MEMBRILLO
INGREDIENTES
Membrillos sanos, sin picaduras negras y/o golpes
Limones
Azúcar
PREPARACIÓN:
Se
lavan bien los membrillos que vayamos a preparar y se ponen a cocer
cubiertos por el agua, al agua para la cocción se le habrá
añadido el jugo de un limón y la piel por cada cinco
membrillos. El tiempo de cocción hasta que los membrillos
estén blandos pero sin deshacerse, ni reventarse, pues de lo
que se trata es que se les pueda quitar la piel bien, descarguen algo
de amargor en el agua y que ablanden para ir cortándolo en
trozos, pero sin apurar mucho la zona de las semillas, ya que en esta
zona es donde mas "granillos" suele tener el membrillo y
luego se aprecian a la hora de comer. Yo suelo procurar no utilizar
nada de carne con granillos, con lo cual desaprovecho fruta.
Una
vez los membrillos cocidos se sacan del agua de la cocción y
se dejan enfriar, se escurren bien y una vez fríos y
escurridos se les quitan los pellejos y se saca la carne a un bol,
teniendo la precaución de que no caigan pepitas ni la parte
áspera de alrededor del corazón, a continuación
pasaremos la carne de membrillo por un pasa purés lo mas fino
que tengamos, cuanto más fino mejor.
Una vez tengamos toda
la carne de los membrillos pasada por el pasa purés, la
pesamos y le añadiremos azúcar en la proporción
de 600 gramos por cada Kilo de carne de membrillo que hayamos pesado.
( se le puede echar mas o menos esto es a gusto, pero con esta
proporción queda de muy buen paladar.)
Todo el conjunto,
membrillo y azúcar se pone en un puchero al fuego suave pues
ahora a de evaporarse el exceso de agua de esta mezcla, se va
revolviendo para que no se pegue al fondo del puchero y hay que tener
cuidado de que no salpique sobre las manos u otras partes del cuerpo,
pues produciría quemaduras. La cocción se da por
terminada cuando el utensilio que usamos para remover deja surco en
la cazuela o al sacar una pequeña porción a un platillo
y cuando enfría se ve sí está de la consistencia
que debe de tener una tableta de carne de membrillo.
Una vez
terminada la cocción se rellenan los moldes que previamente
los habremos forrado con papel satinado de cocina y en su defecto con
papel blanco fuerte. Pondremos unos pesos sobre los moldes y
dejaremos enfriar durante 24 horas, pasado este tiempo los
desmoldaremos y guardaremos en lugar fresco.
Si se ha hecho
cantidad, muchas veces cuesta el mismo esfuerzo físico, y nos
va a durar tiempo la carne de membrillo, el mejor método para
guardarlo es la congelación, de esta manera no se nos resecará
y cuando lo vayamos a comer lo tendremos con el mismo grado de
humedad y textura que cuando lo metimos al congelador, también
se puede dividir en porciones como para el consumo de unos días.
(Esto es lo que yo suelo hacer, dividir en porciones y congelar).
Notas:
La
principal es: norma de seguridad: La carne de membrillo con su
azúcar, que es una mezcla muy pastosa y más cuando se
va reduciendo por efecto de la cocción, salpica como si de la
lava de un volcán se tratase y tiene bastante temperatura.
Cubrir bien los brazos con ropa en desuso, taparos las manos con
guantes y protegeros los ojos con gafas, no digo todo esto por decir,
es realmente necesario. A veces estos gorgoritos que saltan llegan
incluso hasta el techo. Los alrededores del lugar donde estéis
oficiando la carne de membrillo, cubrirlos con papel de periódico
y así os será más fácil arrancar esta
protección y tirarla, que limpiar los azulejos.
Yo he
optado hacerlo al aire libre y así evito manchar la
cocina.
Por estas medidas de seguridad no dejéis de probar
esta recetilla ya que, y vamos ya a mi gusto personal, resulta un
membrillo excelente.
Para utilizar el método del platillo,
este lo tendremos en el frigorífico para tenerlo bien frío
y de esta manera la pequeña porción de carne de
membrillo que pongamos, enfríe enseguida, si la cata queda
compacta es tiempo de parar la cocción, pero si queda como una
mermelada hay que cocer un poco mas hasta alcanzar el punto
correcto.
El color de la carne de membrillo os saldrá desde
un color oro oscuro a un rojo oscuro. La verdad es que no sé
el porque, empleando la misma técnica, temperaturas etc. etc.
hay estos cambios de color. Me inclino a creer que los cambios de
color en el producto final son debidos a la clase de membrillo
utilizada. ¿Alguien lo sabe?.
