La
“ti Rosenda y los Infiernos”-
Era extraña, solitaria, pero muy
buena con los niños.
La
extravagancia era un modo de afianzar su territorio. Aseguraba que podía apagar
la hoguera de San Juan orinándola sin ser vista...
Todos
la recuerdan porque la última vez que fue vista iba a preparar una "morera
de urces".
Alguién
le dijo: ¿Dónde va "tí Rosenda?. Y ella respondió: "A arder a los
infiernos".
Descubrieron
su final porque al lado de las cenizas quedaba un poco de masa de pan sin
hacer...
La
"tí Rosenda" terminó en el fuego, camino de las Brañuelas...