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Currículo
de la Educación Secundaria Obligatoria. Área de
Matemáticas.
(extracto del Decreto
Foral 67/1993, de 22 de febrero, por el que se establece el
currículo
de la Educación Secundaria Obligatoria en la comunidad foral de
Navarra - BON 14-5-93).
Introducción
Las matemáticas
constituyen
un área curricular que se mantiene con carácter
obligatorio
a lo largo de las dos etapas de la enseñanza obligatoria. Como
toda
área, supone un ámbito organizador del currículo
escolar
que traduce y articula, en un conjunto de objetivos y contenidos
concretos,
las intenciones globales que expresan los objetivos generales de la
etapa.
De acuerdo con este
carácter
de instrumento organizador del currículo, el diseño de
esta
área se fijará en función de las siguientes
fuentes
de información:
Información derivada de
los
objetivos generales de etapa: estos señalan las intenciones que
deben perseguirse a través del área, intenciones a las
que
deben responder todos los componentes del currículo. El
análisis
de la cultura, la naturaleza humana y la sociedad brinda criterios que
permiten concretar los grandes objetivos o finalidades de la
educación.
Información
proporcionada
mediante el análisis de la disciplina, de la naturaleza del
conocimiento
matemático y de sus características especificas, ya que
se
pretende que las matemáticas hagan una contribución
específica
a la formación del alumno. La información proveniente de
esta fuente determina fundamentalmente las decisiones relativas a
contenidos
y objetivos del área y va alcanzando un mayor peso a lo largo de
la enseñanza obligatoria.
Todo lo que se conozca sobre
el
aprendizaje y el desarrollo de las personas tiene aplicación al
diseñar el currículo. Por ello, habrá que analizar
los procesos constructivos del conocimiento, las variables
psicoevolutivas
que condicionan el proceso de enseñanza-aprendizaje y los
instrumentos
que pueden optimizar dicho proceso.
Una lectura atenta de los
objetivos
generales de las dos etapas de la enseñanza obligatoria nos
permite
inferir los rasgos esenciales que deberán caracterizar la
educación
matemática, ¿qué se espera de la
contribución
de esta área curricular a la educación global de los
alumnos?
Las matemáticas se
perfilan
como instrumento de comunicación y como ámbito
privilegiado
para la codificación de determinado tipo de mensajes en la
sociedad
actual. Suponen un contexto adecuado para el desarrollo de estrategias
personales de identificación y de resolución de problemas.
La actividad matemática
puede
suponer una experiencia que propicia el desarrollo de unos
hábitos
de razonamiento objetivo, sistemático y riguroso. Las
matemáticas
pueden ser un ámbito en el que el alumno desarrolle su
autoestima,
la sensibilidad estética, la creatividad y la
imaginación,
así como la tenacidad y la flexibilidad de pensamiento,
potenciando,
además, aptitudes específicas. El conocimiento
matemático
puede y debe contribuir a la comprensión de problemas
provenientes
del entorno físico y social.
De la conjunción de los
rasgos
señalados se deduce que las matemáticas propias de la
enseñanza
obligatoria pueden y deben constituir un tipo de conocimiento que
contribuya
al crecimiento personal de los individuos y facilitar, de esta forma,
su
inserción activa, responsable y constructiva en la vida social.
Se ha señalado la
necesidad
de preguntarse por el tipo de conocimiento que representan las
matemáticas,
al tiempo que se analiza su estructura, intentando ver en la disciplina
una forma de pensar y en la estructura una fuente de información
que permita una selección ponderada de contenidos y criterios
para
la concreción de intenciones educativas.
¿Qué son las
matemáticas?
Caben muchas definiciones: un lenguaje; un tipo especial de estructura
lógica; un conjunto de conocimientos sobre los números y
el espacio; una serie de métodos para extraer conclusiones; la
esencia
de nuestro conocimiento del mundo material; o, en fin, una divertida
actividad
intelectual. Es importante adoptar una perspectiva sobre estas
cuestiones,
ya que, a lo largo de la historia del currículo, se han
resaltado
distintos aspectos entre los señalados, que han dado lugar a
diferentes
enfoques en las matemáticas escolares.
En otros momentos
históricos
los currículos de matemáticas han destacado su componente
estructural. Se han presentado como algo construido y visto desde fuera
en su estado de elaboración actual. Frente a este enfoque, la
opción
que aquí se mantiene, entiende que el área curricular de
matemáticas está pensada, no para transmitir la
relevancia
de unos elementos teóricos, sino para elaborar una forma de
pensar
que llamamos conocimiento matemático.
Como ciencia constituida, las
matemáticas
se caracterizan por su precisión, por su carácter formal
y abstracto, por su naturaleza deductiva y por su organización a
menudo axiomática. No obstante, la revisión
epistemológica
de la disciplina nos obliga a diferenciar entre el proceso de
construcción
del conocimiento matemático y las características de
dicho
conocimiento en un estado avanzado de elaboración.
El conocimiento lógico
matemático
hunde sus raíces en la capacidad del ser humano para establecer
relaciones entre los objetos o situaciones a partir de su actividad
sobre
los mismos, y muy especialmente, en su capacidad para abstraer y tomar
en consideración dichas relaciones en detrimento de otras
igualmente
presentes.
La elaboración y
desarrollo
del conocimiento matemático, tanto a nivel histórico como
en su apropiación individual por el alumnado, no se puede
separar
de la actividad concreta sobre los objetos, de la intuición y de
las aproximaciones inductivas impuestas por la realización de
tareas
y la resolución de problemas particulares. Los tanteos previos,
los ejemplos y contraejemplos, la solución de un caso
particular,
la posibilidad de modificar las condiciones iniciales y ver qué
sucede, etc., son auténticas pistas para elaborar proposiciones
y teorías. Desde esta perspectiva de su elaboración y
adquisición,
las matemáticas son, pues, más constructivas que
deductivas.
Por otra parte, el enorme
poder
de las matemáticas como instrumento de comunicación
conciso
y sin ambigüedades les confiere un carácter distintivo.
Gracias
a la amplia utilización de diferentes sistemas de
notación
simbólica (números, letras, tablas, gráficos,
etc.),
son útiles para representar de forma precisa informaciones de
naturaleza
muy diversa, poniendo de relieve algunos aspectos y relaciones no
directamente
observables y permitiendo anticipar y predecir hechos, situaciones o
resultados
que todavía no se han producido.
No obstante, si las notaciones
simbólicas
pueden desempeñar este papel, ello se debe a la propia
naturaleza
del conocimiento matemático, al que sirven de expresión.
Desligado de la actividad constructiva que está en su origen, el
conocimiento matemático, en el ámbito de la
enseñanza
obligatoria, corre el peligro de caer en un puro formalismo y de perder
toda su potencialidad como instrumento de representación,
análisis,
explicación y predicción.
Así pues, la
formalización
y el rigor del conocimiento matemático no son el punto de
partida,
sino más bien el punto de llegada de un largo proceso de
aproximación
a la realidad, de construcción de instrumentos intelectuales
eficaces
para conocerla, analizarla y transformarla.
La insistencia sobre la
actividad
constructiva no supone en ningún caso ignorar que, como
disciplina
científica, las matemáticas tienen una estructura interna
que relaciona y organiza sus diferentes partes y que fundamenta unos
conceptos
en otros.
Esta jerarquización del
conocimiento
matemático se ve acompañada de otro tipo de relaciones
que
podrían representarse horizontalmente:
Hay unas constantes de
procedimiento
–estrategias o procedimientos generales– que pueden utilizarse en
campos
distintos y con propósitos diferentes. Contar, ordenar,
clasificar,
simbolizar, inferir, definir... Son saberes útiles en
geometría,
pero también, por ejemplo, en estadística. Es importante
que a partir de una propuesta adecuada de actividades de
enseñanza
y aprendizaje, el alumnado pueda percibir este hecho,
apropiándose,
en consecuencia, del significado y sentido de dichos procesos.
Por otra parte, y aunque es
necesario
tener en cuenta la estructura jerárquica del conocimiento
matemático
a la hora de planificar su enseñanza, el trasvase
automático
de cadenas de conocimiento, válido desde una concepción
de
la estructura interna de las matemáticas, puede llegar a ser
perjudicial,
e incluso funesto, para el aprendizaje de las mismas. Quizá se
han
dado con demasiada frecuencia formulaciones curriculares que
atendían
más a la consistencia lógica de lo presentado que a las
posibilidades
de verlo "asentado" en el alumno.
La naturaleza de las
matemáticas,
su carácter constructivo y su vinculación con la
capacidad
de abstraer relaciones a partir de la propia actividad y de reflexionar
sobre ellas, obliga a tener especialmente en cuenta, para planificar su
enseñanza y aprendizaje, el nivel de competencia cognitiva del
alumnado.
En efecto: existe un estrecho vínculo entre las relaciones que
los
niños pueden establecer y manejar en un momento determinado y su
nivel de desarrollo intelectual. Los estudios realizados en las
últimas
décadas sobre el desarrollo cognitivo permiten entender las
dificultades
que plantea la comprensión de determinadas propiedades y
relaciones
físicas, numéricas, espaciales, temporales, etc., hasta
edades
muy tardías, que coinciden, en ocasiones, con los últimos
tramos de la educación obligatoria.
