|
Durante la llamada Guerra de los Siete Años, en el contexto de la cual se circunscribe la campaña de Menorca de 1756, la Infantería de Línea del Ejército francés llegó a alcanzar un pie de 110.000 hombres, mandados por unos 7.000 oficiales, repartidos en 88 regimientos y 165 batallones. Esto en lo que se refiere a la Infantería nacional, puesto que el Ejército de Tierra galo contaba con una serie de regimientos extranjeros (alemanes, suizos, irlandeses, escoceses e italianos) que sumaban unos 48.000
efectivos.(1)
La Infantería nacional recibía su nombre de que los soldados que servían en sus filas habían sido reclutados voluntariamente en Francia y eran franceses. Estas tropas se llamaban Infantería Française para distinguirlos de los mercenarios de los regimientos
extranjeros.(2)
En la época que nos ocupa (1756-1782), los regimientos de Infantería de Línea eran de dos clases: unos, identificados con la provincia donde solían reclutar a sus hombres (aunque no exclusivamente) y de la que adoptaban el nombre; otros eran propiedad de un noble que reclutaba sus efectivos entre sus vasallos. Esta segunda clase era la más antigua y correspondía a un residuo medivalizante cada vez más en desuso. La primera era la más genuinamente estatal y representaba el modelo clásico de Ejército Real en las monarquías absolutas.
Cada regimiento de línea tenía uno o dos batallones de 40 oficiales y 685 hombres, entre soldados y clases de tropa. A su vez, cada batallón tenía 17 compañías (16 de fusileros y una de granaderos). El primer batallón era el de la coronelía y además de los elementos normales incluía la plana mayor del coronel, con un sargento mayor, ayudante mayor, un tambor mayor y un capellán. El segundo batallón lo mandaba un teniente coronel.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, los oficiales de Infantería eran de origen noble o también plebeyo
(roturiers), estos últimos procedentes de la clase de suboficial o de familias burguesas adineradas.
Organización en campaña
Brigadas y divisiones
El regimiento era una pequeña unidad básica para tiempo de paz. En campaña las unidades se organizaban en brigadas, normalmente formadas por dos regimientos (cuatro batallones) mandadas por un coronel graduado de brigadier.
El sistema de castrametación (Instrucción de 17 de febrero de 1753)
Los campamentos de la Infantería cuando salía de campaña estaban perfectamente reglamentados, sobre todo desde la instrucción de 17 de febrero de 1753, que establecía lo siguiente, en punto a acampada:
A diez pasos delante de la primera línea de tiendas del batallón se encontraba el denominado frente de banderas, donde se colocaban los estandartes y se alineaban las armas en pabellón, sobre una plataforma de troncos y con una cubierta de lona en forma de cono para protegerlas de la intemperie. Este túmulo, al igual que las tiendas de la compañía llevaban pintado el número de la misma.
 |

|
|
Tienda reglamentaria del
Ejército Francés en el s. XVIII
|
El campamento de la división
francesa en Menorca (1781)
|
A la derecha de la línea se instalaba la compañía de granaderos (de 45 hombres) y a su izquierda, alineadas, la dieciséis restantes de fusileros (de 40 hombres cada una) que formaban el resto del batallón. La primera a la izquierda de la de granaderos era la compañía coronela, le seguía la mandada por el teniente coronel y luego las restantes.
En campaña los regimientos acampaban por brigadas; de los dos que la componían, el más antiguo ocupaba la derecha y el más moderno la izquierda, en este caso, el batallón situado en el extremo izquierdo de la brigada acampaba en columna inversa, es decir, que desde la izquierda a derecha se sucedían la compañía de granaderos, la coronela y la de la tenencia coronela.
Las tiendas de campaña reglamentarias eran de lona blanca a rayas verticales azules y contaban con doble techo. Medían 3.35 m. de largo, incluido el ábside redondeado de la parte de atrás, 1.95 de ancho y 1.84 m. de alto. Se sostenían por dos horquillas y una traviesa. Para tensarlas llevaban 21 piquetes. El nombre del regimiento se encontraba escrito sobre la tela. Estas tiendas, aunque pequeñas, debían alojar a 8 soldados. Incluso se intentó que alojaran a 9, como muestra Puysegur en su Art de la
Guerre.(3).
