El Perro de San Bernardo

Historia y transición del Pelo Corto al Pelo Largo

      El origen del San Bernardo es un cierto misterio, no está claro y aunque hay muchas teorías al respecto, muy pocas pueden ser tenidas en cuenta. Una de las teorías mas acertadas es la desarrollada por C. Séller, H. Kramer y A Heim en la que ligan al San Bernardo con los primeros molosos de la estirpe Asiriobabilónica.

      La primera imagen de lo que puede ser un San Bernardo nos llega del año 1.850 a. de C. en el Palacio de Nínive, donde en una vasija de barro cocido podemos ver claramente un enorme moloso de proporciones increíbles y muy parecido a nuestros San Bernardos.

      Posteriormente este tipo de perros fueron utilizados por Fenicios, Persas e incluso Alejandro Magno hacia el año 326 a. de C. llegó a poseer mas de 150 de estos enormes perros. Los Romanos conocedores del gran potencial que podían desarrollar dichos molosos, los fueron introduciendo poco a poco tanto para sus campañas guerreras como para su divertimiento de sus ciudadanos en los circos.

      César durante sus campañas por centroeuropa, se hizo acompañar por estos molosos ligeros llegando incluso hasta los valles Helvéticos, dando lugar así a los actuales Boyeros Suizos. Como no podía ser de otro modo, Augusto hacia el año 12 a. de C. quiso comunicar las ciudades de Aosta y Martigny a través de los Alpes, pasando por una altura de 2.472 metros entre montañas, lo que hoy se conoce como Paso del Gran San Bernardo.

      Aquí mismo fue donde los romanos construyeron un templo dedicado al Dios Júpiter, Mons Jovis, un acuartelamiento militar, y otras edificaciones anexas para los legionarios que vigilaban el paso junto a sus compañeros caninos. Dichos perros fueron poco a poco extendiéndose por el valle de Aosta y de ahí al resto de Europa como perro guardián de familias feudales y órdenes religiosas en castillos y monasterios.

      Posiblemente debido a su situación de aislamiento, los perros del paso se conservaron típica y genéticamente puros durante muchos años, conocidos como Mastín Alpino o Mastín de los Alpes, en el siglo XIX se les comenzó a llamar Perros de San Bernardo.

      En el año 1.049, Bernardo de Mentone fundó un Hospicio con la idea de ayudar y dar refugio a los viajantes que por entonces cruzaban a pie dichas montañas. En un principio el frío y la nieve eran los únicos problemas a los que se enfrentaban los monjes, pero esto fue cambiando cuando comenzaron a proliferar los robos y asaltos a los caminantes por parte de ladrones y bandoleros, motivo este por el que suponemos que se comenzaron a introducir los primeros molosos con el fin de proteger al propio Hospicio y a los viajantes de estos maleantes.

      No es difícil imaginar que los monjes se dieron cuenta enseguida que podían utilizar también a los cánidos en labores de rescate, como rastreo y transporte.

      Lamentablemente en 1.555 un pavoroso incendio destruyó gran parte del archivo del Hospicio, por lo que todo son especulaciones ya que hasta mediados del siglo XVII no se vuelve a tener constancia escrita de los perros en el Hospicio.

      Del siglo XVIII, se tienen numerosas evidencias de las actuaciones de los perros en labores de guardia y salvamento, como en aquel episodio ocurrido en el año 1787, cuando un grupo de forajidos atacó el Hospicio, pero al verse sorprendidos por los perros, huyeron de manera fulminante.

      Con el paso de los años, los monjes fueron organizando mejor el tránsito de viajeros por el Paso. Reunían a los viajeros en pequeños grupos, acompañados por un guía o “marronier” al que solían acompañar varios perros del Hospicio que le ayudaban en la protección del grupo y transporte. Otros servicios de los monjes consistían en salir en busca de los viajeros que a solas se adentraban en el Paso y eran atrapados por enormes aludes o fuertes ventiscas, que de no ser por los monjes y sus compañeros de rescate, los cuales con su gran olfato que les permitía encontrar a personas sepultadas con varios metros de nieve sobre sus cabezas o incluso oír sus lamentos a grandes distancias, morirían sin remedio.

      En torno al año 1.800, se encuentran los años de mayor apogeo de los perros del Hospicio, destacando de entre todos Barry ( 1800 – 1814 ), al que se le atribuyen numerosos salvamentos a cada cual mas difícil. Nació en la época que Napoleón cruzaba el Paso con sus tropas, el cual quedó tan impresionado que les encargó a los monjes la construcción de otros dos Hospicios, uno en Sempione y otro en Moncenisimo.

      En 1.817 los monjes creyeron que podían mejorar sus perros de pelo corto con cruces hechos con Terranovas y Mastines de los Pirineos, perros de pelo largo, para que así sus perros mejorasen su manto y resistiesen mejor el frío y las bajas temperaturas, pero se equivocaron, pronto de darían cuenta de que el pelo largo no hacía mas que acumular el hielo y la escarcha, haciendo a los perros mas pesados y torpes y a la vez mas vulnerables a las bajas temperaturas.

      Fue entonces cuando decidieron deshacerse de todos los ejemplares de Pelo largo del Hospicio, regalándolos a los granjeros del Valle de Aosta, gracias a lo cual, el San Bernardo comenzó a extenderse por toda Europa.

      La historia del San Bernardo continua, pero es aquí donde yo quisiera prestar mas atención al San Bernardo de pelo corto.

      De lo dicho anteriormente se deduce que el San Bernardo original fue el de pelo corto y no ese de pelo largo tan bonito que sale en las películas. Cuando hablas a la gente de nuestros perros y en concreto del los de pelo corto, en ocasiones no saben ni que existen y a mi manera de ver es como si fuese el hermano pobre al que nadie conoce ni quiere y eso sería injusto.

      A pesar de llevar poco tiempo dentro del mundo de los San Bernardos, si que hemos podido comprobar que tanto en exposiciones nacionales e internacionales como en monográficas de la raza las inscripciones de perros de pelo corto son considerablemente inferiores a las de pelo largo, también los cruces que se realizan son mayoritariamente pelo largo con pelo largo, siendo los cruces de pelo corto con pelo largo muchos menos.

      Recientes estudios realizados por prestigiosos criadores de la raza demuestran la necesidad imperiosa de los cruces pelo corto con pelo largo para favorecer la tipicidad de los futuros ejemplares, corriendo el riesgo de que al cruzar solamente ejemplares del mismo pelo se pierda la tipicidad del perro establecida en el estándar de la raza.

      Desde aquí, la única intención de estas líneas es dar a conocer al público en general que el San Bernardo es una raza tan rica, que nos encontramos dos variedades igual de bonitas y espectaculares a las cuales hay que valoran en su auténtica medida.

Farah del Busgosu (pelo corto) y Rey Fernardo de Peñas Arriba (pelo largo)

      Si bien un San Bernardo macho y de pelo largo puede resultar espectacular a la vista de los entendidos y profanos, también un macho o hembra de pelo corto lo pueden ser. Debemos desterrar los arquetipos de que el San Bernardo solo puede ser macho y de pelo largo pues los demás ejemplares poseen una belleza igual o superior según sean los casos.

José Ramón Hoz Campuzano - La Vieja Montañesa - Cantabria