EL SANTO VOTO. Declarado de interés turístico regional por la Junta de Comunidades el día 8 de Abril de 1999

A mediados del Siglo XIV se inicia una profunda crisis que abarcó todos los conceptos de la actividad humana, a lo largo de estos años difíciles, tuvo lugar la transformación de la Europa medieval en la Europa renacentista.
Las malas cosechas debido a las plagas y al exceso de lluvias, conducen a las crisis agrarias en una sociedad eminentemente rural. La escasez de cereales provoca el aumento del precio, y como consecuencia aparece el hambre. Las continuas guerras conllevan: pago de levas, petición de impuestos mayores, devastación de los campos, bandas de mercenarios que viven del robo. Todo esto unido a una deficiente alimentación e higiene hace que la población sea muy propensa a las epidemias. Ante los estragos de la Peste Negra, la conciencia europea de los siglos XIV y XV adquiere la convicción de sufrir un castigo colectivo de signo apocalíptico. El pesimismo y el terror se apoderaron de la población, provocaron el éxodo y el desastre económico.
Procedente del sureste de China, a través del Mediterráneo entra la peste en Europa reduciendo su población a la cuarta parte, la mayor epidemia de peste negra fue la de 1.348 y se llamó "La Gran Pestilencia".
España pagó un duro tributo a la Peste Negra. En Aragón murió la reina, y en Castilla el rey Alfonso XI.
En Puertollano causo tal estrago que la gente caía muerta en la calle, la peste fue menguando la población hasta quedar 13 familias (unos 65 habitantes), que atribulados y afligidos ofrecieron Voto a la Virgen, celebrando el desposorio de María Santísima con el aventurado San José, voto que coincide con el día de la octava de la Ascensión del Señor a los cielos y que consiste en sacrificar 13 vacas, cuya carne es guisada y repartida entre los vecinos para prevenir las enfermedades. También se ofrecía comida a los pobres y necesitados.
Las epidemias continuaron reproduciéndose cada 20 años aproximadamente. En 1.486 otra gran epidemia lleva a los vecinos de Puertollano a realizar otro voto, por el que se acordó "hacer una hermita y fueron en procesión a señalar el sitio, y luego que le señalaron cesó el contagio y mortandad, sin que alguno de allí en adelante muriese de él" (Dr. Limon). La Ermita se construyo en el llano del puerto, finalizando la obra en 1.489. 
El animal elegido para el sacrificio fue la vaca, una especie muy aprovechada por los ganaderos del Valle debido a su escasez y gran aprovechamiento. Sus excrementos son utilizados para abonar los campos, con objeto de alejar las plagas y su piel se trocea y se reparte a modo de amuleto. Con el fin de hacer desaparecer la peste y recaudar fondos nació la costumbre de "El paseillo de la vaca" (símbolo de buena suerte) por las calles de la ciudad. Después de la Guerra Civil desaparece el paseillo de la vaca, que se vuelve a implantar con la venida de la democracia.
Hasta la Guerra Civil la comida se preparaba en Ollas de barro que se encargaban a los alfareros de Puertollano, el último de ellos Juan Grande "El Ollero" tenía el taller familiar en la calle Ancha del que se sabe con certeza que estuvo funcionando desde el siglo XVIII hasta 1.925 y del que aún se conservan algunas piezas. En 1.942 las ollas de barro se sustituyen por grandes calderas metálicas. En la actualidad se utilizan 32 calderas.
Para conocer mejor nuestra cultura culinaria, basta con examinar los ingredientes que se han utilizado para la preparación del Santo Voto, a lo largo de estos siglos:
-Durante el siglo XVI los productos alimentarios que se consumen con motivo de la festividad del voto son: un buey, diez cabezas de puerco y pies, seis libras de almendras, dos de azúcar, seis de huevos, canela, aceitunas sevillanas, ajonjolí, una arroba de queso, cuatro gallinas, turmas, asaduras, cabeza, naranjas, mantequilla de vaca, cuatro arrobas de vino para las cocederas, tocino, hinojo, diez cabritos y harina. 
-Durante el siglo XVII se toma pan, queso y vino, aceitunas y sardinas: el estofado se hace con carnes rojas y blancas, cocidas con garbanzos y arroz, sazonado con sal, azafrán, pimienta y clavo. Se incluyen platos de repostería integrados por: miel, canela, almendras, aceite, leche, azúcar, manteca, ajonjolí, pasas, mantequilla, piñones y naranjas, y para las doncellas también se reparten requesones. 
-En el siglo XVIII al tradicional estofado se añaden las habas. Se sigue condimentando con sal, azafrán, clavo y pimienta. Los participantes en la fiesta beben grandes  cantidades de vino tinto y blanco y se toman también ensaladas de cebolla y lechuga. Desaparece el queso, por su encarecimiento, y se sustituye por el tradicional puñao de garbanzos torraos. En 1715 se preparan para el postre, raciones de alumbre azucarino con ajonjolí: ofrecen bebidas de limón elaboradas a partir de limones y azúcar rosa y blanca y también una apetecible y, yo diría que afrodisíaca bebida llamada Aurora, que lleva vino, azúcar, almendras, canela, sal y nieve. 
-Durante el siglo XIX se incorporan patatas, guisado con los condimentos de la época. Se preparan ensaladas de lechuga y se bebe vino peleón y el refresco de naranja o limón se sustituye por otro más nutritivo que lleva azúcar, leche y chocolate. También se preparan durante estos años raciones de preferencia integradas por seseras, riñones, asadura, solomillo, lenguas, patas y carne guisada, morcilla y callos. 
-En el siglo XX se producen cambios significativos por motivos políticos y económicos. Se eliminan los refrescos, y en 1920 los garbanzos se sustituyen por arroz. El estofado continúa siendo básicamente de carne de vaca, a la que se añade toro, buey, terneras, corderos y becerras añojas, procedentes de los quintos del Valle de Alcudia. Los bollos bendecidos forman parte también de la tradición ritual del pan en las fiestas, cuyo origen se remonta al carácter divino de este alimento en el mundo clásico. 
Una veintena de mujeres juega un papel muy activo y significativo en la preparación del voto, trabajaran toda la tarde-noche anterior acometiendo las tareas preparatorias del guisado, como pelar patatas, cebollas, etc.., se parte la carne y se preparan todos los ingredientes para realizar el guiso.
El miércoles a las 17 h. el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia bendice el pan y se reparte en la glorieta. A las 19 h. Se inicia el "paseo de la vaca del voto" con desfile de la banda de tambores y cornetas de Jesús Orando en el Huerto, recorriendo las principales calles de nuestra ciudad. A las 20 h. comienza el Festival Musical en la glorieta Virgen de Gracia, donde intervienen varias asociaciones folclóricas, cantantes de canción española acompañados de bailarines.

