entre sus características
más
o menos relevantes, y, establecer relaciones entre los mismos.
-
Justificar
los distintos pasos de un procedimiento, valorando la oportunidad de
los
mismos.
-
Sobre
la capacidad de abstracción.
La
capacidad
de abstracción e reconocerá, fundamentalmente, en los
procesos
de matematización de situaciones tomadas de la vida cotidiana,
en
la elaboración de estrategias para resolver problemas, en la
optimización
de los enfoques que permiten resolver situaciones planteadas y en la
sistematización
de las conclusiones del trabajo realizado.
Por
ejemplo,
en el caos de un juego, unos alumnos orientarán en actividad a
convertirse
en "buenos jugadores", mientras que otros intentarán determinar
estrategias ganadoras o relaciones prohibidas, lo que denota una mejor
capacidad de abstracción actual desde el punto de vista de las
matemáticas
(sin que esto prejuzgue que los que empezaron intentando hacerse
"jugadores
expertos" no puedan llegar, posteriormente, a realizar tales
abstracciones
u otras más potentes.
A
menudo,
conocimientos previos no adecuadamente contrastados influyen
negativamente
en la capacidad de abstracción. Esto ocurre, por ejemplo, cuando
un alumno anuncia su expectativa de que al multiplicar dos
números
siempre debe salir algo mayor que esos números (eso ni siquiera
es cierto entre naturales ya que 0x5=0; 1x5=5)... El mismo
fenómeno
ocurre con el razonamiento proporcional, cuando se aplica
irreflexivamente.
Una buena capacidad de abstracción incluye la actitud
precautoria
que lleva a reconocer las limitaciones de los conceptos y
procedimientos
que se están usando.
Con
este
criterio se pretende evaluar la capacidad del alumno para:
-
Sistematizar
y resumir conclusiones de un trabajo realizado e interpretar las ideas
matemáticas presentes, en distintas formas de expresión.
-
Traducir
los elementos de un problema de un modo de expresión a otro (por
ej. De un enunciado a una gráfica) y, argumentar las estrategias
más oportunas para su resolución.
-
Localizar
un mismo concepto en distintos contextos, valorando su utilidad como
modelo
explicativo.
-
Sobre
el dominio jerárquico de contenidos.
Se
trata
de un aspecto paradójico en el proceso de construcción de
los conocimientos por los alumnos. El dominio jerárquico de los
contenidos se elabora, frecuentemente, a partir del rechazo de las
posibilidades
menos fecundas y potentes a largo plazo, pero éstas, a su vez,
son
más útiles en la resolución de problemas a corto
plazo,
ya que permiten conectar de forma significativa los conocimientos de
los
alumnos y alumnas con otras formas más elaboradas de los mismos.
A la
evolución
de este aspecto contribuirá de manera decisiva un tratamiento
metodológico
que evite "imponer" los procedimientos cuya eficacia resulta evidente
al
profesor, en beneficio (provisional) de los procesos de
resolución,
actualmente empleados por los alumnos y, que estructure cuidadosamente
los temas a tratar, de manera que los alumnos descubran como ciertos
conceptos
y destrezas resultan, a la larga, más rentables que otros.
Así
las medidas indirectas implican un dominio jerárquico de ciertos
contenidos geométricos ya que basta, por ejemplo con conocer la
medida (directa) de la longitud del lado de un triángulo
equilátero
para deducir la medida de resto de las magnitudes que puedan interesar
de él.
Con
el
criterio se pretende evaluar la capacidad del alumno para:
-
Conocer
hechos específicos con la terminología adecuada y,
relacionar
conjuntos estructurados de hechos mediante conceptos.
-
Utilizar
algoritmos (numéricos, geométricos, algebraicos, ...)
para
efectuar operaciones y, conocer sus limitaciones.
-
Organizar
y analizar datos e informaciones y, reconocer y descubrir relaciones.
-
Sobre
el uso de herramientas lógicas.
Con
la
expresión "herramientas lógicas" no se hace referencia a
conocimientos de Lógica, que no incluyen en este
currículum,
sino al uso correcto de algunas formas del razonamiento que son de uso
común y elemental.
