RECUERDOS DE LA VIDA DE UN NIÑO DE SON RAPINYA

En la pizarra de la Facultad de Ciencias de Mallorca ¡Las Mates me dan miedo!

¡Por Fin la Universidad!
¡ Soy Estudiante Universitario en la misma Palma de Mallorca!

El Autobús tenía la salida a las 8.30 de la mañana y su origen y final estaba en la Plaza de España. La línea de la Universidad estaba dedicada solo para ese cometido y muy útil para los estudiantes que no tenían otro medio de transporte. Esa inolvidable  mañana me sentí muy especial, como muy importante, en aquella Plaza de España justo delante del antiguo “Colmado España” donde tantos años trabajó mi hermano Nicolás. Otros estudiantes como yo subieron, no muchos, pero suficientes para casi llenar el Bus. Todos eran caras nuevas y desconocidas y por primera vez me sentía solo en aquella aventura no exenta de riesgo de fracaso como era iniciar los estudios en la Universidad.

Salimos de Palma por la carretera de Valldemosa y nos dirigimos hacia donde habían construido, no hacia mucho tiempo, el edificio de  la Universidad donde con letras grandes se podía leer “Universidad Autónoma de Barcelona”, Facultad de Ciencias. Eran las primeras facultades universitarias que había  en la Isla  como anexos o apéndices de las Universidades Catalanas de Barcelona.

Muchas y muy variadas fueron las sensaciones que sentí aquella primera mañana de clases en la Facultad de Ciencias, quizás la culminación de un gran esfuerzo de auto superación o quizás el inicio de una verdadera carrera universitaria que marcaría y definiría mi vida ¿No se?. No me preocupaba el futuro, aquellos días solo podía disfrutar de la meta alcanzada y en ello ponía todos mis sentidos, me sentía verdaderamente feliz.

Los nuevos compañeros de clase eran originarios de toda la Isla de Mallorca e incluso de las islas hermanas y todos me parecieron geniales. El destino quiso que entre las chicas de aquel curso se encontrara una muchacha que se apellidaba Llopis, ni más ni menos, que la hija de de D. Salvador Llopis, que como Abogado y Responsable del Servicio del matadero Municipal del Ayuntamiento y amigo personal y compañero de D. Francisco Salvat, que como ya os comenté estaba casado con una hermana de D. Pepe Martín que era Co-dueño de la fabrica de barquillos, al cual debíamos que Papá entrara a trabajar en el Matadero Municipal, donde trabajaba desde entonces ¡Que pequeño era el Mundo!.

Ya os podéis imaginar como estaban en casa en casa Mamá y Papá,  muy contentos con un hijo en la Universidad (Lo nunca soñado), aunque ahora me pregunto si eran conscientes del todo del esfuerzo realizado. Bueno la cuestión era que el curso había comenzado y yo me encontraba en casa todo lo satisfecho que podía estar un chico de mi edad después de las vueltas, revueltas y requiebros que le había dado a mis estudios en los últimos años.

En casa la situación había cambiado de forma notable, con dos hermanos casados. José Antonio y Miguel hacía algún tiempo que ya no Vivian con nosotros y como mi hermano Nicolás estaba en la Mili sirviendo fuera de la Isla en el arma de Infantería de Marina, la casa quedó grande de la noche a la mañana. Yo me quedé el cuarto pequeño y mi hermano Jesús pasó al grande.

Por aquel entonces mi hermano Jesús a instancias de mi cuñada Concha, la mujer de mi hermano Miguel, dejó el trabajo en el Colmado de Vía Sindicato y paso a trabajar en la empresa Socias y Roselló como mozo de almacén. Ya no cambiaria de empresa, subiendo peldaños en si vida laboral, hasta que nos dejó. La Familia estaba plenamente feliz y la casa seguía siendo el lugar de reunión de todos en los días señalados. José Antonio y Aurora Vivian en el piso de arriba y Miguel y Concha en un precioso piso de la Calle Mateo Fiol Nº4 de la misma  Son Rapinya, lo que hacía a Mamá muy, pero que muy feliz (quizás como nunca lo fue).