Del mismo modo, es un hecho
ampliamente
conocido que el grado de abstracción que impone en ocasiones el
pensamiento matemático, –razonamiento sobre lo posible,
inferencias
a partir de relaciones de implicación entre enunciados
simbólicos
con independencia de lo que representan concretamente,
formulación
sistemática de hipótesis, etc.– está fuera del
alcance
de la mayoría del alumnado durante la educación primaria
e incluso durante gran parte de la educación secundaria
obligatoria.
Conviene recalcar entonces,
que
la vinculación señalada entre competencia cognitiva y
experiencias
de aprendizaje matemático puede y debe interpretarse
también
de la siguiente forma: el aprendizaje de las matemáticas es un
medio
excepcional para desarrollar las capacidades cognitivas que
caracterizan
a un pensamiento formal. De hecho, éste ha sido un argumento
tradicionalmente
utilizado para justificar su inclusión en el currículum
de
la educación obligatoria.
No obstante, es necesario
señalar
que, desde un enfoque constructivista del aprendizaje y la
enseñanza,
y al igual que sucede con los contenidos de otras áreas
curriculares,
el valor formativo de las matemáticas depende sobre todo de
cómo
se enseñan y aprenden; seleccionar y aplicar algoritmos,
explorar
e identificar relaciones entre objetos, situaciones o sucesos, elaborar
estrategias de resolución de problemas, realizar inferencias,
situar
el conocimiento en sus coordenadas espacio-temporales, etc., son
actividades
que favorecen el desarrollo y la adquisición de capacidades muy
diversas y que permiten al alumnado construir una cierta
representación
del significado cultural de esta forma del saber.
En relación con la
última
idea apuntada –historicidad del conocimiento matemático– es
preciso
señalar la necesidad de presentar las matemáticas no como
algo cerrado y dicho para siempre, alejado de la realidad. Se hace
necesario
ver, a través de planteamientos didácticos, el papel de
las
matemáticas en el desarrollo histórico del conocimiento
científico,
cómo toman y han tomado parte en el proceso de
modelización
de la realidad, sirviendo además como medio de validación
de esos modelos, y cómo su evolución y desarrollo ha
determinado
el avance en lo tecnológico, artístico y social de las
sociedades
históricas.
Se hace necesario
además
matizar el significado otorgado al concepto de "realidad". A veces,
esta
realidad es el referente concreto o sensible desde el que percibir
regularidades,
formas, estructuras, variaciones sobre un caso, fenómenos que se
ajustan a modelos matemáticos. Pero en la educación
matemática,
hablar de realidad significa también apoyar la experiencia
matemática
sobre hechos o situaciones, con clara significación para el
alumno,
que pueden provenir de otras áreas curriculares, de la vida
cotidiana,
de su mundo imaginario... De esta manera, además, se pueden
percibir
las matemáticas como un instrumento de conocimiento del mundo
con
sentido para el alumno. No obstante, no puede esto hacer olvidar que a
través de la actividad matemática puede ser creada una
"realidad"
alternativa y que la exploración en la posibilidad pura y el
desarrollo
de modelos "puramente" matemáticos casi siempre contribuyen a
descubrir,
comprender y explicar mejor la complejidad del mundo.
La actividad matemática
no
sólo contribuye a la formación en el pensamiento
lógico-matemático,
sino en otros aspectos muy diversos de la actividad intelectual: la
creatividad,
la intuición, la capacidad de análisis y critica, etc. Y
también puede ayudar a desarrollar hábitos y actitudes
positivas
frente al trabajo: concentración ante las tareas, tenacidad en
la
búsqueda de soluciones a un problema, flexibilidad para cambiar
el punto de vista en el enfoque de una situación... Es decir,
determinadas
formas de actividad matemática favorecen el desarrollo y
adquisición
de las capacidades señaladas y del equilibrio personal, ya que
los
alumnos se enfrentan de modo autónomo a diversos problemas y
toman
conciencia de sus capacidades y de la funcionalidad de su aprendizaje.
Junto a la finalidad
formativa,
las matemáticas escolares tienen una clara finalidad utilitaria
y práctica. Además de constituir una herramienta auxiliar
indispensable para el estudio de los contenidos de otras áreas
curriculares
de la enseñanza obligatoria y post-obligatoria, tienen, en el
marco
de la educación obligatoria, un referente claro: las necesidades
matemáticas en la vida adulta. En la sociedad actual es
necesario
un conocimiento matemático mínimo para comprender
determinado
tipo de mensajes que aparecen continuamente en los medios de
comunicación
social, para realizar medidas y estimaciones de diferente naturaleza, o
para efectuar operaciones comerciales o bancarias propias de la
economía
personal. El interés de unas matemáticas próximas
a aplicaciones inmediatas es uno de los aspectos relevantes en el
tratamiento
y en los objetivos del área, pero no por ello deben limitarse a
conocimientos útiles para situaciones esquemáticas como
las
apuntadas, sino que se debe desarrollar en los alumnos un sentido
numérico
y del espacio, en particular, y, en general, dotarlos de unos
métodos
de razonamiento y de trabajo que les permita reconocer como
matematizables
problemas y situaciones cotidianas y desenvolverse en ellas con los
recursos
precisos, evitando, así, que el desconocimiento o inseguridad
constituyan
ese impedimento que frecuentemente separa a las matemáticas de
lo
cotidiano y las repliega sobre sí mismas.
Dentro de este ámbito
de
preparación para la vida adulta, es necesario hacer una
referencia
especial a la necesidad de promover la participación de las
alumnas,
evitando comportamientos estereotipados que les alejen de esta
área,
con las repercusiones que esto tiene en las opciones profesionales y
apoyando
positivamente el desarrollo de su autoestima y de su interés por
la actividad matemática.
La aparición y el uso
generalizado
en la sociedad actual de nuevos medios tecnológicos introduce
otra
dimensión en la finalidad utilitaria de las matemáticas
escolares.
La introducción de estos medios en la escuela ha de tener
repercusiones
no sólo en cuanto a la manera de enseñar
matemáticas,
sino también en la propia selección de contenidos.
A modo de resumen, se propone
una
orientación caracterizada por los siguientes rasgos:
– Las matemáticas han
de
ser enseñadas y aprendidas de manera que supongan un instrumento
de pensamiento con el que aprehender y comprender lo real bajo aspectos
cuantitativos y cualitativos (forma, relación, modelos...).
– Han de suponer un poderoso
medio
de comunicación que sirva para analizar, representar, explicar y
predecir hechos y situaciones, apoyado en un uso amplio de notaciones
simbólicas.
– Las matemáticas
escolares
propias de la enseñanza obligatoria tienen por finalidad que
todos
los alumnos adquieran los conocimientos matemáticos necesarios
para
servirse de ellos en la vida cotidiana y para desempeños
profesionales
que no requieren una formación especializada. La singularidad y
potencia de los métodos propios de las matemáticas
contribuirán
definitivamente a su desarrollo intelectual y les prepararán
también
para estudios posteriores.
El carácter de las
actividades
matemáticas que propongamos estará determinado por:
– Una concepción de las
matemáticas
potenciadora de la imaginación, la abstracción, la
iniciativa,
la flexibilidad de pensamiento, la tenacidad, la curiosidad y la
satisfacción
que reportan los logros intelectuales –al ponerse en juego la capacidad
de operar con elementos no necesariamente reales.
– La presentación de la
disciplina
como un camino que busca fundamentar sus propios métodos a
través
de la resolución de problemas.
– La promoción de una
experiencia
matemática que implique un trabajo sistemático en el que
se formulen problemas, se piensen las estrategias de solución,
se
valoren y revisen los resultados y, en definitiva, se reflexione
continua
y sistemáticamente sobre el propio proceso de trabajo.
– La potenciación del
uso
del lenguaje matemático y la correcta utilización de un
vocabulario
específico.
– La concepción
según
la cual las matemáticas son también un instrumento
necesario
en el conocimiento de otras áreas, así como un producto
cultural
sometido a evolución y cambio en determinados aspectos.
En el transcurso de la
educación
secundaria obligatoria, los alumnos prosiguen un proceso de
construcción
del conocimiento matemático que ha alcanzado ya niveles
considerables
de desarrollo al término de la educación primaria. Se
introducen
nuevas relaciones, conceptos y procedimientos, ampliando el campo de
reflexión
matemática, se utilizan nuevos algoritmos, de creciente
complejidad,
y se exploran nuevas aplicaciones; todo ello mientras se enriquecen y
profundizan
las nociones y procedimientos introducidos en la etapa anterior. El
desarrollo
de la competencia cognitiva general del alumnado en estos años,
y más concretamente, la posibilidad de llevar a cabo
razonamientos
de tipo formal, abre nuevas posibilidades para avanzar en el proceso de
construcción del conocimiento matemático, asegurando
niveles
intermedios de abstracción, simbolización y
formalización.
