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Todos los 23 de enero de cada año, festividad de San Ildefonso, se celebra en Puertollano el tradicional Día del Chorizo. San Ildefonso (hacia 605-667) fue un prelado nacido en Toledo, discípulo de San Isidoro y que a su muerte le sucedió como abad en el monasterio toledano de Agalia; arzobispo de Toledo (659), participó en los Concilios Visigodos VIII y IX de Toledo, ejerciendo gran influencia teológica e intelectual en la Corte de la época; poeta y orador famoso, escribió un par de obras religiosas defendiendo la virginidad de María y ensalzando el sacramento del bautismo. Una de las leyendas de apariciones milagrosas más antiguas de España es precisamente la Descensión de la Virgen a San Ildefonso, cuando se hallaba en la catedral, recibiendo de la Madre de Dios una casulla en premio a su devoción; desde entonces, allí se adora la piedra-reliquia donde supuestamente apoyó María sus pies. Este mito tuvo sus secuelas en Jaén (1430) y Quintanar de la Orden (1523), donde se decía que se habían reproducido hechos semejantes. Pues bien, elegido patrón de la Ciudad Imperial y abogado de su Arzobispado, avanzado el siglo XV, una sinodal de la Mitra de Toledo extendió el culto al maestrazgo de la Orden de Calatrava (en cuya jurisdicción estaba enclavada Puertollano y su comarca). El 5 de mayo de 1446, un mandato del Capítulo General de la Orden del Cister (bajo cuya filiación estaba la Orden de Calatrava) ordenaba que se celebrase la fiesta de San Ildefonso en sus posesiones. Durante el Siglo de Oro, estaban bajo la advocación de San Ildefonso 6 ermitas en todo el Arzobispado toledano, en tanto que no menos de 7 pueblos habían "votado" rendir culto especial a este santo visigodo, entre ellos la propia ciudad de Toledo (donde era festivo desde hacía mucho tiempo). Así, este evento religioso pertenece a las fiestas de invierno, gozosa culminación de la temporada de la recogida de la aceituna, poco después de las Navidades ("hasta San Antón -15 de enero-, Pascuas son") y San Sebastián (20 de enero). Precisamente, en nuestra ciudad, la festividad de San Sebastián (había una ermita bajo esta titularidad en lo alto del cerro del mismo nombre) ensombreció siempre la devoción a San lldefonso. El fervor local era más poderoso que la devoción impuesta desde fuera. El Día del Chorizo no fue celebrado en nuestra localidad, tal y cómo lo conocemos ahora, hasta fines del siglo pasado. Según cuenta la tradición oral, durante el reinado de Alfonso XII ó XIII, las tropas del Rey recalaron en Puertollano, coincidiendo con la onomástica del soberano reinante. Dispuestos a celebrarla, bien las autoridades municipales, bien los vecinos, les ofrecieron lo poco que tenían para agasajarlos: los chorizos metidos en orzas con aceite de la reciente matanza del cerdo. De este modo, este acontecimiento puntual se convirtió en costumbre. En el siglo XX, los lugareños salían al campo a merendar un bocadillo de chorizo, en recuerdo de este día; los parajes elegidos solían ser las Pocitas del Prior, los pinos de la Dehesa Boyal o lo alto de la Chimenea Cuadrá. Es una jornada festiva, donde familias enteras y grupos de amigos se juntan para pasar unas horas de alegre asueto. Un paréntesis necesario en la vida cotidiana y un recuerdo de tiempos pasados. Autor: Miguel Fernando Gómez Vozmediano En Puertollano y su entorno
se denomina hornazo a la torta de bizcocho confeccionada amasando harina, aceite
crudo, huevo batido y azúcar, coronada con uno o varios huevos cocidos, fijados
con un lazo de la misma masa, todo ello horneado y luego bañado con una
sencilla mermelada compuesta de clara de huevo y azúcar, para luego ser
espolvoreado todo con azúcar glassé al enfriarse. En el pasado era un dulce
confeccionado por las mujeres en sus hornos de leña, pero en la actualidad se
fabrica en casas particulares, hornos artesanos o industriales. En otras
localidades manchegas, como Piedrabuena o Villanueva de los Infantes también
existe este pastel casero, aunque es conocido como torta de San Marcos, por ser
tradicional comerse el día de la onomástica de este Evangelista, el 25 de
abril. El nombre de hornazo es común en La Mancha y Murcia, en tanto que en
Cataluña se llaman monas y se adornan con figuras de chocolate; en Aragón, se
conoce como culecas a una especie de pan quemado adornado con huevos duros;
