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Al fin lo hicimos. Llevábamos mucho tiempo programando una salida
a Gredos pero por una razón o por otra, no había forma de ponerse
de acuerdo. Sin embargo durante las vacaciones de Navidad, Pedro
y Paco se pusieron manos a la obra y se decidió que el fin de semana
del 15 al 17 de febrero se reservase para esta salida.
La idea que teníamos era que esta actividad sirviese como transición
para aquéllos que nos acompañan en las rutas de senderismo y que
tienen ganas de dar el salto a algo un poco más exigente. Y así
lo planeamos, una ruta no demasiado larga y sin demasiadas dificultades
técnicas.
Los días previos fueron de cierta confusión por la previsión meteorológica,
que no era demasiado halagüeña, así como por los días que íbamos
a estar fuera ya que no se llegaba a un acuerdo mayoritario sobre
si extender la salida al domingo o regresar el sábado. Finalmente
se decidió que volviéramos el sábado por la noche y, en función
de ello, organizamos la ruta y la logística.
La ruta partiría de la Plataforma (1.780m), desde donde saldríamos
hacia el Refugio Elola (1.945m) para dormir allí y al día siguiente
subir a la Portilla del Rey (2.385m) con la posibilidad de hacer
la cumbre de Cabeza Nevada.
Como cada vez resulta más habitual, se organizaron tres turnos de
salida desde Madrid: uno primero a las 3:00 pm en el que iban Isabel,
Jorge, Ángel y Fran; otro segundo a las 4:00 con Bea, Delfín, Periko
y Cristina; y el tercero a las 6:30 pm para Eduardo y José María.
Cada grupo iría por separado desde la Plataforma hasta el Refugio.
En todos los casos sabíamos que tendríamos que hacer una buena parte
del recorrido de noche.
El primer grupo llegamos a la Plataforma a las 5:30pm. Hablamos
con Periko para coordinar y, como todavía se encuentran a una hora
de viaje de la Plataforma, decidimos salir ya hacia el Refugio y
esperarles allí. La nieve empieza en la misma Plataforma, aunque
no resultan necesarios los crampones. Llevamos buen ritmo durante
todo el recorrido y en la bajada desde los Barrerones (2.170m) pasamos
a un numeroso grupo de gente. Al llegar a la Laguna Grande y, aunque
vemos numerosas pisadas que la cruzan, la prudencia nos dice que
es mejor bordearla. La luz aguanta hasta más o menos las 7:15pm
de manera que hacia la mitad de la Laguna tenemos que encender los
frontales. Son las 7:30pm cuando llegamos al Elola. Nos inscribimos
y nos dan las llaves de las taquillas y las plazas para la pernocta
salvo para Fran, que decide acampar en la puerta del Refugio y así
probar su tienda y su saco. A las 9:00pm nos dan la cena: macarrones
a tutiplén, filetes de pollo con puré de patatas y piña.
El
segundo grupo llegamos a la Plataforma a las 6:30 pm con muy poca
luz. Cuando empezamos a andar eran ya cerca de las 7:00 pm. Casi
enseguida hubo que encender los frontales porque además estaba totalmente
nublado y la luz de la luna no nos servía de nada. De hecho, nos
cayeron algunos copos de nieve. La bajada desde los Barrerones fue
más complicada por las condiciones de la nieve. Hubo alguna duda
en cuanto a la conveniencia de ponerse o no crampones; se decidió
que no y seguimos con cierta lentitud y dificultad por los resbalones.
Cuando llegamos a la Laguna Grande, el cielo se despejó súbitamente,
apagamos los frontales y la luna nos ofreció su luz plateada que,
reflejada sobre la nieve de las cumbres y de la propia Laguna, parecía
un paisaje sacado de un cuento o de una postal. Ya no hubo necesidad
de encender de nuevo los frontales, con la luz de la luna fue suficiente
para llegar al Refugio.