Los días grandes o los simples y luminosos Domingos solían venir por casa con sus pequeñas: Lucia y Aurorita llenaban la casa de alegres sonidos de criaturas que ya comenzaban a andar y que encandilaban a Mamá. La niña que se nos marchó, al escaso año de nacer, por la puta difteria o quizás por no disponer de antibióticos a tiempo, dejó un dolor muy grande clavado en su corazón que ahora se veía compensado por sus primeras nietas. Nosotros éramos tíos y también éramos felices al ver las idas y venidas por la casa de las pequeñas.

En el plano personal seguía sin “novia” y Any pasaba por estar, solo en mis recuerdos mas recientes además de clavada en mi corazón. Las chicas de clase no se encasillaban en lo que yo pensaba todavía como chicas para salir en plan de algo más que amigos. Parece que las chicas que estudiaban Físicas o Matemáticas no eran precisamente lo que yo buscaba como chica para salir y compartir mis momentos de libertad, así que tuve que conformarme con ser un buen amigo para todas ellas.

No paso mucho tiempo sin que toda la clase formásemos un grupo nutrido de amigos, muy unido por cierto, y comenzáramos la relación incluso fuera de clase. Torradas y reuniones para bailar y escuchar buena música incrementaron las posibilidades de conocernos cada día mejor. El tiempo a borrado en mi memoria los nombres de mis antiguos compañeros de mi primera Facultad, aunque conservo una foto de toda la clase en la puerta de la Universidad, que al contemplarla me hace  retroceder en el tiempo y regresar a mi clase de aquellos años, feliz y contento.

Para mi era un año extraño. Estaba estudiando primer año de Ciencias Físicas pero yo sabia que lo que buscaba se llamaba Ingeniería y estaba fuera de la Isla. Como ya os conté, sentía una fuerte necesidad de compartir con mi familia, especialmente con mi Madre, lo que yo consideraba todo un logro, haber llegado a la Universidad. Sabia que aquel primer año de Universidad no me contaría si me marchaba a una Escuela Superior de Ingeniería en la Península, pero me daba igual, el tiempo no contaba para mi en aquellos momentos.

Cada mañana llegaba a clase con nuestro coche 850 Especial (Ya no iba en Autobús) y me marchaba a casa al finalizar estas, solo tenía clases por la mañana, y algunas prácticas de laboratorio por las tardes. ¡Por fin un Laboratorio de verdad!. En aquella facultad de Ciencias de principios de la Universidad en las Baleares no había lo que yo hubiera querido, incluso el cuadro de Profesores que dedicaban su tiempo a dar clases eran, por así llamarlos, novatos en la Universidad.

Conviene recordar que aquellos eran tiempos muy turbulentos políticamente ya que el Jefe del Estado (El General Franco) estaba muy enfermo y se preveía un cambio o una ruptura política cuyas consecuencias eran imprevisibles en el momento de su fallecimiento. La Universidad era un reflejo más que directo de toda esa sociedad en constante bullicio. A aquellos años, ya de por si turbulentos para toda la Sociedad y en especial para la Enseñanza,  se sumaron las reformas del Ministro Billar Palaci, como artífice de un cambio muy importante en las enseñanza primarias y medias, los que añadieron más motivos, si cabían, para iniciar algunas revueltas de protesta en contra de sus Decretos.

Yo era el Delegado de Curso por elección directa entre todos los estudiantes de mi curso (Físicas y Matemáticas) y como tal tenía la responsabilidad de representar a la Facultad en las reuniones semi clandestinas que se hacían en Palma. Como ya os he dicho los tiempos eran muy turbulentos y cualquier cosa pasaba por incitar a los estudiantes a revueltas callejeras donde las carreras y los pelotazos estaba a la orden del día. Realmente en Palma y con una Universidad incipiente no podía haber mucho follón, pero para nosotros que corríamos delante de la Policía, por aquel entonces llamada “Policía Armada” nos parecía de los más revolucionario y peligroso del momento. Revolucionaria no se, pero peligroso si que era sobre todo por las caídas que podías tener al salir a tropel corriendo de la dotación de unos o dos coches de “Los Grises”.

De nuevo las revueltas sociales estaban alimentadas por el ideario Político de algunos partidos (por el momento ilegales) que veían en la débil salud del Jefe del Estado la oportunidad que no habían tenido en 40 años de mandato del Dictador. En Portugal había habido una revolución Social muy importante y parte del ejercito se había levantado al son de los claveles contra el sistema impuesto durante tantos años. La revolución de los Claveles me gustó y mi grupo de amigos nos paseábamos por las Ramblas de mi querida Palma con unos claveles rojos en la solapa. Aunque el miedo a “Los Grises” y la Policía Social siempre nos contuvo más de los que tenía que haber sido.