Hay quien pela los membrillos
y los parte en crudo, los cuece y cuando están blandos los
pasa por el pasapurés, muchos libros dan esta manera de
oficiarlos.
A mí particularmente este método no me
gusta, como sabemos, tanto el membrillo como la manzana, se oxidan
rápidamente, proceso que se reduce/evita metiendo los trozos
en agua acidulada. Luego, aunque metamos las peladuras en una
muselina, parte de la pectina, que mayoritariamente esta en la piel,
podríamos perderla. Al pelar el membrillo en crudo, con la
piel se nos va parte de carne, precisamente la mas fina, ya que el
granulado aumenta conforme vamos llegando al corazón.
Esto
es a grosso modo porque empleo un procedimiento y no otro, ahora cada
cual que se acomode a sus preferencias.
Con el agua de cocción
de los membrillos y la que suelten los membrillos durante su
escurrido, se puede hacer una jalea, para lo cual filtraremos bien el
líquido, para que la jalea nos salga bien clarita.
Añadiremos
el azúcar, la norma es el mismo peso de azúcar que de
líquido. Se va cociendo hasta llegar por reducción al
"Punto de capa, napa o siruposo", 28 grados Baume y 1240
grados densimétricos, por si alguien utiliza densímetros.
Yo utilizo el método de la espumadera, meto la espumadera y al
escurrir el líquido si quedan napados lo agujeros tengo el
jarabe a punto.
Envasar la jalea en tarros.
Nota para la
jalea: si por el motivo que fuese el líquido de la cocción
no tiene suficiente pectina, no nos coagularía perfectamente
la jalea, se le puede añadir pectina comprada en, (me supongo
que en tiendas especializadas), ya que nunca la he comprado, pero hay
en el mercado.
Se sabe que la jalea anda escasa de pectina, cuando
enfría en los tarros la jalea y no se coagula, entonces habría
que volver a cocer adicionándole algo mas de pectina.
Receta de Fernando Villanueva landaluce@jet.es
Incorporada el día 27-09-97
Para hacer jalea de
membrillo de soberana belleza, bondad, sabor y excelencia; adecuada
para ser presentada ante un rey; y que se conserve buena durante
mucho tiempo.
Tomad membrillos, muy maduros y amarillos, y
partidlos en cuartos sin pelar. Quienes los pelan no saben porqué
lo hacen, pues la corteza aumenta el aroma. De cada membrillo haréis
cinco o seis pedazos y sacaréis las pepitas pues coagulan bien
sin ellas. Cuando los hayáis cortado, ponedlos en una vasija
llena de agua, pues se ennegrecerían si no estuvieran bañados
en agua.
Los haréis hervir luego en una gran cantidad de
agua hasta que queden casi deshechos. Cuando estén bien
cocidos, colaréis el agua con un paño nuevo, muy
espeso, y exprimiréis con fuerza toda la decocción.
Tomaréis luego esta decocción: si hay seis libras de
decocción tomaréis una libra y media de azúcar
de Madera, lo pondréis en la decocción y lo haréis
hervir a fuego medio hasta que se consuma mucho. Entonces, lo
dejaréis a fuego lento, para que no se queme y dé mal
color a la jalea. Cuando esté casi cocida, para conocer su
perfecta cocción, tomaréis un poco, con una espátula
o una cuchara de plata, y lo pondréis sobre un mármol.
Si veis, cuando esté fría, que de la misma puede
sacarse perfectamente una gota, redonda sin que se enganche, entonces
está cocida y la sacaréis del fuego. Aguardaréis
a que la espuma de encima se haya retirado y, luego, pondréis
la jalea, caliente todavía, en recipientes de madera o
vidrio.
Si queréis escribir algo o hacer alguna talla en el
fondo del recipiente, podéis hacer-lo pues se verá con
toda facilidad el color será tan diáfano que parecerá
un rubí oriental. Tendrá excelente color y mejor sabor
todavía, y podrá darse a los enfermos y a los que están
sanos.