Cerca de la media noche se procede al encendido de las hogueras para calentar las calderas. Después tiene lugar la típica verbenilla. Al día siguiente alrededor de la una de la tarde se bendice y se reparte el Santo Voto.
El Santo Voto es la tradición más antigua de Puertollano, y sus habitantes la celebran acudiendo a su cita generaciones de adultos y jóvenes sin distinción de ideas políticas o posición social. 
En una celebración tan importante los puertollaneros le dedican a la Virgen un "mayo", que es una plegaría popular que recoge el sentir del pueblo dando gracias por el amparo y la protección de Nuestra Señora.

Mujeres pelando patatas

 

Patatas para el guiso

 

Calentando las Calderas

 

Paseo de la vaca por la ciudad

 

Reparto de la comida del  Santo Voto

 

Todos colaboran en el reparto

 

Cantando Los Mayos a la Virgen
 

MAYO A LA VIRGEN DE GRACIA

 

Llegamos con alegría

Al palacio celestial

En donde habita María

Sin pecado original.  

Salve, lucero del alba,

Del Edén mística flor,

Hermosa entre las hermosas.

Madre del Divino Amor.  

Con ninguna criatura

Se te puede comparar,

Porque a todas las excedes

En virtud y santidad.  

Tú sola te mereciste

Que el paraninfo Gabriel

Te anunciase que serías

Madre del Dios de Israel.  

Desde entonces sobre el mundo

Tendiste tu protección,

Acogiendo cariñosa

Del cristiano la oración.  

Por eso, piadosa Madre,

Siempre con seguridad

Acude a Ti Puertollano

En toda calamidad.  

En el año mil trescientos

Cuarenta y ocho, se vio

Invadido de la peste

Que tanto estrago causó.  

Y fué tan grande el espanto

Que a todos llegó a causar

Que en las calles se quedaban

Los muertos sin entrar.  

Pues fue tan grande el contagio

De aquella peste cruel

Que quien a otro se acercaba

Quedaba muerto con él.

 

De cinco mil habitantes

Que había en la población

Trece vecinos quedaron

Pidiendo su intercesión.  

Y para mejor lograrla,

Llenos de humildad y fe,

Un voto solemne hicieron

Que hasta hoy cumpliendo se ve.  

Y fue aquel voto un ejemplo

De acendrada caridad;

Que a todo pobre que llega

Pan y carne se les da.

Benigna el Voto acogiste

la epidemia cesó,

este pueblo agradecido

Tus favores no olvidó.  

Del siglo décimo quinto

En el año ochenta y seis,

Invadió otra peste el pueblo

Y también le protegéis.  

Entonces llenos de gozo,

Esta ermita te erigió

Y con el nombre de Gracia

¡Oh Virgen! Te saludó.  

En ella y con tu permiso

Vamos el Mayo a cantar,

Más siendo Reina del Cielo

¿Dónde un varón encontrar? 

 

Ninguno mejor Señora

Que el castísimo José.

Que por Dios predestinado

Para esposo vuestro fue.  

Y por eso en este día

Que es de gran festividad

Tus desposorios la Iglesia

Canta con solemnidad.  

Al doblar de las campanas

Acude la población

A rendir humilde culto

Con fervorosa oración.  

Pues ves nuestros corazones

Llenos de fe sin igual

Líbranos Madre amorosa,

Por siempre de todo mal. 

 

No desoigas nuestras voces

De amante solicitud,

Consuelo del afligido

Y del enfermo salud.  

Alza tus manos divinas,

Échanos tu bendición;

Y del Espíritu Santo

Llena nuestro corazón.

 

Adiós, pues, del mar Estrella

Adiós, Reina Celestial,

Madre del Verbo, encarnado

Sin pecado original.

 

Adiós, tesoro de Gracia,

Fuente fecunda del bien,

Haz que al expirar vayamos

A gozar la gloria. Amén.