En los años 60 las fotografías de las estrellas de cine fueron todo una revolución. Retratos con una luz alta lateral que suavizaba mucho la textura de la cara.
Los fotógrafos perdieron el miedo a inclinar la cámara y los retratos inclinados en sentido contratio a la mirada fue la nueva tendencia.
Fotógrafos de estudio practicaron mucho esta tendencia con sus propios clientes. Yo misma tengo retratos de estudio en blanco y negro de mis padres hechas con esta técnica que son todo un lujo (mañana escaneo las fotos y os las muestro).
El dominio de la luz era impecable. Al utilizar placas el grano era inexistente y la textura de la cara parecía de maniquíes.
La inclinación de la cámara a veces llega a ser exagerada, pero el resultado es estupendo.
Una pequeña imitación de esos retratos clásicos tan cinematográficos lo podemos tener con esta misma foto rotando el lienzo y haciendo algunos retoques para no perder el fondo.
Tambien se solía utilizar una iluminación de fondo de forma circular dando como resultado la siguiente fotografía (se hace de la misma manera que realce del rostro solo que en la nueva capa se borra la oscuridad que rodea la ropa y la piel del brazo. Y el resultado es muy glamouroso, por la pose y por la luz.