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¿Os habéis parado a pensar en qué calculadoras tienen realmente los alumnos de secundaria?

La encuestaPara saber qué calculadoras tienen los alumnos de matemáticas de mi instituto, el curso 1998-99 preparé una encuesta. Con las respuestas recogidas hice un pequeño estudio estadístico y retoqué la redacción de las preguntas. El curso 2000-01 pasamos la nueva encuesta, vuelvo a hacer el estudio y aquí están las conclusiones que saco de las dos encuestas:

Los pocos alumnos que no tienen calculadora científica se concentran en 3º de ESO (quizá aún no les ha hecho falta y ya se la comprarán más adelante) y la opción A de 4º de ESO (quizá no tienen demasiado interés por los números).

La gran mayoría de los alumnos que reconocen tener calculadora científica y saben decir su modelo tienen una Casio FX-82, una de las calculadoras científicas más sencillas (y baratas) que comercializa Casio. ¿Hay bastante con ella? Según el distribuidor de Casio en España, es suficiente para el segundo ciclo de ESO, pero no para Bachillerato. De hecho, en 1º de Bachillerato ya casi no quedan, pero aún eran mayoría en 3º de BUP hace dos años. Hay que tener en cuenta que en 1º pedimos que la calculadora pueda trabajar con estadística de dos variables, cosa que no hacíamos en 3º de BUP, eso hace que en todos los aspectos haya mucha diferencia entre los resultados de ESO y los de Bachillerato. Además, todos los alumnos encuestados de 1º eran alumnos míos.

Otros modelos que se repiten son la Casio FX-6300 G, la calculadora gráfica más sencilla (y barata) que comercializa Casio (tampoco la recomiendan para Bachillerato y hay 10, el 43%), Casio FX-570 y Casio FX-100 (estas dos, sí).

Podemos deducir que, estándar o gráfica, los alumnos (o sus padres, que son los que pagan) suelen elegir la calculadora más barata. La presencia de calculadoras programables no gráficas es casi testimonial; son más difíciles de distinguir y tampoco no les encuentran (¿por suerte?) mucha utilidad. No creo que nadie haya comprado un modelo concreto por el hecho de ser programable. 

La mayoría de los alumnos de ESO ya tenían calculadora en el primer ciclo y siguen con la misma a lo largo del segundo ciclo. Los que no tenían, adquieren una FX-82 (ahora más que hace dos años); los pocos que cambian de modelo eligen otros. En cualquier caso, son calculadoras con características similares a ésta.

En 1º de Bachillerato, en cambio, es más habitual cambiar de modelo (porque ya no les sirve la FX-82, esto no pasaba hace dos años). Aparecen mayoritariamente modelos gráficos (eso sí, la ya comentada FX-6300 G) o, en todo caso, que utilizan notación algebraica. Quizá no quedan muchos modelos que utilicen notación mixta y hagan cálculos estadísticos con dos variables.

En general, las calculadoras nuevas son mejores: hay más gráficas y de las que utilizan notación algebraica, de 8 cifras ya no quedan. Respecto a hace dos años, también se nota una cierta mejora, mucho más en Bachillerato que en ESO. Esperamos que en el futuro llegue a notarse más mejora en ESO.
 

En la misma encuesta se les preguntó también si tienen ordenador en casa y qué programas con interés matemático tienen instalados. Respecto a los programas, hemos considerado por un lado las hojas de cálculo y por otro el resto de programas, seguramente más interesantes para el aprendizaje de las matemáticas, pero mucho menos populares.

Más de la mitad de estos alumnos tienen ordenador. La gran mayoría de los que tienen, disponen también de alguna hoja de cálculo (pero poco más de la mitad lo saben). Respecto a los otros programas, los que afirman tener alguno no llegan a la tercera parte de los que tienen ordenador. En los tres casos hay más en 1º de Bachillerato que en ESO. También aquí se nota cierta mejora respecto a hace dos años, tanto en ESO como en Bachillerato.

Volvemos a encontrar pocas diferencias entre los dos niveles de ESO, pero sí muchas entre las dos opciones de 4º. A pesar de apreciarse una ligera evolución en el tiempo, parece que los alumnos que continuarán estudiando tienen características diferentes en estos aspectos.
 

Las hojas de cálculo no están pensadas para aprender matemáticas, menos aún para hacer matemáticas. Sí pueden ayudar, en cambio, a poner en práctica las matemáticas aprendidas. Si la introducimos en el proceso de aprendizaje, quizá será más fácil de entender su utilidad y utilizarla en este sentido. Los programas específicos ofrecerán más opciones con mejores resultados, pero los alumnos no podrán aprovecharlo después en casa.

Por cierto, estos pequeños estudios estadísticos se han hecho con la ayuda de una hoja de cálculo.
 

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