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Todo esto y mucho más, es la dura realidad a la que nos enfrentamos. Como dura es la sociedad en general con nosotros. Para la gran mayoría de personas somos “unos locos que no tenemos otra cosa que hacer que estar corriendo de un lado para otro con perros y que el dinero que empleamos en la protección de animales deberíamos emplearlo en tantos niños que se están muriendo de hambre en el Tercer Mundo”.
A lo que respondo: yo, en mis ratos libres, prefiero estar asistiendo a un perro herido o darle de comer a ocho gatos de la calle, que estar de compras o sentado en un banco de un parque sin saber qué hacer.
Es cierto que, desgraciadamente, hay muchos niños muriendo en el Mundo, pero para ayudarlos existen muchas ONGs que defienden sus derechos, con las cuales colaboro y en general colaboramos, pues como dije antes, somos personas bastantes solidarias con los problemas del mundo.
Creo que quien hace este tipo de alegaciones es aquella persona que no hace nada, ni por las personas, ni por los animales y prefiere gastar su tiempo libre y su dinero en comprar ropa de marca o en su disfrute personal.
En fin, cada uno hace con su vida lo que quiere, pero a la hora de hablar y criticar que piensen un poco en sí mismos y en lo que hacen para ayudar a los demás.
Es mucha la incomprensión social a la que estamos sometidos, pero es muy satisfactorio ver cómo ese animal, al que has ayudado, te lo agradece con su cariñosa mirada.
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