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POR LA DIOSA

Primera y verdadera

Desvelos

Tambores

PeregrinoS

Rea de Creta

El verbo

En construcción

EL AMOR, LOS VIAJES

Donde alcanzan las manos

Aprendizajes

Fidelidades

Temporadas

Amor-Amor

Calle

Cumpleaños

Mujer

Juventudes literarias

Sabidurías

La casa de una desconocida

Palo Borracho

De Sevilla siglo XX

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Guadalupe

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ÍNTIMA

Devenir

El dios extraviado

El árbol de los sueños

Teorema

Rosas

La sucesión

Vivir de una vez

Mujer a cal y canto

Madrid, 8:15

Primavera

COLOFÓN

Al borde del andén

Mientras tanto

Pasos

En el libro El oro de la vida se puede decir que su autor ha recogido los principales temas que configuran el pensamiento y las sensaciones humanas, esto es, nuestro conocimiento. A lo largo de sus 46 poemas las cuestiones metafísicas de siempre, los orígenes, la fugacidad del tiempo, nuestros cambios y movimientos se entrelazan con la conciencia de mortalidad y de final que condicionan la existencia individual. Esta existencia siempre estará marcada en cualquiera de nosotros por la propia infancia, los sueños, los amores y también ¿por qué no? por nuestras cosas a las que así mismo podemos querer. A veces con envidia porque sabemos que nos sobrevivirán. Pero también con agradecimiento porque servirán para que otros nos recuerden. Todo ello le ocurre a cualquier individuo, son aspectos comunes de la vida y como tales están presentes en este libro de poemas. Pero Rafael Flores además de hablarnos de su conciencia individual, de sus deseos, de sus experiencias y sueños, incluye en estos poemas la conciencia de que somos lo que nuestros antecesores construyeron. Ellos también desaparecieron como individuos, pero nos dejaron sus culturas y lugares emblemáticos que, al contrario que nosotros, no perecen. A sus ciudades podemos retornar, podemos mirar sus cuadros, reconocer sus textos, para tener acceso a algo de su intemporalidad, al saber que experimentamos las mismas sensaciones que ellos sintieron en un tiempo que hoy ya no existe. Por eso leyendo El oro de la vida se puede decir que Rafael Flores ha sabido escribir desde el presente el origen de las mitologías, de las religiones paganas, de diferentes culturas ya pasadas, las mismas que hoy visitan los turistas tratando de encerrarlas en sus cámaras de fotos. Frente a ellos, Rafael Flores ha elegido una forma más creativa, condensando en un libro escrito con la libertad de la poesía las experiencias de los que sabemos que algún día pereceremos frente a la conciencia de la permanencia de lo que creamos y construimos. Todo ello con un tema principal como protagonista: el transcurso del tiempo, utilizado como piedra filosofal por este poeta alquimista, para darnos a conocer si no los secretos de la vida sí una forma singular de vivirlos: la poesía.
Cristina Pérez Andrés