"-¡Formentera!- exclamaron casi al unísono el conde Timaschef y el capitán Servadac."

La isla que conseguían alcanzar los personajes de Julio Verne en una de sus más interesantes novelas, "Viaje a través del imperio solar", poco tiene que ver con la Formentera real, puesto que llegaban a ella... ¡patinando con un trineo sobre un mar helado y con una temperatura de 22º bajo cero!.

Sus visitantes de hoy sí coinciden con ellos en el empleo de los signos de admiración, pero la temperatura es de signo contrario y el Mediterráneo luce aquí sus mejores aguas. Limpias y refrescantes aguas que, abiertas a todos los puntos cardinales,  bañan extensas playas y escondidas calas. En un mismo día se puede ir de las arenas de Ses Illetes o S'Alga hasta Es Caló, de Cala Saona a las playas de Migjorn o Tramuntana, seguir el curso del sol sin grandes esfuerzos......ventajas de estar en una isla pequeña.

Y sin embargo, se comprende recorriéndola el dicho que relaciona los envases diminutos con las grandes y más sensuales esencias.

La imágenes que siguen buscan sugerir, sin más, sólo algunos de los variados encantos que atesora el lugar.

 

 

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4/2001  

Gracias por la visita