Nota del traductor. La jalea de membrillo es muy
fácil de hacer, pues estos frutos contienen mucha pectina. No
peléis los membrillos, frotadlos cuidadosamente para sacarles
la pelusilla. Haced que los membrillos hiervan aproximadamente 1/2
hora en mucha agua (un litro de agua por kilo de fruta). Suspendedlos
luego en un paño muy apretado sobre un recipiente para que el
zumo vaya escurriéndose. Las proporciones de azúcar son
insuficientes. Son necesarios 500 g de azúcar por kilo de
zumo. Si seguís las recomendaciones de Nostradamus, vuestra
jalea se cocerá al petit boulé o «pequeño
punto de bola» ~. No os asombréis si todavía os
parece líquida; al enfriarse se cuaja. Como ya se hacia en
aquella época, podéis verter vuestra jalea en moldes de
fondo decorado.
Receta de Michel de Nostre-Dame, médico, mas conocido por Nostradamus. Enviada por Fernando Villanueva landaluce@jet.es
Incorporada el día 27-09-97
Otro modo de hacer
Jalea de membrillo mucho más hermosa, más preciosa e
igual en sabor: cierto que es mucho más cara, pero quien
quisiere hacerla para príncipes o grandes señores, no
debe hacer más que esta, pues sobrepasa a cualquier otra. Aquí
no debe usarse en absoluto avaricia sino prodigalidad.
Tornad
membrillos en número de doce o catorce, y peladlos con mucha
delicadeza. Dividios en ocho o diez porciones y sacadles todas sus
pepitas. Cuando estén así divididos y cortados,
hacedlos hervir en mucha agua. Cuando los membrillos estén
casi cocidos, añadís tres o cuatro libras de azúcar,
y dejáis seguir la ebullición. Cuando hayan hervido
bien, y queden hechos una pasta, los colaréis con un paño
muy limpio y blanco, sin exprimir. Lo que se haya colado lo haréis
hervir de nuevo en un cazo a fuego lento. Y cuando veáis que
vuestra jalea está bien consumida, hacia el final, probaréis
a menudo, con una cuchara de plata o una espátula muy limpia,
si está cocida en su punto, si está bien
coagulada. Lo sabréis cuando hayáis puesto un poco de
jalea en un mármol o un plato y se solidifique. Entonces
sacaréis la jalea del fuego, tras unos hervores más
vivos pues, si no está cocida en su punto, con el tiempo
decuece. Entonces la pondréis en recipientes de vidrio o
madera, decorada con las armas o divisas heroicas que os plazcan.
Aunque algunos ponen también las pepitas de los membrillos
para hacer la jalea, no es necesario pues la pulpa es de idéntica
calidad y naturaleza que el grano. Hay algunos, también, que
para darle color añaden sándalo rojo o brasilina con
agua de rosas. Os digo que no es necesario ni sándalo ni
brasilina, pues por sí misma será roja como un vino
escarlata o un rubí oriental.
Hacia el final, cuando
comienza a consumirse y espesarse, se vuelve roja por sí
misma. Y a menudo, por haber añadido tal o cual fantasía,
al final ennegrece y se quema con lo que se estropea vuestra jalea.
Pero tales adiciones sólo las practican gente inexperimentada,
que no tienen ninguna experiencia en estos condimentos.
Guardaos,
pues, de poner algo más que no sea azúcar y membrillos,
si queréis hacer a la perfección esta jalea, propia y
conveniente para ser presentada ante un rey. Cierto es que no será
como la primera, pero sí de excelente belleza, y en verdad que
sobrepasa a todas las jaleas que puedan hacerse en el mundo.
Para
que mi palabra sea verdadera, me remito a los entendidos que, varias
veces, la hayan hecho de este modo. Así se hizo para el
difunto rey Francisco, el primero de este nombre, y luego para el
Cardenal de Clermont, en vida legado de Avinon, y, según
opinión de los creyentes, jamás se vio otra jalea
igual. Y le fue ofrecida como presente, al difunto Gran Maestre de
Rodas cuando regresaba de Rodas y pasaba por Aviñón, en
el año mil quinientos veintiséis. Y la notable ciudad
de Lyon gozó y goza de su fama y nombradía, incluso
entre las mujeres.
B y appointment to the late King Francisco
I»... Si creemos a Nostradamus esta es la receta de jalea de
membrillo más célebre de su tiempo; ha llegado hasta
nosotros en numerosas variantes: codoñate de Orleans, codoñate
de Francisco I. Id a saber por qué Nostradamus nos dice que
pelemos los membrillos en esta receta cuando, en la precedente, se
burla de quienes lo hacen... En cambio, da pruebas de clarividencia
en las proporciones: efectivamente son necesarios 2 kg de azúcar
por 3 kg de frutas (alrededor de 15 membrillos). Haced cocer vuestra
jalea al «petit boulé», sin añadir ningún
colorante rojo, como la madera de sándalo o la brasilina, ni
cualquier otra fantasía que Nostradamus no parece apreciar en
exceso. En su época, efectivamente, se añadía
vino blanco o tinto de Borgoña, según el color que se
deseaba dar a la jalea. Durante la cocción, podréis
añadir cáscara de limón o nuez moscada, lo que
dará mayor gusto a esta real jalea.
