MARIO DÍAZ
LEGANÉS. Hace casi un año estallaba la crisis
del hospital Severo Ochoa de Leganés tras las
denuncias anónimas que afirmaban que se habían
producido sedaciones irregulares en Urgencias.
Ayer, unos 13.000 vecinos de la localidad según
el Ayuntamiento -11.000 para la Policía Nacional
y 15.000 para la Local- volvieron a echarse a la
calle en defensa de la sanidad pública, de los
profesionales del Severo Ochoa y contra la
gestión del consejero de Sanidad, Manuel Lamela,
convocados por asociaciones vecinales, la Junta
de Personal del hospital y los sindicatos CC.OO.
y UGT. El PSOE, IU y el PCE se adhirieron a la
protesta.
La avenida de Fuenlabrada se pobló durante una
hora y cuarto de banderas rojas, sobre todo
sindicalistas, hasta llegar a las puertas del
hospital. En el trayecto, gritos pidiendo el
cese de Lamela, reivindicando la profesionalidad
de los sanitarios del Severo Ochoa y acusando al
Gobierno regional de querer privatizar la
sanidad, unas demandas que se repitieron en el
comunicado con el que concluyó la marcha.
Además, también se pidió el cese de la
«persecución» a los trabajadores y el
cumplimiento de «las mejoras prometidas». La
Consejería de Sanidad negó tajantemente que haya
habido ninguna «caza de brujas» y aseguró que se
realizarán nuevas obras de ampliación y reforma
del centro -la segunda fase- invirtiendo 21
millones de euros.
Con la pancarta «Leganés por nuestro hospital,
apoyamos a nuestros profesionales. Lamela
dimisión» se abría la marcha, portada por
representantes vecinales y trabajadores del
hospital, incluido el doctor Montes, trasladado
de Urgencias cuando estalló la crisis, que
anheló que la «larga lucha» se resuelva
favorablemente ante los jueces.
En todo caso, si hubo personal sanitario no se
dejó ver demasiado: sólo unas 30 personas
vestían las clásicas batas blancas. «Con el frío
que hace casi todos vamos de calle, pero estamos
muy satisfechos con la respuesta, otra vez, de
Leganés», apuntaba Isabel Serrano, la presidenta
de la Junta de Personal del hospital, recordando
la primera gran manifestación, en abril de 2005,
donde se contabilizó en torno a la misma cifra
de manifestantes.
La segunda y la tercera pancarta fue portada por
sindicalistas y políticos, como los secretarios
regionales de CC.OO. y UGT, Javier López y
Ricardo Martínez; el secretario general de UGT,
Cándido Méndez; los portavoces del PSOE e IU en
la Asamblea, Rafael Simancas y Fernando Marín; o
miembros del Gobierno local de Leganés (PSOE e
IU). Todos ellos dudaron del compromiso de la
Comunidad con la sanidad pública, defendieron la
profesionalidad de los sanitarios del hospital y
criticaron a Lamela. «Ha de irse por vergüenza»,
afirmó Marín.