ALGUNAS OPINIONES SOBRE SU
OBRA
Ingenio a raudales hay en los relatos de Rodríguez
Criado; ingenio y buen hacer. Un ejemplo: «Al día siguiente,
lunes, visitamos los Cliffs of Moher. El martes conocí los
castillos de Blarney; el miércoles, la costa de Connemara; y el
jueves... el jueves conocí a Eileen. Me bastó un minuto, o un
segundo, o quizá fuese una décima de segundo, para darme cuenta
de que no era una mujer. Era un volcán en forma de mujer, un
tigre con cara de mujer, un huracán en un cuerpo de mujer» («El
corazón de Eileen»). Y si usted necesita más ejemplos para
convencerse de la categoría de este autor, lea «La voz de
Marcela» o «Resumen del año»: no se puede decir más con
menos. (Antonio Fontana, Cultural Abc).
8/05/04
Éste es un libro de calidad muy desigual. Contiene 30 narraciones que caben en sus ciento sesenta páginas de formato pequeño porque bastantes de ellos son microrrelatos. El autor trata temas muy habituales en la literatura joven de hoy: historias urbanas de gente desencantada, rupturas sentimentales y dificultades para reordenar la existencia, conflictos alrededor del sexo, la bebida y problemas de incomunicación. Bastantes de estos relatos pecan de superficialidad, pero dentro del heterogéneo conjunto se hallan piezas destacables incluso algunas perlas. De entre el nivel aceptable de los microrrelatos cabe destacar dos, dignos de aparecer en las antologías de este género: Piso amueblado y Un largo viaje. El primero es genial, se refiere a una chica que pone un anuncio para compartir piso y trata del dolor de la ausencia y del significado de las palabras. El segundo es una amarga historia, insondable y poética, que esboza los ocultos motivos que mueven a los hombres a actuar. Entre los cuentos destacaría cuatro: Paredes verdes, Radiografías, Siete minutos y Los grifos que manan, que es el mejor. En él, un narrador cuenta las dificultades de un amigo concentradas en problemas domésticos sobre el funcionamiento de las conducciones de agua y los grifos, motivo muy literario. La narración gira después hacia el propio narrador, un escritor fracasado, y se manifiestan aspectos poco favorables, incluso sórdidos de su vida. El autor mantiene un delicado equilibrio, bien resuelto en el desenlace, entre las dos vertientes. Además, aparecen unas reflexiones metaliterarias sobre la confección del propio texto muy pertinentes. (Luis Latorras, Babelia, diario El País). 1/05/04
Constituye esta ópera prima
un conjunto de narraciones cortas, entre las que sobresalen por
su extensión y calidad la que proporciona el título, Sopa
de pescado. Pocas veces se consigue una lectura tan
placentera como la de esta historia cubana, con tan singular pero
perfectamente verosímil protagonista. Francisco J. Rodríguez ha
sabido crear un personaje, el del abuelo Don Augusto, fantasioso
y desbordante, cargado de orgullosa displicencia, sentido de la
dignidad, coraje y, a la postre, ternura. No le va a la zaga su
negra, prototipo de agudeza femenina. También nos complace mucho
el relato final, Aquellos años con Becky, más
desgarrado, con guiños y escorzos abundantes, pero lleno de
sabiduría narrativa. Manuel Pecellín (Diario HOY:
Arrago, Junio 2001, nº46, 34 p.)
El relato será perfecto o no será.
Y los relatos de SIETE MINUTOS lo son. Vaya si lo son. (Eloy
M. Cebrián)
Francisco Rodríguez nos deja en
estas páginas un espléndido ramillete de cuentos donde rebosa
el humor cínico, el ingenio y la voluntad de sorprender al
lector. (Diego Prado, diario El Mundo)
Francisco Rodríguez reúne
en este volumen treinta relatos redondos, algunos de ellos muy
breves, llenos de buen humor y desenfado, y bendecidos por una
mirada de original tono poético (Román Piña)
En este libro no suceden cosas
excepcionales sino que a veces las cosas de la vida se vuelven
excepcionales, con ese punto de absurdo que las hace ambiguas.
(Liborio Barrera, El Periódico Extremadura)
Francisco Rodríguez regresa
a la actualidad literaria con el lanzamiento de Siete Minutos,
donde recopila 30 relatos en los que vuelve a hacer de la
claridad la máxima de su escritura. (Claudio Mateos, Diario
Hoy)
"Pocos libros hemos alcanzado a leer en los últimos tiempos más singulares que este conjunto de relatos cortos, Siete minutos. Son treinta los aquí recogidos, con el título de uno de ellso, tal vez el más amplio, significativamente puesto en mitad de la obra. Su autor, Francisco Rodríguez Criado (Cáceres, 1967) ya había atraído de forma muy positiva nuestro interés con su entrega novel, Sopa de pescado (ERE, 2001) y viene a confirmar lo mucho bueno allí perceptible.
El joven escritor sorprende por el ingenio, humor, frescura y originalidad con que construye sus narraciones, que sabe siempre concluir admirablemente. Aunque de distinta factura temática y formal, muchas de ellas rozan la auténtica poesía y en no pocos casos sumergen al lector en la más pura estela surrealista. Aludo a "Mi famailia en el tiempo", cuyas primeras líneas ya nos ponen en trance: Ochos años antes de que yo naciese, don Tomás, el director del colegio San Antonio (donde yo cursaría estudios), telefoneó a mis padres para ponerles al corriente de mi última travesura: me habían pillado in fraganti fumando un cigarrillo en uno de los reservados del baño. El mismo discurso sigue "La condesa y el hipopótamo", cuyas breves líneas nos muestran las relaciones de la aristócrata con el acuático paquidermo. Por no recordar "Una tal Monique", donde un tigre hace desaparecer por su vulva a cuantos allí acceden.
Y es que sueño y realidad, pesadillas, fracasos e iluisones, enamoramientos, soledades o amistades, qu todos hemos compartido alguna vez, nutren alternativamente la creatividad de un escritor tan libre como este joven cacereño. Si él mismo se introduce alguna vez como personaje, prefiere distanciarse con una sabia mezcla de ironía y escepticismo. Por otro lado, alusiones más o menos explícitas a acontecimientos actuales, gustos o modas vigentes, resonantes partidos de fútbol, películas u obras conocidas, guiños a escritores de éxito (no se pierdan "El avión de Bukowski"), le prestan un toque de modernidad bien digerida que añaden a estas narraciones un discutible encanto.
Siete minutos, con una [historia] para cada día del mes, ha de construir un gozo para cualquier lector. Se publica con una de las ayudas a la creación de la Junta de Extremadura". (Manuel Peccellín Lancharro, Bibliografía extremeña 2004-2005, Indugrafic, 2006).