Algunos días de huelga que nuestro curso no secundó y a seguir con las clases y prácticas de laboratorio. Por primera vez me enfrentaba a las matemáticas, física y química cara a cara, y al nivel, por lo menos eso creía yo,  de lo que luego me podría encontrar en una Escuela de Ingenieros. Quise estudiar como nunca, pero no podía ¡O no sabía!, me estaba pasando factura mi bajo nivel de matemáticas de una Escuela de Maestría Industrial. En casa me esforzaba por estudiar las cuatro asignaturas que tenía pero me era prácticamente imposible encontrar la espíritu del conocimiento y la aplicación en aquellos apuntes tomados por mi en clase (no había libros de texto). ¡No entendía casi nada!.

Quizás era tarde para estudiar y el salto elegido era muy grande sin la base adecuada. Las fiestas y reuniones con el grupo de amigos de clase, prácticamente toda la clase, me quitaban mucho tiempo y en casa solo me dedicaba a encarpetar decenas de folios escritos sin ton ni son de un álgebra y cálculo que no entendía en absoluto. En física y química podía navegar un poco pero los profesores, uno malo y el otro pésimo acabaron por desanimarme del todo.   

Fue una noche de aquellos extraños días de intenso trabajo para aclarar mis apuntes y estudiar como lo había hecho toda la vida, cuando tuve mi primera experiencia con mi querida ansiedad y al conocerla me  asustó. Mi mente se fue en busca de orden a otro sitio que no eran los apuntes de clase y llamé a quien tantas veces me había dado cobijo y protección ¡Mamá NO SE que me pasa!. Mamá se presentó en mi cuarto toda alarmada y al no ver nada anormal en mi me tranquilizó, sabia que era muy nervioso, y enseguida adivinó que el intenso trabajo que había desarrollado durante horas me había afectado a mi estabilidad emocional. Una buena tila y un sueño reparador pondrían orden en mis neuronas que intentaban poner, por su cuenta, orden donde no lo había. Se habían encadenado todos los factores como: mala preparación, falta de método de estudio y profesores noveles en una Universidad incipiente, para que mi mente no encontrará la estabilidad necesaria y el encuadre justo para trabajar como era debido.   

Muchas de aquellas tardes llevaba a mi Madre hasta la Facultad donde orgulloso le enseñaba los jóvenes edificios del Incipiente campus y recuerdo lo orgullosa que estaba. ¡Si! Realmente en el edificio principal se podía leer Universidad Autónoma de Barcelona, Facultad de Ciencias. Solo los elegidos podíamos ser Universitarios, eso pensaba yo, y era natural que lo pensara si tenemos en cuenta lo mucho que me costó.

Una noche de Mayo nació José Miguel que era el segundo hijo de mi hermano Miguel y Concha y por la madrugada tuve que bajar con el coche a mi Madre a la Clínica de Son Dureta ya que no podía perderse su primer nieto y teniendo e cuenta lo mucho que mi Madre quería a su nuera Concha, allí se presento con todas sus armas y bagajes. Mamá siempre pensó que Concha tan menuda y preciosa tendría problemas al tener los hijos y sufría mucho por ella. Pero Concha como la más buena de todas las Mamás no solo tuvo dos hijos sino que contaba cuatro con tan solo 22 años. Bueno como os decía José Miguel lleno de gozo a mis Padres (su primer Nieto) y con orgullo Mamá lo sostenía en sus curtidos brazos de Abuela total.

Mientras tanto el curso iba avanzando y mi preparación iba menguando o cuando menos sin alcanzar los objetivos que yo consideraba adecuados. Pero este año si que estaba dispuesto a dar el paso requerido y acceder a una Escuela Superior de Ingenieros. ¿Cómo No?, tuvo que ser de nuevo la Providencia o la casualidad o el azar quien puso en mi camino a un buen amigo de Sineu (Un pueblo de Mallorca), que pasó por la facultad rebotado de la Escuela de Ingenieros de Minas de Oviedo “Casi Na” y que, según me explico, se estaba preparando para el próximo año matricularse en la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona. ¡Justo lo que yo quería!, bueno no exactamente, yo realmente quería ir a la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos de Madrid, pero yo calculaba que mis Padres no podían costearme la estancia en Madrid y la idea de vivir con mis Hitos no me seducía mucho.