Estas posibilidades aparecen
en
una doble línea. En primer lugar, la capacidad que el
adolescente
tiene de abstraer relaciones y realizar inferencias, no sólo a
partir
de la manipulación de objetos físicos –como en la etapa
educativa
anterior–, sino también a partir de operaciones sobre
representaciones
simbólicas referidas a dichos objetos, permite avances
sustanciales
en el conocimiento matemático. En segundo lugar, y en estrecha
relación
con lo anterior, la capacidad del adolescente de trascender las
informaciones
concretas sobre la realidad y los datos de la experiencia inmediata,
dando
entrada a las conjeturas e hipótesis como forma de pensamiento,
hace posible la introducción del razonamiento hipotético
deductivo y abre una vía de acceso a los componentes más
formales del conocimiento matemático.
De todas formas, debe
reconocerse
que los contenidos más complejos, formales y deductivos de las
matemáticas
siguen estando a menudo fuera de las posibilidades de
comprensión
de los alumnos, incluso al final de la educación obligatoria.
En esta etapa mantienen su
validez
los principios generales, antes señalados, que conceden
prioridad
al trabajo práctico e intuitivo –introduciendo las notaciones
simbólicas
y la formalización a partir del interés por los conceptos
en contextos significativos. Igualmente sigue teniendo valor educativo
la confrontación y la reflexión sobre las experiencias
matemáticas
particulares, atendiendo al desarrollo de estrategias personales en la
resolución de problemas.
Los contenidos de
matemáticas
en esta etapa de educación obligatoria han de ser seleccionados
no sólo por su valor de preparación para otros
conocimientos
que hayan de adquirirse en posteriores tramos no obligatorios de la
educación,
sino por el valor intrínseco de la formación aportada por
las matemáticas y por su necesidad para la vida adulta en la
sociedad
moderna.
El objetivo de esta
área
debe ser que los alumnos adquieran los conocimientos necesarios para
desenvolverse
como ciudadanos en una sociedad que incorpora y requiere, cada vez
más,
conceptos y procedimientos matemáticos. El currículo
básico
ha de permanecer dentro del marco de conocimientos considerados
imprescindibles
para satisfacer las necesidades matemáticas habituales de un
ciudadano
adulto en la sociedad actual y futura. Es difícil, sin embargo,
precisar cuáles son y, sobre todo, cuáles serán en
el futuro tales necesidades. La rapidez e imprevisibilidad con que se
producen
los cambios tecnológicos y científicos hacen imposible
tal
predicción. Sólo puede predecirse con seguridad que
serán
unas necesidades cambiantes a lo largo de la vida de las personas.
Igualmente
serán cambiantes las necesidades de formación
matemática
en la perspectiva de una preparación para estudios superiores.
En
consecuencia, en el currículo básico deben incluirse los
contenidos más generales del conocimiento matemático, los
que son transversales a sus distintos ámbitos e incluyen
conceptos
y procedimientos de carácter más común, a la vez
que
más funcional. Estos contenidos se adaptarán mejor,
previsiblemente,
a las necesidades cambiantes de la sociedad y al progreso en el propio
conocimiento matemático.
De acuerdo con ello, en los
contenidos
básicos del currículo hay que otorgar un lugar
prioritario
a los procedimientos o modos de saber hacer, procedimientos por lo
demás
de naturaleza muy diversa y que se refieren principalmente a:
– habilidades en la
comprensión
y en el uso de los diferentes lenguajes matemáticos, de la
simbología
y notación específica de cada uno de ellos, así
como
de la traducción de unos a otros (por ejemplo, entre
representaciones
gráficas y expresiones algebraicas).
– las rutinas y algoritmos
particulares,
caracterizadas por tener un propósito concreto y unas reglas de
uso claras y claramente secuenciadas.
– los heurísticos, o
estrategias
heurísticas, como las relativas a la estimación de
cantidades
y medidas, los procedimientos de simplificación y
análisis
de tareas, de búsqueda de regularidades y pautas y de
expectativas
de resultados, y los de comprobación y refutación de
hipótesis.
– las competencias relativas a
la
toma de decisiones sobre qué conceptos (algoritmos o
heurísticos)
utilizar en una situación dada, en el planteamiento y
solución
de un problema y, en general, en el manejo conjunto y coordinado de las
habilidades relativas a los anteriores grupos de procedimientos.
En el ámbito de las
actitudes,
los aprendizajes a realizar se agrupan en dos grandes
categorías,
estrechamente relacionadas entre sí. La primera hace referencia
en líneas generales a la educación de una cierta
sensibilidad
para apreciar, valorar y llevar a cabo la actividad matemática.
El desarrollo de la curiosidad y del interés por investigar y
resolver
problemas con una dedicación tenaz y concentrada, la creatividad
en la formulación de conjeturas y soluciones, la flexibilidad
necesaria
para cambiar el punto de vista desde el que se está enfocando un
problema, etc., No son algo solamente idiosincrásico, sino que
pueden
y deben ser estimulados a través de la educación
matemática.
Debería planificarse la
intervención
pedagógica procurando un tratamiento sistemático de estas
actitudes susceptibles de ser aprendidas y, por tanto, susceptibles de
ser contempladas como contenidos educativos.
En relación con estas
actitudes,
adquiere relevancia especial en esta etapa el desarrollo de una actitud
no dogmática frente a las matemáticas y al conocimiento
científico
en general, que debe ser considerado relativo al tiempo y al espacio.
En el último curso los
alumnos
podrán elegir entre dos opciones en el área de
matemáticas.
Estas opciones que comparten los contenidos, se diferencian
principalmente
por su enfoque. Las peculiaridades de cada opción habrán
de manifestarse sobre todo en los sucesivos niveles de
concreción,
en los que la diferencia de orientación puede tener mayores
consecuencias
tanto en lo relativo a la pormenorización de los contenidos,
como
en los criterios metodológicos.
Objetivos
generales
La enseñanza de las
matemáticas
en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria tendrá
como
objetivo contribuir a desarrollar en las alumnas y alumnos las
capacidades
siguientes:
1. Incorporar al lenguaje y
modos
de argumentación habitual las distintas formas de
expresión
matemática (numérica, gráfica, geométrica,
lógica, algebraica, probabilística) con el fin de
comunicarse
de manera precisa y rigurosa.
2. Utilizar las formas de
pensamiento
lógico para formular y comprobar conjeturas, realizar
inferencias
y deducciones y organizar y relacionar informaciones diversas relativas
a la vida cotidiana y a la resolución de problemas.
3. Cuantificar aquellos
aspectos
de la realidad que permiten, mediante la realización de los
cálculos
apropiados a cada situación, interpretarla mejor utilizando
técnicas
de recogida de datos, procedimientos de medida y las distintas clases
de
números.
4. Elaborar estrategias
personales
para el análisis de situaciones concretas y para la
identificación
y resolución de problemas, utilizando distintos recursos e
instrumentos
y valorando la conveniencia de las estrategias utilizadas en
función
del análisis de los resultados.
5. Utilizar técnicas
sencillas
de recogida de datos para obtener información sobre
fenómenos
y situaciones diversas, para representarlas de forma gráfica y
numérica
y para formarse un juicio sobre ellas.
6. Reconocer la realidad como
diversa
y susceptible de ser explicada desde puntos de vista contrapuestos o
complementarios:
determinista/aleatorio, finito/infinito, exacto/aproximado, etc.
7. Identificar las formas y
relaciones
espaciales que se presentan en la realidad, analizando las propiedades
y relaciones geométricas implicadas y siendo sensible a la
belleza
que generan.
8. Identificar los elementos
matemáticos
(datos estadísticos, gráficos, planos, cálculos,
etc.)
presentes en las noticias, opiniones, publicidad, etc., y analizar
críticamente
las funciones que desempeñan y sus aportaciones para una mejor
comprensión
de los mensajes.
9. Actuar, en situaciones
cotidianas
y en la resolución de problemas, de acuerdo con modos propios de
la actividad matemática: exploración sistemática
de
alternativas, precisión en el lenguaje, flexibilidad para
modificar
el punto de vista y perseverancia en la búsqueda de soluciones.
10. Conocer y valorar las
propias
habilidades matemáticas para afrontar las situaciones que
requieran
su empleo o que permitan disfrutar con los aspectos creativos,
manipularios,
estéticos o utilitarios de las matemáticas.
Contenidos
Bloque 1: Números y operaciones: significados, estrategias y
simbolización.
Los
contenidos de este bloque desarrollan la habilidad con los
números,
las operaciones y el cálculo. Esto supone el utilizar con
soltura
los distintos tipos de números, estimar cantidades y resultados,
comprender el significado de las operaciones y aplicarlas
convenientemente
a la resolución de problemas. Este trabajo, que ya se ha
realizado
en primaria, debe ser aquí profundizado, evitando, por ejemplo,
identificaciones confusas entre número y entero, producto y
aumento,
división y disminución, o potencia y repetición de
factores.
Debe
prestarse igual atención a los distintos tipos de cálculo
(mental, instrumental, aproximado...) y a las estrategias que faciliten
una mayor agilidad y sean más adecuadas a cada situación.
En este sentido, el tratamiento de series iría encaminado a
reforzar
relaciones numéricas, sin prestar atención a las
propiedades
que de ellas se puedan inferir, y la actividad de contar puede
ampliarse
hasta llegar a utilizar estrategias de recuento.
El
manejo de los números obliga a fijar un sistema de
numeración.
El decimal es el utilizado, y es interesante valorar su eficacia y
constatar
su vigencia frente a otros sistemas.