En la primera y última tiendas de cada compañía se alojaba un sargento con dos soldados. Las banderas estaban guardadas cada una por un centinela espada en mano y fusil cargado, colocado al lado del estandarte sobre un armero de madera.
Detrás de la línea de tiendas para la tropa, a diez pasos, se encontraban las cocinas de campaña y a su derecha las cuatro de los tambores del batallón y la sexta de la compañía de granaderos.
A veinte pasos detrás de las cocinas, se encontraban los oficiales en dos líneas sucesivas. Primero las de los subalternos y detrás la de los capitanes. Cada tienda de oficial tenía enfrente otra menor para los equipajes.
Al fondo del campamento se encontraba la Plana Mayor a 50 pasos de las tiendas de los capitanes. De izquierda a derecha se encontraban las tiendas del ayudante mayor y el capellán, en el centro las del teniente coronel y coronel y a la derecha, las del cirujano y sargento mayor.
De todas maneras esta reglamentación campamentaria se refería al verano, que en principio era la estación en la que se proyectaban la campañas. Si por circunstancias extraordinarias ésta se alargaba y le sorprendía el invierno, los soldados estaban autorizados a construirse abrigos más sólidos y resguardados de las inclemencias, con los materiales que se procuraran. Eran las denominadas
baraques (barracas).
LAS CAMPAÑAS DE MENORCA DE 1756 Y 1781
Estas dos campañas en las que participó el Ejército Francés (en la primera como protagonista y en la segunda en calidad de tropas auxiliares), se circunscriben a la pugna de la Casa de Borbón con la Gran Bretaña en los conflictos entre potencias de la época. La de 1756 corresponde a la Guerra de los Siete Años y la segunda a la del frente mediterráneo de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos.
 |
Desde el punto de vista político y geoestrátegico, Menorca significaba para Francia la molesta presencia de un puerto en el Mediterráneo que podía abrigar las escuadras enemigas a escasa distancia de la Provenza, y su intención era, sino ejercer el dominio constante sobre la Balear Menor, al menos evitar que la ocupara Inglaterra. Por eso, tras conquistarla en 1756 y verse forzada a devolverla a la Gran Bretaña en 1763 por el Tratado de París, favoreció la conquista española años después en 1781, enviando de refuerzo a cuatro regimientos al mando del barón de
Falkenhein.
Desde el punto de vista táctico, las dos expediciones a Menorca con participación francesa, la del duque de Richelieu y la del duque de
Crillon, tuvieron el mismo cariz: ambas consistieron en operaciones de sitio, tan características de las campañas de la segunda mitad del siglo XVIII, en el contexto de lo que los historiadores denominan
Guerra Limpia, en la que al soldado se le exigía, en nombre de su Rey, más sudor que sangre.
En efecto: En ambos casos los comandantes en jefe se vieron en la necesidad de asediar el fuerte de San Felipe en la bocana del puerto de Mahón. La diferencia entre uno y otro sitios, sin embargo, consistió en que, mientras en el primero hubo de tomarse la fortaleza por asalto después de dos meses de asedio, en el segundo, San Felipe se rindió tras un tiempo similar de intenso cañoneo.
En el orden táctico, los franceses aprovecharon en el primer sitio las tapias del arrabal de San Felipe para fortificarse e instalar las baterías a 300 metros del fuerte, y por tanto en condiciones de batir desde el principio sin el largo proceso de las paralelas sucesivas. En el segundo, desaparecido el arrabal y trasladado a Georgetown (hoy Es
Castell), Crillon hubo de aprovechar las tapias de las tanques que circundaban el castillo y utilizarlas de espaldón a 600 metros de la fortaleza.
LOS REGIMIENTOS DE LA CAMPAÑA DE 1756
En el sitio de Mahón de ese año, primero de la Guerra de los Siete años, participaron 14 regimientos de Infantería (13 franceses y 1 italiano) y parte del regimiento de la Artillerie Royal, amen de otros efectivos de ingenieros, zapadores y minadores.
