| EL SANTO VOTO. Declarado de interés turístico regional por la Junta de Comunidades el día 8 de Abril de 1999 | ||||||||||||||||
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A mediados del Siglo XIV se inicia una profunda crisis que abarcó todos los conceptos de la actividad humana, a lo largo de estos años difíciles, tuvo lugar la transformación de la Europa medieval en la Europa renacentista. Cerca de la media noche se procede al encendido de las hogueras para calentar las calderas. Después tiene lugar la típica verbenilla. Al día siguiente alrededor de la una de la tarde se bendice y se reparte el Santo Voto. |
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MAYO A LA VIRGEN DE GRACIA |
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Llegamos
con alegría Al
palacio celestial En
donde habita María Sin
pecado original.
Salve,
lucero del alba, Del
Edén mística flor, Hermosa
entre las hermosas. Madre
del Divino Amor.
Con
ninguna criatura Se
te puede comparar, Porque
a todas las excedes En
virtud y santidad.
Tú
sola te mereciste Que
el paraninfo Gabriel Te
anunciase que serías Madre
del Dios de Israel.
Desde
entonces sobre el mundo Tendiste
tu protección, Acogiendo
cariñosa Del
cristiano la oración.
Por
eso, piadosa Madre, Siempre
con seguridad Acude
a Ti Puertollano En
toda calamidad.
En
el año mil trescientos Cuarenta
y ocho, se vio Invadido
de la peste Que
tanto estrago causó.
Y
fué tan grande el espanto Que
a todos llegó a causar Que
en las calles se quedaban Los
muertos sin entrar.
Pues
fue tan grande el contagio De
aquella peste cruel Que
quien a otro se acercaba Quedaba muerto con él.
De
cinco mil habitantes Que
había en la población Trece
vecinos quedaron Pidiendo
su intercesión.
Y
para mejor lograrla, Llenos
de humildad y fe, Un
voto solemne hicieron Que
hasta hoy cumpliendo se ve.
Y
fue aquel voto un ejemplo De
acendrada caridad; Que
a todo pobre que llega Pan y carne se les da. |
Benigna
el Voto acogiste la
epidemia cesó, este
pueblo agradecido Tus
favores no olvidó.
Del
siglo décimo quinto En
el año ochenta y seis, Invadió
otra peste el pueblo Y
también le protegéis.
Entonces
llenos de gozo, Esta
ermita te erigió Y
con el nombre de Gracia ¡Oh
Virgen! Te saludó.
En
ella y con tu permiso Vamos
el Mayo a cantar, Más
siendo Reina del Cielo ¿Dónde un varón encontrar?
Ninguno
mejor Señora Que
el castísimo José. Que
por Dios predestinado Para
esposo vuestro fue.
Y
por eso en este día Que
es de gran festividad Tus
desposorios la Iglesia Canta
con solemnidad.
Al
doblar de las campanas Acude
la población A
rendir humilde culto Con
fervorosa oración.
Pues
ves nuestros corazones Llenos
de fe sin igual Líbranos
Madre amorosa, Por siempre de todo mal.
No
desoigas nuestras voces De
amante solicitud, Consuelo
del afligido Y
del enfermo salud.
Alza
tus manos divinas, Échanos
tu bendición; Y
del Espíritu Santo Llena nuestro corazón.
Adiós,
pues, del mar Estrella Adiós,
Reina Celestial, Madre
del Verbo, encarnado Sin pecado original.
Adiós,
tesoro de Gracia, Fuente
fecunda del bien, Haz
que al expirar vayamos A gozar la gloria. Amén.
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