LA CABRA CABREADA
La cabra cabreada
está muy delgaducha,
ni come ni bebe ni se ducha.
Tiene más hambre
que los pavos de Andrés,
que se comían a picotazos
las vías del tren.
La cabra cabreada,
cada vez más delgada.
la debilidad enloquece,
la cabra como una cabra,
ni engorda ni crece.
La dueña de la cabra
le dice a su esposo:
-La cabra tiene un aspecto horroroso,
debemos de comprarle
desperdicios de verdura.
-De eso nada, criatura,
que coma papel y lo que encuentre,
como siempre.
Los dueños de la cabra
tenían un bonsái
en la ventana,
un bonsái
¡de un millón de pesetas!
-¡Espejismo!- fue la palabra de la cabra-.
La cabra trepó.
La cabra merendó.
Y los gritos del dueño
se oyeron hasta en Japón.
-¡Ay, ay, ay!
¡La cabra se comió mi bonsái!
LAS VACAS
Vaca gorda: Vente aquí Paca flaca,
que en este prado frondoso
hay pasto alto y jugoso.
Vaca flaca: ¿Y para qué?
Vaca gorda: Para ponerte gorda, lustrosa y hermosa
y llegar a ser “el ojito derecho” del amo,
Vaca flaca: El amo es tuerto del ojito derecho.
Vaca gorda: ¡Qué rollazo eres, hermana Paquera.
Antipática como tu sola, del rabo a la cuerna.
Ven hacia el arroyo, hay umbría.
Vaca flaca: ¿Y qué es umbría?
Narrador: Preguntó la vaca “desaboría”.
Desaborida quiere decir:
Indiferente, sosa, aburrida.
Vaca gorda: Umbría es el sol y sombra matizada.
Vaca flaca: ¡Que tía cursi! ¡Qué pesada!
Vaca gorda: Tienes el lomo y los ojos llenos de moscas.
Vaca flaca: ¿Y qué? Para lo que hay que ver.
Vaca gorda: ¿Es que no tienes ánimos ni para espantar las moscas con el rabo?
Vaca flaca: ¿Para qué?
Vaca gorda: Hermana vaca, se te están poniendo los ojos de vaca,
pero de vaca tristona...
Eres la vaca más triste del prado.
Vaca flaca: ¿Y qué?
Vaca gorda: ¡Mira, amapolas! ¡Come amapolas!
A mi me gustan las amapolas, son muy buenas para la leche.
Vaca flaca: ¿Y qué?
Vaca gorda: ¡Ay, vaca, no hay quien te aguante,
eres más triste que un guante!
Voy a “chivarme” a la dueña.
¿Cuánto hace que no te ordeña?
Vaca flaca: No me acuerdo.
Vaca gorda: Entonces ya sé lo que te pasa:
Como te da por no comer y echarte al sol como una sueca...
Vaca flaca: Y a ti como una vaca suiza, te da por comer y engordar.
Vaca gorda: Buenos quesos doy al mes, y tú ¿qué das?
Vaca flaca: ¿Yo qué doy? ¡Qué más da!
Narrador: La vaca gorda se volvió a encontrar con la vaca flaca al atardecer, estaba echada como siempre.
Vaca gorda: ¿Rumias, vaca Paca?
Vaca flaca: No, no rumio. Estoy pensando.
siempre estoy pensando,
Las vacas como yo siempre estamos pensando.
Vaca gorda: Pero ¡por todos los cuernos!
¿En qué piensas? ¿En qué piensas?
Vaca flaca: ¡En que, al final, seré un millón doscientas mil hamburguesas!
EL VIDEO
Tengo un vídeo en la salita
que está harto de comer
películas y películas.
¡Qué pena siento por él!
Le quise ayudar un día
y una galleta metí
en vez de la Sirenita
en su boca ancha y gris.
También le dí chucherías
que guardaba en un armario
de cuando mi prima Silvia
celebró su cumpleaños.
Pero ¡ay!
a la salita mamá entró de repente
y me pilló de rodillas
con el vídeo frente a frente.
(Desde entonces más comida no le he podido llevar)
¡QUIERO BOCATA DE CUENTO!
A papá lo quiero mucho,
por eso sobre él me siento
y al oído le susurro:
Papá, ¿me cuentas un cuento?
Enseguida me pregunta:
¿Aquél de pan y pimiento?
Ese no, que no me gusta
y además dura un momento.
Pero mi mueca de enfado
papá la borra de un beso
y me cuenta el cuento largo
de dos perritos y un hueso:
Uno solía comer migas;
el otro, pastel de queso
y se emperraron un día
por un hueso de gran peso.
Y la historia es tan tremenda
y yo escucho tan atento
que al acabar, de merienda,
¡pido bocata de cuento!
EL OSO AMOROSO
- ¡Qué alegría, don Oso,
tú por estos parajes pavorosos!
Te invito a mi guarida.
- (Esta osa es coqueta y presumida)
Te veo muy osada,
pareces una osita enamorada.
Osa hermosa, díme una cosa...
- Nada, nada, pasa a mi casa
(Ya dentro del agujero, la osa le puso una tapita de jilguero)
- Pica pica si tienes apetito,
mientras, voy a peinarme un momento)
(La osa no volvía y ya el plantón don Oso presentía)
- ¡Ay que tia!
Hace un calor horroroso,
me parece me parece... que estoy haciendo el oso.
(Cuando salió la osa peluda, llena de ricitos
don Oso, ya aburrido, se había quedado dormido)
- Despierta don Oso hermoso
que vienen esos señores
que se llaman cazadores.
Y ponte ojo avizor.
- ¿Ojo avizor? ¿y qué es eso?
- Que no nos la den con queso.
Ojo avizor es en guardia,
en defensa.
Escóndete en el fondo de la cueva
y ponte a cantar "Que llueva".
- ¿Tú crees?
Yo te veo muy osada.
- Es que... estoy enamorada.
Que llueva, que llueva
la Vírgen de la Cueva,
cuando el osito canta
el cazador se espanta.
(Y así fué.
Al oír cantar a los osos
huyeron los cazadores temblorosos).