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De La Savina a Es Caló
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La puerta de Formentera es el puerto de La Savina, pequeño, proporcionado al tamaño reducido de la isla, aunque cualquier formenterano mayor de treinta años debe considerarlo enorme comparándolo con el que vió en su infancia: apenas unos amarres en un muelle de pescadores. Se convirtió en puerto cuando se cerró el abrigo artificialmente uniendo una punta a un islote, denominado precisamente La Savina. En la actualidad, el ajetreo es contínuo en las intalaciónes portuarias, y es habitual ver en ellas modernas motonaves, además de algunas embarcaciones más veteranas pero con más encanto como la Joven Dolores o la Illa de Formentera, ideales para sintonizar, en una lenta travesía, con el tempo que requiere una visita cabal de la isla. |
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A espaldas del puerto, los dos lienzos acuosos de los estanys -Estany d'Es Peix y Estany Pudent- y el intermedio, cristalizado, de las Salines Ferrer, invitan a extasiarse ante los cambios que el desplazamiento del sol imprime en sus superficies. Un reposado paseo alrededor de su perímetro permite constatar la importancia ecológica del humedal, hábitat natural de muchas y variadas especies de aves, y no es necesario ser ornitólogo para disfrutar con su contemplación. |
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Apenas son tres kms. que separan el puerto de San Francisco Javier. El antiguo caserío, nacido a la sombra de su iglesia fortificada, se ha convertido para los formenterenses nativos y adoptados en la "capital" de la isla. Y el centro de este centro es, desde luego, la ya citada iglesia parroquial, que, erigida a principios del siglo XVIII, cuando eran muy frecuentes las incursiones de los piratas, fue consecuentemente coronada con potentes cañones. |
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Partiendo de San Francisco, en dirección a La Mola, encontramos otro nucleo de población: San Fernando, desde donde se llega, por un desvío hacia el Norte, al cuarto enclave de esta zona, Es Pujols. De la misma manera que San Fernando se creó en función de la industria de las salinas, puede decirse de Es Pujols, que vive por y para el turismo. Su playa ha generado la acumulación de establecimientos y servicios que presenta toda la zona circundante, y es la de mayor concentración turística.
La estrecha franja central de Formentera, por ejemplo, se puede abarcar en su totalidad en una única jornada de paseos, desplazándose por la carretera central o por el antiguo Camí vell de la Mola y desviándose a derecha e izquierda por los múltiples ramales que desde estas rutas van a dar a las playas.
Por lo que respecta a ambos litorales, también vale la pena contrastar los distintos que son uno y otro. El que encara el norte comprende varios tramos con distinta denominación, pero apenas hay obtáculos físicos que los delimiten claramente. Iniciando su recorrido desde el este -hay que partir de San Fernando-, el primer punto destacable es Cala En Baster. Hasta llegar aquí, refugio tradicional de pescadores, el perfil es de acantilado, relativamente alto, pero desciende a continuación para formar una extensa zona de pedregal. Este sector se conoce con el nombre de Es Carnatge, pero en su vertiente marítima la denominación es la de Platja de Tramuntana, si bien no hay, de hecho, la arena suficiente para justificar el nombre.
Ésta sí aparece más allá, en Ses Platgetes, zona que se cierra en el Caló de Sant Agustí (Es Caló) para alcanzar mayor altura más adelante. Este rincón tradicionalmente utilizado por los formenterenses de esta parte de la isla para amarrar sus barcas, conserva un encanto especial y resulta muy recomendable para hacer un alto y disfrutar del paisaje desde alguna de sus terrazas.
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La costa sur es mucho más frecuentada por los bañistas, ya que entre Mal Pas y Punta de sa Fragata, sí reune en su mayor parte las características de auténtica playa. En su conjunto se conoce como Platja des Migjorn, si bien comprende sectores diferenciados con topónimos propios. Desde la torres de vigilancia de Es Pí d'es Catalá, y hasta su extremo opuesto, en dirección oeste, encontramos: Es Ca Marí, Racó Fondo, Es Códol Foradat, Els Valencians, Els Arenals, Mariland... Algunos de ellos señalaban accidentes geográficos y antiguos manantiales de agua dulce; otros, de nuevo cuño, provienen de las urbanizaciones y establecimientos playeros que salpican toda su extensión. |
Detrás de los arenales y dunas, el paisaje presenta una franja de monte bajo que delimita las dos vertientes y protege del viento, aunque sea mínimamente. El cuanto al perfil marítimo sólo Caló d'es Mort y Caló d'es Ram, más alejados, presentan recortes rocosos ocupados por peculiares y rústicos varaderos, pero siempre hay quien prefiere su aislamiento para tomar el sol, practicar el submarinismo o simplemente refrescarse en sus límpidas y transparente aguas.
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