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LOS
SOPLAOS, O COLAPSOS, O HUNDIMIENTOS DEL TERRENO, EN EL VALLE DE
CAMARGO
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HISTORIA DE LOS SOPLAOS EN TRES ETAPAS
A finales del siglo XIX (desde el año 1887) y comienzos del XX, en pleno auge minero en nuestra provincia, la empresa escocesa (de Glasgow) "Bairds Mining Company Ltd." extraía mineral de hierro a cielo abierto en Camargo.
A comienzos de la segunda década del siglo XX, dicha empresa intentó realizar el lavado del mineral con agua extraída del subsuelo, mediante la excavación de pozos con bombas. Sin embargo, dichos bombeos tuvieron que cesar, pues el terreno colapsaba y se producían numerosos hundimientos (soplaos).
Realizaron estudios de campo y fue entonces cuando decidieron, en una depresión del terreno, que medía de 3 a 4 hectáreas y de unos 60 metros de profundidad, en cuyo fondo había un sumidero, tapar dicho sumidero y, con los lodos del lavado del mineral, impermeabilizar dicha depresión. Crearon así un lago artificial, al que, además, desviaron aguas de distintos arroyuelos.
Este lago es lo que se conoce hoy como "Pozón de la Dolores". Y desde este y algún otro pozón, como el de la Ruperta, llevaban con bombas el agua hasta los depósitos para luego reconducirlo a los lavaderos de mineral.
Siendo Macario Ángel Duque Herrera alcalde de Camargo, en los primeros años de la década de los 80 se abren pozos de sondeo para estudiar la posibilidad del abastecimiento con agua del subsuelo. Dichos estudios son realizados por personal del entonces Ministerio de Obras Públicas. En el año 1988, debido a que había sequía, el alcalde decide extraer agua subterránea para abastecimiento del municipio. Casi inmediatamente comienza a haber hundimientos (soplaos) y algunas casas de la zona se agrietan. El propio Ministerio de Obras Públicas realiza estudios geológicos y geotécnicos de la zona en los años que siguen. En el año 1992 Blanca Sahún Artiga, del citado Ministerio, redacta un informe con las conclusiones de todos los estudios realizados. Dichos trabajos establecen una relación causa-efecto de la extracción de agua con los hundimientos y grietas. Igualmente recomiendan el cierre de varios pozos, así como un seguimiento de los otros que aún no habían dado problemas (colocación de piezómetros con control de niveles mensualmente, aforador de diafragma para el control de caudales, etc.). El Ayuntamiento, entonces, se hace cargo de las reparaciones, a la vez que se limitan las extracciones a un nivel en que los daños sean prácticamente inapreciables.
Se terminan los trabajos de construcción de la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable), con un coste de más de 500 millones de pesetas, y se comenzó con la legalización de los pozos. Al mismo tiempo, se fue aumentando paulatinamente la extracción de agua subterránea para abastecimiento de la población, hasta llegar a más del 90% en el año 2003. De igual manera, se surte de agua en parte también al Ayuntamiento de Piélagos, según un informe elaborado por la Fundación Ecología y Desarrollo para la Consejería de Medio Ambiente. En esta fecha están funcionando los pozos que en el año 1992 se recomendó cerrar.
Ante estos hechos, el señor Lejardi encarga un estudio a la empresa TRIAX, para determinar las causas de lo que está pasando. En las conclusiones de este se recomienda realizar otro estudio complementario.
En el intervalo entre los hundimientos y la finalización de este segundo estudio el señor Lejardi deja la alcaldía, que pasa a manos de la hasta entonces teniente-alcalde Mª Jesús Calva Ruiz.
A pesar de tener en su poder desde enero de 2005 el segundo estudio de TRIAX, donde se recomienda el cese en la extracción de los pozos o hacerlo en otros más alejados del núcleo urbano, esta labor continúa.
Por ello, los problemas continúan creciendo, las grietas aumentan y nuevas casas sufren desperfectos, llegando el culmen en el año 2006, en que dos casas son desalojadas por el Ayuntamiento, ante el peligro inminente de derrumbe. Igualmente, salen soplaos (hundimientos) enormes e, incluso, uno de ellos se "traga" varias tumbas en el cementerio de Muriedas. Entre fase y fase los soplaos, aunque con mucha menor frecuencia e intensidad, también se producen, ya que el terreno puede tardar en asentarse desde meses hasta varios años, siempre según los geólogos que han realizado los estudios.
Ya dijo alguien sabio:
"AQUELLOS QUE NO APRENDEN DE LA HISTORIA ESTÁN CONDENADOS A REPETIRLA".
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