Receta de Michel de Nostre-Dame, médico, mas conocido por Nostradamus. Enviada por Fernando Villanueva landaluce@jet.es
Incorporada el día 27-09-97
--- Confitura de membrillo ---
Para confitar
membrillos troceados en un día, que se conserven mucho tiempo
y tengan un maravilloso buen gusto y puedan servir para dos
intenciones, a saber: para medicina confortativa y restrictiva, y
para comer placenteramente a todas horas.
Tomad los membrillos más
maduros y amarillos que podáis hallar, cortadlos en cuatro
cuartos o, si veis que en cuatro son demasiado grandes, divididlos en
seis o en ocho, según os parezca. Peladlos bien, que no quede
ni corteza ni grano, y que estén bien limpios. Hacedlos hervir
luego en gran cantidad de agua, hasta que estén
suficientemente cocidos: cuando los atraveséis con una aguja,
que ésta penetre con facilidad. En cuanto veáis que
están bien cocidos, mejor muy cocidos que mal cocidos,
tomaréis azúcar según la cantidad de membrillo y
pondréis el azúcar a hervir con los membrillos. Si no
hubiere bastante agua, añadiréis para que el azúcar
sea más acuoso y penetre con mayor facilidad en los
membrillos. Si no hubiere bastante agua y el azúcar estuviere
demasiado cocido, el membrillo sólo se cocería
superficialmente y quedaría blanco por dentro. Lo haréis
hervir, pues, a fuego muy lento hasta su perfecta cocción:
cuando pongáis una gota o dos en un plato, veréis que
quedará solidificada.
Es preciso entonces que le deis una
cocción algo más fuerte, pues el membrillo tiene una
humedad natural que lo decuece, transcurrido algún tiempo, y
lo vuelve a su natural. En verdad, cuando el membrillo esté
bien cocido, queda viscoso hasta el punto de que podría
cortarse con un cuchillo. Al cabo de cinco o seis días, o de
tres días sin más, lo cortaréis como jalea.
Cuando esté cocido como os digo, lo pondréis en
recipientes bajos, o en cajas anchas y bajas. Y sólo lo
sacaréis cuando queráis comer de él: a veces,
cuando queráis tomar un cuarto, hallaréis una porción
que os parecerá un bálsamo. Y antes de poner la jalea
en la caja, podréis añadir canela y clavo, dos o tres
en cada cuarto; o bien, para hacerlo mejor, podréis poner
canela o clavo en polvo y espolvorearlo todo. Y los pondréis
según la cantidad de confitura.
Quien desee hacerlo de otro
modo, puede hacerlo, pero este método es mejor y más
rápido que el método de las otras confituras. En lugar
de emplear azúcar, se hace maravillosamente bien en vino
cocido, del modo que sigue.
Receta de Michel de Nostre-Dame, médico, mas conocido por Nostradamus. Enviada por Fernando Villanueva landaluce@jet.es
Incorporada el día 27-09-97
--- Confitura de membrillo ---
Para confitar membrillos a
cuartos con vino cocido, que no son muy distintos a como son en
azúcar: pero hay que cocerlos en época de vendimia.Y se
conservarán uno o dos años en el recipiente. Y la salsa
o condimento donde han cocido es maravillosamente buena durante todo
el año, para comer y hacer salsas.
Tomad membrillos, en
número de veinte, más o menos, en cuatro cuartos,
peladlos y piadios de todos lados, tanto la piel como los granos.
Cuando estén limpios, hacedlos hervir en un caldero con mosto
de uva, hecho el mismo día, que sea de buena uva, muy madura y
ni verde ni agria. Pero cuidad de poner antes el mosto en el
caldero, darle un hervor y sacar toda la espuma. Luego pondréis
los membrillos a cuartos y los haréis hervir hasta que queden
muy disminuidos. Notad que de diez tarros de mosto deben salir tres.
Lo haréis hervir con los membrillos tanto que, cuando metáis
un cuarto en un plato, con una cuchara, y lo cortéis por la
mitad, no sea blanco ni agrio, sino dulce, viscoso y coagulado.
Entonces lo sacaréis del fuego y lo pondréis, todo
junto, en una gran vasija de arcilla y lo cubriréis muy bien.
