NICOLO PAGANINI

Fecha de Nacimiento: 1782-10-27 en Génova
Fecha de Muerte: 1840-5-27 en Niza
Nacionalidad: Italiano
Período: Romántico
Biografía:
Debido a su técnica y un extremo magnetismo personal, Paganini no fue solamente
el más famoso virtuoso del violín, sino también, el primero en demostrar la
trascendencia de la virtuosidad como un elemento en el arte. Estudió violín con
su padre, Antonio Cervetto y Giacomo Costa, así como composición con Ghiretti y
Paer en Parma.
Hasta 1810, el interés de Paganini se centró en conseguir algún puesto. Después
de presentarse en Livorno y Modena, se trasladó a Lucca y se dedicó por un
tiempo a la composición, la enseñanza y la dirección de la orquesta de la corte.
Cuando esta agrupación se disolvió en 1808 decidió concentrarse en su carrera
como “artista libre” y a desarrollar su particular habilidad para demostrar el
talento que poseía. Determinado a conquistar Milán, considerado el centro
cultural italiano de la época, llegó a la ciudad en 1813 y presentó Le Streghe
(Las brujas), una obra basada en un tema de Süssmayr que se estrenó en La Scala
con gran éxito. Similar suceso tuvo en los siguientes dos meses cuando realizó
once conciertos en Milán. Tan importante como Le Streghe fue la serie de
Caprichos, 24 obras para violín solo que Paganini escribió inspirado por una
colección de Locatelli y que exploran cada aspecto de la técnica del violín.
Pero más que ejercicios son verdaderos estudios cuya influencia no sólo afectó a
violinistas sino también a intérpretes de otros instrumentos y a compositores.
Si bien Paganini logró renombre nacional, gracias al suceso de sus conciertos en
Milán y otras ciudades italianas, pasaron quince años antes de que decidiera
iniciar una carrera internacional. Al parecer no se sentía bien preparado para
enfrentar al público de las capitales culturales europeas, ya que tenía que
demostrar que no se trataba solamente de un mago de la técnica, sino además de
un compositor capaz y creativo. Hasta entonces sus recitales incluían conciertos
de Viotti y de Kreutzer, pero antes de incursionar en el extranjero compuso sus
obras para violín basadas en temas de las populares óperas de Rossini y los
primeros tres conciertos para violín, el N°1 en 1819 y tanto el N°2 como el N°3
en 1826. En todo este periodo Paganini se vio afectado por enfermedades que le
dieron aquel aspecto cadavérico que pronto le caracterizaría. La primera le
atacó en 1822 y la segunda en 1826. Precisamente aprovechó esas ocasiones para
componer y poco después de mejorarse estrenó en 1827 el más famoso de sus
conciertos, el segundo, conocido como La Campanella por emplear una pequeña
campanilla durante el tema recurrente del rondó final.
El año 1828 Paganini comenzó a cosechar triunfos fuera de Italia con 14
presentaciones en Viena entre marzo y julio. El público quedó fascinado, el
emperador le nombró virtuoso de cámara de la corte y se le otorgó una medalla.
Sin embargo, una posterior estadía en Praga no fue tan auspiciosa, primero
debido a dos operaciones que se le practicaron para remover toda su dentadura, y
luego, a causa del moderado éxito económico y artístico de los seis conciertos
presentados en diciembre. Desde 1829 a 1831 Paganini viajó por Alemania, retomó
el camino del éxito y las ganancias, logró una mejor recepción de la crítica y
conoció a figuras como Goethe y Spohr. Ninguno se sintió impresionado y mientras
Spohr consideró su estilo como una extraña mezcla de genio consumado y carencia
de gusto, Heine le admiró en Hamburgo y Schumann en Frankfurt. El joven Ernst le
siguió de ciudad en ciudad para absorber su estilo y copiar sus trabajos aún no
publicados, mientras que Karl Guhr editó un análisis profesional de su arte.