Por
ejemplo,
"si se reconoce que un cuadrilátero tiene un ángulo que
no
es recto, se puede deducir que no es rectángulo" o "si se
observa
que, al cabo de 100 lanzamientos de un dado, ha salido el "6" 97 veces,
se puede deducir, que el dado está trucado". En el primer caso
la
deducción es lógica, porque hace referencia a elementos
característicos
de la definición de un rectángulo; en el segundo caso, la
deducción es "plausible", se ha experimentado el lanzamiento de
dados, pero no hay ninguna razón matemáticas que la avale.
En
esta
etapa las "herramientas lógicas" deberían permitir al
alumno
convencerse de algo, convencer a un compañero y, por
último
convencer a su profesor. Se excluye, por tanto, la exigencia de
demostraciones
impecables; si el profesor detecta su aparición
espontánea
en el discurso de algunos alumnos, podrá ser procedente o
inadecuada,
según los casos, su imposición al resto de la clase.
El
desarrollo
de tales "herramientas" va unida al desarrollo de actitudes encaminadas
a enunciar, del modo más preciso posible, las condiciones en las
que se cumplen determinados resultados obtenidos; a conectar un nuevo
resultado
con otros anteriores, de manera que se mejore en lo posible la "red" de
conocimientos matemáticos; a inducir resultados a partir de
casos
particulares; a seguir los pasos de una argumentación,
comprendiendo
su oportunidad y/o a detectar posibles errores en la misma.
Con
este
criterio se pretende evaluar la capacidad del alumno para:
-
Reconocer
patrones y proponer hipótesis explicativas (conjeturas).
-
Verificar
conclusiones y realizar inferencias empleando distintas formas de
razonamiento
(inductivo, informal, proporcional, espacial, analógico,
deductivo).
-
Enunciar
argumentos para convencer a los demás, valorar y criticar los
argumentos
de otros y, elaborar contraejemplos.
-
Ejemplificar
procedimientos y resultados generales.
-
Sobre
el uso adecuado de notaciones y procedimientos.
Algunas
preguntas que el profesor tiene que hacerse al relacionar este apartado
con el proceso de evaluación son: ¨Cuál es la
mínima
notación que conviene introducir?, ¨cuál es la
máxima
diversidad procedimental que cabe aceptar?, ¨se está dando
el
equilibrio adecuado entre, por una parte, el aprendizaje y, por otra,
las
expresiones formales o el progresivo rigor en la expresión de
los
razonamientos?
Hay
notaciones
que favorecen el proceso de aprendizaje y hay notaciones que generan
dificultades
innecesarias. El profesor tiene que buscar un equilibrio en este
aspecto
para favorecer el aprendizaje significativo.
En
relación
con los procedimientos de resolución, la situación se
invierte.
Si se trata, por ejemplo, de determinar la suma de los "n" primeros
números
impares, el recurso consistente en aplicar la fórmula de la suma
de una progresión aritmética, es sólo una
vía
posible; puede admitirse también la vía geométrica
o la construcción de una tabla que organice la
información
y sugiera una posible respuesta, etc. Todos estos algoritmos deben
tener
cabida y ser reconocidos como capaces de aportar la clave de la
respuesta.
La propia respuesta correcta no es sólo "n al cuadrado; son
igualmente
aceptables "el cuadrado de lado n" o "el cuadrado de la fila en que
estoy".
Con
este
criterio se pretende evaluar la capacidad del alumno para:
-
utilizar
distintas notaciones, argumentando la conveniencia de cada una para
describir
y trabajar en una situación.
-
Comparar
ideas matemáticas con la misma o distinta notación,
valorando
el papel del simbolismo.
-
Utilizar
distintos procedimientos, argumentar la conveniencia de cada uno para
operar
en cada situación y, describir el procedimiento empleado en la
resolución
de un problema.
-
Efectuar
ampliaciones, generalizaciones y optimizaciones de procedimientos para
resolver problemas no rutinarios.
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