Eduardo y José María llegan a la Plataforma a las 9:30pm después
de parar en la Venta de Pinilla a tomar un bocadillo de chorizo
de olla y una cervecita para preparar la caminata. Sorprendentemente
todo el cielo se ha despejado de los amenazadores nubarrones que
nos habían acompañado durante todo el camino. A las 9:40pm empezamos
a andar ya con noche cerrada pero con una luna en cuarto creciente
que se reflejaba sobre la nieve de las cumbres permitiéndonos andar
sin necesidad de frontales, así que después de unos cientos de metros
decidimos apagarlos.
A las 10:50 pm llegamos a los Barrerones. Hace bastante frío y la
nieve está dura. Como vamos sin crampones, tenemos que ir con cuidado
en la bajada hacia la Laguna par evitar un patinazo. Llegamos al
Refugio Elola a las 11:40 seguros de que nuestros compañeros del
otro grupo estarían esperándonos pero, como la confianza da asco,
a esa hora ya estaban en el quinto sueño. Comemos algo ligerito
y nos vamos a dormir. José María ha subido con una tienda individual
y prefiere dormir fuera para disfrutar del cielo estrellado. Eduardo
había quedado con Fran en compartir la tienda con él, pero como
no consigue localizarlo, opta por quedarse a dormir en el refugio.
Al día siguiente nos levantamos a las 8:00am. Hace un día espléndido,
parece mentira con las malas previsiones que habían dado durante
toda la semana. A ver si dura todo el día y conseguimos hacer cima
con una buena vista panorámica. Desayunamos y preparamos la mochila
para la jornada intentando no cargarnos demasiado ya que la caminata
promete ser intensa.
Tras
la foto de rigor, empezamos a andar a las 9:20am en dirección Norte
y por el lado izquierdo de la Laguna Grande. Media hora después,
al llegar al final de la Laguna hacemos una parada para dejar el
material que no necesitamos para la jornada. Fran y José María dejan
las tiendas de campaña, los sacos de dormir, el hornillo y las esterillas.
Periko también decide dejar su saco, que en un momento dado cobra
vida y cae montaña abajo dando saltos. Allá salió detrás José María,
dando una exhibición de forma física imponente. Bajó toda aquella
rampa con unas magníficas zancadas y se la volvió a subir como si
nada, con el saco rescatado.
Continuamos la ruta en la misma dirección Norte hacia el Risco Negro.
Progresivamente va aumentando la pendiente y comienza un zigzag
que ayuda a superar el desnivel hasta que llegamos a una portilla
justo debajo del Risco Negro. Cristina y Bea es la primera vez que
hacen una ruta invernal con crampones y piolet pero la verdad es
que demuestran una pericia que a todos nos sorprende. Tras pasar
la portilla continuamos el camino, ahora de bajada, hacia el Gargantón,
una zona francamente bonita entre el Circo de Gredos y el de las
Cinco Lagunas especialmente agradable por estar alejada del tumulto
de la ruta al Elola. El paisaje es espectacular, todo cubierto de
nieve, con el Cerro de los Huertos y el Risco Moreno a la izquierda
y la Galana allá al fondo. Qué bonito hubiese sido llegar hasta
allí, quizás otro día lo intentemos.
Descansamos un rato al borde del Gargantón, llenamos las cantimploras
y nos preparamos para afrontar la subida a la Portilla del Rey.
El camino va serpenteando por la Majada del Gargantón girando hacia
el Oeste - Suroeste. Llegados aproximadamente a los 2.300 metros
de altura nos encontramos con una bifurcación: el camino de la derecha
discurre paralelo a la línea de cumbres sin ganar altura, y el que
tuerce a la derecha sube directamente hacia una pala bastante empinada
al final de la cual se distingue un paso entre las cimas de la cresta.
Creemos que esa es la Portilla del Rey y tiramos directamente para
arriba. Sigue habiendo abundante nieve, cada vez más, pero Cristina
y Bea continúan dando muestras de una soltura inusual, así que cuando
a eso de las 12 llegamos al pié de la última pala, aunque la pendiente
se incrementa considerablemente decidimos que para arriba nos vamos
todos.