Los
contenidos de este bloque proporcionan a los alumnos y alumnas un
lenguaje
y unas estrategias de actuación imprescindibles para el resto
del
área, pues cualquier actividad matemática necesita, en
mayor
o menor medida, conceptos y destrezas de naturaleza numérica.
Recíprocamente,
el valor y el significado que otros contextos (medida,
geometría,
probabilidad...) asignan a las operaciones, a los números, y, en
general, a las habilidades numéricas, son necesarios para la
construcción
de las estructuras conceptuales asociadas a ellas. Por tanto, los
contenidos
de este bloque han de trabajarse estrechamente vinculados con los del
resto
del área.
Es
muy importante, desde el comienzo de la etapa, atender a los contenidos
de actitudes, por su gran incidencia en la forma en que el alumnado se
acerca y valora el conjunto de las matemáticas.
Conceptos
1.
Números naturales, enteros, fraccionarios y decimales.
–
Significado, uso y notación: contar, calcular y medir, expresar
cantidades y magnitudes, ordenar, codificar...
–
Números fraccionarios. Identificación de decimales,
fracciones
y porcentajes.
2.
Notaciones numéricas.
–
Sistema de numeración decimal.
–
Notación científica.
–
Jerarquía de las operaciones. Paréntesis.
3.
Operaciones.
–
Significado y uso de la suma, resta, multiplicación y
división
con diferentes tipos de números.
–
Significado y uso de las potencias de exponente entero y raíz
cuadrada.
Potencia y raíz como operaciones inversas.
4.
Relaciones entre números.
–
Orden y representación de los números en la recta.
–
La relación múltiplo-divisor.
5.
Magnitudes proporcionales.
–
Significado de la proporcionalidad de magnitudes en distintos contextos.
–
Expresiones usuales de la proporcionalidad: tantos por algo, tasas,
factores
de proporción y conversión.
6.
Aproximación y estimación de cantidades.
–
Aproximación de un número por otro más sencillo:
diversos
métodos.
–
Margen de error en las estimaciones y aproximaciones.
7.
Algoritmos básicos e instrumentos de cálculo.
–
Algoritmos para operar con números enteros, decimales y
fraccionarios
sencillos y para el cálculo de porcentajes.
–
Significado y uso de las propiedades de las operaciones para la
elaboración
de estrategias de cálculo mental y escrito.
–
Reglas de uso de la calculadora.
–
Otros instrumentos de cálculo disponibles.
8.
Significado y uso del lenguaje algebraico.
–
La jerarquía de las operaciones. Significado y uso de los
paréntesis.
–
Significado y uso de la letra para representar objetos, números
y conjuntos numéricos.
–
Significado del signo "=" entre expresiones algebraicas.
–
Valor numérico de una expresión algebraica; soluciones de
ecuaciones.
–
Reglas para desarrollar y simplificar expresiones literales sencillas.
Procedimientos
Utilización
de distintos lenguajes.
1.–
Interpretación y utilización de los números, las
operaciones,
las aproximaciones y el lenguaje algebraico en diferentes contextos,
eligiendo
la notación más adecuada para cada caso.
2.–
Interpretación y elaboración de códigos y tablas,
numéricos y alfanuméricos, para gestionar o transmitir
informaciones.
3.–
Representación, sobre una recta o mediante diagramas y figuras,
de números enteros, fraccionarios y decimales sencillos y de
problemas
numéricos.
4.–
Formulación verbal de problemas numéricos y algebraicos,
de los términos en que se plantean y de su proceso de
resolución,
confrontándolo con otros posibles.
5.–
Interpretación y utilización del signo igual en distintas
expresiones numéricas y algebraicas.
Algoritmos
y destrezas:
6.–
Comparación, clasificación y ordenación de
números
por distintos procedimientos y de acuerdo con criterios dados.
7.–
Transformación y aproximación de números de
acuerdo
con la precisión que requiera su uso.
8.–
Elaboración y utilización de estrategias personales de
estimación
de cantidades y cálculo mental.
9.–
Utilización de los algoritmos tradicionales de suma, resta,
multiplicación
y división con números enteros, decimales y fracciones
sencillas.
10.–
Utilización de diferentes procedimientos (factor de
conversión,
regla de tres, tantos por algo, manejo de tablas y gráficos...)
para efectuar cálculos de proporcionalidad, y de la
terminología
específica de algunos de ellos (intereses, mezclas, tasas,
índices,
ratios...).
11.–
Utilización de la calculadora para la realización de
cálculos
numéricos y decisión sobre la conveniencia de su uso en
función
de la complejidad de los cálculos y de la exigencia de exactitud
en los resultados.
12.–
Clasificación de conjuntos de números y
construcción
de series numéricas de acuerdo con una regla dada.
13.–
Utilización de distintos procedimientos (paso de decimal a
fracción
o viceversa, expresión de los datos en otras unidades más
adecuadas...) para efectuar cálculos de manera sencilla.
14.– Utilización de la
jerarquía
y propiedades de las operaciones y de las reglas de uso de los
paréntesis
en cálculos escritos y en la simplificación de
expresiones
algebraicas sencillas.
15.– Resolución de
ecuaciones
y sistemas de primer grado por transformación algebraica, y de
otras
ecuaciones por métodos numéricos y gráficos.
16.–Resolución de
ecuaciones
de segundo grado.
Estrategias generales:
17.– Búsqueda y
expresión
de propiedades, relaciones y regularidades en conjuntos de
números.
18.– Identificación de
problemas
numéricos diferenciando los elementos conocidos de los que se
pretende
conocer y los relevantes de los irrelevantes.
19.– Decisión sobre
qué
operaciones son adecuadas en la resolución de problemas
numéricos.
20.– Reducción de
problemas
numéricos complejos a otros más sencillos
(sustitución
de los datos por otros más simples, de una situación con
muchos elementos a otra con menos, de un caso particular a uno general,
de uno general a uno particular, etc.) para facilitar su
comprensión
y resolución.
21.– Identificación en
la
vida cotidiana del uso de la proporcionalidad entre diferentes tipos de
magnitudes.
22.– Formulación de
conjeturas
sobre situaciones y problemas numéricos, y comprobación
de
las mismas mediante el uso de ejemplos y contraejemplos, el
método
de ensayo y error, etc.
23.– Utilización del
método
de análisis-síntesis para resolver problemas
numéricos.
Actitudes
Referentes a la
apreciación
de las matemáticas:
1.– Valoración de la
precisión,
simplicidad y utilidad del lenguaje numérico y del
álgebra
para representar, comunicar o resolver diferentes situaciones de la
vida
cotidiana.
2.– Incorporación del
lenguaje
numérico, del cálculo y de la estimación de
cantidades
a la forma de proceder habitual.
3.– Sensibilidad,
interés
y valoración crítica ante las informaciones y mensajes de
naturaleza numérica.
4.– Reconocimiento y
valoración
crítica de la utilidad de la calculadora y de otros instrumentos
para la realización de cálculos e investigaciones
numéricas.
5.– Confianza en las propias
capacidades
para afrontar problemas y realizar cálculos y estimaciones
numéricas.
6.– Curiosidad e
interés
por enfrentarse a problemas numéricos e investigar las
regularidades
y relaciones que aparecen en conjuntos de números o
códigos
numéricos.
7.– Curiosidad
histórica
para interpretar el desarrollo del conocimiento matemático –en
relación
con otras áreas curriculares.
Referentes a la
organización
y hábitos de trabajo:
8.– Perseverancia y
flexibilidad
en la búsqueda de soluciones a los problemas numéricos.
9.– Disposición
favorable
a la revisión y mejora del resultado de cualquier conteo,
cálculo
o problema numérico.
10.– Interés y respeto
por
las estrategias y soluciones a problemas numéricos distintas de
las propias.
11.– Sensibilidad y gusto por
la
presentación ordenada y clara del proceso seguido y de los
resultados
obtenidos en problemas y cálculos numéricos.
Bloque 2: Medida, estimación y cálculo de magnitudes
Medir es una necesidad
inmediata
del ser humano en su relación con el entorno. La noción
de
medida se va construyendo de forma natural, al margen, incluso, de la
enseñanza
y aprendizaje de los sistemas de unidades convencionales y de los
procedimientos
indirectos de medida.
En este sentido, parece
conveniente
tener en cuenta cómo evoluciona la noción de medida a
través
de un proceso educativo sistemático.
En los primeros años de
la
etapa debe prestarse una atención especial al propio concepto de
medida, a las comparaciones de tamaños de figuras y cuerpos y a
las mediciones directas de magnitudes.
Debe considerarse que las
medidas
indirectas, que tradicionalmente constituían el núcleo
del
capítulo de medida, son sólo el aspecto más formal
de los conceptos de superficie, volumen y tiempo. En este sentido, la
función
de las fórmulas debe contemplarse también en su valor
algebraico,
no quedándose en un uso sistemático de ellas.
Por otra parte, la medida ha
de
ser contemplada en estrecha relación con la proporcionalidad, la
semejanza, los conceptos espaciales y el trabajo numérico.