Los regimientos de Infantería de Línea Francesa fueron: Bretagne, Briqueville,
Cambis, Hainault, La Marche, Medoc, Rohan-Rochefort, Royal, Royal Comptois, Royal Marine,
Talaru, Soissonois y Vermandois. El italiano fue el Royal Italien.
LOS REGIMIENTOS DE LA CAMPAÑA DE 1781-1782
En la campaña de 1781 participaron, en calidad de auxiliares, los regimientos de Infantería Francesa, Bretagne y Lyonnais y los de Infantería Alemana Bouillon y Royal
Suedois. Ambas brigadas, la francesa y la alemana formaron la división
française, que tras el éxito de Mahón participaría en el sitio de Gibraltar en el verano de 1782.
Durante el sitio de San Felipe, la brigada alemana acampó cerca de la
Colársega, al fondo del puerto de Mahón, en tanto que la francesa lo hacía en las inmediaciones de la hacienda de San Antonio, en cuya casa predial se alojaron los oficiales, según nos cuenta el conde de
Crillón, hijo segundo del duque, en una carta a su amigo el príncipe de
Salm-Salm:
“Vous verres sur le plan de Mahón, de l´autre côte du port, le couvent
Saint-Antoine, l´expression est fausse, ce n´est qu´une maison et c´est dans cette maison que je
logerai; la brigade française est, ou le sera, campée a vingt toises de cette
maison.”(4)
UNIFORMES Y BANDERAS
Generalidades
Al principio de la Guerra de los Siete Años los regimientos de Infantería Francesa vestían generalmente de gris claro. Los distintivos diferenciadores eran los colores del collarín, forros, chupa, vuelta, botones, ribetes (en chupa, ojales y tricornio y forma y número de las carteras. Desde 1736 habían cambiado las medias por altas polainas blancas de lino, abotonadas y sujetas mediante ligas por debajo de las rodillas.
A partir de 1763, y como consecuencia de las reformas del ministro duque de
Choisseaul, los uniformes mudaron de aspecto. Algunos de estos cambios fueron los siguientes:
- Se sustituyó el gris por el blanco en casacas y calzones en muchos de ellos.
- La casaca y la chupa se acortaron (por influencia del modelo prusiano) y aparecieron los pliegues de forma generalizada.
- Se introdujeron solapas abotonadas
Las banderas de los regimientos eran generalmente dos (5): la coronela y la de batallón llamada de ordenanza. La mayoría de las coronelas eran blancas con una cruz blanca ribeteada hasta los bordes, aunque había algunas especiales. Las banderas de batallón solían también, generalmente, llevar una cruz blanca y una combinación distintiva de colores en los cuatro cuarteles en que la dividía la cruz. Igual que ocurría con las coronelas, algunas se salían de esta norma generalizada, sobre todo las de los regimientos extranjeros.
NOTAS
(1)
Vid. CHARTRAND, Rene, Louis XV’s army, London, Osprey, 1996 3 vols. vol 2 pg. 5.
(2)
La Infantería Francesa y la Extranjera, se distinguía, no sólo por la diferente nacionalidad de sus efectivos, sino también por el sistema de reclutamiento, que en el caso de los franceses era individual y sus reclutas procedían de la clase de paisanos, mientras que los extranjeros (sobre todo los suizos y alemanes) eran soldados profesionales encuadrados en regimientos propiedad de su coronel, que se empleaban como mercenarios en bloque, firmando un contrato con el mejor postor, ofreciéndose a todas las naciones que los contrataban y cambiando de bando en la primera ocasión.
(3)
PUYSEGUR, Jean-François. L’Art de la Guerre par principes et par regles, París, Jombert, 1749, 2 vols. Vol. 1 pg. 246.
(4)
Crillón a Salm, Mahón a 15/10/1781. Esta correspondencia procede de la herencia del marqués de Polignac y fue publicada por E. Martín. Vid: MARTÍN, Emmanuel (editor). “Les sièges de Mahon et de Gibraltar, aprés las lettres adresées de 1781 à 1783 par le compte de Crillon au prince de Salm-Salm”. París, Cahiers de la Sabretache. 1907.
(5)
Para su descripción nos basamos en el Etat Militaire de 1759. |