En 1831 Paganini arriba a París y encuentra simultáneamente triunfos y
hostilidad. Al principio la recepción del público y la crítica fue entusiasta,
tanto por su talento virtuosístico como por el empleo de los elementos de la
escuela de violín francesa. Sin embargo, cuando el artista rehusó tocar en un
concierto de beneficiencia, la prensa comenzó una campaña que reavivó los
rumores más calumniantes y el público le convirtió en un miserable avaro. En
mayo de ese año Paganini viajó a Inglaterra y nuevamente encontró a la prensa en
su contra, claro que esta vez era por el alto costo de las entradas para sus
conciertos. El hecho es que el primero se suspendió, los precios se redujeron y
en junio el violinista debutó en la escena londinense. En 1831 realizó 18
presentaciones en Londres, 22 en Irlanda, 23 en Escocia y 49 en provincias
británicas. Después de un breve viaje a París a París en la primavera de 1832,
retornó a Inglaterra para ofrecer otros 11 conciertos en Londres y algunos en el
sur. Pasó el invierno inactivo en París y en el verano de 1833 volvió a Londres,
pero esta vez la asistencia fue mediocre y la prensa siguió mortificándole como
miserable a pesar de que ayudó en todo tipo de campañas de caridad.
Después de la pobre recepción obtenida en sus últimas giras por Inglaterra, los
Países Bajos y Francia, la carrera internacional de Paganini declinó y llegó a
su fin en 1834. Habían sido seis años de viajes por el extranjero amasando
fortuna y fama, pero resintiendo su salud, y ahora retornaba con amargura a su
patria. Sin embargo, a su llegada a Italia, se presentó en Parma, Piacenza y
Génova recibiendo toda clase de honores. Se estableció en Parma y tomó el cargo
de director musical para revitalizar a la orquesta ducal. Lamentablemente su
carácter y las intrigas cortesanas se conjugaron para frustrar su esfuerzo y se
vio obligado a renunciar en diciembre de 1836. En junio de 1837 Paganini se
embarcó en una nueva aventura, respaldó un casino en París, llamado Casino
Paganini, el que proporcionaría entretención musical junto con oportunidades
para jugar. Viajó a la capital francesa para supervisar los asuntos y permaneció
allí hasta diciembre de 1838. En octubre cayó enfermo y perdió la voz, así que
desde entonces tuvo que comunicarse escribiendo. A pesar de su presencia no
logró salvar el casino, cuyas operaciones estaban violando la ley, y tuvo que
cerrar después de dos meses. Y aunque Paganini tuvo considerables pérdidas, poco
antes de dejar París asistió a un concierto de Berilos y le entregó al joven una
generosa cantidad de dinero.
No obstante los esfuerzos de diversos especialistas, la salud de Paganini fue
deteriorándose continuamente y al momento de morir estaba embarcado en varios
proyectos, entre otros, distribuir instrumentos de cuerdas, escribir un método
de violín que acortara su periodo de estudio y efectuar una serie de
presentaciones interpretando los cuartetos finales de Beethoven y de Spohr.
Paganini falleció el 27 de mayo de 1840, pero el obispo de Niza negó el permiso
para su entierro y su ataúd permaneció varios años en un sótano. La fama que se
había tejido alrededor de su persona y su talento, forjados en un posible pacto
con el demonio, fue determinante en esta decisión eclesiástica, sobretodo debido
a que el propio Paganini rehusó acercarse a la Iglesia y desmentir aquellos
comentarios. Solamente en 1876 fue permitido el funeral y sus restos se
transfirieron al cementerio en Parma. Al momento de fallecer Paganini poseía 22
valiosos instrumentos, incluyendo 11 Stradivari entre violines, violas y cellos,
así como violines Amati y Guarneri (de hecho su preferido era un Guarneri del
Gesu de 1742).
Aunque la personalidad, el magnetismo y la mística de Paganini fueron
inimitables, los aspectos puramente técnicos de su interpretación fueron
rápidamente analizados y copiados. De sus contemporáneos, Ernst llegó a ser su
imagen más cercana, mientras que Berrito y Vieuxtemps fueron tan influidos, como
otros representantes de la tradición franco-belga establecida por la escuela de
Viotti. En Alemania, sin embargo, la oposición de Spohr retardó el progreso de
la ejecución del violín en la región. Pero los principales admiradores de
Paganini fueron intérpretes y compositores no violinistas, siendo Chopin, Liszt,
Schumann y Brahms sólo algunos.
En este video podrás ver el virtuosismo que encierran las
composiciones de Paganini