Las destrezas prácticas
de
medida de diversas magnitudes deben ir afinándose
paulatinamente,
acompañadas de una reflexión, también
progresivamente
más ajustada, sobre el error que se comete. La estimación
de medidas de objetos, relacionándolas con otras familiares, no
sólo es útil en la vida cotidiana, sino que contribuye a
fijar la propia idea de medida y a desarrollar la competencia
numérica.
Durante toda la etapa, la
medida
debe utilizarse como instrumento de descripción,
representación
y exploración de tiempos, espacios y objetos geométricos.
Y no deben olvidarse las aplicaciones que tiene en el resto de las
áreas.
Conceptos
1. Medición.
– Una medida como
información
cuantitativa de tamaños y duraciones.
– Unidades de medida.
2. Sistemas de medida:
– Ampliación del
sistema
métrico decimal. Múltiplos y submúltiplos de las
unidades
fundamentales para longitudes, áreas, volúmenes y masas.
– Unidades no habituales: lo
muy
grande y lo muy pequeño.
– Unidades de uso común
en
la zona.
– Otras unidades de
interés.
3. Medida del tiempo:
– Unidades de tiempo. Su
relación
con los fenómenos astronómicos: relojes y calendarios en
la nuestra y en otras culturas.
– Expresión de medidas
temporales:
formas compleja y decimal.
– Operaciones con las
distintas
unidades de tiempo.
4. Medida de ángulos:
– Sistema sexagesimal. Otros
sistemas
de medida.
– Medida de ángulos
planos
y diedros.
5. Medidas aproximadas:
– Estimación de medidas.
– Margen de error en la
estimación
y aproximación de medidas.
6. Medidas indirectas.
– Relación de las
medidas
de área y volumen con las mediciones lineales.
– Fórmulas para el
cálculo
de perímetros, áreas y volúmenes de figuras y
cuerpos
geométricos.
– Teorema de Pitágoras.
– Razones
trigonométricas.
7. Instrumentos de medida.
– Instrumentos de medida
más
frecuentes.
– Instrumentos de medida
tradicionales
en la zona.
– Precisión de los
instrumentos
de medida.
Procedimientos
Utilización de
distintos
lenguajes:
1.– Utilización del
vocabulario
adecuado para interpretar y transmitir informaciones acerca de
tamaños
y duraciones de objetos, figuras e intervalos de tiempo.
2.– Expresión de las
medidas
con la terminología y precisión adecuadas a la magnitud
considerada
y al instrumento utilizado.
3.– Utilización de
representaciones
a escala para medir magnitudes reales.
Algoritmos y destrezas:
4.– Utilización de las
fórmulas
para medir longitudes, áreas y volúmenes de cuerpos y
figuras
geométricos.
5.– Medida de longitudes,
áreas
y volúmenes de cuerpos y figuras utilizando distintas
técnicas,
tales como las representaciones a escala, la descomposición en
otras
más simples o el peso.
6.– Utilización de las
razones
trigonométricas para la medida indirecta de longitudes y
ángulos.
7.– Acotación de los
errores
cometidos al estimar, medir o aproximar una magnitud.
8.– Utilización diestra
de
los instrumentos de medida habituales. Estrategias generales.
9.– Estimación de la
medida
de objetos, tiempos y distancias.
10.– Planificación
individual
o colectiva de tareas de medición, previendo los recursos
necesarios,
la secuenciación de operaciones de medida, el procesamiento de
los
datos, el grado de precisión exigida y la puesta en común.
Actitudes
Referentes a la
apreciación
de las matemáticas:
1.– Reconocimiento y
valoración
de la utilidad de la medida para transmitir informaciones precisas
relativas
al entorno.
2.– Reconocimiento de la
importancia
y utilidad de las medidas indirectas como un medio sencillo para medir
determinadas magnitudes.
3.– Incorporación al
lenguaje
cotidiano de los términos de medida para describir objetos,
espacios
y duraciones.
4.– Disposición
favorable
a realizar o estimar medidas de objetos, espacios y tiempos cuando la
situación
lo aconseje.
5.– Valoración
crítica
de las informaciones relativas a medidas, de acuerdo con el objeto a
que
se refieren y con la precisión y unidades en que se expresan.
6.– Reconocimiento y
valoración
de la medida como elemento de relación entre diferentes
lenguajes,
conceptos y métodos matemáticos.
Referentes a la
organización
y hábitos de trabajo:
7.– Revisión
sistemática
del resultado de las medidas directas o indirectas, aceptándolas
o rechazándolas según se adecuen o no a los valores
esperados.
8.– Hábito de expresar
los
resultados numéricos de las mediciones manifestando las unidades
de medida utilizadas.
9.– Cuidado y precisión
en
el uso de los diferentes instrumentos de medida y en la
realización
de mediciones.
10.– Localización
histórica
y valoración de los resultados que aparecen en los contenidos:
teorema
de Pitágoras, calendarios, sistema métrico.
Bloque 3: Representación y
organización del espacio
Se recoge en este bloque el
estudio
de las formas, configuraciones y relaciones geométricas, tanto
planas
como espaciales, así como de las transformaciones elementales
que
permiten modificarlas y relacionar unas con otras.
La representación de
formas
y posiciones en el espacio (mediante dibujos o modelos de diferentes
clases)
es un buen instrumento para intuirlo, manipularlo y conceptualizarlo. A
este respecto, el trabajo con mapas y planos es muy útil;
destaca
por su peculiaridad la representación plana de volúmenes,
y en particular la de la esfera, que permitiría tratar las
configuraciones
planas de la tierra y sus elementos (paralelos y meridianos).
La semejanza, como
relación
entre los objetos de igual forma y como técnica de
representación
a escala, constituye uno de los principales nexos de unión con
el
resto de los contenidos del área, principalmente los de los dos
primeros bloques. Desde el principio de la etapa deben trabajarse
simultáneamente
el plano y el espacio y las relaciones que existen entre ambos,
considerando
el espacio no como una ampliación del plano, sino como ese todo
de cuyo análisis surgen no sólo objetos y figuras
geométricas
sino también planos, rectas y puntos.
Las actitudes positivas que se
desarrollan
con la actividad geométrica, el gusto por la belleza de las
formas,
por el trabajo bien hecho y por resolver problemas, juegan un papel
importante
en la consecución de otros aprendizajes. En este bloque, y
precisamente
por ser la geometría un contexto privilegiado de planteamiento
de
problemas y situaciones de investigación, tienen una importancia
especial los procedimientos y estrategias generales que se desarrollan
en esta etapa.
Conceptos
1. Figuras y cuerpos.
– Clasificación de
figuras
y cuerpos atendiendo a distintos criterios.
– Elementos
característicos
de polígonos y cónicas.
– Elementos
característicos
de poliedros y cuerpos redondos.
– Relaciones de
inscripción,
descomposición e intersección entre figuras y cuerpos.
– Regularidades y
simetrías
en figuras, cuerpos y composiciones geométricas.
– Utilidad e importancia de
algunas
figuras y cuerpos para propósitos concretos: teselar, rellenar,
rodar, minimizar áreas o perímetros...
2. Los elementos
geométricos
en el plano y en el espacio.
– Elementos básicos
para
la descripción del espacio: puntos, rectas y planos.
– Relaciones básicas
para
la descripción y organización del espacio: paralelismo,
perpendicularidad
e incidencia.
3. Sistemas de referencia.
– Coordenadas cartesianas en
el
plano y en el espacio.
– Coordenadas en la superficie
esférica.
Longitud y latitud.
4. Figuras semejantes: la
representación
a escala.
– Representaciones manejables
de
la realidad: planos, mapas y maquetas.
– Figuras de igual forma:
semejanza.
– El teorema de Thales.
– Relación entre el
área
y el volumen de figuras semejantes.
5. Transformaciones
isométricas.
– Translaciones, giros y
simetrías.
– Propiedades que se conservan
con
las transformaciones.
– Composición de
transformaciones
en casos sencillos.
Procedimientos
Utilización de
distintos
lenguajes.
1.– Utilización de la
terminología
y notación adecuadas para describir con precisión
situaciones,
formas, propiedades y configuraciones geométricas.
2.– Descripción verbal
de
problemas geométricos y del proceso seguido en su
resolución,
confrontándolo con otros posibles.
Algoritmos y destrezas.
3.– Utilización de los
sistemas
de referencia para situar y localizar objetos.
4.– Utilización diestra
de
los instrumentos de dibujo habituales.
5.– Construcción y
utilización
de modelos geométricos, esquemas, planos y maquetas en el plano
y en el espacio, utilizando la escala, los instrumentos, los materiales
y las técnicas adecuadas a cada caso.
6.– Utilización de
planos
y esquemas para orientarse.
7.– Representación
plana
de cuerpos geométricos sencillos, conservando una cierta
sensación
de perspectiva.
8.– Identificación de
la
semejanza entre figuras y cuerpos geométricos, obteniendo,
cuando
sea posible, el factor de escala utilizado.
9.– Utilización del
teorema
de Thales para obtener o comprobar relaciones métricas entre
figuras.
3. Estrategias generales.
10.– Búsqueda de
propiedades,
regularidades y relaciones en cuerpos, figuras y configuraciones
geométricas.
11.– Identificación de
problemas
geométricos, diferenciando los elementos conocidos de los que se
pretende conocer y los relevantes de los irrelevantes.