Un Primer curso en Barcelona (Para probarme a mi mismo) y luego ya vería si pedía traslado de expediente. ¡Por fin la Universidad Politécnica de Barcelona a mi alcance!. Este amigo mío me abrió el camino y me convenció para que marcháramos juntos a un Pensión que el ya conocía y tenía reservada y con precios módicos por supuesto.

¡Decidido! Solicite el traslado de expediente a la Universidad Politécnica de Barcelona para cursar estudios de Ingeniería Industrial y como no podía ser de otra forma se me denegó. Alguien había confundido los estudios de Ciencias con los de Ingeniería y no tuve más remedio que hacer un recurso de alzada ante el Rector de la Universidad alegando que las asignaturas de una y otra carrera no se correspondían ni en numero ni en contenido, había que esperar el resultado de mi manuscrito recurso, pero legal en forma y tiempo.

Llegó el final de curso y solo me presente al examen de química que era lo unido que podía entender y estudiar como sabia. Lo aprobé con gran satisfacción por mi parte, la verdad es que no me lo esperaba. Mientras tanto mis amigos se preparaban para cursar su segundo año de Ciencias, unos Físicas y otros Matemáticas, en la Universidad Autónoma de Barcelona (En el campus de Bellaterra). Aprobaron los mejores, como siempre, y se buscaron la vida cada cual como pudo para ir a seguir sus estudios fuera de la Isla, como tantos otros, en aquellos años.

Al acabar el curso nos despedimos y con algunos compañeros quedamos en vernos en Barcelona el curso siguiente. Recuerdo que algunos no entendían esto de haber utilizado un año de preparación y me aseguraron, sin pelos en la lengua, que era  imposible pasar un primero de Ingeniería  habiendo cursado un primer curso de Ciencias tan malo como el mío dada mi poca o nula preparación, especialmente en matemáticas. En mi fuero interno me daba cuenta que tenían toda la razón del mundo, pero yo quería probar. ¡Seguro que en una Escuela de Ingenieros estaría mejor y sabría encontrar el camino del estudio!, ¿No Sabía muy bien lo que empujaba?. En todo caso, me decía  a mi mismo, sería un año y para casita, ese año algo me empujaba a marcharme de la isla, al igual que el año anterior ese mismo algo me empujó  a quedarme.

Tenía todo el apoyo de mi Madre y con algo de dinero cada mes yo me buscaría la vida como pudiera para seguir adelante. Beca no podía pedir por el asunto del año perdido, así que me las tenía que ver con el toro cara a cara.

Aquel verano fue revuelto de lo lindo y como hacia cada verano, y/o durante los cursos, trabajaba a horas en Casa Sebastián (Comercial MIR) de venta de artículos de menaje Al Por Mayor. Sesenta “pesetillas” la hora eran suficientes para tener algo en el bolsillo y poder hacer alguna cerveza y una buena partida de dardos con mi amigo Pablo. Aquel verano el dueño del establecimiento, Sebastián, que era marido de Margarita Alemany, aquella joven vecina nuestra cuando la familia vivía en “Can Eulesa” y que nos enseñó las primaras palabras en Mallorquín y que tenían un perico que hablaba algunas palabras, me propuso hacer de Representante de algunos artículos de su tienda, por los pueblos de Mallorca. Ni corto ni perezoso se lo comenté a mi amigo Pablo y los dos nos lanzamos a vender artículos de Comercial Mir por esos preciosos pueblos de la Isla de Mallorca. Sebastián nos pagaba la gasolina y un porcentaje de las ventas realizadas.

Pablo y yo realmente le sacamos partido al viejo SEAT 850 Especial que Papá había comprado por 60.000 Pts. De segunda mano en una casa Renoult Ocasión hacia unos años, y fueron muchos los Pueblos y tiendas que visitamos en aquel novedoso trabajo de Representantes de la antigua tienda Comercial Mir. Vendíamos sobre todo figurillas de porcelana para regalos, pero el resto de artículos también tenia salida. Ollas, cacerolas de aluminio o porcelana San Ignacio, platos y vasos del novedoso “duralex” e incluso las ollas y cacerolas de barro “Craxoneras”, que las hacía un señor en Portol en una alfarería muy antigua al viejo estilo mallorquín, se vendían bastante bien,

Siempre me resulto fácil el relacionarme con la gente y excepto por mi incipiente tartamudez que se hacia notar, sobre todo cuando estaba nervioso, todo lo demás me iba sobre ruedas. Era un buen Representante de artículos para el hogar, ¡Bueno! más bien para las cocinas, pero yo me sentía  muy bien haciendo aquel trabajo.

