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Os vamos a contar un poco de donde viene el nombre de nuestro Afijo.
El ingeniero lebaniego José Antonio Odriozola fue el gran impulsor del teleférico de Fuente Dé, máxima atracción en la actualidad para los turistas que se acercan a conocer Picos de Europa. Inició el proyecto y realizó los primeros trabajos, proponiendo no sólo el teleférico sino también telesillas a Áliva y Pico de la Padiorna, carretera desde Pido a Fuente Dé, electrificación rural en el valle, repoblaciones piscícolas e instalaciones deportivas. La Diputación Provincial dio vía libre al proyecto y el presidente, D. Pedro Escalante, encarga la compra de los terrenos, aprobando la construcción del teleférico el 20 de noviembre de 1962. El año 1963 comienza con la aprobación en Consejo de Ministros del Parador de Fuente Dé y en abril de ese mismo año se aprueba la electrificación rural de los pueblos del valle de Camaleño y la construcción de la carretera desde Espinama a Fuente Dé. El teleférico proyectado era de sistema bicable sin apoyos intermedios, con la estación inferior a cota 1.070,25 y la superior a cota 1.823,75, desnivel que se salva en un solo vano con 1.419 metros de cable, en el anfiteatro de Fuente Dé (Camaleño), cerca del nacimiento del río Deva. La estación superior termina junto al mirador del cable, desde donde se domina un magnífica panorámica del Valle de Camaleño y de la Cordillera Cantábrica. Estaba concluyendo el mes de junio de 1966 cuando se realizan las primeras pruebas en el teleférico de Fuente Dé, con las cabinas lastradas. Se sabe que el primer pasajero, colándose de polizón, fue Nicolás Soto, empleado de Diputación, el día 12 de julio. El teleférico de Fuente Dé comenzó a funcionar para el público el 21 de agosto de 1966. En los doce primeros días transportó por término medio 300 personas diarias y se calculaba que a pleno rendimiento podía hacer hasta 140 viajes. Durante el primer año de funcionamiento el teleférico transportó 48.000 viajeros, siendo la capacidad por cabina del teleférico de siete viajeros. En 1974 se ampliaba la capacidad de las cabinas de siete a catorce pasajeros.
En el año 1986, al cumplirse los veinte años de existencia del teleférico y con más de 3.000.000 de pasajeros transportados, el problema principal son las largas colas de espera, lo que produce el estudio por parte de Diputación Regional de la ampliación de las cabinas para asegurar una mayor fluidez del servicio a los viajeros. El 21 de julio de 1990 se inaugura la ampliación de las nuevas cabinas, incrementando la capacidad con cabinas para 28 personas, subiendo 500 pasajeros a la hora, al aumentar la velocidad de las cabinas a 10 m/seg, con una longitud de cable de 1.640 metros; también se dota al teleférico de un nuevo sistema de seguridad con tres frenos: servicio, seguridad y emergencia |
Información obtenida de Liébana y Picos de Europa
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