12.– Utilización de la
composición,
descomposición, intersección, movimiento,
deformación
y desarrollo de cuerpos, figuras y configuraciones geométricas,
para analizarlas u obtener otras.
13.– Elección de las
formas
o configuraciones geométricas que se ajustan mejor a unas
condiciones
dadas.
14.– Reducción de
problemas
geométricos complejos a otros más sencillos (pasando del
espacio al plano, de una figura complicada a otra más simple, de
una configuración con muchos elementos a otra con menos
elementos,
del caso particular a uno general, del caso general a uno particular,
etc.)
para facilitar la comprensión y solución del mismo.
15.– Formulación y
comprobación
de conjeturas acerca de propiedades geométricas en cuerpos y
figuras
y de la solución de problemas geométricos en general.
16.– Utilización del
método
"hacia atrás" o "suponer el problema resuelto" para abordar
problemas
geométricos.
17.– Utilización de
métodos
inductivos y deductivos para la obtención de propiedades
geométricas
de los cuerpos y de relaciones entre ellos.
Actitudes
Referentes a la
apreciación
de las matemáticas.
1.– Reconocimiento y
valoración
de la utilidad de la geometría para conocer y resolver
diferentes
situaciones relativas al entorno físico.
2.– Reconocimiento y
valoración
de las relaciones entre diferentes conceptos, como la forma y el
tamaño
de los objetos, y entre los métodos y lenguajes
matemáticos
que permiten tratarlos.
3.– Sensibilidad para percibir
las
cualidades estéticas de las configuraciones geométricas,
reconociendo su presencia en la naturaleza, en el arte y en la
técnica.
4.– Interés y gusto por
la
descripción verbal precisa de formas y características
geométricas.
5.– Curiosidad e
interés
por investigar sobre formas, configuraciones y relaciones
geométricas.
6.– Confianza en las propias
capacidades
para percibir el espacio y para resolver problemas geométricos.
7.– Sentido crítico
ante
las representaciones a escala utilizadas para transmitir mensajes de
diferente
naturaleza.
8.– Interés y
curiosidad
por conocer qué problemas y situaciones llevaron a Thales a
desarrollar
algunos conceptos y métodos vigentes hoy.
Referentes a la
organización
y hábitos de trabajo.
9.– Perseverancia en la
búsqueda
de soluciones a problemas geométricos y en la mejora de las ya
encontradas.
10.– Flexibilidad para
enfrentarse
a situaciones geométricas desde distintos puntos de vista.
11.– Interés y respeto
por
las estrategias y soluciones a problemas geométricos distintas
de
las propias.
12.– Sensibilidad y gusto por
la
realización sistemática y por la presentación
cuidadosa
y ordenada de trabajos geométricos.
Bloque 4: Interpretación,
representación y tratamiento
de la información
En muchas ocasiones, la
información
matemática que se obtiene de los objetos y de los
fenómenos
naturales y sociales viene dada en forma de relación entre
magnitudes
–bien sea una relación causal o de tipo estadístico.
En este bloque se pretende
tanto
aprender a distinguir entre unas y otras relaciones como aprender a
analizarlas
y expresarlas verbal, numérica, gráfica y
algebraicamente.
Es aconsejable el tratamiento de las relaciones funcionales desde el
comienzo
de la etapa, con aproximaciones más cualitativas (al principio),
apoyadas en procesos descriptivos; más adelante habrá que
recurrir a expresiones algebraicas manipulables por los alumnos. Esta
última
forma de expresión, por la dificultad que conlleva su
comprensión,
parece conveniente tratarla en el segundo ciclo de la etapa, lo que
permitirá,
además, mayor dedicación al trabajo con gráficas
de
distintos tipos: continuas o no, analíticas o no, escalonadas,
punto
a punto, etc.
En la información
estadística
pierden relevancia los algoritmos para el cálculo de
parámetros
debido a la utilización de las calculadoras. Se considera
más
interesante la interpretación de gráficas y la
utilización
adecuada de los métodos propios de la estadística en
contextos
con clara significación para el alumno, así como el
desarrollo
de una actitud crítica frente al lenguaje estadístico
utilizado
en distintos ámbitos de la vida cotidiana, actitud que
permitirá
valorar la pertinencia y corrección de su empleo.
Los procesos
estadísticos
aportan una dimensión nueva al tratamiento del número, a
partir de su consideración como dato en un proceso. Este
tratamiento
del número como dato, frente al número como operador,
abre
una perspectiva hacia la matemática de lo discreto.
Conceptos
1. La información sobre
fenómenos
causales.
– Distintas expresiones de la
relación
funcional entre variables: descripción verbal, tabla,
gráfica,
formula.
– Características de
las
gráficas de funciones: continuidad, crecimiento, valores
extremos,
periodicidad, tendencia, tasa de variación media.
– Fenómenos que dan
lugar
a gráficas lineales, cuadráticas, hiperbólicas,
exponenciales
y periódicas. Estudio de esas gráficas.
– Significado de
gráficas
lineales e hiperbólicas en términos de proporcionalidad.
– Expresión algebraica
asociada
a una gráfica.
2. Información
estadística
sobre fenómenos no causales.
– Obtención de
información
sobre fenómenos aleatorios. Las muestras y su representatividad.
Las tablas de frecuencias absolutas, relativas y porcentuales.
– Gráficas
estadísticas
usuales en los medios de comunicación y en el conocimiento
científico.
– Los parámetros
centrales
y de dispersión como resumen de un conjunto de datos
estadísticos.
– Algoritmos para calcular
parámetros
centrales y de dispersión.
– Dependencia aleatoria entre
dos
variables.
Procedimientos
Utilización de
distintos
lenguajes.
1.– Utilización,
relación
e interpretación de los lenguajes verbal y gráfico para
expresar
situaciones con el vocabulario y símbolos adecuados.
2.– Utilización de
expresiones
algebraicas para describir gráficas en casos sencillos.
3.– Interpretación y
elaboración
de tablas numéricas a partir de datos, gráficas o
expresiones
funcionales, teniendo en cuenta el fenómeno al que se refieren.
4.– Detección de
falacias
y errores en la utilización del lenguaje gráfico y
estadístico.
5.– Utilización e
interpretación
de los parámetros de una distribución y análisis
de
su representatividad en relación con el fenómeno a que se
refieren.
Algoritmos y destrezas.
6.– Utilización de
distintas
fuentes documentales (anuarios, revistas especializadas, bancos de
datos,
etc.) para obtener información de tipo estadístico.
7.– Interpretación de
los
datos relativos a una muestra estadística, teniendo en cuenta su
representatividad.
8.– Elección de los
parámetros
más adecuados para describir una distribución en
función
del contexto y de la naturaleza de los datos, y obtención de los
mismos utilizando los algoritmos tradicionales o la calculadora.
9.– Construcción de
gráficas
a partir de tablas estadísticas o funcionales, de
fórmulas
y de descripciones verbales de un problema, eligiendo en cada caso,
entre
varios supuestos, el tipo de gráfica, enunciado y medio de
representación
más adecuado.
Estrategias generales.
10.– Obtención de datos
–de
forma individual y colectiva– utilizando diversas fuentes y recursos.
11.– Formulación de
conjeturas
sobre el comportamiento de una población de acuerdo con los
resultados
relativos a una muestra de la misma.
12.– Formulación de
conjeturas
sobre el comportamiento de una gráfica, teniendo en cuenta el
fenómeno
que representa o su expresión algebraica.
Actitudes
Referentes a la
apreciación
de las matemáticas.
1.– Reconocimiento y
valoración
de la utilidad de los lenguajes gráfico y estadístico
para
representar y resolver problemas de la vida cotidiana y del
conocimiento
científico.
2.– Valoración de la
incidencia
de los nuevos medios tecnológicos en el tratamiento y
representación
gráfica de informaciones de índole muy diversa.
3.– Reconocimiento y
valoración
de las relaciones entre el lenguaje gráfico y otros conceptos y
lenguajes matemáticos.
4.– Curiosidad por investigar
relaciones
entre magnitudes o fenómenos.
5.– Sensibilidad,
interés
y valoración crítica del uso de los lenguajes
gráfico
y estadístico en informaciones y argumentaciones sociales,
políticas
y económicas.
Relativas a la
organización
y hábitos de trabajo.
6.– Reconocimiento y
valoración
del trabajo en equipo como la manera más eficaz para realizar
determinadas
actividades (planificar y llevar a cabo experiencias, tomas de datos,
etc.).
7.– Sensibilidad y gusto por
la
precisión, el orden y la claridad en el tratamiento y
presentación
de datos y resultados relativos a observaciones, experiencias y
encuestas.
Bloque 5: Tratamiento del azar
La aproximación al
estudio
de fenómenos y situaciones no causales comenzará con
referencias
a los aspectos cualitativos, para terminar con un análisis
más
detallado de los métodos que permiten su cuantificación.
La adquisición, por
parte
del alumnado, de determinados conceptos y estrategias a lo largo de la
etapa le permitirán evolucionar desde la apreciación de
lo
posible, pasando por distintas formas de recuento y su expresión
mediante frecuencias, hasta concluir en el concepto de probabilidad y
su
cálculo.
La noción de
razón
numérica y el desarrollo, en general, de la competencia
numérica
permitirán abordar contenidos de este bloque que, a su vez,
amplían
y profundizan la significación de los saberes antes aludidos.