mientras que en Valencia los dulces típicos de estas fechas son los
borreguitos, que adoptan forma de media luna o reproducen a distintos animales
domésticos. En
nuestra ciudad la popular festividad del Hornazo tiene lugar el último domingo
del mes de abril, coincidiendo con la celebración de la Virgen de la Cabeza en
Andújar (Jaén). Sus orígenes se remontan seguramente al siglo XVI, cuando
esta singular devoción mariana alcanza una extraordinaria difusión en ambas
vertientes de Sierra Morena, extendiéndose las ermitas y cofradías bajo su
advocación por todo el Campo de Calatrava. Además, coincide con el interés de
los predicadores eclesiásticos para que los fieles celebrasen con gozo la
Resurrección de Cristo Redentor y la culminación del ciclo de la Pasión, que
arranca con la Cuaresma y culmina el Domingo de Cuasimodo. Existe
una interpretación más profunda a esta fiesta de primavera, propuesta por
sesudos antropólogos, y que haría retroceder esta costumbre mucho en el
tiempo. Según sus teorías, Pascua coincide con el Equinocio de Primavera, que
siempre se ha asociado con el resurgir de la vida, tras el invierno. Asimismo,
que también los huevos representan el origen de la vida, por los que se les
relaciona con esta fiesta de la naturaleza y de los sentidos. Mucho
más prosaica es mi hipótesis. Predicadores franciscanos habían recalado por
Puertollano desde fines de la Edad Media con motivo de las misiones populares y
los tiempos de mayor significado espiritual para los católicos (Advientos,
Cuaresma y Semana Santa). No sería descabellado que los lugareños ofreciesen
como regalo a estos reputados frailes algún bollo con los ingredientes que tenían
a mano, añadiéndoles huevo de adorno, porque es precisamente en primavera
cuando la puesta de las gallinas está en pleno apogeo. Cuando una comunidad de
franciscanos descalzos decidió fundar un convento en las afueras de la villa,
esta costumbre se convirtió en tradición. Tanto es así que, ya en el siglo
XIX, nos consta que los mejores oradores de San Pedro de Alcántara, conocidos
por todos como los Gilitos, se encargarán de pronunciar un sermón en la
parroquia de la Asunción el Domingo de Cuasimodo, siendo gratificados por el
ayuntamiento y agasajados por las beatas. Así
pues, en los últimos siglos, Puertollano y sus antiguas aldeas (Cabezarrubias
del Puerto, Hinojosas de Calatrava, El Villar de Puertollano y Ventosillas)
celebran este entrañable festejo comunitario. Olvidado ahora su trasfondo
religioso, pagano o cristiano, el hornazo suelo consumirse como merendola, en
compañía de familiares o amigos, por lo general en el campo, siendo la excusa
perfecta para pasar una agradable tarde de campo en algún paraje emblemático
de nuestro entorno natural como la Dehesa Boyal, la Chimenea Cuadrá, las
Pocitas del Prior o el Valle de Alcudia. Confiemos que esta seña centenaria de
nuestra identidad local siga acompañando a las generaciones futuras. Autor: Miguel Fernando Gómez Vozmediano Se celebra a los ocho días de la Festividad de la Ascensión. La preste negra que asoló a Europa en 1348, diezmó la población de Puertollano, reduciéndola a 13 vecinos que ofrecieron Voto a la Virgen por su protección sacrificando trece vacas, tradición que se ha mantenido desde entonces el día de la octava de la Ascensión del Señor. Este día el Ayuntamiento ofrece a toda la población una comida de carne vacuna. La fiesta comienza la noche anterior con la colocación y encendido de las calderas en las inmediaciones de la Iglesia Virgen de Gracia. El encendido de calderas corre a cargo del Alcalde y de los concejales. A lo largo de toda la tarde y la noche son muchas las personas de Puertollano y de toda la comarca que se acercan para recoger los panecillos bendecidos. Durante toda la noche se prepara la comida y al día siguiente es repartida entre todos. Igualmente es tradición que la tarde anterior se canten mayos en un lugar cercano a la ubicación de las calderas. Se trata, pues de una fiesta tradicional en donde el sentir popular está presenta en las calles de la ciudad. FESTIVAL NACIONAL DE FOLCKLORE. En donde se dan cita distintos grupos de bailes de toda España. Se celebra haciéndolo coincidir con las Fiestas Patronales. FESTIVAL INTERNACIONAL DE FOLCKLORE. Suele celebrarse en la primera quincena de julio. En este festival se dan cita distintos grupos pertenecientes a distintos países. |