Mientras tanto mi buen amigo Pablo que se había visto obligado a repetir COU por el fatídico Ingles se había echado una novia de armas tomar “Juanita” que era una chica de mi primer y segundo grupo de amigos y que lo quería casar como fuera. En vano fueron mis advertencias de que querían casarlo ¡Ya!, y pronto se vio solicitando el voluntariado de aviación para hacer la “Mili” en la Isla. Era la forma de conseguir hacer el obligatorio servicio militar sin salir de Mallorca. El voluntariado de Aviación se hacia en la Base Aérea de Son San Joan y posteriormente lo más duro que te podía tocar era que te enviasen al Puig Mayor donde se encuentra una radar de la red de alerta temprana de la “NATO”. Evidentemente a Pablo le toco el Puig y tuvo que hacer muchas guardias en esos montes de Dios. ¡Pero no se fue de la Isla!, y Juanita y toda su familia ya lo tenían medio casado.

Como os decía antes, aquel verano fue revuelto y especialmente raro en cuanto a grupos de amigos para salir por las tardes. Recuerdo en la lejanía a una chica de Santa Catalina con la cual medio en broma medio en serio debimos salir un mes o algo así. No era el tipo de chica que a mi me gustaba, era más bien lo que hoy se llamaría “intelectualoide”, no pegaba conmigo no con cola, pero como yo ya era Universitario pues me sentía algo de intelectual yo también. Hoy me asombro hasta que niveles de imbecilidad pude llegar en aquellos días.  Bueno lo que paso luego no lo recuerdo, pero se que no la volví a ver en mi vida y no recuerdo ni el nombre.

Estamos hablando del año 1975  y el verano pasaba y no tenía contestación a mi recurso delante del Rector Magnifico de la Universidad Politécnica de Barcelona para el traslado de expediente. ¡Llegó Septiembre!, y una carta de la Universidad de Barcelona apareció  en nuestro buzón. ¡Coño el mismo rectorado me contestaba!, cosa que yo no tenía nada claro. Aceptaban mis alegaciones y se admitía el traslado de expediente, ¡PERO!, con la obligación de matricularme en la Escuela de Ingenieros Industriales de Terrassa, que era donde enviaban a todos los mallorquines que querían cursar esa carrera.

Bueno, al fin y al cabo era donde mi buen amigo Tomas estaba ya acabando la misma carrera. Tomas estaba cursando cuarto curso y no había perdido el contacto con el en todo ese tiempo. Tomás finalizaba sus estudios brillantemente, como los había cursado desde el bachiller, y yo con mil y un requiebros comenzaba la carrera.

Decidido “del todo” a marchar de mi casa, no sin dolor y mucha inquietud, le pedí  a mi Madre un último esfuerzo en enviarme un dinero cada mes. Pensamos que 5.000 Pts. podrían ser suficientes y así lo decidimos. Llamé a mi amigo de Sineu que ya estaba en Terrassa y le pedí que me reservara una habitación en la misma pensión donde el se encontraba ya que me habían concedido el traslado de expediente. Mamá se preocupó un poco con mi marcha más si cabe a Terrassa que ella conocía por la terrible inundación de no hacia muchos años y donde perecieron centenares de humildes personas que solo tenían donde vivir en los cauces de los viejos torrentes mediterráneos de aquellos pueblos de Catalunya donde habían ido a trabajar.

Una preciosa noche de finales de aquel “extraño” verano, sobre las 12 horas tomé el barco correo de Mallorca a Barcelona en el Puerto de Palma con el billete para una butaca de 400 Pts., no recuerdo el nombre de la nave, quizás el Ciudad de Barcelona o Ciudad de Burgos, pero si recuerdo que mis Padres vinieron a despedirme en ese primer viaje. Algo me apretaba el estomago y me decía que era un partir de verdad.  

Recuerdos de la Vida de un niño de Son Rapinya