Con el término "suceso"
se
alude a los posibles resultados de las experiencias analizadas,
desposeyéndolo
del significado algebraico que tendría en un estudio formal del
espacio muestral asociado a las experiencias aleatorias. Por ello es
conveniente
introducir los contenidos que se pretenden estudiar mediante ejemplos
prácticos,
referidos a experiencias próximas al alumno o alumna.
A este respecto, es importante
tener
en cuenta –y conviene referirse a ello– que el origen de la
teoría
de la probabilidad está en el intento de predecir y calcular
resultados
en juegos de azar. Fue su éxito en este campo el que llevo a
utilizarla,
tal y como la encontramos en la actualidad, en el estudio de un gran
número
de fenómenos.
La actividad en torno al azar
contribuye
notablemente al aprendizaje de procedimientos de tipo general, tal como
el diseño de experimentos y la observación, registro y
búsqueda
de regularidades en los resultados.
Hay una relación
estrecha
entre los contenidos de este bloque y los relativos al tratamiento
estadístico
de datos. Además del manejo del concepto común de
frecuencia,
hay actividades, como la elección de muestras y la
extrapolación
de resultados de una muestra a toda la población, que requieren
intuiciones y actitudes críticas sobre lo aleatorio. Estas
relaciones,
junto con las ya señaladas relativas a la competencia
numérica,
obligan a una secuencia que integre coordinadamente todos estos
contenidos.
Conceptos
1. Fenómenos aleatorios
y
terminología para describirlos.
– Fenómenos y
experimentos
aleatorios.
– Regularidades en
fenómenos
y experimentos aleatorios.
– Posibilidad y probabilidad
en
fenómenos aleatorios.
2. Asignación de
probabilidades
en experimentos simples.
– Frecuencia y probabilidad de
un
suceso.
– Regla de Laplace.
3. Asignación de
probabilidades
en experimentos compuestos.
– Experimentos dependientes e
independientes.
– Probabilidad condicionada.
Procedimientos
Utilización de
distintos
lenguajes.
1.– Utilización del
vocabulario
adecuado para describir y cuantificar situaciones y experiencias
relacionadas
con el azar.
2.– Confección de
tablas
de frecuencias y gráficas para representar el comportamiento de
fenómenos aleatorios.
Algoritmos y destrezas.
3.– Utilización de
técnicas
diversas para obtener números aleatorios (dados, bolas, tablas,
calculadoras...).
4.– Utilización de
distintas
técnicas de recuento para la asignación de probabilidades.
5.– Utilización de
informaciones
diversas (frecuencias, simetrías, creencias, observaciones
previas,
etc.) para asignar probabilidades a los sucesos.
6.– Con la regla de Laplace,
cálculo
de probabilidades en casos sencillos.
7.– Utilización de
diversos
procedimientos (recuento, diagramas de árbol, tablas de
contingencia,
etc.) para el cálculo de probabilidades en experiencias
compuestas.
8.– Detección de los
errores
habituales en la interpretación del azar.
Estrategias generales.
9.– Reconocimiento de
fenómenos
aleatorios en la vida cotidiana y en el conocimiento científico.
10.– Formulación y
comprobación
de conjeturas sobre el comportamiento de fenómenos aleatorios
sencillos.
11.– Utilización de la
probabilidad
para tomar decisiones fundamentadas en distintos contextos.
12.– Planificación y
realización
de experiencias sencillas para estudiar el comportamiento de
fenómenos
de azar.
Actitudes
Referentes a la
apreciación
de las matemáticas.
1.– Reconocimiento y
valoración
de las matemáticas para predecir, describir e interpretar
situaciones
inciertas.
2.– Disposición
favorable
a investigar fenómenos de azar y a tener en cuenta la
probabilidad
en la toma de decisiones sobre fenómenos aleatorios.
3.– Curiosidad por investigar
fenómenos
relacionados con el azar.
4.– Cautela y sentido
crítico
ante las creencias e informaciones sobre los fenómenos
aleatorios
y la probabilidad.
5.– Incorporación al
lenguaje
cotidiano del uso correcto de las expresiones relativas al azar.
6.– Reconocimiento de la
relación
entre la matemática y lo cotidiano en el origen de la
teoría
de la probabilidad y apreciación de la potencia de un
método
que ha pasado del estudio de juegos a sustentar modelos
científicos.
Referentes a la
organización
y hábitos de trabajo.
7.– Sensibilidad, gusto y
precisión
en la observación y diseño de experiencias relativas a
fenómenos
de azar.
Especificaciones
para el cuarto año
Dado que al final de esta
etapa
educativa se acentúan las diferencias individuales de los
alumnos
en lo referente a la competencia cognitiva, las actitudes, la
valoración
del conocimiento académico y el interés y afinidad hacia
las matemáticas, se presentan dos opciones para el último
curso de la Educación Secundaria Obligatoria.
En el marco de un
currículum
abierto y flexible, dichas opciones amplían el margen de
maniobra
para adecuar el currículo a los alumnos. Esta
diferenciación
curricular puede suponer una ayuda y una orientación para el
tratamiento
de la diversidad, sin representar, no obstante, opciones irreversibles,
ni tan siquiera condicionantes de la orientación de los alumnos
hacia futuros estudios.
Se distinguen las opciones
pensando
en alumnos con distintos intereses, distintas actitudes hacia las
matemáticas
y distinta facilidad para determinadas formas de actividad
matemática.
Con esta opcionalidad se trataría de establecer mayores niveles
de garantía para el logro de los objetivos generales del
área
a través de experiencias educativas ajustadas a intereses y
necesidades
distintos, al tiempo que se amplía el margen de maniobra en los
centros.
Sin perjuicio de que los
distintos
contenidos vayan a ser tratados de forma recurrente a lo largo de la
etapa,
el distinto peso y enfoque que algunos de ellos toman en el
último
curso de la Educación Secundaria Obligatoria va a dar lugar a la
caracterización de las dos opciones que se ofrecen para ese
año.
Opción A:
Esta opción, de
carácter
más terminal debe orientarse, en primer lugar, a favorecer el
desarrollo
de capacidades relacionadas con la aplicación de las
matemáticas
para obtener y transmitir información, para resolver problemas
relacionados
con el entorno y para tomar decisiones que las requieran. Para esto es
preciso que los alumnos tengan la posibilidad de utilizar lo aprendido
en un conjunto suficientemente amplio y diverso de ocasiones. Ello
puede
permitir el desarrollo de formas propias de enfrentarse a las
situaciones
y de calcular, así como la puesta en práctica de
estrategias
personales para analizar y resolver problemas, condiciones que pueden
garantizar
en mayor medida su aplicación. Además, permite confiar en
lo que se sabe y se sabe hacer.
Otra característica de
esta
opción es la especial importancia que ha de darse a la
utilización
de las matemáticas en la comunicación habitual. Ello
supone
la necesidad de conseguir que los alumnos sean capaces de interpretar
informaciones
diversas y argumentaciones que utilicen conceptos, términos,
representaciones
y otros elementos relacionados con las matemáticas, del mismo
modo
facilita inclusión de estos elementos en su forma de
expresión.
En tercer lugar, ha de
limitarse
en esta opción la utilización de representaciones
simbólicas
y, en general, de formalismos no estrictamente necesarios. Esto permite
y exige, en la resolución de problemas, la adquisición de
estrategias y destrezas con menor carga de lenguaje algebraico y mayor
apoyo en lo aritmético, y por ello más próximas al
significado de lo que se hace.
De las consideraciones
anteriores
se deduce que, si bien no existen contenidos exclusivos de esta
opción,
pueden marcarse algunos que podrían tener más
relación
con ella. Esto ocurre, por ejemplo, con los referidos a la lectura e
interpretación
de información gráfica (mapas y planos, gráficas
estadísticas
y funcionales, etc.). De la misma forma, algunos contenidos permiten un
desarrollo y pormenorización diferente en cada opción.
Así,
por ejemplo, en el tratamiento de la proporcionalidad, en esta
opción
han de contemplarse con mayor detalle los números índices
o el interés, que suponen respectivamente una ampliación
y una aplicación de aquella.
Opción B:
La segunda opción se
diferencia
de la anterior principalmente por el mayor peso que debe darse a los
aspectos
formales. Esto supone dar más importancia a las capacidades
relacionadas
con el empleo de lenguajes simbólicos y representaciones
formales,
así como exigir una precisión más alta en la
utilización
de conceptos, términos y cantidades.
Con este carácter
más
formal está relacionada la incidencia más fuerte en los
aspectos
constructivos frente a los interpretativos. Así, por ejemplo,
con
respecto a la utilización del lenguaje gráfico,
además
del desarrollo de la capacidad de leer gráficas e interpretarlas
en relación con el fenómeno que representan, debe tener
una
mayor presencia la construcción de gráficas que
representen
relaciones funcionales o estadísticas en una gama más
amplia
de situaciones y con una exigencia mayor en cuanto a la
adecuación
del resultado.