Obtendréis una confitura que será roja como el jacinto
y dulce como el azúcar, y si la dais a probar a alguien, no
sabrá decir si contiene azúcar o no.
Cuando hayan
terminado de cocer, podéis también tomar los cuartos
con una cuchara perforada y ponerlos en un plato. Sobre cada uno de
los cuartos pondréis canela y clavo; o mejor aún,
podréis separar los cuartos del vino cocido y ponerlos aparte,
y el vino cocido os servirá para muchas atenciones y, en caso
de necesidad, para cualquier lugar en que necesitéis azúcar.
Si se guarda un año entero, cristaliza como si fuera azúcar.
Receta de Michel de Nostre-Dame, médico, mas conocido por Nostradamus. Enviada por Fernando Villanueva landaluce@jet.es
Incorporada el día 27-09-97
INGREDIENTES
- membrillos
- corteza de limón
- azúcar
- canela en rama
PREPARACION
Pelas y cortas los membrillos a daditos, añades una corteza de limón y los pones a hervir en la olla a presión unos veinte minutos. Luego los trituras y los pesas y pones en una olla la misma cantidad de azúcar que de membrillo. Añades canela en rama. Lo pones a fuego lento a hervir y remueves muy a menudo más o menos durante una hora, hasta que haya espesado. Lo pasas a recipientes de cristal o de barro y dejas enfriar. Ya está. ;-))
Enviada por Iris cristiniti@QUITAESTOyahoo.com
Incorporada el 22.11.04
--- CUATRO DULCES DE MEMBRILLO - SINFONÍA HOMOGÉNEA DE CONFITADOS ---
INGREDIENTES
PARA 8 personas:
- 2 Kg. de membrillos
- 1 limón
Para el dulce de membrillo:
- 1,5 Kg. de azúcar
Para la jalea:
- 800 gr. de azúcar
Para el dulce de membrillo especiado:
- 50 gr. de pasas
- 50 gr. de dátiles sin hueso
- 50 gr. de orejones de melocotón
- 10 gr. de gengibre rallado
- 10 gr. de pimienta negra
- 0,5 gr. de canela en polvo
- 1 clavo de olor picado muy fino
PREPARACION
Corta los membrillos a cuartos, pélalos y recorta los interiores con la simiente. Mantén los gajos de membrillo limpios dentro de un recipiente bien cubierto de agua y el zumo de medio limón. Con estos gajos, elaboraremos el dulce de membrillo. Reserva aparte las pieles y los interiores con las semillas dentro de otro recipiente bien cubierto de agua y el zumo del otro medio limón. De estas pieles y simientes haremos la jalea. Elaboración del dulce de membrillo: Pon a hervir en una olla los gajos de membrillo limpios cubiertos de agua. Cuécelos unos 15 minutos para que queden bien blandos. Escurre y pesa la cantidad de fruta cocida y reserva el agua de cocción. Pasa el membrillo cocido por el pasapurés. Pon de nuevo a cocer en una cazuela el puré de membrillo con el mismo peso de azúcar. Cuece a fuego medio y remueve. Pon atención a no quemarte porque salpica. Cuando lleve 15 minutos hirviendo, retira un tercio de la cantidad de la cazuela. Este será el dulce de membrillo blando. Resérvalo en frío. Cuece diez minutos más y retira la mitad de la pasta a otra cazuela. Añade los frutos secos y las especias y déjalo cocer unos tres minutos. Este será el dulce de membrillo especiado. Resérvalo en frío. La pasta restante devuélvela al fuego y remueve hasta que notes que la pasta se desprende de las paredes, aproximadamente unos diez minutos más. Será el dulce de membrillo compacto. Resérvalo en frío. Elaboración de la jalea: Pon a hervir las pieles y las simientes bien cubiertas con el agua que hemos reservado de hervir los membrillos. Ha de hervir durante 15 minutos. Cuélalo muy fino con un trapo. De este líquido colado, necesitamos 1200 ml. que se han de poner en una olla limpia con 800 gramos de azúcar. Cuécelo a fuego medio durante unos 25 minutos, retirando la espuma. Controla la densidad de la jalea, tirando una cucharada sobre un plato frío, así se puede observar la densidad obtenida. Resérvalo en frío. Consejos de acompañamiento: El dulce de membrillo blando es ideal combinado con anchoas, con frutos secos tostados o con quesos azules y picantes. El dulce de membrillo especiado es recomendable para acompañar un asado o un plato de caza. El dulce de membrillo compacto puede servir para acompañar quesos, embutidos o foie. La jalea se puede usar como la miel, con requesón, yogur, frutas ácidas.
