| Pulsar para parar el sonido |
| Querida Radio |
Es la vieja sintonia de 7 días (RNE-2002-2004) |
| Mis
primeros pasos
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Te ha llegado la hora de internet, querida radio. Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que solo sonabas, y ya nos parecías mágica: Cuando los "speaker" con su oratoria de púlpito nos hacían temblar y estremecernos. Cuando eras altavoz estridente y gramófono imperfecto de operetas y fox-trot. Cuando no pudiste evitar que robaran tus aparatosos micrófonos aquellos soldados-locutores, que te dejaron reducida a transmisora diaria de arengas y partes de guerra. Te recuerdo cuando estabas colocada en una peana alta, sujeta con escuadras a las paredes despintadas de nuestra postguerra. Eras el altar de cada casa, con tus botones negros y chirriantes, tus rejillas misteriosas por donde lanzabas sonidos imprevisibles para que imagináramos la inexistente belleza de los rostros de nuestros Bobys y nuestros Matías, que paseaban por las pasarelas del aire la desproporcionda belleza de sus voces Ya hace decenios que eres trepidante medio transmisor de lo inmediato, vibrante compañero a la velocidad de nuestros coches, y escondido instrumento de escuchas solitarias que penetras desde los solapados sonotones por nuestros oídos, esparciendo por el cuerpo toda la polifonía de la Alta Fidelidad. Pero hoy se ha hecho el milagro y, -¡oh radio de nuestra vida!- has convertido, la escucha en visión ; la sintonía en "banner" y el diario hablado en interminables páginas de iconos e hipervínculos. Lo ves ...Decían que morías en los 50 cuando llegó la televisión, y ahora vuelves a nacer sin haber muerto, expulsando tu sonido imparable de siempre -y qué extraño- llenando de color y de escritura los servidores de la red infinita de Internet. Que
eterna eres, querida radio |