El manejo de objetos
matemáticos
ha de conducir a la obtención de una serie de destrezas que
permitan
utilizarlos con soltura. Para ello es preciso el aprendizaje de ciertos
algoritmos de cálculo que hacen posible la resolución de
determinados problemas de manera automática
Y que, si bien tienen el
problema
de alejarse más de su significado que otros métodos
más
informales, permiten enfrentarse a situaciones más complejas
desde
el punto de vista matemático.
Las consideraciones anteriores
hacen
pensar en la conveniencia de tratar algunos contenidos con mayor
profundidad.
Así, la capacidad de utilizar expresiones simbólicas y su
correcta manipulación abre nuevas posibilidades en la
resolución
de problemas en los que sea necesario el tratamiento de ecuaciones y,
por
ejemplo, la utilización de las relaciones
trigonométricas,
en ese contexto.
Criterios
de evaluación
1.– Utilizar los
números
enteros, decimales y fraccionarios, y los porcentajes, para
intercambiar
información y resolver problemas y situaciones de la vida
cotidiana.
Se pretende garantizar con
este
criterio la adquisición de un rango amplio de destrezas en el
manejo
de los distintos tipos de números, de forma que pueda
compararlos,
operar con ellos y utilizarlos para recibir y producir
información.
El criterio se refiere a la
utilización
de números fraccionarios en contextos reales –y por ello con
denominadores
no excesivamente grandes–, con no más de dos operaciones
encadenadas.
Con respecto a los porcentajes, el criterio se refiere a su
utilización
como relación entre números y como operador en la
resolución
de problemas.
2.– Resolver problemas para
los
que se precise la utilización de las cuatro operaciones, las
potencias
y las raíces cuadradas con números enteros, decimales y
fraccionarios,
eligiendo la forma de cálculo apropiada y valorando la
adecuación
del resultado al contexto.
A través de este
criterio
puede valorarse si el alumno o alumna es capaz de asignar a las
distintas
operaciones nuevos significados, e interpretar resultados diferentes a
los que se obtienen habitualmente con números naturales. Se
pretende,
además, que sean capaces de determinar cual de los
métodos
de cálculo (escrito, mental o con calculadora) es adecuado en
cada
situación, además de adoptar la actitud que lleva a no
tomar
el resultado del cálculo por bueno sin contrastarlo con la
situación
de partida.
3.– Apreciar y utilizar
convenientemente
aproximaciones por defecto y por exceso de los números, acotando
el error, absoluto o relativo, en un contexto de resolución de
problemas,
desde la toma de datos hasta la solución.
Este criterio supone el manejo
de
los conceptos y procedimientos relacionados con la precisión, la
aproximación y el error. Los alumnos y alumnas deben ser
conscientes
de la necesidad de utilizar en algunos casos números aproximados
obtenidos por redondeo y truncamiento –y del error que se puede llegar
a cometer con su uso.
4.– Interpretar relaciones
funcionales
dadas en forma de tabla o a través de una expresión
algebraica
sencilla, y representarlas utilizando gráficas cartesianas.
Este criterio supone el manejo
de
representaciones gráficas para, a partir de ellas, obtener
información
y expresar relaciones de distinto tipo. La información obtenida
de las gráficas ha de ser global (aspectos generales de la
gráfica,
como el crecimiento, el rango, etc.) y local (obtención de pares
de valores relacionados, etc.).
En cuanto a la
realización
de la gráfica, es exigible en este ciclo una mayor
corrección,
precisión en el trazado y claridad en la concepción (en
la
elección del tipo de gráfica y de las escalas adecuadas,
en la determinación del intervalo que se representa, etc.).
5.– Resolver problemas de la
vida
cotidiana por medio de la simbolización de las relaciones que
puedan
distinguirse en ellos y, en su caso, de la resolución de
ecuaciones
de primer grado.
Este criterio va dirigido a
comprobar
que el alumnado es capaz de utilizar las herramientas algebraicas
básicas
en la resolución de problemas. Para ello, ha de poner en juego
la
capacidad de utilizar los símbolos para el planteamiento de
ecuaciones,
con las convenciones de notación habituales, y resolver esas
ecuaciones
por algún medio fiable –que no necesariamente ha de ser la
manipulación
algebraica de las expresiones.
6.– Asignar e interpretar la
frecuencia
y probabilidad en fenómenos aleatorios de forma empírica,
como resultado de recuentos por medio de cálculo (ley de
Laplace)
o por otros medios.
En este criterio, el
énfasis
reside en el proceso de asignación de probabilidades y en la
interpretación
que de ellas se haga, más que en la propia forma de
expresión
de la probabilidad. Puede ser válida la utilización de
formas
diferentes al tanto por uno, como el tanto por ciento o la
proporción.
En los casos de sucesos compuestos, el alumnado utilizara recursos para
la asignación de probabilidades, como las consideraciones de
simetría
o la construcción de diagramas de árbol.
7.– Presentar e interpretar
informaciones
estadísticas teniendo en cuenta la adecuación de las
representaciones
gráficas y la significatividad de los parámetros, y
valorando
cualitativamente la representatividad de las muestras utilizadas.
Este criterio supone, por una
parte,
un conocimiento suficiente de los conceptos relacionados con el
muestreo,
las representaciones gráficas y las medidas de posición
central
y dispersión; de otro lado, una actitud que favorezca la
reflexión
sobre la oportunidad y el modo de utilización de estas
técnicas.
Además, se utilizarán técnicas estadísticas
sencillas de recuento, construcción de tablas de efectivos,
representación
gráfica y cálculo de algunas medidas.
8.– Estimar la medida de
superficies
y volúmenes de espacios y objetos con una precisión
acorde
con la regularidad de sus formas y con su tamaño, y calcular
superficies
de formas planas limitadas por segmentos y arcos de circunferencia y
volúmenes
de cuerpos compuestos por ortoedros.
A través de este
criterio,
se pretende comprobar que los alumnos y alumnas han adquirido la
experiencia
necesaria para estimar superficies y volúmenes con una cierta
precisión.
El grado de aproximación con que se obtengan los
volúmenes
será menor que en los casos de magnitudes lineales o
superficiales,
y mucho más dependiente de la existencia de formas "regulares".
En cuanto al cálculo, no se trata tanto de la aplicación
de fórmulas como de la utilización de las nociones de
superficie
o volumen.
9.– Utilizar los conceptos de
incidencia,
ángulos, movimientos, semejanza y medida, en el análisis
y descripción de formas y configuraciones geométricas.
Se pretende comprobar con este
criterio
que el alumno es capaz de utilizar los conceptos básicos de la
geometría
para conocer mejor el mundo físico que le rodea, que ha
adquirido
el conocimiento de la terminología adecuada y que ha
desarrollado
las capacidades relacionadas con la visualización de formas y
características
geométricas. Conviene limitar el alcance del criterio de
evaluación
a figuras planas y espaciales con una cierta regularidad.
10.– Interpretar
representaciones
planas de espacios y objetos y obtener información sobre sus
características
geométricas (medidas, posiciones, orientaciones, etc.) A partir
de dichas representaciones, y utilizando la escala cuando sea preciso.
Este criterio va dirigido a
comprobar
que el alumno o alumna han conseguido manejar, con la cantidad de
información
usual, las representaciones planas habituales de los objetos y espacios
bi y tridimensionales. Han de ser capaces de expresar la
información
obtenida en dichas representaciones en términos de lo
representado.
Asimismo, este criterio requiere utilizar con soltura las escalas
numéricas
y gráficas.
11.– Identificar relaciones de
proporcionalidad
numérica y geométrica en situaciones diversas y
utilizarlas
para el cálculo de términos proporcionales, razones de
semejanza
y resolución de problemas.
Este criterio requiere, por
una
parte, ser capaz de distinguir cuando una relación es de
proporcionalidad
y cuando no lo es, a partir de la información de que se
disponga:
el propio análisis de la situación, representaciones
gráficas,
tablas de valores, etc.; Por otra, realizar cálculos que
permitan
averiguar cuartos proporcionales y razones de proporcionalidad. El
dominio
de la relación de proporcionalidad supone la capacidad de
establecer
y utilizar relaciones significativas entre las diversas formas de
estudiarla:
numérica, geométrica, gráfica y algebraica.
12.– Identificar y describir
regularidades,
pautas y relaciones conocidas en conjuntos de números y formas
geométricas
similares.
Este criterio pretende
comprobar
que el alumno y la alumna tienen recursos para percibir, en un conjunto
o sucesión de objetos diferentes (números, formas
geométricas,
expresiones algebraicas, etc.), aquello que es común, la regla
con
la que se han construido, un criterio que permita ordenarlos, etc. El
núcleo
de este criterio no es tanto la forma en que se expresen las citadas
regularidades
o relaciones como el ser capaz de reconocerlas.
13.– Utilizar estrategias
sencillas,
tales como la reorganización de la información de
partida,
la búsqueda de ejemplos, contraejemplos y casos particulares, o
los métodos de "ensayo y error", en contextos de
resolución
de problemas.
Este criterio se refiere a la
manera
de enfrentarse a la resolución de problemas, así como a
alguna
de las posibles estrategias que se puede poner en práctica.
Debería
tenerse en cuenta, a la hora de aplicar este criterio, la familiaridad
del alumnado con los objetos de los que trata, la disponibilidad de
información
explícita y no excesivamente sobreabundante o la facilidad de
codificación
u organización de la información.
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