Hojeando una revista culinaria encontramos una receta de Carme Ruscalleda para hacer cuatro tipos de preparados con carne de membrillo. Nosotros no la hemos probado y por ello nos limitaremos simplemente a transcribirlo, eso sí, traduciendo
Enviada por Elena i Josep EiJXXXX@telefonica.net
Incorporada el 20.11.04
INGREDIENTES
1 kilo de membrillos
1 taza de azúcar
5 tazas de agua
un ramo chico de cedrón.
PREPARACIÓN:
En una olla
pongo el azúcar y el agua, la llevo al fuego y recibe calor
hasta disolver el sólido. pelo los membrillos, retiro las
partes duras y lo corto en gajos (cascos). Van al almíbar. Le
agrego las hierbas. Lo llevo al fuego y cocino hasta que la fruta
esta blanda. Se retira del fuego, se deja enfríar, retiro las
hierbas y envaso. A la heladera.
El cedrón tiene un aroma
ligeramente alimonado y eso lo transfiere a la fruta cocida. Lo deja
menos dulce al membrillo. Queda muy rico. con tiempo iré
pensando en otras aplicaciones, se aceptan sugerencias.
Para dar idea de la plata de cedron, ejecutar el siguiente enlace: http://micol.fcien.edu.uy/flora/Aloysia-gratissima.html
Enviada por Carlos Ferreira <yaelfegaQUITARESTO@internet.com.uy>
Incorporada el 24-03-2005
--- Membrillo y gelatina de manzana ---
INGREDIENTES
2 kg. de manzanas
una gasa
Azúcar
PREPARACION:
Lavar
2 kg. de manzanas, pelarlas y conservar la piel. Cortar el fruto en 4
trozos grandes, sacar el corazón con las pepitas, reservar.
Poner 2 litros de agua y el zumo de un limón en una gran olla
donde echaremos los trozos de manzana. Poner las pieles y los
corazones con sus pepitas en la gasa haciendo un hatillo que se
pesara, así sabremos cuanta carne de manzana tenemos y se
completará el volumen de agua contando 1 litro por 500 g de
fruta lista para cocer. Añadir el hatillo. Poner el fuego
fuerte y llevar a ebullición, luego rebajar la llama y dejar
cocer despacio, quitando le espuma formada, hasta que las manzanas
estén tiernas, sin aplastar, para no enturbiar la jalea que
haremos luego.
Verter en un tamiz, dejar que se escurra todo bien
(varias horas si es preciso).
1.
Ahora reservar por una parte la pulpa de la manzana:
Pasta de
manzana (membrillo):
Para 2 kg. de pulpa de manzana: 2 kg. de
azúcar. Tamizar la pulpa. Pesarla. Poner en la olla la misma
cantidad de azúcar, ligeramente humedecida, cocer a punto de
hebra. Añadir entonces la pulpa, mezclar y reducir a fuego
vivo, removiendo sin parar con la cuchara de madera. La masa está
cocida cuando una cucharada de mermelada cae en la masa sin
deformarse. Untar de aceite un molde rectangular, igualar la masa de
2 o 3 cm de espesor. Dejar secar al aire libre unos 10 o 12 días.
Luego cortar la masa en tiras y luego en cuadraditos que mojaremos en
azúcar cristalizado, dejar sobre una rejilla que seque un día
o dos más. Esto se conserva varios meses (en mi casa no!) en
una caja metálica en capas separadas por papel de cocina.
*nota personal: me gusta la canela y hago una mezcla de azúcar
canela para embadurnar los cuadraditos. También me gusta
añadir una varita de vainilla en la pulpa mientras se cuece.
Por otra parte
reservar el jugo escurrido.
Gelatina de manzana: 800 g de azúcar
por litro de jugo, 1 zumo de limón/por litro. 1 gasa (o
pañales de bebe de nuestra época!). Medir el jugo.
Ponerlo en una olla, junto con el azúcar y el limón.
Cocer a fuego fuerte, removiendo de vez en cuando. La jalea está
cocida cuando "napea" o sea cuando resbala por la cuchara
cae de forma continua y no a gotas (medidor 33º Baumé).
Llenar los botes, cerrar enseguida. Se conserva "eternamente":
la uso entre otras cosas para pintar las tartas de manzana o de
plátano.
Enviada por Monique <equinom@ono.com>
Incorporada el 21-04-2005