Excelente trabajo, primero llegan Ángel, Jorge, Isabel y Fran, y
detrás vamos goteando todos los demás. ¡Qué bonito lugar! Para nuestra
sorpresa, después nos damos cuenta que no estamos en la Portilla
del Rey sino en la del Pluviómetro (2.306m.). Bueno, no pasa nada,
la verdad es que la vista es impresionante en cualquier caso. Tras
la Portilla vemos el Circo de las Cinco Lagunas con los Riscos del
Gutre al fondo. Abajo se intuye la Laguna Cimera y la Laguna Galana
(las dos primeras de las cinco), aunque por la abundancia de nieve
todo está tapado por un manto blanco. El sol ha continuado durante
todo el camino, aunque se acumulan un montón de nubes negras en
el Circo de Gredos sin que acaben de pasar hasta donde nosotros
estamos. Aprovechamos para comer unos bocadillos, que no se sabe
muy bien por qué pero aquí están mucho más ricos y todos coincidimos
en lo bonita que es esta Sierra y la cantidad de posibilidades que
tiene. Bueno, a ver si en el futuro venimos con más frecuencia.
Nos damos cuenta de que en el rato que allí llevamos, las nubes
se han acercado bastante, así que decidimos concluir ahí la excursión
en lugar de seguir hacia Cabeza Nevada para asegurar la visibilidad
en la bajada. Pero Jorge siente un arrebato irrefrenable y decide
subir a unos riscos que hay a la izquierda de la Portilla por eso
de no irse sin hacer una cumbre. Tras la oportuna regañina de Ángel
por separarse del grupo, salen él e Isabel disparados y en un momento
llegan arriba y Jorge empieza a lanzar alaridos celebrando las bonitas
vistas.
Llega
el momento de volver a casa. Como la última pala ha sido bastante
inclinada y la nieve está dura, decidimos bajar con Bea y Cristina
encordadas para evitar un patinazo desafortunado. Es además una
buena oportunidad para refrescar maniobras con las cuerdas. Pedro
se encuerda con Cristina y José María lo hace con Bea. Los demás
bajan sueltos. La bajada se hace más fácil de lo que esperábamos
y en un momento ya estamos de vuelta en el Gargantón. Las nubes
ya empiezan a encapotar el cielo pero el buen ánimo no se nubla.
A eso de las 2:30pm estamos de nuevo en la portilla del Risco Moreno.
Fran y José María se adelantan para ir a recoger el material que
habían dejado guardado. El resto del grupo continúa y cruza la Laguna
por la parte más al Norte. Antes de comenzar la subida a los Barrerones,
nos reagrupamos nuevamente y nos armamos de valor para afrontar
la última subida del día. La verdad es que después de tantas horas
ya apetece llegar al coche, pero mejor no pensar, así que sin darle
muchas vueltas vamos tirando pendiente arriba y a eso de las 3:30pm
ya estamos en los Barrerones. A estas horas el cielo está totalmente
cubierto y ha empezado a soplar el viento con lo que el frío ha
aumentado considerablemente y después de la sudada de la última
cuesta, mejor no parar demasiado.
Sin más dilaciones continuamos el camino hacia la Fuente de los
Cavadores y de ahí al Prado de las Pozas para luego llegar a la
Plataforma. En los últimos metros antes de llegar al aparcamiento,
nos cruzamos con la gente que ha venido a pasar el día y a que los
niños jueguen con los trineos. A las 4:30pm estamos ya saliendo
todos en los coches con dirección a Hoyos del Espino para tomar
una cerveza y celebrar la jornada.
Todo ha salido a pedir de boca, ¿quién iba a pensar que el tiempo
se iba a mantener tan bueno? Y nada que decir de las dos revelaciones
alpinas que hemos descubierto. Al calor de las cervezas y las patatas
revolconas intentamos arrancarles un compromiso de que van a acompañarnos
a la próxima salida. Jorge ya está pensando en el destino pirenaico
para el mes de abril, Delfín en lo bien que se va a tener que portar
en casa para que le dejen escaparse la próxima vez, Ángel deja claro
que él se apunta a un bombardeo y que cuanto más lejos mejor, Pedro
seguro que piensa que todo sea bienvenido siempre que este verano
consiga hacer cumbre en el Mont Blanc. En fin, que ha sido un día
excelente con la mejor compañía que se puede tener: la montaña y
los amigos. Esperemos que se repita muy pronto.
Madrid 17 de febrero de 2008
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